David Byrne – American Utopia

David-Byrne-American-Utopia

David Byrne llevaba desde 2004 sin editar un disco en solitario, pero tengo la sensación de que el mítico líder de Talking Heads no ha parado en todos estos años. Sus colaboraciones con Brian Eno y St. Vincent le han traído de gira varias veces (yo le he visto en un par de ocasiones), y me suena que hemos podido escuchar su voz en algún que otro proyecto. Pero la realidad es que “American Utopia” es su primer álbum en solitario en 14 años. Aunque lo de solitario es un decir, porque ha contado con colaboradores tan ilustres como su inseparable Brian Eno, Dev Hynes, Jack Peñate, Sampha o Daniel Lopatin, el hombre que se esconde detrás de Oneohtrix Point Never. Una lista de colaboradores que le ha llevado a una pequeña polémica esta misma semana, ya que son todo hombres, y no ha contado con ninguna mujer en todo el disco. Algo por lo que el propio Byrne se ha disculpado en un extenso comunicado en el que dice que se arrepiente “por no haber contratado o colaborado con mujeres para este álbum”, y donde remarca que “No es su forma de ser y no encaja con cómo he trabajado en el pasado”. Y la verdad es que, echándole un vistazo a su discografía, es fácil ver que Byrne siempre ha tenido muy presente a la mujer en su música. Vamos, que incluso le dedicó un disco entero a Imelda Marcos.

American Utopia” es puro David Byrne, e incluso diría que es muy Talking Heads. El neoyorquino se ha sacado de la manga un disco con bastantes hits en el que tira hacia su sonido de siempre, pero dándole un toque más actual. La primera muestra la tenemos en ‘I Dance Like This’, un corte que empieza con el Byrne más clásico, para cambiar totalmente de rumbo en el estribillo y convertirse en un oscuro tema electrónico. Algo que vuelve a repetir en ‘Doing The Right Thing’, en la que explora su faceta más melancólica de la mano de la electrónica. De hecho, resulta evidente que es una de las canciones en las que colabora Lopatin, porque suena totalmente a lo que hace con su grupo. Aunque es cierto que también colabora en ‘Everybody’s Coming to My House’, el single de presentación, que no puede sonar más a David Byrne. De estas hay unas cuantas, como las maravillosas ‘Gasoline And Dirty Sheets’ y ‘Every Day is a Miracle’, en las que Jack Peñate está de lo más involucrado, tanto instrumentalmente como vocalmente.

David Byrne siempre ha contado con un toque muy teatral en su música, y aquí sale a flote en las baladas. Tanto ‘Dog’s Mine’ como ‘Here’, tienen ese aire a musical que tanto le gusta, como bien demuestra en sus conciertos, donde es habitual que lleve bailarines y una escenografía de lo más cuidada. Y ojo, que Lopatin aparece de nuevo en los créditos, convirtiéndose así en el colaborador principal del disco. Eso sí, en ‘Bullet’, que es un medio-tiempo un tanto étnico, es Peñate el que le vuelve a echar un cable. Y la verdad es que les ha quedado redonda.

No es que me sorprenda mucho que David Byrne haya sacado un disco estupendo a estas alturas, porque ya dio buenas muestras de que no había perdido ni un ápice de su talento junto a Brian Eno y St. Vincent, pero la verdad es que no me esperaba algo tan chulo.

8

The Breeders – All Nerve

The Breeders_All Nerve

Ayer mismo me comentaba un amigo si era necesario un nuevo trabajo de The Breeders en 2018. Y la verdad es que no lo sé. Por un lado, está bien que los grupos que han decidido volver a los escenarios lo hagan con canciones nuevas –lo de vivir de aniversarios de discos míticos tiene un límite-, pero claro, no todo vale, y a veces, esas canciones nuevas solo consiguen empañar una carrera. Las hermanas Deal no han llegado a tanto, pero sí es cierto que su nueva colección de temas no pasará a la historia. Algo parecido a lo que pasó con la vuelta al mundo discográfico de la ex banda de Kim Deal.

