40 discos de 2019

40 discos de 2019 (1)

El año pasado no fue muy bueno en cuanto a álbumes se refiere, pero este 2019 sí que ha terminado con una buena cosecha. Además, ahora que he hecho este repaso, me he dado cuenta de que el rock, o la música de guitarras, está en un buen estado de forma. Y eso que nos quieren vender todo lo contrario. El caso, es que, al final, me han salido 40 discos. Como siempre, hay trabajos que en su día tuvieron un poco más de aceptación, y con los meses se han ido deshinchando. Pero también hay casos contrarios, y al terminar el año me he topado con unos cuantos discos que han ido creciendo con los meses y ahora están arriba del todo.

Strand of Oaks

40. Strand of Oaks – Eraseland

Uno de los aciertos de “Eraserland” es que cuenta con un buen montón de singles potenciales. Ya sea en clave de rock más clásico, como en las emocionantes ‘Weird Ways’ y ‘Ruby’, o en ese tipo de rock en que los teclados toman el protagonismo, como en el caso de la enérgica, y absolutamente brillante, ‘Hyperspace Blues’ o la melancólica ‘Final Fires’.

VERSING

     39. Versing – 10000

Teniendo en cuenta como está el panorama de la música de guitarras en la actualidad, me sorprende mucho que un grupo de chavales haya decidido tirar hacia los noventa en su proyecto musical. Pero claro, luego escuchas sus canciones, y entiendes la razón de que hayan tirado por ahí. Versing son de lo mejorcito que ha salido en el rock de los últimos años, y unos alumnos aventajados de bandas como Pavement o Sonic Youth. Porque sí, sus noventa se van hacia a la distorsión, pero, al igual que esos grupos que les han influenciado, no se olvidan de su faceta más melódica. Y claro, cuando una guitarra se fusiona con una buena melodía, el resultado puede ser brillante.

Hot Chip

  1. Hot Chip – A Bath Full Of Ecstasy

A Bath Full of Ecstasy” cuenta con algunas de las mejores canciones de Hot Chip en años. Empezando por esa emocionante ‘Melody of Love’ que lo abre. Los británicos se han puesto las pilas para conquistarnos con ese tipo de temas que llevan a la pista de baile su lado más épico, y este es uno de ellos. Quizá, el mejor del disco, porque no hay quien se resista a su melodía, y a ese sampler de la banda de góspel The Mighty Clouds of Joy. Pero hay muchos más cortes notables que se van a eso que ellos llaman “explosión de pop Technicolor”. Ahí está la synthpopera ‘Spell’, con ese delicioso estribillo robotizado. O las cálidas ‘Echo’ y ‘No Good’, que nos presentan a unos Hot Chip mucho menos tristones y fríos. Pero el otro gran corte del disco es ‘Positive’, todo un hit sintético, que cuenta con un estribillo redondo.

Edwyn Collins

  1. Edwyn Collins – Badbea

Puede que estemos ante el trabajo más ecléctico del músico escoces. Porque aquí hay rabia punk, algo de folk, northern soul, pop, e incluso algo de rock psicodélico (‘I Want You’ no desentonaría en uno de los discos más psicotrópicos de Primal Scream). Como muestra tenemos ‘Outside’, el efusivo primer single, en el que, en menos de dos minutos, se deja llevar por la energía desprendían bandas como los Buzzcocks o los New York Dolls. Una rabia que también aparece en la sucia ‘Tensions Rising’, que es un poco menos redonda.

LloydColeGuesswork

  1. Lloyd Cole – Guesswork

Podríamos decir que Lloyd Cole se ha convertido en una especie de cantautor synth-pop minimalista. En “Guesswork” hay muy pocas concesiones al lado más festivo y, por decirlo de alguna forma, más bailable de la electrónica. Tenemos ese estupendo single llamado ‘Violins’, y la juguetona y absolutamente pop ‘When I Came Down From The Mountain’. Bueno, y ‘Night Sweats’, que también es un poco más efusiva. El resto de temas tiran hacia caminos más minimalistas e intimistas. Ahí está esa extensa ‘The Over Under’, que abre el disco sin ningún tipo de sobresaltos. O ‘The Afterlife’, donde nos deja una balada que funciona a la perfección con apenas un piano y una caja de ritmos. Y su abrumadora voz, claro. Aunque, quizá, lo mejor, llegue en ‘Moments and Whatnot’, donde se desinhibe un poco, y nos entrega un medio tiempo de lo más pegadizo, y cercano a los OMD más pop.

