Jagwar Ma – Howlin

Jagwar Ma son un dúo de Sídney al que ya conocíamos por un par de singles previos (The Throw está en una de las recopilaciones de este año). Hacen un pop bailable muy en la onda del Manchester de finales de los ochenta. Ya sabéis, los Stone Roses de Fools Gold, Happy Mondays, y todo lo que tocaba Andrew Weatherall. Yo encantado, ya que me parece una época excepcional de la música británica, justo antes de que el brit-pop lo jodiera todo. La música de baile, los últimos coletazos del Acid House, y unas ganas locas por hacer algo diferente, hicieron de esa escena algo único. Todo ello está representado en este debut de Jagwar Ma, lo malo es lo es que es muy complicado superar el molde original, y evidentemente, estos dos australianos no lo hacen.

Howlin es un disco muy ecléctico (al igual que la música de aquellos años), y quizá ese sea su gran fallo. Han querido condensar todas estas influencias tan dispares en un solo trabajo, y les ha quedado muy poco coherente. Por lo que podemos decir que es un disco de canciones. Canciones que funcionan cuando se van al pop a la psicodelia, pero que fallan estrepitosamente en algunas de sus incursiones en la pista de baile -el rollo tan dance de Four, no pinta nada en este trabajo-. Por eso me voy a centrar en esas cinco o seis canciones que sí merecen la pena.

Lo primero decente que encontramos es el pop psicodélico de Uncertainty y The Throw, que es donde más se nota la influencia de Weatherall. Las dos están bastante bien, pero es en la segunda donde despliegan todo su genio. Tras esto, llega el cambio más radical del álbum. Así, como quien no quiere la cosa, aparece That Loneliness, donde se van al pop más convencional, en una canción simple, pero efectiva. Come Save Me fue el primer tema que sacaron, y la verdad es que les quedó de maravilla. Pop con una base contundente, y una melodía perfecta que acaba a lo grande, con un toque de la inevitable psicodelia y cierto regusto bailable. Let Her Go es un fallido tema rockero que tampoco viene a cuento, ya que tiene muy poco que decir frente al resto de canciones del álbum. Afortunadamente, remontan un poco el vuelo en Man I Need y en Exercise. En la primera juegan a ser los Charlatans más manchesterianos, y en la segunda tiran hacia esa pista de baile de 1988 en un tema lleno de pianos house. Las dos cumplen su función perfectamente, y son el cierre perfecto para el disco, ya que los dos temas que vienen después, no merecen mucho la pena.

Lo dicho, un trabajo demasiado variado que funciona a ratos. Lo que digo siempre en estos casos: un Ep hubiera estado mucho mejor.

7

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Recomendaciones en Streaming: Hunx And His Punx – Bad Skin

Cambio radical en el nuevo tema de Hunx And His Punx, y la verdad es que todavía no sé si me horroriza, o me encanta. Han dejado de lado el toque sixties y garage y se han pasado al punk más bestia. Según la propia la nota que viene en Soundcloud son “las canciones más pegadizas y odiosas de punk que has escuchado en mucho tiempo, y recuerdan al hardcore de los primeros 80, a los sonidos de chicas de los 90, y a Darby Crash con helio. Además de ser la respuesta femenina a The Misfits”.

La canción tan solo dura 90 segundos, y en ella encontramos un pegadizo y divertido estribillo ( “I’ll kill you with a knife!/ Because I’ve got bad skiiiiiin!” ) entre una montaña de guitarras sucias y aceleradas. No sé, soy muy fan y de momento prefiero sus canciones anteriores. A ver que tal Street Punk, el nuevo trabajo que saldrá a la venta el 23 de julio.

The Mantles – Long Enough To Leave

No sé qué les darán para desayunar a los chavales en San Francisco, pero no paran de salir bandas que practican un garage-pop de lo más interesante. Una de ellas es The Mantles, que están a punto de editar este segundo trabajo en sello Slumberland Records. No conozco el primero, y no sé si está bien o no, pero este Long Enough To Leave me parece una absoluta delicia.

The Troggs, The Velvet Underground o el pop neozelandés de los primeros ochenta (sí, el kiwi-rock otra vez), son sus mayores influencias. O por lo menos a lo que más suenan. Y es que ese toque jangly que tienen sus canciones, los hacen más accesibles que otras bandas de esta escena. Algo así como lo que nos encontramos en el último, y fantástico, trabajo de The Fresh & Onlys.

Hay discos que con una sola escucha ya te resultan familiares, y este es uno de ellos. No porque suenen a todas esas bandas que he mencionado antes, más es que nada es porque entran de maravilla. Las guitarras cristalinas, el ritmillo sixties o las melodías tan pegadizas, hacen de él, un disco tremendamente aditivo. Es cierto que no inventan nada nuevo, ni falta que hace, tienen buenas canciones, y punto. A veces tampoco necesitamos mucho más. Desde luego, si temas como Marbled Birds, Hello, Rasperry Things o Brown Ballon, no te dicen nada, es que no te gusta el pop. Es junto al disco de Legs, con los cuales van a girar este verano, el disco de este palo que más me ha gustado. Y cuando me refiero a este palo, me refiero al pop lo-fi con toques de garage (para los que les va eso de la etiquetas). Eso sí, no creo que llegue a la obsesión que tengo Legs. Ese disco son palabras mayores.

