25 Canciones: OMD

OMD

Hace poco tuve la oportunidad de ver Synth Britannia, un documental de la BBC sobre la escena de pop electrónico surgida en las islas a finales de los 70 y principio de los 80. En él cuentan con todo detalle como empezaron todos estos grupos que, un buen día, decidieron cambiar las guitarras por los sintetizadores. Por supuesto, uno de ellos, son OMD, que cuentan con varias apariciones en el documental. La banda de Liverpool, formada por Andy McCluskey y Paul Humphreys, fue uno de los grupos más importantes de este movimiento, tanto en el apartado comercial, como en el artístico. A lo largo de los primeros ochenta consiguieron una buena cantidad de éxitos en todo el mundo (en España tuvieron tres número uno), y lograron maravillar a la crítica con su Architecture & Morality, uno de los discos clave de aquella época. Eso sí, a lo largo de su carrera han tenido algún que otro altibajo, pero siempre han sabido remontar a tiempo.

Orchestral Manoeuvres in the Dark empezaron a funcionar como banda en 1979, que es cuando McCluskey y Humphreys se unen tras pasar por varias formaciones locales. Con la vista puesta en Kraftwerk, pero sin olvidarse de la parte pop del asunto, ese mismo año, sacan el single Electricity. Al igual que muchos de los singles de la época, esta canción se llegó a publicar hasta tres veces (una con Factory, y otra con una subsidiaria de Virgin), pero ninguna de ellas llego a ser un éxito comercial. Lo que sí fue un éxito de crítica, y la canción que hizo coger un sintetizador por primera vez a Vince Clarke (sí, el de Depeche Mode, Yazoo y Erasure). Fue incluida en su homónimo primer trabajo, en el que todavía hacían una electrónica minimalista con muy pocos hits. Aparte de Electricity, el único tema que ha sobrevivido bien el paso del tiempo, es la versión maxi de Messages, que fue su primer gran éxito en el Reino Unido. Ese mismo camino lo seguirían en Organisation, su siguiente trabajo, que era bastante oscuro y contenía temas más cercanos a Joy Division que al synth-pop. Es el caso de The Misunderstanding, una canción cruda y oscurísima que tiene muy poco que ver con sus gemas más pop. Y es que, este trabajo, siempre será recordado por tener la que es su canción más famosa, y uno de los grandes éxitos de los ochenta. Sí, estoy hablando de Enola Gay, uno de esos temas que definen el sonido de una época. Como dato curioso, en Estados Unidos, se editó un hibrido de estos dos discos un tiempo después.

A finales de 1981 publican Architecture & Morality, y se convierten en una de las bandas de más éxito en Europa. No solo en Reino Unido, donde el disco alcanzó el tercer puesto en la lista de ventas, también España, donde caímos rendidos a Souvenir y las dos Joan of Arc. Es un álbum mucho más accesible que sus dos primeros trabajos, con muchos más hits, pero en él no se olvidan de su faceta más industrial. Canciones como The New Stone Age o Georgia nos muestran a unos OMD capaces fusionar su lado más oscuro, con el lado más comercial, consiguiendo así, unos cortes de enorme influencia en muchos grupos posteriores. Pero claro, son los OMD de la épica y el estribillo redondo los que destacan en este trabajo. Con Souvenir y Joan of Arc se acercan a lo que fueron en gran parte de sus siguientes trabajos: un grupo de puro pop. Aunque si hay que destacar una canción de este trabajo, esa es la otra Joan of Arc, la que bautizaron como Maid of Orleans. Es un tema sublime, que contiene una de las melodías más reconocibles de los ochenta. La combinación de su ritmo en plan vals, el inconfundible mellotron, y sus tres violines, logran que a uno se le pongan los pelos de punta. Fue la canción más vendida en Alemania en 1982, y número uno en varios países. Además, muy merecidamente.

Tras el éxito de Architecture & Morality, el dúo prefiere no acomodarse, y para su siguiente álbum deciden volver al tono más experimental. Una vez más, en Dazzle Ships, cuesta encontrar un par de singles directos y puramente pop. Tan solo Telegraph, Genetic Engineering, y Radio Waves logran entrar en esta categoría, y aun así, están más cerca de su faceta industrial, que de su faceta más pop. La influencia de Kraftwerk vuelve a ser dominante, y su empeño por utilizar todo tipo de sintetizadores raros e irse por las ramas, hizo que de él un trabajo tremendamente influyente para unos cuantos grupos posteriores (en aquella época recibió críticas muy dispares). De hecho, hay muchos críticos que señalan a este disco como una de las influencias más grandes de OK Computer y Kid A, de Radiohead -no sé qué opinará de esto Thom Yorke -. Lo más curioso es que el disco fue un éxito comercial y en nuestro país de pandereta llegó a estar el número tres de la lista de ventas.