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  1. Marika Hackman – Any Human Friend

Aunque podríamos meter a Hackman dentro del pop, siempre ha tenido un punto más experimental que la diferenciaba de sus compañeras de escena. Hasta ahora, porque, en este “Any Human Friend”, parece que se ha quitado un peso de encima (lo siento Amber), y está más directa y asequible que nunca. Solo hay que escuchar ‘The One’ y ‘I’m Not Where You Are’, los dos singles previos del álbum, en los que no tiene problema en hacerse con un estribillo redondo y una melodía de lo más pegadiza. Eso sí, aderezados con una guitarra un tanto sucia y distorsionada. Unas directrices que también sigue en la explicita, y estupenda, ‘Hand Solo’ (“I gave it all, but under patriarchal law, I’m gonna die a virgin”), o en la krautrockera ‘Conventional Ride’.

SANDY ALEX G

  1. (Sandy) Alex G – House Of Sugar

House of Sugar” es su tercer trabajo para el sello Domino, pero debe de ser como el octavo de su carrera (casi es imposible saber cuántos trabajos tiene). Y es que, es un artista de lo más prolífico, que también cuenta con varios Eps y unos cuantos singles. El caso es que, aquí, se ha ido un poco a lo fácil, y la verdad es que se lo agradezco. Porque temas como ‘Hope’, ‘Gretel’ o ‘In My Arms’, son una delicia. Más que nada, porque se le da muy bien lo de acercarse a un rock acústico y perezoso, con algún tinte de psicodelia. Pero, incluso, cuando se pone un tanto más clásico todavía, nos deja cortes tan bonitos como ‘Cow’ o ‘Crime’. Y si ya nos vamos a esa ‘SugarHouse’ que cierra el disco, nos encontramos con que el chico también es seguidor de Bruce Springsteen.

JAY SOM

  1. Jay Som – Anak Ko

Aunque a simple vista parezca lo contrario, estamos ante un trabajo bastante ecléctico. Como ya comentaba más arriba, aquí no hay ningún veto en cuanto a estilos musicales se refiere, y todas las influencias son bienvenidas. Por eso es capaz de sacarse un hit de indie-rock ensoñador como ‘Superbike’, que ya es una de las canciones de este 2019; dejarse llevar por un pop cercano al r&b ochentero en ‘Devotion’, o acercarse al lado más americano de Mazzy Star en ‘Get Well’. Y lo mejor es que todo lo hace bien. Buena prueba de ello, es que también maneja de maravilla el soft-rock más amable en ‘Tenderness’, o el pop melancólico en ‘Crown’, donde se saca de la manga una melodía de lo más irresistible. Sin olvidarse de que también tiene tiempo para meter una sección de cuerda en la estupenda ‘Nighttime Drive’.

Bat For Lashes

  1. Bat For Lashes – Lost Girls

Es posible que, al ser de la misma generación que Natasha Khan (tan solo le saco dos años), no sea muy imparcial a la hora de juzgar este álbum, porque toda esa nostalgia que impregna el álbum, también es la mía. Pero creo que también es un álbum muy interesante para otras generaciones, y que no hace falta haber vivido esos años para disfrutar de estas canciones.

