East India Youth – Culture of Volume

east india

Una de las cosas más extrañas que ocurrieron en el mundo de la música en 2014, fue el éxito de East India Youth. Este jovenzuelo londinense logró un gran reconocimiento de crítica con su debut, el cual fue nominado a varios premios. Entre ellos el Mercury Prize, que ya no es tan prestigioso como hace veinte años, pero tiene su tirón. La cuestión es que su música no era nada comercial, y su forma de ver la electrónica rozaba lo experimental. Yo, de hecho, no le terminé de pillar el punto y solo me conquistó con alguno de los temas de ese debut. Ahora vuelve con un segundo trabajo más directo, en el que las canciones ganan a la experimentación. Algo que hace que su música mejore una barbaridad.

Aunque Culture of Volume empieza con un corte como The Juddering, que es más una larga intro que otra cosa, en seguida va directo al grano en End Result, un tema de pop electrónico oscuro en el que se pone en plan nuevo romántico en el final. Y es que, una vez más, la influencia de los ochenta vuelve a salir a la palestra. Solo hay que escuchar la deliciosa Beaming White que viene a continuación. En ella mira sin vergüenza al pop de aquella década y nos deja un corte que absolutamente pegadizo. Todo un hit al que le da continuación con Turn Away, que también se mueve por ese camino entre el pop y la electrónica. Además, es un corte que va ganando en intensidad y cuenta con una parte intermedia que roza la épica más contundente.

La primera parte del disco y la segunda están muy diferenciadas, y a partir del quinto corte, la cosa cambia un poco. Tanto en Hearts That Never como en Entirety, se va directo a la pista de baile. Algo que no está nada mal ya que, al menos, en la primera, lo hace en forma de canción convencional y nos deja todo un rompepistas. En la segunda ya se pone un poco más experimental e industrial, en un corte que podría estar cerca de la discografía de Front 242. Hasta aquí bien, lo malo es que en los siguientes cortes vuelve a las andadas del primer disco y se deja un poco el pop de lado. Se va hacia lados más ambientales, como en los seis minutos de Carousel, que no están mal, pero se hacen un poco largos. Por no hablar de los diez minutos de Manner of Words, que es un baladón épico que está bien, pero le sobran unos cuantos minutos (los cuatro finales). Lo mejor de la parte final del disco es Don’t Look Backwards, donde se atreve con un pop bonito a ritmo de dubstep y acierta de pleno.

Para mi gusto mejora mucho la propuesta de su primer trabajo, aunque todavía se vaya por las ramas en algunas canciones.

7,7

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3 comments

  1. yellowsnow77 · abril 7, 2015

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  2. Ramon Felis · abril 7, 2015

    Me gustó el Dripping Down del primer disco y si ha mejorado es una buena noticia. El señor Doyle ha visto la luz.

  3. Jk · abril 8, 2015

    La de Manner of words me recuerda mucho a Depeche Mode… Curiosamente Martin Gore tenia un tema llamado muy parecido…

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