Mercury Rev – The Light In You

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The Light In You es el primer trabajo de Mercury Rev en siete años, pero también es el primer trabajo de la banda sin Dave Fridmann a la producción, que al parecer ha tenido algunas diferencias con el resto del grupo –no querían desplazarse hasta el estudio de Fridmann-. Esto no son buenas noticias, ya que las producciones de Fridmann son una parte fundamental del sonido de la banda de Buffalo. Pero, parece que Jonathan Donahue y Grasshopper, los dos fundadores del grupo, han aprendido mucho de él, y han dado con un sonido más que decente. Además, también han contado con la ayuda de Ken Stringfellow en un par de temas.

Mercury Rev es una de esas bandas que sufrió “el síndrome del disco perfecto”. Durante años y años han tratado de plasmar toda la perfección que lograron en Deserter’s Songs, uno de esos discos que marcan un antes y un después, pero no lo han logrado. En The Light In You siguen empeñados en esto, y no les ha quedado nada mal. Además, cuentan con algunas sorpresas, como el rock con tintes soul de Sunflower, y ese himno al más puro estilo Mowtown que es Rainy Day Record. Las dos nos presentan a unos Mercury Rev muy diferentes, realmente interesantes, y con ganas de explorar nuevos sonidos.

Si habéis seguido un poco la carrera de Mercury Rev, ya sabéis de qué va la historia. Mandolinas, campanas, sonidos orquestales, un teremin…Los de Buffalo no escatiman a la hora de dejarse llevar por su pasión por los sonidos grandilocuentes. Hacen bien, porque se les da de maravilla, y aquí aciertan en varias ocasiones. Ahí está las enormes The Queen Of Swans y Coming Up For Air, con su potente parte final, donde entra toda la tormenta instrumental. Algo que también hacen en Are You Ready?, que tiene un toque más pop, y también cuenta con uno de esos arrebatos tan característicos de la banda. Y si hablamos de pop, hay que mencionar Emotional Free Fall, en la que ponen toda su épica al servicio de una canción totalmente pop.

Si nos vamos a los Mercury Rev más reposados, tenemos que mencionar la preciosa Amelie, y sobre todo Central Park East, que no está muy lejos de lo que hacían en Deserter’s Songs. Pero si hay una canción que nos devuelve a los Mercury Rev más emocionantes, esa es Autumn’s In The Air, que es una maravilla con una orquesta contundente y épica.

Hacía muchos años que un disco de Mercury Rev no me enganchaba tanto, y eso siempre es una buena noticia.

7,6

 

John Grant – Grey Tickles, Black Pressure

JOHN GRANT

Hay que reconocer que, tras el alabado Pale Green Ghosts, John Grant no lo tenía nada fácil con su nuevo trabajo. Supongo que por eso ha decidido hacer un álbum un tanto extraño, que, lamentablemente, cuaja a medias. Los ingredientes son los mismos que los de su anterior álbum, en los que fusionaba la electrónica más analógica, con el folk, el chamber-pop, y eso que en la última década atiende al nombre de Americana, pero algo no termina de cuadrar. El propio Grant reconoce que quería sonar más enfadado, aunque también dice que la grabación fue tan divertida, que no pudo expresar toda esa rabia que quería plasmar en el álbum. Aunque algo hay.

Una de las pistas de por dónde va el álbum, la da el título. Grant, que es muy poliglota, ha utilizado dos expresiones comunes de dos países diferentes. Grey Tickles es como comúnmente se llama a crisis de mediana edad en Islandia, país en el que ha vivido los últimos años, y Black Pressure es la forma coloquial de decir pesadilla en Turquia. Vamos, que Grant ha entrado en crisis de los cuarenta y lo ha querido reflejar en este trabajo. Donde más se nota esto es en los cortes electrónicos, que suenen más rabiosos, sucios, e irascibles. Se sigue decantando por el rollo analógico, pero ha llenado este tipo de canciones de pedales que distorsionan su voz, arrebatos de furia, y un sonido un tanto cacharrero. Es algo que no me termina de convencer, y, a excepción de You And Him, en la que colabora Amanda Palmer, y la ya conocida Disappointing, solo me gustan algunos cachos de estas canciones.