Dog In The Snow

  1. Dog In The Snow – Vanishing Lands

Dog In The Snow es el proyecto musical de Helen Ganya Brown, una chica inglesa de ascendencia tailandesa, a la que le va bastante el mundo oscuro. De hecho, quizá, se mete en demasiados “lugares comunes” cuando hablamos de oscuridad. Así, cita entre sus influencias visuales, a David Lynch o Ingmar Bergman. Además, su nombre viene de una novela de Kafka. Todo bastante predecible cuando se habla del mundo dark. Pero lo bueno, es que, musicalmente, sí que ha dado con una formula bastante interesante. Ella misma cita a Sufjan StevensScott Walker o Brian Eno entre sus influencias. A lo que yo añado a Kate Bush, algo que resulta evidente nada más escucharla. Y si a esto le añades una dosis de electrónica, nos queda algo de lo más apañado.

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  1. Charly Bliss – Young Enough

Young Enough” supone un cambio importante en el sonido de este cuarteto de Brooklyn, que ha pasado del indie-rock noventero de su primer trabajo, a meterse de lleno en sonidos más propios de la nueva ola ochentera. Desde luego, para mi gusto, el cambio ha sido a mejor, y parece que no soy el único que piensa, porque el disco está recibiendo unas críticas de lo más entusiastas.

Patience

  1. Patience – Dizzy Spells

No hace falta que comente el talento que tiene Clifford para crear canciones de lo más pegadizas, porque es algo que ya comprobamos todos con su anterior banda. Pero sí que hay que comentar lo bien que se adaptan esos estribillos y esas melodías al pop sintético. De hecho, este “Dizzy Spells” casi parece un disco de grandes éxitos. Ya no solo porque ha metido ‘The Church’, ‘The Pressure’ y ‘White of an Eye’, los tres singles brillantes que ha publicado en estos últimos años, también porque los nuevos temas están a la altura. Empezando por esa juguetona ‘The Girls Are Chewing Gum’, donde mete unas campanas irresistibles; continuando con las melancólicas ‘Living Things Don’t Last’ y ‘No Roses’, y terminando con temas más tranquilos, pero igual de brillantes, como ‘Aerosol’ o ‘Moral Damage’.

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  1. Ezra Furman – Twelve Nudes

Según Furman, este “Twelve Nudes” tiene dos héroes personales que le han inspirado. La primera es la a poetisa, filósofa y ensayista canadiense Anne Carson, cuyo trabajo ha servido de inspiración para el título del álbum. Y el segundo no es otro que el tristemente fallecido Jay Reatard. Y es que, estas once canciones, cuentan con la fuerza que tenía la música del de Memphis, pero también con ese punto melódico que la hacía más interesante. Así que, entre berridos, distorsiones, y suciedad, nos encontramos con 28 minutos absolutamente irresistibles, llenos de grandes melodías, y deliciosos estribillos.

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  1. Pernice Brothers – Spread The Feeling

Spread The Felling” es un álbum de regreso por todo lo alto –en el sentido artístico, claro, no creo que tenga mucha repercusión más allá de sus seguidores de siempre-. El norteamericano ha dado con la colección de canciones perfecta para volver meterse de lleno entre lo mejor del indie-rock y el power-pop de su país. Sí, porque por aquí hay pocas concesiones a ese lado más americano y acústico que tanto le gusta. Además, esas concesiones no están nada mal, y temas como ‘Wither on The Vine’ o ‘The Queen of California’, son una auténtica delicia.

Chromatics

26.  Chromatics  – Closer To Grey

En la primera parte del álbum nos encontramos con los Chromatics más bailongos y electrónicos, y la verdad es que ese rollo les sigue funcionando. Temas como ‘You’re No Good’ y ‘Closer To Grey’, reinciden en eso que se llamó “sonido Drive” (algo a lo que también contribuyeron), en el que la fusión de las guitarras limpias y los sonidos electrónicos crean un conjunto intrigante y misterioso. Pero, quizá, lo mejor de este rollo más animado, llegue con ‘Twist The Knife’, que es bastante más pop y directa. A partir de aquí, las cosas cambian, y salen bastante de su zona de confort. Ahí está esa ‘Light As A Feather’, en la que se adentran en mundos más sensuales y r&b. O lo limpias que son ‘Move A Mountain’ y ‘Through The Looking Glass’, donde apenas utilizan un par de instrumentos. De hecho, en la segunda, la protagonista es una guitarra acústica. Además de ponerse más delicados que nunca en la preciosa ‘Wishing Well’, con la que cierran el disco de la forma más bonita posible.

