Pet Shop Boys – Super

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Juro que lo he intentado, que he tratado de que me gustara el nuevo disco de Pet Shop Boys, pero no puedo, es superior a mis fuerzas. Lo único que consigue es levantarme un buen dolor de cabeza, y que me acuerde de lo mucho que me gustan buena parte de sus anteriores trabajos. No es que sea el típico nostálgico que solo disfruta con sus discos de los ochenta y alguno de los noventa. Me encantó Yes, y creo que Electric tiene cosas realmente buenas, pero por aquí no paso.

Una de las cosas que siempre han hecho bien Neil Tennant y Chris Lowe, es hacer lo que les ha dado la gana. Aunque siempre han llevado el pop por bandera, y su música entra en lo que podríamos llamar “comercial”, han tenido su propia personalidad. Nunca se han dejado llevar por las modas, y la prueba está en su discografía; en un disco como Behaviour, o en canciones en las que se han dejado llevar por sus impulsos – el ritmo latino de Domino Dancing, o el disco de New York City Boy -. Eso es lo que les ha hecho un grupo de pop diferente al resto, y eso es lo que se echa en falta en Super.

Beats acelerados, ritmos machacones y simples, subidones…Con la ayuda del pesado de Stuart Price (en qué hora finiquitó Les Rythmes Digitales), los Pet Shop Boys han tratado de convertirse en Avicii, o en cualquiera de estos nuevos músicos de electrónica que lo están petando en todo el mundo. Lo peor es que, estos nuevos mesías, no son nada del otro mundo, y lo único que han conseguido es que la música dance se convierta en algo para las masas. Sobre todo en Estados Unidos, donde nunca ha sido excesivamente popular. Quizá, el dúo británico, está intentando una nueva conquista del mercado norteamericano, que nunca se le ha dado demasiado bien. A lo mejor lo que quieren es que los pubers yankees bailen Happiness, Pazzo! e Inner Sanctum en el Coachella o en el Lollapalloza. Ellos verán, pero por el camino se han dejado parte de la elegancia, los estribillos, y las buenas melodías. Vamos, sus señas de identidad, que tan solo se dejan ver en The Pop Kids, en algo de Groovy y Undertow, y en Into Thin Air, que es más reposada.

Ni siquiera están del todo acertados en las baladas, que siempre han sido uno de sus puntos fuertes. Consiguen que recordemos un poco su pasado más elegante en The Dictator Decides, que es más minimalista que el resto del álbum, pero aburren hasta a las piedras con Sad Robot World. Luego está Twenty-something, que ha sido muy comentada por ser una especie de medio tiempo reguetón, y que, si la comparamos con buena parte del disco, sale ganadora. Aunque no es que sea nada del otro mundo.

Neil y Chris, me avisáis cuando seáis vosotros mismos otra vez.

4,7

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4 comments

  1. yellowsnow77 · abril 20, 2016

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  2. passer · abril 20, 2016

    thankssss

  3. Cristian · abril 22, 2016

    A mi me pasa exactamente lo mismo. Me da igual el sonido que usen, pero aquí, sencillamente, no veo canciones. Yo soy muy, muy fan y me encantó Electric y me gustó The Pop Kids, pero el resto…. Lo que más me ha descolocado es leer críticas y comentarios que lo ponen por las nubes. Me he sentido como si me estuviese perdiendo algo, pero con esta reseña me quedo más tranquilo. 😉

  4. Juru · abril 24, 2016

    joder, GRACIAS! alguien tenía que decirlo

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