7,6

Streaming de Pitchfork

Recomendaciones en Streaming: Six By Seven – Crying

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Sí, lo reconozco, soy un pesado con Six By Seven. No puedo evitarlo, desde que me los conocí hace más de una década, no han dejado de darme alegrías, y  encontrarme con una nueva canción suya me hace mucha ilusión. Ya os puse por aquí los tres adelantos que han sacado del que será su nuevo, e inesperado, trabajo (han estado unos cuantos años separados). Pero lo que os dejo hoy, es el single oficial, y un pedazo canción coma la copa de un pino. Intensa, cañera, y con el toque pop justo en el estribillo, que puede hacer de ella todo un hit. Algo que seguramente no pasará, pero bueno, al menos lo están intentando.

The Dodos – Carrier

Parece que The Dodos por fin se han dado cuenta de que su fórmula estaba más que gastada. Su batucada-folk estuvo muy bien en sus primeros trabajos, pero en el último, que ya cansaba y aburría. Supongo que por eso ahora han cambiado un poco (no mucho), y se han vuelto más melódicos. El sonido sigue siendo el mismo, las guitarras aceleradas (con toque folkie, eso sí) y los contundentes ritmos de batería también siguen estando ahí, pero ahora componen de una forma diferente. Hacen canciones más convencionales (verse-chorus-verse que decía Kurt Cobain), y su música ha ganado puntos.

Lo primero que nos encontramos en Carrier es Transformer, un tema en el que no cambian mucho, y que a mí por lo menos, no me dice demasiado. Pero la cosa mejora a partir del segundo tema, que es cuando los estribillos entran en juego. Substance tiene uno tremendo, y además, han metido unas trompetas que suenan muy bien. Confidence ya la conocíamos, y aunque en un principio no me gustaba mucho, en el contexto del disco funciona muy bien. Es una de esas canciones bipolares que empiezan muy melódicas, y acaban en una errática tormenta eléctrica. Así sí. Si hay una canción en el álbum que se pueda definir como pop, esa es Stranger. Las guitarras suenan frágiles, y se preocupan por sonar ordenados, y pulcros. A mí me gusta, pero supongo que habrá algunos que se lleven las manos a la cabeza tras escucharla. Casi podríamos decir lo mismo de Relief, una balada muy convencional, que estalla hacia la mitad, donde meten un precioso estribillo y un punteo que les delata. Suena épica y grandilocuente, y sí, por si lo os estabais preguntando, también me ha gustado mucho. Al igual que Family, y su forma de crecer a medida que avanza la canción, o la energía y el  buen rollo que desprenden en The Current y Destroyer. Además de acabar el disco con la excelente The Ocean.

Desde luego, es un trabajo mucho mejor que el anterior (creo que en su día le puse un cinco), y una puerta abierta a un futuro más que interesante para el dúo de San Francisco.

7,2

Recomendaciones en Streaming: Parquet Courts en World Cafe

Supongo que con el coñazo que di con Parquet Courts hace unos meses, no hace falta ni que los presente otra vez. Es una banda que ya deberías conocer todos, y si no, ya estáis tardando en escuchar su Light Up Gold. En especial esa Borrowed Time, que es absolutamente perfecta. Bueno, pues ya tienen nuevas canciones preparadas, y las han presentando en World Cafe, un programa la radio pública americana. Siguen resucitando el punk y hardcore neoyorquino de los setenta, y la verdad es que lo siguen haciendo muy bien. Dear Ramona es una cojonuda.

Lo podéis escuchar aquí junto a una interesante entrevista a la banda. También os dejo el disco más abajo, por si algún despistado todavía no lo conoce.

Big Deal – June Gloom

El gran encanto de Big Deal residía en que no llevaban base rítmica, y distorsionaban las guitarras al máximo. Esto, junto con el toque pop que le daba la voz de Alice Costelloe, hacían de ese Lights Out, un precioso e interesante debut. Lógicamente, esta formula da para muy poco, y otro trabajo así casi hubiera sido un suicidio. Por eso mismo el dúo de Londres ha cambiado radicalmente en su segundo álbum, y ahora aparecen por aquí cargados de baterías y bajos. Un cambio que por un lado no está mal, pero a veces tiene ciertos toques a rock alternativo noventero que no me gustan nada. Mucho mejor cuando se van hacia el shoegaze o el noise-pop.

June Gloom (algo así como una especie de niebla que se da de vez en cuando en California) no empieza nada mal, pero cae hacia la mitad del disco. Digamos que los seis primeros temas compensan el resto del álbum, ya que casi rozan la perfección. Golden Light es un himno con sabor a noventas, a los Smashing Pumpkins de Siamese Dream, y que funciona muy bien por su estribillo guitarrero. Al igual que In Your Car, ese single que os presenté hace unas semanas. Pero ya he dicho que lo mejor es cuando se ponen más pop. Ahí es donde entran Swapping Spit, Dream Machines (la mejor canción del disco, sin duda) y Call and I’ll Come. Tres canciones por las que ya merece la pena dar una escucha a este trabajo. Incluso la contundente Teradactol, y sus ramalazos industriales, tienen su punto.

Lo malo de la segunda parte es que se calman demasiado, y en algunos momentos terminan aburriendo. Es el caso de Pristine y Pillow, que tienen una duración excesiva, y son realmente sosas. Además, en la segunda se van hacia un rollo fronterizo que no les pega nada de nada. Afortunadamente, entre medias de todo esto, nos dejan una gema pop como Catch Up , que está al nivel de la primera parte del disco. No es el caso de Pg y Close Your Eyes, las dos canciones que lo cierran, y en las que dejan a un cierto regusto a grupo cutre de los noventa. Vamos, que enmascaran unos estribillos y unas melodías sin gracia, con unas guitarras distorsionadas. No está mal, pero me quedo con su primer trabajo.

7,2