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  1. The Chemical Brothers – No Geography

No Geography” es auténtica bomba de relojería, en la que el dúo de Manchester va intercalando una multitud de estilos durante poco más de 45 minutos. Canciones que se van hacia el trance, el disco, el funk, el soul, el synth-pop o el acid. Todo fusionado con un talento impresionante y dejando su personalidad intacta. Además, es un trabajo de lo más entretenido, en el que Tom Rowlands y Ed Simons van soltando temas como si de un directo suyo se tratara. De hecho, se podría decir que es su álbum más personal en años, ya que aquí no hay grandes estrellas que les ayuden con las canciones, y tan solo encontramos la colaboración de la cantante noruega AURORA y la de Stephanie Dosen (Snowbird).

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  1. TR/ST – The Destroyer part. 1

The Destroyer 1” es la parte más luminosa y asequible (al parecer la segunda parte va a ser más oscura). Aquí, el canadiense se desvive por llevar su dark-pop a su lado más comercial, acertando de pleno con ocho canciones que no tienen ningún desperdicio. Además, puede que sea su disco más reposado hasta la fecha. Solo hay que escuchar ‘Colossal’ y ‘Gone’, las dos canciones que abren el disco, a las que se les puede poner fácilmente el adjetivo de bonitas. Y es que, en ellas, está más cerca del synth-pop que nunca. Sobre todo en la segunda, que es una delicia. Pero ojo, que en ‘Control Me’ y ‘Wake With’ va más allá, y se saca de la manga dos irresistibles baladas sintéticas.

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  1. Cate Le Bon – Reward

Cate Le Bon siempre está buscando nuevos sonidos, y en buena parte de este disco juega a eso. Por eso resulta extramente atrayente. Porque esa especie de polka folk con saxo llamada ‘Mother’s Mother’s Magazine’, es de lo más atractiva. Al igual que su acercamiento al krautrock en ‘Magnificent Gestures’, la cual, casi podría ser una canción de Stereolab. Y es que, impregna su personalidad todo lo que toca. Incluso las baladas, que parecen convencionales, pero no lo son. Principalmente, porque al utilizar el clavicordio, suenan diferentes. Es el caso de ‘Here It Comes Again’ o ‘Sad Nudes’, que consiguen emocionar de una forma diferente. Además, en la segunda le da protagonismo a un saxo, creando una atmosfera más interesante, si cabe. Y ojo, que cuando suena más convencional, también le funciona. Ahí están ‘The Light’ y ‘You Don’t Love Me’, donde vuelve al soft-rock (y al saxo).

Hatchie

22.  Hatchie – Keepsake

Una de las cosas más interesantes de la música de Hatchie, es como fusiona el pop más comercial, con un dream-pop que bebe de grupos como Cocteau TwinsLush The Sundays. Algo que hacía en temas como ‘Adored’ o ‘Sleep’, y que aquí vuelve a repetir en varios de los cortes del álbum. Es el caso de ‘Obsessed’ y ‘Stay With Me’, dos de los singles previos del disco, y dos de las canciones donde los teclados y las cajas de ritmos cobran más protagonismo. Y es que, esa pátina electrónica, le sienta de maravilla a su dream-pop. Pero también sabe animarse bastante sin necesidad de que la electrónica tenga el papel principal. Ahí está ‘Keep’, que cierra el disco con unas guitarras más potentes de lo normal, y un estribillo para recordar.

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  1. Thom Yorke – Anima

No hace falta decir que el tercer disco en solitario de Thom Yorke es un trabajo triste, algo escurridizo, y un poco duro de roer. Hace ya mucho tiempo que el de Oxford no se va a lo evidente. Aquí, es innegable que sigue los pasos que a principio de la década pasada le llevaron a bandas como Autechre o Clinic, y que más tarde le han llevado a ese mundo oscuro cercano a gente como Burial. Y hace bien, porque, a base de practicarlo, se ha hecho con un sonido más o menos propio. Algo que demuestra en la impresionante e hipnótica ‘Twist’, en la algo menos esquiva ‘I Am a Very Rude Person’, o en la épica ‘Impossible Knots’, que cuenta con un bajo brutal.

