Lala Lala – The Lamb

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Fue hace unos meses cuando escuché el primer adelanto del segundo trabajo de Lala Lala, un grupo formado por la norteamericana Lillie West, que está empezando a despuntar en este 2018. Y no me extraña, porque estamos ante una de esas bandas que te seducen a la primera. Su música, a la que podemos meter en el carro del indie-rock, tiene el punto de extrañeza justo para sonar interesante sin irse por las ramas, y si a esto le añadimos una buena mano para crear canciones pegadizas con buenos estribillos, y un pequeño toque lo-fi, nos encontramos con uno de los trabajos más interesantes de este otoño.

The Lamb” es el disco perfecto para los amantes de las guitarras de los noventa, porque West es una experta en recrear los sonidos de aquella década. Aunque, eso sí, no estamos ante un mero ejercicio de nostalgia. Además, dentro de ese mundo, se va hacia muchos caminos diferentes a lo largo del álbum. Solo hay que escuchar ‘Destroyer’ y ‘Water Over Sex’, los dos singles del disco. En la primera, tira de unas guitarras pesadas y cortantes, muy en la línea de The Breeders, que terminan explotando en un estribillo donde se vuelven mucho más luminosas. Sin embargo, en la segunda, se pone un poco más ensoñadora, y nos deja un tema mucho menos enérgico y algo más melancólico. Eso sí, las dos son brillantes. Al igual que las potentes y aceleradas ‘I Get Cut’ y ‘When You Die’, que son un par de temazos. Y es que, lo de las escalas de guitarras, muy en la línea de los Sonic Youth más melódicos, se le dan maravilla. Algo que también demuestra en la más reposada ‘Dropout’, que tiene uno de esos subidones que te atrapan y no te sueltan.

Dentro del disco hay algún acercamiento a otros estilos que también funcionan. Es el caso de ‘Spy’, donde entran en juego los sintetizadores y ritmos más bailables. O ‘Dove’ y ‘Moth’, en las que se deja llevar por sonidos más ensoñadores y minimalistas. Pero es en ‘The Flu’ y ‘See You At Home’ donde mejor se desenvuelve fuera de su zona de confort. En la primera se va hacia el pop, sacándose de la manga un corte brillante que bien podría formar parte del viejo catálogo de Sarah Records. Pero en la segunda, que es la canción que cierra el disco, prefiere acercarse a sonidos más retros y sixties, en lo que es una deliciosa y ensoñadora balada, en la que, incluso, se atreve a meter un saxo.

Uno de los discos del año, sin duda.

8,1

4 comentarios

  1. yellowsnow77 · octubre 2, 2018

    58.zippyshare.com/v/9YdVX05C/file.html

  2. danibcn · octubre 2, 2018

    Muchas gracias, estoy deseando escucharlo.

  3. Pingback: 30 discos de 2018 | Don't Eat The Yellow Snow
  4. Pingback: Lala Lala – I Want The Door To Open | Don't Eat The Yellow Snow

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