Sin apenas un respiro, en la primavera de 1984, aparece Junk Culture, y con él, el enésimo giro de su carrera. En este trabajo aparecen por primera vez los OMD más amables, y con un sonido mucho más sintético, muy de la época. Cambian los sonidos industriales por las palmas pregrabadas, los ritmos más bailables, e incluso una pequeña influencia de la música caribeña (All Wrapped Tour suena a un Paul Simon de segunda). Esto no convence mucho a los críticos que ven como una banda con personalidad como ellos, se empeña en meterse en un sonido que no les va nada bien. Aun así, y a pesar de su producción tan Stock, Aitken & Waterman, consiguen salir airosos en temas como Tesla Girls, Locomotion y Talking Loud And Clear.

A mediados de los ochenta, el grupo ya cuenta con una gran cantidad de seguidores en Estados Unidos, y se lanzan de lleno a este mercado. Su arma principal se hace llamar Crush, y con su portada, en la que el artista Paul Slater se fija en un pintor tan norteamericano como Hopper, lo dejan bien claro desde el principio. Su sonido se acerca al pop de sintetizadores que tan de moda estaba al otro lado del charco por aquella época, y gracias a canciones como So In Love y Secret (dos temazos como un piano), consiguen una enorme popularidad entre los adolescentes inadaptados norteamericanos. Gracias a este trabajo consiguieron que John Hughes les llamara para hacer el tema principal de Pretty In Pink, uno de los mayores clásicos del cine de instituto de los ochenta. Hughes no se equivoca, y McCluskey y Humphreys le entregan la enorme If You Leave, que entra directa al Top 5 norteamericano.

Lo más normal es que tras el éxito de If You Leave, OMD siguieran en la cresta de la ola, pero no. Sus dos siguientes trabajos pasan un tanto desapercibidos y solo consiguen un poco de éxito con (Forever) Leave and Die, que es una cursilada de canción, y Dreaming, un corte que metieron en su recopilación de singles de 1988. Tras estos fracasos, Paul Humphreys huye despavorido y deja solo a Andy McCluskey, que no da señales de vida hasta 1991, cuando aparece con un disco llamado Sugar Tax. Contra todo pronóstico, el disco contiene dos o tres temas notables, y se convierte en un éxito que despacha tres millones de copias. La culpa de esto la tienen Sailing On The Seven Seas y Pandora’s Box, los dos singles principales del álbum, y sus dos mejores canciones en mucho tiempo. Sobre todo la primera, que es inmensa. Lo malo es que el resto del disco no está a la altura, y McCluskey se sale del tiesto una buena cantidad de veces. Algo que, desgraciadamente, también hace en sus dos álbumes siguientes.

La aventura en solitario de McCluskey duró hasta 1996, que fue el año en el que decidido finiquitar la banda y dejar a OMD fuera de juego. Pero como vivimos en la época en la que todos los grupos vuelven, en 2010 dan la sorpresa y sacan un nuevo trabajo con la banda original. De History Of Modern no hay ninguna canción en esta lista, pero no porque no me guste, es porque no está en Spotify. De hecho, me parece un disco notable y una vuelta muy decente donde hay temas que están muy bien, como New Babies: New Toys o Sister Marie Says. Eso sí, me gusta mucho más Metroland, el disco que sacaron hace un par de años, donde veíamos a los mejores OMD en canciones como la propia Metroland (puro Kraftwerk), Night Café, Helen of Troy (tirando hacia Joan of Arc), y ese pedazo de hit llamado Dresden.

No sé si estarán preparando canciones nuevas, pero sí que están haciendo conciertos, y los tendremos en la próxima edición del Primavera Sound. Una gran noticia, ya que tuve la oportunidad de verlos hace unos años, y están en muy buena forma.

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8 comments

  1. srhelvetica · febrero 13, 2015

    Yo soy de los que piensan que “Telegraph” es una de las mejores cosas que pasaron en la década de los 80…
    ¡gracias por esta entrada tan chula!

  2. Fito · febrero 13, 2015

    Un texto ameno y muy interesante. ¡Estás que te sales!
    Tengo ganas de verlos. Todavía recuerdo el conciertazo del Summercase 🙂

  3. Ramon Felis · febrero 13, 2015

    Todo un lujo de explicación de una banda muy querida y de una éooca gloriosa. ¡Excelente!

  4. Jordi · febrero 13, 2015

    ¿Y no te parece interesante “Dream on me”? Vale que sea una canción muy simple, pero siempre que la he escuchado ha logrado sacarme una sonrisa.

    • yellowsnow77 · febrero 13, 2015

      Me gusta un poco. Al ser una recopilación de 25 he tenido que quitar muchas

  5. jk · febrero 14, 2015

    A mi souvenir y so in love me parecen dos “jitazos” como la copa de un pino como ya te decía en la notícia de duran duran, omd tienen altibajos como bien describes pero tienen una selección de canciones y algunos discos como la copa de un pino, son muy grandes…

  6. Pingback: OMD – The Punishment Of Luxury | Don't Eat The Yellow Snow

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