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  1. Jenny Hval – The Practice of Love

Lo bueno del séptimo trabajo de la artista noruega, es que, con tan solo ocho canciones, y en apenas 33 minutos, nos deja un álbum de lo más completo. Tenemos la electrónica sucia de ‘Lions’, donde se adueña del famoso “funky drummer”, ese ritmo que ha sido protagonista de tantas grandes canciones. Eso sí, lo rompe en mil pedazos, y con él construye una estupenda canción de lo más ensoñadora. Una destrucción que también aparece en la emocionante ‘Accident’, en la que parece que no quiere que el ritmo siga un patrón en concreto. Lo bueno es que consigue un estupendo resultado final. Y lo mejor es todavía hay canciones más interesantes en el disco. Y es que, a ver quién se resiste al synth-pop melancólico de ‘Ashes to Ashes’, que ya se ha convertido en una de las canciones de este 2019. O esa ‘Ordinary’ final, que ejerce maravillosamente de canción de cierre con ese crescendo tan emocionante.

The Concerns

  1. The Concerns – County Blue

County Blue” es uno de esos trabajos que beben directamente de bandas como Teenage Fanclub o The Pastels. Es decir, pop melancólico bien hecho con melodías y estribillos redondos. Y es que, a ver quién se resiste a ese comienzo con ‘Calm Down’, ‘Good Run’ y ‘Company’, tres canciones brillantes que hacen que te enganches a ellos a la primera. Además, en el fondo, y aunque beban de las mismas fuentes, son un tanto variadas. Porque, en la primera, nos encontramos con el lado más ruidoso del pop; en la segunda con su faceta más limpia y tristona, y en la tercera con un lado más alegre y unas trompetas que son una delicia. Y así siguen a lo largo del disco.

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  1. Robert Forster – Inferno

Inferno” es un disco inspirado en el caluroso verano de Brisbane, aunque, curiosamente, lo ha grabado en Berlín. Y es que, a los que han seguido la carrera de The Go-Betweens, y de Forster en solitario, no les sorprenderá que el clima sea una inspiración para sus letras (¿quién no se acuerda de esa maravillosa ‘Spring Rain’?). De ahí ese efusivo primer single llamado ‘Inferno (Brisbane in Summer)’, en el que nos deja la que, quizá, sea su canción más directa de su carrera en solitario. Pero es una rara avis dentro de este trabajo, porque el resto es bastante más reposado. Eso no significa que sean todo baladas, y se puede comprobar en la canalla ‘I’m Gonna Tell It’, que es una maravilla, o en esas ‘No Fame’ y ‘Remain’, que tanto recuerdan a las mejores canciones de la banda que le dio a conocer.

VAMPIRE WEEKEND

  1. Vampire Weekend – Father of The Bride

La primera impresión que da el cuarto trabajo de Vampire Weekend, es de que se les ha ido la olla. No se han cortado un pelo a la hora de llevar sus ideas locas al estudio. Algo que ya pudimos comprobar en ‘Sunflower’, uno de sus adelantos, y uno de sus singles más extraños. Aunque nada como ‘Sympathy’ para desencajar a sus seguidores. Más que nada, porque estamos ante un temazo en el que fusionan flamenco con sonidos dance. Y luego tenemos todos esos mini-temas, que sueltos no dicen mucho, pero en el conjunto del álbum sí. Sobre todo ‘Bambina’ y ‘Big Blue’, que son una delicia. Al igual que algunas de las baladas del disco, como esa inicial ‘Hold You Now’, donde Danielle Haim pone la voz, y en la que meten un sampler de la música que hizo Hans Zimmer para “La delgada línea roja”. O ‘Unbearably White’, en la que se ponen coquetones y elegante.