Todo mejora cuando se vuelve más melancólico y se olvida un poco de la parte más electrónica. Es el caso de Down Here, el que es el mejor corte del álbum, y donde descubrimos una nueva faceta del Denver. Jamás había estado tan pop, y se ha sacado de la manga una canción realmente deliciosa. Luego ya tenemos las típicas baladas de Grant, esas en las que tira de orquesta y tristeza. Aquí no suele fallar, y hay varias que están a la altura de lo que esperábamos de este trabajo. Grey Tickles, Black Pressure, Global Warning, Magma Arrives, No More Tangles, que va sobre tener que compartir este mundo con “los maricas narcisistas” y la muy emocionante Geraldine, que está dedica a Geraldine Paige, nos dejan ver que a Grant todavía le queda talento.

No es un trabajo fallido, pero sí extraño, en el que se debería haber preocupado en hacer canciones más sencillas, y no jugar tanto con sus máquinas.

7,1

Chvrches – Every Open Eye

Chvrches

Es muy probable que Chvrches sea la mejor banda de pop electrónico de la actualidad. Los de Glasgow manejan como nadie el equilibrio entre la frialdad de las máquinas, y la calidez del pop, consiguiendo así, hacerse con un sonido propio. Por algo su primer trabajo conquistó a tanta gente, y fue todo un éxito, tanto de crítica como de ventas (no es fácil vender un millón de copias en estos tiempos). Con su segundo trabajo van un paso más allá, y se sacan de la manga toda una colección de hits que no desentonarían al lado cualquier artista del maisntream actual. Eso sí, sin perder su identidad y las influencias del synth-pop más oscuro de los ochenta.

La primera vez que escuché Leave A Trace, el primer adelanto de este “Every Open Eye”, me quedé un poco descolocado – hasta que vi esta fantástica actuación en el Pitchfork Festival-. Es un corte muy pop, cercano a muchas de las cosas que se pueden escuchar en la radio-fórmula todos los días. Pero, los de Glasgow son muy listos, y, aunque esa es la primera impresión, en él, hay mucho más. Para empezar, no hay nada malo en que sea un corte de pop abiertamente comercial, sobre todo cuando roza la perfección, como es el caso. La canción es una maravilla, y ese puente que explota en el estribillo me tiene loco. Como me tiene loco ‘Clearest Blue’, y ese subidón que explota en algo parecido a la melodía del Just Can’t Get Enough. Y así siguen durante todo el disco, soltando hits sin parar. Prácticamente aciertan en todo, ya sea en su faceta más pop (Make Them Gold y Empty Threat son maravillosas) o en su faceta más fría e industrial (Never Ending Circles y Bury It son dos pepinazos importantes).

Lo único que no me ha gustado mucho son Down Side of Me y Afterglow, las dos baladas del disco, que no me dicen mucho. Además, creo que, en la primera, se han equivocado de enfoque, y ese toque cercano al R&B no les va nada. Sin embargo, sí que sorprenden gratamente en High Enough to Carry You Over, en la que Lauren Mayberry deja el micrófono a Martin Doherty, y se hacen con un delicioso tema cercano al funk ochentero.

Lo tenían difícil, pero han conseguido hacer un segundo trabajo que, por lo menos, es igual de bueno que su debut.

8,5

New Order – Music Complete

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Cada vez que me enfrento a un nuevo trabajo de New Order, lo hago con miedo. Creo que razones no me faltan, ya que sus últimos álbumes dejan mucho que desear, y ese acercamiento al rock no me termina de convencer. Como tampoco me termina de convencer Restless, el primer adelanto de este nuevo álbum, que, para mi sorpresa, ha recibido buenas críticas. Incluso, algún osado se ha atrevido a compararlo con el Regret. Pero, afortunadamente, el décimo trabajo de la banda de Manchester no tira por ahí, y gran parte de él se centra en los New Order más electrónicos y bailables.

Music Complete es uno de esos trabajos llenos de colaboraciones que tanto gusta a las bandas que llevan años en esto. Por aquí pasan Iggy Pop, Elly Jackson de La Roux, o Brandon Flowers, que ha cumplido su sueño de trabajar con su banda favorita. Además, Tom Rowlands de The Chemical Brothers, ha producido un par de temas.

