Weyes Blood – Titanic Rising

weyes blood

Tengo que reconocer que, a pesar de haber escuchado algunas de sus colaboraciones, y haber oído hablar de ella en multitud de ocasiones, nunca he seguido la carrera de Weyes Blood. Un error que subsano con “Titanic Rising”, el que es su cuarto trabajo. Y es que, el proyecto de la norteamericana Natalie Mering, es una auténtica delicia y resulta complicado dejarlo de lado una vez que entras en él. Por eso llevo unos cuantos días empapándome de su música, y viendo que me he perdido a una gran artista.

Mering es una de las muchas artistas jóvenes actuales que son verdaderos prodigios. Lleva haciendo canciones desde los quince años, toca una gran variedad de instrumentos, y no se va a lo fácil a la hora de componer. Porque, si lo analizamos bien, quizá, se la pueda meter dentro del mundo de las cantautoras, pero no es lo que imagináis. Su propuesta resulta más interesante que la de cualquier chica con la guitarra acústica. Mering se apoya mucho en el piano a la hora de componer, y eso hace que algunas de sus canciones tengan un cierto aire setentero que es una delicia. Es el caso de ‘A Lot’s Gonna Change’, la delicada balada llena de instrumentos de cuerda que abre el disco. O de ‘Something to Belive’, donde le da un poco más de importancia a las guitarras. Además de esa preciosidad llamada ‘Wild Time’.

Lo bueno de un disco como “Titanic Rising”, es que cuenta con varias facetas distintas. Además, algunas de ellas no son muy convencionales. Ahí tenemos esa ‘Movies’ que empieza de la forma más onírica posible, y acaba en una especie tormenta de teclados, instrumentos de cuerda y cajas de ritmos. O ese lado más ambiental que muestra en un corte como ‘Picture Me Better’, y en ‘Titanic Rising’ y ‘Nearer to Thee’, que son algo así como un par de interludios. Pero lo mejor viene en ‘Andromeda’ y ‘Everyday’. La primera es la balada sintética absolutamente maravillosa, y la segunda es una auténtica delicia pop en clave sixties, y la canción más animada del disco. Dejando claro que es capaz de hacer un hit sin fisuras.

Creo que no me equivoco si digo que estamos ante uno de esos trabajos que va a ocupar los primeros puestos en las listas de final del año. Algo a lo que, por otro lado, ya está acostumbrada.

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3 comentarios

  1. yellowsnow77 · abril 5, 2019

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  2. Jk · abril 14, 2019

    Uauh! Gracias por la recomendación, no la conocía y el disco me ha encantado, tiene puntos que me ha recordado a Rufus, en el tipo de canción tan setentera y con la voz tan bién ajustada a la canción.
    Gracias!

  3. Pingback: 40 discos de 2019 | Don't Eat The Yellow Snow

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