Angel Olsen – My Woman

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El nuevo disco de Angel Olsen es una de las pocas novedades que he escuchado en estas vacaciones de un mes que me acabo de pegar. Los dos adelantos de este My Woman me dejaron con ganas de mucho más y, finalmente, el disco al completo no me ha decepcionado.

El tercer álbum de la norteamericana reincide en ese sonido crudo, guitarrero y noventero de su trabajo anterior, pero hay nuevos ingredientes que destacar. Uno de ellos es la inclusión de algunos sintetizadores que, en casos como en el de Intern, tienen gran parte del protagonismo. Otra de las novedades es el toque más amable que tienen canciones como Never Be Mine, en la que hay una influencia clara del pop de los sesenta, y Give It Up, donde se pone un poco más juguetona, y se hace con un estribillo de lo más pegadizo. La verdad, es que resultan muy acertadas estas pequeñas novedades, y es un camino a seguir que debería tener muy en cuenta.

Si hay algo que me cautivó del anterior álbum de Angel Olsen, fueron esas canciones más desgarradas, en las que la se acercaba a la primera PJ Harvey, y dejaba clara su predilección por un sonido un poco más lo-fi. Aquí también hay unas cuantas dosis de esto, y se podría decir que, incluso, está más acertada que en tiempos pasados. Es el caso de Shut Up Kiss Me, todo un pepinazo, directo y pegadizo, que te deja del revés a las primeras del cambio. Pero también, cuando se pone un poco más áspera, como en Not Gonna Kill You, que es un corte más esquivo, resulta igual de atrayente.

Otro de los grandes aciertos de My Woman son sus baladas. La de Missouri le ha pillado el punto a los temas largos, y en canciones como Sister y Woman se deja llevar hasta pasados los siete minutos. Esto hace que nos encontremos con dos cortes similares, reposados y lánguidos, en los que, en algún momento, también entra una buena dosis de guitarras. Particularmente, me quedo con la primera, pero la verdad es que las dos son notables. Si es cierto que, quizá, se le ha ido la mano dejando la segunda parte completa para este tipo de canciones, pero eso no quita que temas como Those Were the Days o Pops, no resulten atractivas. De hecho, pocos momentos en el álbum no lo son.

Angel Olsen puede estar contenta, ya que si en su anterior trabajo se confirmaba como una de las grandes revitalizadoras del indie-rock femenino de los noventa, en este lo hace como una de las grandes artistas de nuestros días.

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5 comments

  1. yellowsnow77 · agosto 22, 2016

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  2. Ramon Felis · agosto 22, 2016

    Todo un ángel musical, curiosamente cuándo es más esquiva

  3. flash · agosto 23, 2016

    Ya se te extrañaba. Bienvenido y gracias.

    • Ramon Felis · agosto 23, 2016

      Han sido meses muy duros, pero todo vuelve a la normalidad. Gracias.

  4. Pingback: 25 discos de 2016 | Don't Eat The Yellow Snow

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