Una de las cosas más curiosas de este trabajo, es que hay momentos que es bastante petardo. Han llenado esta hora de música de pianos house, sonidos ochenteros e, incluso, se atreven con una especie de tema cercano al italodisco llamado Tutti Frutti, que, la verdad, está bastante bien. Y es que, la primera mitad del disco, está a un nivel muy alto y esa recuperación del sonido Manchester que hacen en Plastic y People On The High Line, es fantástica. Al igual que techno con sabor a los noventa que facturan en Singularity, uno de los dos temas producido por Tom Rowlands. El otro es Unlearn This Hatred, y en él también está de lo más acertado llevando a los New Order de siempre a terrenos un poco techno. Lo que no me ha gustado mucho es Stray Dog, que casi me parece una anécdota con un spoken-word de Iggy Pop.

No os penséis que se han olvidado del rock, y de su faceta más guitarrera. Lamentablemente, los New Order AOR aparecen en Academic, que es simple y aburrida hasta decir basta, y en Superheated, la colaboración con Brandon Flowers, que en lugar de adaptarse a ellos, se ha sacado de la manga un tema ñoño al más puro estilo The Killers. Sin embargo, sí que me tengo rendir ante Nothing But a Fool, que me ha conquistado con su tono melancólico, y su delicioso estribillo.

Parece que les ha sentado bien quitarse de encima a Peter Hook, y en Music Complete nos encontramos con unos New Order más despreocupados, y con ganas de hacer bailar y divertir a sus oyentes. Eso siempre está bien.

7,5

Salad Boys – Metalmania

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The Chills, The Bats, The Clean…ya estamos de vuelta con el kiwi-rock, y con una banda que basa música en las influencias de estos grupos de principio de los ochenta. A favor de Salad Boys podemos decir que, al menos, son de Nueva Zelanda, y han mamado esta música desde su más tierna infancia. En su contra, que no son los primeros que revisitan este género, que empieza a estar un poco saturado. Aunque también tengo que decir que también se fijan un poco en el indie-rock norteamericano de principio de los ochenta, y en algún tema se pueden notar las influencias de The Feelies. No obstante, su nombre de viene de una estrofa del Fa Cé La, una de las mejores canciones del debut de la mítica banda de Nueva Jersey.

Metalmania es un disco muy disfrutable, sobre todo una vez que te das cuenta de que no vas a encontrar nada que no hayas escuchado ya. Dicho así, suena un poco mal, pero es la verdad. Su rock se asemeja al de decenas de bandas de la actualidad, pero bueno, los chicos lo hacen muy bien, y tienen unos cuantos temazos. Me gustan especialmente cuando se ponen más rockeros, como en el caso de Daytime Television, la que, sin duda, es la canción del disco. Y es que, ese teclado juguetón y estridente, me parece genial. También me parece genial la energía que desprenden en Dream Date y No Taste Bomber. Sobre todo esta última, en la que se sacan de la manga una acelerada e intensa tormenta de guitarras. Algo que también hacen en I’m a Mountain, que es mucho más sucia y punk.

Una de las características del Kiwi-Rock es la delicadeza con la que emplean las guitarras acústicas, esas que tanto recuerdan a The Byrds. En este disco también encontramos mucho de esto, y cosas tan bonitas como Here’s No Use o Bow to Your New Sensation, hacen que nos acordemos de los primeros R.E.M., algo que siempre es bueno.

Salad Boys pueden estar contentos, ya están dentro de ese grupo de bandas de la otra punta el mundo que revisitan el mejor rock de su tierra con soltura y talento.

7,4

Ryan Adams – 1989

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Ya sabíamos que Ryan Adams era un tío listo, pero esta jugada que acaba de hacer con el último disco de Taylor Swift supera todas sus grandes ideas. Consciente de que Swift es la estrella más grande de la música actual (por desgracia), y que toda la industria besa allá por donde pisa (si no lo pagaras caro), ha decidido hacer su último trabajo al completo, y dar un enfoque de rock al pop ñoño y simplón de Swift. La publicidad que supone esto para Ryan Adams es enorme, y no hay web, blog o revista que no hable ahora mismo de este disco. No sé si lo ha hecho por eso, supongo que no, ya que nadie versiona un disco al completo sin ver algo en sus canciones. Lo que sí sé, es que ha demostrado que las canciones de Swift son buenas (no me creo que acabe de escribir esto), y enfocadas de otra manera pueden dar mucho de sí.