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  1. Purple Mountais – Purple Mountains

Berman juega con la música de raíces de su país a lo largo del todo el disco. Así, lo abre con un pizpireto corte llamado ‘That’s Just the Way That I Feel’, en el que sí se mete de lleno en la América más profunda. Aunque, eso sí, le da un cierto toque de soul que lo hace diferente (y mucho más entretenido). Y como no quiere casarse con ningún estilo, inmediatamente después, nos deja ‘All My Happiness is Gone’, uno de los grandes temas del álbum, en el que se deja llevar por un chamber-pop que es una auténtica delicia. Una canción que forma parte de la faceta más animada del disco, donde también entran cortes como ‘Margaritas at the Mall’, con sus estupendas trompetas, o la elegante ‘Storyline Forever’.

Big thief

  1. Big Thief – U.F.O.F

Es imposible resistirse a cortes como ‘UFOF’, ‘Cattails’ o ‘Strange’, que representan lo que podíamos llamar la faceta más asequible de la banda. O por lo menos la más directa. Porque, aunque baladas como ‘Open Desert’, ‘Orange’ o ‘Century’, también resulten de lo más atractivas, son un poco más difíciles. Pero ojo, porque, aunque no exploten mucho su lado más guitarrero, sí saben cuándo darle a la distorsión. Y es que, esa ‘Jenni’ que aparece casi al final, es una auténtica delicia en la que se acercan a los mejores Low.

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14.  Corridor – Junior

Que estamos ante uno de los mejores trabajos de indie-rock del año, es algo de lo que nos damos cuenta desde el principio. ‘Topographe’ es una canción intensa, donde las guitarras, algo sucias, se alían con el toque de épica justo. Un tema perfecto para abrir un disco que apenas decae en sus casi cuarenta minutos de duración. Porque, da igual que desaceleren un poco su propuesta, temas como ‘Junior’, con ese estribillo tan efusivo que entra de repente, o la ensoñadora ‘Agent double’, son excepcionales. Y si ya nos vamos su lado más acelerado, nos encontramos con la espídica ‘Goldie’, y con la algo más extraña ‘Microscopie’, en la que incluso se atreven con unos bongos. Quizá, lo que no les siente muy bien, es experimentar un poco en ‘Milan’, un tema que no termina de despegar, y en el que se quedan a medias. Pero ojo, porque, cuando se atreven con una balada, nos dejan esa pequeña joya llamada ‘Bang’, que cierra el disco de la forma más emocionante posible.

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  1. Lower Dens – The Competition

The Competition” es un trabajo sólido, en el que no han perdido la esencia de su sonido de siempre, pero en el que sí se han metido en terrenos más synth-pop. El resultado no puede ser mejor, y puede que estemos ante su gran disco. Como muestra, tenemos ‘Young Republicans’, el que fue el primer adelanto. Aquí nos encontramos con unas guitarras punzantes marca de la casa, pero también una buena pátina sintética que le da un aire nuevo a su música. Además, Hunter esta más exuberante que nunca a la hora de cantar, y esa letra irónica, en la que meten un homenaje a Bowie, pero también una buena pulla a los jóvenes más conservadores de su país, es de lo mejor de su carrera. Lo mejor es que las grandes noticias no acaban aquí, porque ese descarado abrazo al pop, nos deja canciones tan buenas como la ultra pegadiza ‘Hand Of God’, las bailongas ‘I Drive’ y ‘Simple Life’, o la ensoñadora ‘Lucky People’.

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12.  Weyes Blood – Titanic Rising

Lo bueno de un disco como “Titanic Rising”, es que cuenta con varias facetas distintas. Además, algunas de ellas no son muy convencionales. Ahí tenemos esa ‘Movies’ que empieza de la forma más onírica posible, y acaba en una especie tormenta de teclados, instrumentos de cuerda y cajas de ritmos. O ese lado más ambiental que muestra en un corte como ‘Picture Me Better’, y en ‘Titanic Rising’ y ‘Nearer to Thee’, que son algo así como un par de interludios. Pero lo mejor viene en ‘Andromeda’ y ‘Everyday’. La primera es la balada sintética absolutamente maravillosa, y la segunda es una auténtica delicia pop en clave sixties, y la canción más animada del disco. Dejando claro que es capaz de hacer un hit sin fisuras.

