Melbourne Cans – Moonlight Malaise

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Los Reyes Magos están muy poco actualizados este año, y no me queda más remedio que seguir desempolvando los discos de 2014 que, por alguna razón u otra, se me han escapado. Tampoco importa mucho, ya que, como pasa siempre, te acabas encontrando con alguna joya perdida. Una de ellas es este álbum de debut de Melbourne Cans, un grupo australiano formado por miembros de Pageants, Shocking Pinks o Ladydreams, que ahora han decidido ir a por todas con esta banda en la fusionan de maravilla los girls groups de los sesenta, el rock de los cincuenta, y el indie-rock norteamericano de principio de los noventa. La lástima es que, siendo de la otra punta del mundo, y estando en un sello pequeño, lo tienen difícil para darse a conocer fuera de la escena de su ciudad.

Moonlight Malaise es uno de esos que empieza engañando un poco al oyente, con una canción oscura como Wolves of the Diner Mile, pero a la segunda ya sacan su vena más melódica y pop. Y es que, Drowned Rats es una pequeña maravilla, en la que se acercan a los Pavement más pop en cinco minutos llenos de magia. Quizá es la mejor canción del disco, pero eso no significa que el resto decaiga. Como ejemplo tenemos Boys, en la que se ponen intensos sin desprenderse del toque melódico, o Prom Night, donde se acercan al indie que practicaban sus vecinos neozelandeses en los primeros 80 (sí, el famoso kiwi-rock). Pero se podría decir que el otro gran tema del disco es Final Flight, que es todo un himno cercano al C-86, y a los primeros Orange Juice. Incluso la voz suena un poco como la de Edwyn Collins.

No es ninguna novedad que los grupos actuales tiren de la música que se hacía en los 50 y los 60, es que algo que ya hacían las primeras bandas indies de los ochenta, cuando todo el mundo se ponía un tupé y una chupa de cuero con cremalleras. Esto es algo que ha resurgido a lo largo de los últimos años, y gracias a este nuevo remember, nos hemos encontrado con auténticas joyas. Melbourne Cats manejan de maravilla estas influencias, y las de artistas más actuales que han basado su carrera en este estilo, como Chris Isaak, del que se confiesan seguidores. Dos buenos ejemplos de esto son Fallen Angels y Don’t Tell Her, dos delicadas baladas que no hubieran desentonado en un baile de un instituto norteamericano de los 50. Incluso Rattlesnakes, que es un poco más sucia, tira por ese camino tan añejo.

Es un disco muy interesante, que os puede servir para conocer a un grupo nuevo con un futuro muy prometedor. A mí me han convencido.

8

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5 comments

  1. yellowsnow77 · enero 5, 2015

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  2. flash · enero 5, 2015

    Muchas gracias, escuchando.

  3. Fito · enero 5, 2015

    Esta tarde lo escucharé, que lo poco que pude oír ayer me pareció cojonudo.

  4. Ramon Felis · enero 6, 2015

    Una maravilla al rescate.

  5. emil8 · enero 6, 2015

    Los disfruto más cuando son más poperos; las baladas “Don´t tell her” (que me recuerda a Bowie), o ” Fallen Angels” me gustan menos. Pero un buen debut, variado.

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