David Bowie – The Next Day

Llegó el día. Ese día que los seguidores de Bowie jamás pensaron que llegaría. La vuelta del músico británico es la noticia musical de este 2013, y pocas cosas pueden superar la sorpresa que nos dio hace un par de meses con Where Are We Know?. Yo todavía no sé como consiguió mantener en secreto la grabación de este trabajo en esta época en la que es casi imposible hacer algo sin que al día siguiente se entere todo el planeta. Si es cierto, que el hecho de no haber sacado una edición física del single, ayuda. Aun así, lograr que los músicos y la gente del estudio mantuvieran la boca cerrada durante meses, solo lo puede hacer Bowie. Ahí hay más que un contrato de confidencialidad de por medio: es una cuestión de respeto a uno de los artistas más grandes de la historia.

El disco sale hoy en todo el mundo, y ya he tenido la oportunidad de leer un par de críticas, donde por lo general, lo ponen bien. Sin pasarse, pero bien. Creo que aquí hay algo más que la música y no se puede juzgar este trabajo solo por sus contenidos. Tiene su merito sacar un álbum así tras estar casi una década retirado completamente de esto, y eso también hay que evaluarlo. Los músicos también se oxidan y no recuperan la inspiración de la noche a la mañana. Por eso me entra la risa cuando leo cosas como “Heathen” era mejor, o que si llega a salir en 2005 seria una continuación muy normalita del irregular “Reality“. Es absurdo comparar “The Next Day” con sus últimos trabajos, hay que verlo como un disco de 2013 y dejarse de tonterías. No digo que no se comparen sus temas con otras épocas de su carrera, eso es lógico (yo mismo lo voy a hacer más abajo), y más en un disco como este, en el que casi se pueden encontrar todos los palos que ha ido dando en estos últimos cincuenta años. Solo que hay que darle un pequeño respiro y no exigirle tanto.

The Next Day” no es un álbum perfecto, ni mucho menos, tiene unos cuantos fallos que le restan nota. El primero es la excesiva duración, ya que se ha pasado un poco metiendo catorce canciones (diecisiete en la versión deluxe), y con dos o tres temas menos, hubiera quedado perfecto. Pero claro, supongo que le habrá costado una barbaridad dejar fuera algunas canciones después de estar tanto tiempo sin crear nada. Quizá es un error que Bowie no debería cometer a estas alturas de su carrera, pero bueno, hay que recordar que puede estar un poco oxidado, y esta es una de las cosas que lo demuestra. Otra es lo de intentar tocar todos los palos de su extensa carrera, y recuperar el jungle en If You Can See Me, un tema que suena desfasado desde el primer segundo. Un error por su parte. Pero bueno, son solo un par de errores entre muchos aciertos.

El vigésimo-cuarto trabajo de David Bowie es un disco de rock crudo, y aunque nos intento engañar con el primer single, lo que predomina aquí es su faceta más rockera. Desde el principio con The Next Day ya lo deja bien claro. En ella Bowie canta con fuerza y se emociona en un estribillo contundente y arrebatador. Sigue rockero en Dirty Boys, una canción con un saxo barítono a la que le salva un buen estribillo. En The Stars (Are Out Tonight) nos encontramos con el primer gran hit del álbum. El segundo single es una canción muy inteligente en la que un melotron y la melancólica voz de Bowie te atrapan y no te sueltan. Uno de los grandes momentos del disco, sin dudad. Love Is Lost es un tema fuerte, con un ritmo contundente y omnipresente órgano, que triunfa por su crudeza y oscuridad. Mucho se ha hablado de Where Are We Know? y lo más comentado ha sido eso de que Bowie homenajeaba su época berlinesa. Es cierto, pero también lo es que es un precioso tema con un puente sublime.Valentine’s Day es mi canción favorita del disco. Sí, ya sé que no es la mejor, pero ese toque pop me chifla. Además, me recuerda sus grandes hits de los setenta.  Tras este tema, nos encontramos con la parte más floja del álbum en la que solo destacaría I’d Rather Be High y a lo mejor Boss of Me, pero ninguna de las dos me resulta imprescindible. Afortunadamente, remonta muy bien el vuelo en la recta final del disco con el pop funky de Dacing Out In Space (se nota que es un descarte del “Lodger“) y el rock ochentero de How Does the Grass Grow?, donde deja atrás parte de la crudeza del resto del álbum. Pero esa vuelve mejor que nunca en (You Will) Set the World on Fire donde recupera a Tin Machine en un pedazo de temazo. Para acabar vuelve la calma con un baladón soul (con coro incluido) marca de la casa, llamado You Feel So Lonely Could Die, y con Heat, donde se deja influenciar por Scott Walker.

Sinceramente, no se me ocurre un mejor trabajo que este para volver tras diez años de ausencia. Además, la producción de Tony Visconti no suena desfasada (excepto en If You Can See Me), algo que es un error muy común en este tipo de trabajos de viejas glorias.

8,2

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2 comments

  1. yellowsnow77 · abril 16, 2013

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  2. Pingback: 30 Discos de 2013 (15 al 1) | donteatheyellowsnow2

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