Britta Phillips – Luck or Magic

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Cinco versiones y cinco canciones nuevas: eso es lo que nos ofrece Britta Phillips en su primer trabajo en solitario. La de Michigan, más conocida por formar parte de Dean & Britta y Luna, planeó este trabajo hace unos cuantos años, junto al productor de música electrónica Scott Hardkiss, pero lo aparcó en 2013, tras la repentina muerte de éste último. Ahora, junto a Eric Broucek, productor de LCD Soundsystem y The Juan Maclean, y con la ayuda del batería Roger Brogan (Spectrum) y de su famoso marido, ha recuperado estas canciones y les ha dado un nuevo enfoque.

Viendo los nombres que he puesto más arriba, uno se puede pensar que estamos ante un trabajo un tanto electrónico, pero no, es más melancólico y cercano a lo que ha hecho hasta ahora con sus respectivas bandas. Aunque sí es cierto que hay muchos teclados y alguna que otra capa sintética. Gracias a esto, consigue crear un sonido bonito y resultón, que le viene de maravilla a sus composiciones, y a las de otros.

En este Luck or Magic, Britta demuestra tener muy buen gusto para escoger versiones. Hay un poco de todo, pero las cinco están muy bien llevadas. Aunque eso sí, hay una que está un poco por encima del resto. Se trata de su revisión de Wrap Your Arms Around Me, un tema con el que Agnetha Fältskog (la rubia de ABBA), tuvo cierto éxito en 1983. Phillips hace de ella de un elegante corte de pop, y actualiza la canción original de una forma inteligente, quitándole la caspa y la épica que, la verdad, no venía muy a cuento. Donde está más respetuosa es en su revisión del Lady (Fallin’ in Love) de Dennis Wilson, y en la del One Fine Summer Morning de Evie Sands. El tema del californiano ya contaba con toda una orquesta, que casi la convertía en lo que hoy llamaríamos un tema de dream-pop. Aquí, Phillips, no cambia mucho la original, pero, al igual que en la anterior, la actualiza y le da su toque personal. Un tanto de lo mismo pasa con la canción de la neoyorquina, que era muy simple y minimalista (la base rítmica eran unos bongos). Britta la acelera un poco y le mete unos teclados, pero poco más. Quizá, el cambio más radical, viene en Drive, el famoso tema de The Cars, que ella convierte en un sedoso tema de pop ensoñador. Una maravilla.

Lo malo de hacer un disco con versiones y con temas originales, es que estos últimos tienen que estar a la altura de las circunstancias. Britta Phillips sale muy bien parada, sobre todo el Daydream, el cinematográfico corte que abre álbum, en el que casi parece que está pidiendo a gritos un tema principal de James Bond (es bastante mejor que esa ñoñería de Sam Smith). Pero también sabe lo que se hace en Do It Last, que es mucho más sencilla, pero igual de efectiva, y en Million Dollar Doll, que es todo un hit, y la canción más directa del álbum. Incluso el tema que da título al disco, que es más clásico y cuenta con menos teclados, tiene su punto. Lo que no le sienta muy bien es irse por las ramas y hacer un corte más esquivo como Ingrid Superstar, en la que supongo que ha intentado hacer algo cercano a las canciones de Nico con la Velvet.

Ha tardado en lanzarse en solitario, pero la espera ha merecido la pena.

8

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5 comments

  1. yellowsnow77 · abril 19, 2016

    112.zippyshare.com/v/0mR3I72l/file.html

  2. ines · abril 20, 2016

    me encantó

  3. Paco Gascón (@pacogascon) · abril 27, 2016

    Precioso

  4. Pingback: 25 discos de 2016 | Don't Eat The Yellow Snow
  5. Pingback: Luna – A Sentimental Education | Don't Eat The Yellow Snow

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