Una de las razones por las que estas canciones no terminan de despegar, es la crudeza de muchas de ellas. En lugar de irse hacia su lado más pop, han optado por hacer un disco más esquivo, en el que las guitarras suenan pesadas, y donde los buenos estribillos se cuentan con cuentagotas. Digamos que se asemejan un poco más a las The Breeders de los últimos años, y no a las de “Last Splash”. Algo curioso, porque lo que se ha vendido de este retorno es la vuelta de la formación original que grabó ese álbum. Así que, si queréis revivir las buenas sensaciones que os dejo ese disco, tenéis dos opciones: volver a escucharlo, o poner en bucle ‘Nervous Mary’ y ‘Wait the Car’ y ‘All Nerve’, que son los únicos cortes que se asemejan un poco a lo que hacían en aquella época. Además, van seguidas.

Tengo que reconocer que las Breeders oscuras tienen su punto, aunque me terminen saturando un poco. Ese rollo metálico y oscuro que tiene ‘MetaGoth’, se deja escuchar, y manejan bastante bien el minimalismo y la dejadez de ‘Walking with a Killer’. Y luego tenemos cosas curiosas, como esa ‘Howl at the Summit’, en la que se meten en un indie-rock de épica guitarrera que no les sienta mal. O el tono ensoñador, casi shoegaze, de ‘Dawn: Making an Effort’. Son temas que no están mal, y si los comparas con otros del disco, como ‘Spacewoman’ o ‘Skinhead #2’, pueden sonar a gloria, pero no dejan der ser temas poco destacables en el conjunto de su carrera.

Al final, por mucho que los medios se hayan encargado de vender una vuelta a sus inicios, estamos ante otro disco de la última etapa de The Breeders, y ante otro trabajo con sus más, y con sus menos.

7

Superorganism – Superorganism

superorganism

No tengo nada en contra de los hypes de turno, todo lo contrario, me gusta que los buenos grupos triunfen, lo malo es que, por norma general, se suelen deshinchar a mitad de camino. Superorganism es la última banda de moda en Reino Unido, y con tan solo tres singles, ya están en casi todos los carteles de los grandes festivales, y se han paseado varias veces por la televisión británica. Pero la prueba de fuego llega esta semana, que es cuando han editado su álbum de debut. De momento, las críticas están siendo favorables, aunque no estupendas, pero falta por saber si han conectado con el público, o si solo son el nuevo grupo mimado de los medios de su país.

Superorganism es una de esas bandas que podríamos calificar de colectivo. Formada por ocho miembros de diferentes partes del mundo, pero residentes en Londres, lo suyo es el pop sin complejos, y la verdad es que no se les da mal. Al igual que otros colectivos anteriores, como The Polyphonic Spree o I’m From Barcelona, tiran mucho de estribillos coreables, aunque, en lo musical, hay bastante diferencia. Sus canciones son pequeñas locuras electrónicas, y en ellas todo tiene cabida. Así, nos encontramos con decenas de samplers, instrumentos de juguete, pedales extraños de voz, y cajas de ritmos que a veces son de lo más arrítmicas. Todo esto funciona en los singles previos, como ‘Everybody Wants To Be Famous’ y ‘Something For You M.I.N.D’, que son maravillosas, pero a la quinta o sexta canción cortada por el mismo patrón, terminan saturando.

Por suerte, cuentan con otra faceta, en la que, siendo más simples, y sin meter decenas de cacharritos para llenar la canción, consiguen mejores resultados. Es el caso ‘Reflections On The Screen’, un melancólico tema de pop electrónico que les ha quedado estupendo. Al igual que la bailable ‘Night Time’, con la que cierran en disco yéndose a la pista de baile, y dejándonos todo un himno de pop electrónico.

Personalmente, los veo como un grupo con una fecha de caducidad temprana, pero al menos han conseguido sacar un debut con unos cuantos temas redondos. Muchos no pueden decir lo mismo. Además, su destartalada versión del ‘Cut Your Hair‘ de Pavement, mola bastante.