Por mucho que se cambien de estilo las composiciones de Swift, siguen siendo pepinazos comerciales creados para llegar al mayor público posible. Adams es consciente de esto, y en gran parte de 1989 ha decidido mutar en el Bruce Springsteen de mitad de los ochenta. La primera prueba la encontramos en Welcome To New York, que es puro rock de estadio, y le ha quedado absolutamente genial. Al igual que All You Had to Do Was Stay, en la que consigue hacer un intenso tema de un balada al piano de lo más aburrida. Wildest Dreams y Clean son los otros temas puramente “Springsteen” del disco, tanto, que en esta última casi parece que ha querido hacer una revisión del The River.

Gran parte del disco son baladas, y, en algunas de ellas, está muy acertado. Adams ralentiza canciones como Shake It Off o Bad Blood y consigue hacer de ellas dos grandes baladas. Sobre todo la segunda, en la que se pone mucho más interesante, y menos comercial. Con ella logra que, por un momento, nos olvidemos de ese vídeo absurdo en el que Swift sale haciendo la payasa. También consigue superar el Blank Space original dejándola desnuda, y sacándose de la manga una emocionante canción acústica – aunque tengo que decir que la versión a lo Velvet Underground que acaba de hacer Father John Misty, me gusta mucho más-. Y si hablamos de emociones, hay que mencionar Out of The Woods, que es una verdadera maravilla.

1989 es algo más que un capricho o un entretenimiento de Ryan Adams, es un gran trabajo con el que el norteamericano deja claro que, tras un envoltorio de mierda, se puede esconder una gran canción.

7,8

Baio – The Names

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Me gusta cuando un miembro de un grupo famoso emprende una carrera en solitario y se olvida de lo que hace con su banda principal. Chris Baio es uno de ellos. El bajista de Vampire Weekend se ha mudado a Londres y se ha dejado llevar por la escena de electrónica de la ciudad británica, pero no se ha olvidado de lo que es el pop. El mismo dice que ha querido hacer algo parecido a las canciones pop de David Bowie y Bryan Ferry, pero desde la perspectiva del techno y el dance. Dicho así, parece que nos encontramos ante un trabajo centrado en el baile, pero no, es un álbum de canciones pop y, tengo que decir, que de un nivel muy alto.

Durante gran parte de The Names, Baio se dedica a jugar con las maquinas, y se deja llevar por los ritmos sintéticos, pero no puede evitar sacarse de la manga grandes melodías y unos cuantos estribillos de lo más pegadizos. El caso más evidente es Sister of Pearl, todo un temazo con el que se acerca a los Talking Heads, que se te pega como una lapa. Todo gracias a esa melodía de lo que parece ser una mandolina (en esta actuación utiliza un cuarteto de cuerda), que la verdad es que también recuerda a lo que hace con Vampire Weekend. Se mueve muy bien en este tipo de temas que fusionan el pop y la electrónica, y buena prueba de ello es el tema que da título al disco, Needs, que es una auténtica delicia, o Endless Rhythm, el corte que más gustará a los seguidores de su banda principal.

La parte más electrónica, y más centrada en la pista de baile, también cuenta con temas realmente brillantes. Es el caso de Brainwash yyrr Face, que casi parece un experimento que se rompe al final con ese subidón que te incita a lanzarte al baile desenfrenado. También funciona muy bien I Was Born in a Marathon, que tiene un ritmo tremendamente contagioso. Incluso, cuando se pone abiertamente techno, logra hacer cosas interesantes. Es el caso de los siete minutos de All The Idiots, que se mueven en ese terreno, pero que también cuentan con su pequeña dosis de épica, recordando así a bandas como Orbital o 808 State. Y si hablamos de épica hay que mencionar Scarlett, el tema reposado con el que cierra el disco, que es una verdadera preciosidad.

Con The Names, Baio supera con nota la prueba del temido disco en solitario, y nos deja ver a una faceta suya realmente interesante.

8