ANOHNI – HOPELESSNESS

ANOHNI - Hopelessness

Nunca he sido muy seguidor de Antony, y a excepción de alguno de sus temas más conocidos (Cripple and the Starfish me parece maravillosa), y esa Blind tan impresionante junto a Hercules & Love Affair, pocas cosas de las que hace me llaman la atención. Es más, puedo decir que me quedé dormido en un concierto suyo allá por 2005, en el auditorio del Primavera Sound. Pero fue en el mismo Primavera Sound, esta vez en el del año pasado, donde me dejó alucinado. No solo por su concepto de concierto, donde repasaba lo mejor de su discografía con una orquesta, también por un tema nuevo llamado 4 Degrees, en el que nos encontramos con una intensidad que hacía años que su música no tenía. En ese momento no sabíamos que este era el primer tema de ANOHNI, su nuevo proyecto junto a Hudson Mohawke y Oneohtrix Point Never, como tampoco sabíamos que, juntos, iban a facturar uno de los discos de 2016.

Siempre he pensado que a la voz de Antony le viene de maravilla un manto electrónico, que esa melancolía que refleja se aprecia mejor entre beats cortantes y densos paisajes de teclado. Todo esto, junto a una producción algo tosca, es lo que encontramos en HOPELESSNESS, un disco donde la británica está en estado de gracia, y un disco donde da cera a todo lo que se le pone por delante. Sin duda alguna es su trabajo más político, en el que canta sobre temas que le preocupan especialmente, como la ecología, la violencia machista, o las guerras injustas que hay por todas partes del mundo. Además, no se corta un pelo y dice las cosas claras, como en esa extraña carta abierta a Obama, en la que más o menos deja claro que ha defraudado a los que en su día pusieron sus esperanzas en él con su voto.

HOPELESSNESS empieza muy fuerte, con los dos singles previos, que son dos temazos. Tanto la tristona Drone Bone Me, que cuenta la historia de una niña a la que un drone ha quitado la vida a su familia, y ella pide lo mismo para poder reunirse con ellos, como la intensidad ecologista de 4 Degrees, funcionan a la perfección. Quizá es más impactante la segunda, con esas cuerdas épicas y esa sección rítmica tan potente, pero las dos ya forman parte de lo mejor de este año. Con un comienzo así, sería normal que el resto del disco no estuviera a la altura, pero este no es el caso. Si quitamos la ya mencionada Obama, y Violent Man, que son demasiado esquivas, y un tanto extrañas, estamos ante una colección de canciones enorme. Ahí está esa sensual Watch Me, en la que habla de un amor demasiado protector (“I know you love me/‘Cause you’re always watching me/Protecting me from evil/Protecting me from terrorism/Protecting me from child molesters.”), o esa ‘Execution’ que, a pesar de hablar de un tema tan duro, suena esperanzadora y es una preciosidad. Incluso cuando se acerca más a lo que hacía con Antony and the Johnsons, acierta de pleno, como es el caso de I Don’t Love You Anymore, o del tema que da título al álbum, que termina con una lluvia de beats acojonante.

Está realmente concienciado con la ecología, y casi se podría decir que es el tema central del álbum. El destrozo que estamos causando al mundo le ha servido de inspiración para crear un canción como Why Did You Separate Me From The Earth?, que es inmensa; una de esas canciones con las que te dan ganas de levantarte y cambiar el mundo. Pero también reincide en el tema de los drones, y en cómo los gobiernos lo utilizan para matar gente. Es el caso de la escalofriante Crisis, con ese lamento final, al que acompaña un saxo que pone los pelos de punta.

HOPELESSNESS es una de esas obras que solo se dan cada cierto tiempo, en la que tres artistas en estado de gracia, construyen un trabajo que suena a clásico de la música desde la primera escucha.

8,9

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6 comments

  1. yellowsnow77 · mayo 5, 2016

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  2. Emilio Martín Hernández · mayo 5, 2016

    Cuando he empezado a leer acerca de Anthony pero veía que no era el nombre, iba un poco perdido. Me gusta y mucho la música que hace, pero debo reconocer que un disco entero suyo de una sentada, se (suele) hace largo y pesado. Pero al leer tus comentarios sobre los nuevos derroteros, ansioso por escucharlo

  3. Cals · mayo 5, 2016

    Para mi uno de los discos del 2016 deseando estoy escucharlo en vinilo cuando me llegue

  4. Man Pop · mayo 5, 2016

    Lo de “alioli” me parece obra maestra… 🙂

  5. mayoyo · mayo 5, 2016

    enorme que discazo.gracias

  6. Pingback: 25 discos de 2016 | Don't Eat The Yellow Snow

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