7,4

Yo La Tengo – There’s a Riot Going On

yo-la-tengo

Parece mentira, pero ya han pasado cinco años de “Fade”, el que, hasta ahora, era el último trabajo de canciones originales de Yo La Tengo. En los últimos años, la banda de Hoboken ha estado muy presente con alguna reedición de lo más jugosa, y con “Stuff Like That There”, ese disco en el que se versionaban a sí mismos y a otros, pero echábamos de menos sus nuevas composiciones. Y parece que ellos también, porque su decimoquinto trabajo está compuesto por quince canciones, y se va más allá de la hora. Algo que, la verdad, no nos sorprende mucho viniendo de ellos, que siempre han sido de discos largos.

En “There’s a Riot Going On”, Yo La Tengo vuelven a producirse a ellos mismos, algo que no hacían desde su segundo trabajo, y es que, al parecer, James McNew le ha pillado el punto al mundo de los Pro Tools, y han decido prescindir de la figura de un productor. Algo que no sé si ha sido un error. No porque el disco suene mal, que no es el caso, pero sí que se les ha ido la mano metiendo algún paisaje sonoro demasiado largo, y dejando que sea su faceta más relajada la que se lleve todo el protagonismo.

There’s a Riot Going On” empieza muy bien con ‘You Are Here’, un delicioso e invernal instrumental marca de la casa. Y sigue muy bien con la delicada ‘Shades of Blue’ y con la psicodélica ‘She May, She Might’, dos canciones típicas de la banda de New Jersey, pero que siguen funcionando de maravilla. Algo que también pasa con ‘For You Too’, la canción más sucia y acelerada del álbum y, para mi gusto, la mejor. A partir de aquí, empieza lo que podríamos calificar como uno de los trabajos más extraños de Yo La Tengo. Y no siempre termina de cuajar el asunto. Funciona bien cuando Georgia toma la voz cantante y se pone de lo más melosa, como es el caso de ‘Ashes’, ‘Polynesia #1’ y ‘What Chance Have I Got’. Incluso le doy mi visto a bueno a ‘Let’s Do I Wrong’, un corte de lo más tranquilo, pero bastante bonito, en el que es Ira Kaplan el que ahora se relaja. Lo malo es que, entre medias de estos temas, hay demasiados cortes instrumentales que se hacen un poco bola y, aunque hay alguno que suena bastante bien, como es el caso de esa especie de música para un guateque que crean en ‘Esportes Casual’, y de la psicodelia ‘Out of the Pool’, el resto termina resultando un poco aburrido.

Si os gustan los Yo La Tengo más tranquilos, os encantará este trabajo, pero sí sois de los que preferís a los de Hoboken un poco más animados, como es mi caso, puede que no os parezca tan interesante como otros de sus álbumes.

7,7

Tracey Thorn – Record

Record-

Siempre me ha gustado la voz de Tracey Thorn, pero nunca he sido un gran seguidor de Everything But The Girl. Además, reconozco que no estoy muy puesto con su discografía. Pero sí que en los últimos años he escuchado un poco más a Thorn en solitario, y ya tenía ganas de hincar el diente a este disco. Más que nada, porque sus dos adelantos me han parecido maravillosos.

Record” es su primer trabajo en siete años, y en él nos deja lo que ella misma ha calificado como “nueve golpes feministas”. Es un disco dedicado a la mujer, en el que las madres, hijas y hermanas del mundo son las protagonistas. Y que mejor ella, que es, o ha sido, todas esas cosas, para contar estas historias. Además de contarnos lo que es ser mujer en la música, algo de lo que, evidentemente, también sabe bastante.

