Neneh Cherry – Broken Politics

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Está claro que, en esta nueva etapa de su carrera que inició hace cuatro años, cuando editó el maravilloso “Blank Project”, Neneh Cherry no se va a ir lo fácil. Lo más normal es que hubiera tratado de repetir viejos éxitos pasados –no digo que se vuelva poner unos collares enormes y ponerse a rapear, pero sí podría haber tirado hacia un ‘Woman’ o un ‘7 Seconds’-, pero la artista sueca siempre ha hecho un poco lo que le ha dado la gana. Ahora, junto a su inseparable Four Tet, se ha metido de lleno en la electrónica un tanto más oscura, acertando de pleno, y dejando claro que siempre ha sido una artista más que inquieta. Además, este tipo de sonidos no son nuevos en su carrera, porque ella ya colaboró con Massive Attack mucho antes de que los de Bristol sacaran su álbum de debut.

Broken Politics” es un trabajo mucho más reposado y efusivo que su predecesor, que tenía momentos realmente espídicos. Además, aquí prefiere tirar hacia un mundo más sintético, y prescindir de las baterías reales, que eran las grandes protagonistas (y uno de los grandes aciertos) de su anterior álbum. Quizá, el trip-hop sea la mejor etiqueta para describir lo que encontramos en este álbum, pero sería un poco vaga, porque es un disco lleno de matices, en el que hay muchos tipos de sonidos.

Estamos ante el que, probablemente, sea su disco más político, en el que se tratan temas como el aborto, los refugiados o las armas. Todo regado con su cálida voz y los ritmos pausados, oscuros y misteriosos de Four Tet. Incluso también aparece por aquí 3D, el miembro de Massive Attack que no es Banksy. Colabora en ‘Kong’, un emotivo tema, que no puede recordar más a la banda de Bristol, en el que trata el tema de los refugiados de Calais. Pero no todo el disco va por ahí. Sí aparecen estos sonidos en cortes tan notables como ‘Faster Than the Truth’ o ‘Shot Gun Shack’, pero están aderezas con bastante más sensibilidad. Y bueno, puede que ‘Natural Skin Deep’, el que es el mejor tema del disco, también tenga algo de ellos, pero sí es cierto que la sueca lo dota de su personalidad. Incluso mete un sampler de trompeta de Don Cherry, su padre.

Gran parte del álbum está formado por canciones relajadas que nos dejan ver una Neneh Cherry bastante más tranquila. Desde el principio, con la bella ‘Fallen Leaves’ (esa arpa no puede ser más bonita), ya nos damos cuenta de que aquí no vamos a tener tanta crudeza como en su disco anterior. Y hace bien, porque su voz te arropa y te produce calma en cortes tan bonitos como ‘Synchronised Devotion’, donde se apoya en un piano y un vibráfono, instrumento que también aparece en ‘Deep Vein Thrombosis’, el minimalista tema que viene a continuación. Pero es hacia el final del disco donde entrega otras dos de sus mejores cartas. La primera es ‘Black Monday’, donde fusiona los ritmos urban con los sonidos delicados y preciosistas que inundan el resto del disco. Y la segunda es ‘Soldier’, el corte que cierra el disco de una forma un tanto más acelerada y, sobre todo, de lo más emocionante.

Puede que le sobren ese par de interludios que hay en el disco (en algún momento esto dejará de estar de moda), y que le falte algún hit que otro, pero, con este nuevo trabajo, Neneh Cherry vuelve a demostrar que es una artista que no está dispuesta a repetirse, y que tiene un talento enorme. Algo que, por otro lado, ya sabíamos.

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2 comentarios

  1. yellowsnow77 · octubre 23, 2018

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  2. Pingback: 30 discos de 2018 | Don't Eat The Yellow Snow

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