Suede – The Blue Hour

suede

Brett Anderson está haciendo una promoción un tanto suicida del nuevo álbum de Suede. En todas las entrevistas que he podido leer, que han sido unas cuantas, menciona que es un disco crudo, difícil de digerir, y sin singles. Además de una obra que está pensada para escuchar del tirón. Algo que, en la época de consumo masivo y rápido en la que vivimos, es todo un riesgo. Pero oye, también dice que su anterior trabajo lo concibió así, y les supuso un éxito de crítica y público. Yo estoy con él al 100%, y creo que ya basta de la dictadura del single y la canción pop de tres minutos. Otra cosa es que el disco me guste más o menos.

Se ha comparado mucho “The Blue Hour” con “Dog Man Star”, la que muchos califican como su obra maestra –yo prefiero su primer trabajo, aunque por poco-, y puede que tengan algo de relación, pero las diferencias son evidentes. Para empezar, éste, incluso, es mucho más oscuro. Y luego, como os podéis imaginar, no hay temazos tan grandes como ‘We Are The Pigs’, ‘New Generation’, o esa impresionante ‘Still Life’ que lo cerraba. Pero esto no significa que sea un mal disco, para nada, pero claro, si lo comparamos con uno de los discos cumbre de los noventa, no hay color.

El octavo disco de Suede es un trabajo lleno guitarras áridas, cuerdas casi cinematográficas, melancolía, y mucha tristeza. Brett Anderson está más dramático que nunca, pero, salvo en contadas ocasiones, como en ‘As One’ y en esa ‘Chalk Circles’, que parece pensada para salir en un capítulo de Juego de Tronos, no está muy excesivo. Es más, su interpretación resulta emocionante en canciones como ‘Mistress’, ‘Beyond the Outskirts’, o ‘Life Is Golden’ y ‘The Invisibles’, dos de sus estupendos singles. Y es que, por mucho que diga que no hay singles, sí que los hay, y muy buenos. Ahí están las desgarradoras ‘Wastelands’ y ‘Cold Hands’, o la potente ‘Don’t Be Afraid If Nobody Loves You’. Las tres representan muy bien a esos Suede crudos y áridos, pero que, a su vez, no se olvidan de una buena melodía y un buen estribillo. Pero, volviendo a su lado más emocionante, hay que mencionar dos canciones que sobresalen del resto. La primera es ‘Tides’, un maravilloso tema que va subiendo de intensidad hasta llegar a un épico final de guitarras y cuerdas. La segunda es ‘Flytipping’, la que no deja de ser su típica canción de cierre, pero, una vez más, lo de epatar al oyente con un final potente y grandilocuente, les vuelve a funcionar.

Con “The Blue Hour”, Suede cierran una trilogía de regreso que no empezó muy bien, pero que termina de una forma muy digna. A ver qué hacen después, porque Brett Anderson ya ha dicho que no quiere repetir un disco tan complicado.

7,8

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One comment

  1. yellowsnow77 · septiembre 21

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