Musicalmente, la gran protagonista es la electrónica. Aunque, curiosamente, Thorn, ha confesado que ha vuelto a coger la guitarra y ha disfrutado mucho volviendo a tocarla. Y la verdad es que también tiene bastante presencia. Solo hay que escuchar esa ‘Queen’ que abre el disco y que sirvió como primer adelanto. Su toque electrónico y ochentero, se fusiona de maravilla con ese punteo de guitarra que aparece a mitad de canción, logrando dar con la combinación perfecta. Algo que también ocurre ese himno de pop perfecto llamado ‘Guitar’, o la espídica, y también maravillosa, ‘Babies’. Y luego está esa guitarra sucia de que entra en ‘Sister’, todo un temazo de más de ocho minutos en el que cuenta con la colaboración de Corinne Bailey Rae.

Cuando se pone más sintética, también logra grandes resultados. Además, lo hace tanto cuando está más relajada, como es el caso de ‘Go’ y ‘Face’, que son una auténtica delicia, como cuando se va directamente a la pista de baile, como es el caso de ‘Dancefloor’, en la que se atreve con unas voces robóticas. Pero lo mejor llega en ‘Air’, todo un medio-tiempo ochentero, en el que cuenta con la ayuda de Shura. Absolutamente deliciosa.

Record” es un gran disco de pop, elegante y muy entretenido, en el que todas las canciones funcionan. Además de un trabajo necesario para el pop femenino actual.

8,1

Lucy Dacus – Historian

Lucy-Dacus-Historian-1519743476-640x640

Hay una cosa que tengo clara desde hace unos años, y es que, si hay que revivir el indie-rock de los noventa, que las chicas sean las protagonistas. Ellas son las que más talento están mostrando a la hora de darle a la distorsión y las buenas melodías. Ejemplos hay muchos, como los de Courtney Barnett, Angel Olsen o Waxahatchee, que se han centrado en ese sonido, pero han abierto nuevos caminos, ya sea aportando una pincelada de electrónica, fijándose en mundos más folkies, o metiéndose en momentos más intimistas. La última en aporta frescura a este género es Lucy Dacus, una chica de Virginia que prácticamente no había nacido cuando empezó todo este movimiento y que hoy mismo pública el que es su segundo trabajo.

Dacus ya obtuvo un moderado éxito de crítica con su álbum de debut, pero es con este “Historian” con el que está empezando a convertirse en una semi-estrella del indie-rock. Y es normal, porque es un trabajo excepcional. La de Virginia lo hace muy fácil, y con meter una trompeta por aquí, y algún instrumento de cuerda por allá, consigue la frescura necesaria para que la cosa funcione. Además, su voz, grave y contundente, casa estupendamente con sus guitarras distorsionadas.

En estos tiempos que corren, en los que antes de que salga un disco, ya se han podido escuchar unas cuantas canciones de él, es fácil saber cuándo nos vamos a encontrar con un gran trabajo. Algo que más o menos ya se podía adivinar escuchando ‘Night Shift’, ‘Addictions’ y ‘Next ok Kin’, que han servido como carta de presentación. Además, las tres representan muy bien lo que encontramos en el resto del disco. La primera refleja estupendamente su faceta más reposada, y ese tipo de canciones que empiezan tranquilas y acaban en una tormenta sonora. Algo que vemos en otros cortes del álbum, como en la áspera ‘Timefighter’ o en la épica ‘Pillar of Truth’. Sin embargo, en las otras dos, se va hacia su vertiente más pop, y ahí está sublime. ‘Addictions’ es un tema absolutamente maravilloso, en el que rebaja las potentes guitarras de su estribillo con unas trompetas deliciosas. Y ‘Next of Kin’ es un poco más simple, pero tiene lo necesario para ser una gran canción de indie-rock, que no es otra cosa que una buena melodía y un buen estribillo. Y, junto a ellas, podríamos meter ‘Nonbeliever’, un delicioso tema que empieza tranquilo, y va subiendo de intensidad hasta llegar a una parte final de lo más épica.

Directo, potente, conciso, detallista…“Historian” es un gran trabajo, al que prácticamente no le sobra ni una canción y que tan solo decae un poco en la intimista tema que le da título y lo cierra.

8,3