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  1. Carolina Durante – Carolina Durante

Uno de los méritos de la banda madrileña, es el haber captado a un público joven haciendo música que no desentonaría en la España de los ochenta. Lo que certifica que no todo es trap y urban entre la muchachada de hoy. Supongo que será por sus letras, que tiran de lugares comunes para conectar con los chavales de veinte años. Y ahí es donde está parte de su gracia; en esa fusión del pasado y el presente. Sus canciones, con aires de Los Nikis o Parálisis Permanente, suenan frescas e inmediatas por esa conexión, y por eso, yo, un señor de 42 años, estoy hablando de este trabajo ahora mismo.

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  1. Clairo – Immunity

Bedroom-pop, dream-pop, R&B, lo-fi, indie…“Immunity” se mueve entre varios estilos musicales, cuando nos los fusiona todos a la vez, y la mezcla resulta de lo más interesante. A pesar de que cuenta con la ayuda de Rostam, el antiguo miembro de Vampire Weekend, que produce el disco y colabora en varias canciones, ella se ha encargado de casi todo. Algo que lleva haciendo desde la adolescencia, cuando subía sus temas al bandcamp. Lo bueno, es que Rostam, que es lo más parecido a un genio de la producción que tenemos ahora, le ha dado un sonido impresionante a sus canciones, que brillan y están llenas de matices.

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  1. Business of Dreams – Ripe For Anarchy

Ripe for Anarchy” bebe de FeltThe Go-BetweensThe Field Mice, y de muchas de las bandas que han sido insignia del indie-pop. Por eso resulta un disco tan sumamente fácil de escuchar. Incluso, habrá gente que piense que es una mera copia de esas bandas, pero hay mucho más. Detrás de estas canciones está el talento de un artista que ya demostró que era capaz de crear grandes canciones con sus antiguas bandas. Además, de una forma muy ecléctica, porque del punk de Terry Malts al pop a lo Orange Juice de Magic Bullets, hay un rato. Así que no, no es tan fácil dar con el sonido, la melodía, y el estribillo perfecto.

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  1. Deerhunter – Why Hasn’t Everything Already Disappeared?

La banda de Bradford Cox siempre ha sido muy aficionada a cambiar de rumbo en cada disco, y su nuevo álbum no es una excepción. Algo que ya me imaginaba, porque, tras casi cuatro años de descanso, era lógico que cambiaran un poco su sonido. “Why Hasn’t Everything Already Disappeared?” suena a Deerhunter, pero lo hace desde otra perspectiva. Las guitarras no están tan presentes como en otras ocasiones, y se podría decir que ahora suenan un poco más barrocos que antes. Parte de la culpa de esto la tiene la artista galesa Cate Le Bon, que ha producido el disco junto a la banda. Su clavecín, aparece en varias canciones del disco, y de ahí ese sonido que tienen cortes como ‘Death In Midsummer’, ‘No One’s Sleeping’, en la cual también meten unas trompetas que me tienen loco desde ayer, o la oscura ‘Element’. Y ojo, porque les sienta muy bien ese instrumento tan de los siglos XVI y XVII.

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  1. Drab Majesty – Modern Mirror

Lo primero que llama la atención de “Modern Mirror”, es que es bastante menos electrónico que su predecesor. Más que nada, porque las guitarras suenan más distorsionadas, y las canciones tienen una estructura más cercana al rock. Pero, contradictoriamente, es un trabajo mucho más pop. Solo hay que escuchar un tema como ‘The Other Side’, en el que sí que se ponen un poco más electrónicos, y se meten de lleno en un mundo un tanto más new-romantic. Y lo hacen a lo grande, porque se han sacado de la manga un estribillo brillante al que es imposible resistirse. Como es imposible resistirse a ‘Dolls in the Dark’, el que podríamos calificar como el himno synth-pop del disco.

