Melted Toys – Melted Toys

melted

Melted Toys tuvieron la suerte de que Christopher Owens los eligiera como teloneros para la gira de su Lysandre. Y es que esta banda de San Francisco hace un pop agradable que no esta mal, pero que tampoco es para tirar cohetes. Lo bueno es que tienen unas influencias muy eclécticas, y esto hace que al menos el disco no sea otro clon de lo que hacen Wild Nothing o Beach Fossils, por decir dos bandas que han adaptado el dream-pop de los ochenta a estos días. Por aquí encontramos ecos del pop neozelandés de los ochenta (ya os dije ayer que la influencia de The Bats es alargada), algo de los primeros R.E.M, e incluso algo de los Stereolab más pop. Con estas influencias, lo único que tienen que hacer es dar con la melodía y el estribillo adecuados, y alguna veces lo consiguen.

Melted Toys

Bummed Out, el tema que abre el disco tras una pequeña intro, no es la mejor carta de presentación. Es un corte de pop amable y un tanto anodino que no dice mucho. Afortunadamente, tras ella nos dejan Horizons, una canción mucho más viva y con mucho más gancho. Aquí es donde recuerdan a los primeros trabajos de la banda de Michael Stipe. Eso sí, con un poco más de distorsión. Digamos que es una fusión entre los primeros cortes de la banda de Athens, y los de aquel Monster de 1994. De lo mejor que vamos a encontrar aquí. En Press (Habitat) han sido listos y no han alargado mucho la canción. Gracias a esto, nos encontramos con agradable instrumental que no llega a los dos minutos, y que tampoco molesta. A Postcards es una de las sorpresas del álbum, ya que es un tema muy cálido en el que casi parecen Kings Of Convenience. Con ella cierran una primera parte un tanto irregular.

En la segunda parte del disco parece que se ponen un poco más las pilas, y la empiezan muchas ganas. Blush, Always y Water Arches son tres de los cortes más animados del disco, y tres de los cortes en los que están más acertados. Sobre todo en Always, que es donde recuerdan a los Stereolab más pop. Si es cierto que, tras ellas, el disco baja mucho el listón, y hay que irse al final del mismo para encontrar dos temas destacables que no nos aburran. Come On es uno de ellos, y funciona porque vuelven al pop más normal y se dejan la parte ensoñadora de lado. Todo lo contrario que Citrus Honeymoon, el tema con el que cierran el álbum. En ella sí que vuelven al dream-pop, pero lo hacen con una base electrónica de fondo que le da un poco de vida a la canción.

No van a pasar a la historia de la música, ni siquiera van a ser una de las bandas destacadas de 2014, pero te pueden hacer pasar un rato de lo más agradable.

7

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2 comments

  1. yellowsnow77 · agosto 4, 2014

    4.zippyshare.com/v/12177484/file.html

  2. Ramon Felis · agosto 4, 2014

    Banda agradadable que completa un buen término medio. Mucho mejor esto que otras cosas que le dicen música.

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