The BAllet

  1. The Ballet – Matchy Matchy

Poco ha cambiado en la música de The Ballet en todos estos años. Quizá, están un poco más electrónicos y algo menos guitarreros. Aunque, eso sí, se resarcen bien en ‘You’re Mine’, el sucio, y estupendo, tema que cierra el disco. El resto del álbum está lleno de pequeños himnos de pop, en los que las guitarras limpias se fusionan con las cajas de ritmos y algún xilófono que otro. Es el caso de ‘Looking’ o ‘First in a Gay Bar’, que son brillantes. Pero lo mejor de su faceta más electrónica, aparece en ‘20’, toda una joya pop, por la que muchos grupos consolidados del género, matarían. Al igual que otros muchos grupos también matarían por canciones como ‘Jersey’, ‘But I’m a Top’, ‘Love Letter’ o ‘Cry Baby’, que entran dentro de lado más indie-pop, y son maravillosas. Y es que, todo les sale bien. Incluso cuando se van un poco por las ramas, como es el caso de ‘I’ve Been Wondering’, en la que meten un sampler de Deee-Lite, o en ‘Your Boyfriend’ y ‘Am I Dreaming’, que son dos baladas de lo más bonitas.

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  1.  Los Punsetes – Aniquilación

Aniquilación” se abre con una disección de los seres humanos bastante simple, pero muy certera –genial eso de “y unas manos que fabrican cosas, y unas manos que destruyen cosas”-. A partir de aquí, toman la directa, y empieza lo que puede ser la mayor colección nacional de hits de este 2019. Porque, a ver quién se resiste a la indiferencia amorosa de ‘Vas hablando mal de mí’, a la sinceridad que muestran en ‘Oro’, o a las puyas que acaban convirtiéndose en una radiografía de uno mismo (‘Idiota’). Tres joyas que aparecen en los primeros diez minutos del disco, y que, con ‘Una persona sospechosa’ y ‘Ella nunca me aceptó en Facebook’, forman los cortes más directos del álbum.

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  1. Angel Olsen – All Mirrors

En un principio, y gracias a los dos adelantos previos, podía parecer que Olsen se había dejado llevar por las redes de la electrónica, pero no sería del todo correcto. Sí es cierto que la guitarra ya no es la gran protagonista, pero tampoco lo son los sintetizadores. Y es que, aquí, lo que más encontramos es intensidad. A veces, hay que decirlo todo, demasiada. Para conseguir esta intensidad, ha llenado este “All Mirrors” de cuerdas, sonidos gélidos, y algún lamento que otro. Algo que ya nos dejaba ver en ‘Lark’ y ‘All Mirrors’, esos singles con los que ha ido calentando el tema. Pero esto solo es una pequeña muestra de lo que nos encontramos en el disco.

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  1. Sharon Van Etten – Remind Me Tomorrow

Más apreciables son los cambios en el resto del álbum. Las cajas de ritmos se convierten en protagonistas ‘No One’s Easy To Love’, el segundo tema, que es una delicia puramente electrónica. Y si ya nos vamos a ‘Comeback Kid’, el cual sirvió de primer adelanto, nos encontramos con un hit de synth-pop insuperable (ese estribillo que entra en el minuto dos me parece de lo mejor que ha hecho en su carrera). Pero ojo, que también utiliza la electrónica para maquillar un poco su rock más épico, como en esa preciosa dedicatoria a la ciudad de Nueva York que es ‘Seventeen’. Una canción en la que, por cierto, se acerca a ese Bruce Springsteen capaz de emocionar a un muerto.

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  1. Big Thief – Two Hands

Y es que, en este “Two Hands”, se animan un poco más a pisar el pedal de distorsión. Algo que se aprecia en la parte final de la estupenda ‘The Toy’, en la emocionante ‘Shoulders’, o en la impresionante ‘Not’, el otro gran tema que han sacado este año. Pero ojo, que también aparecen sonidos más luminosos y cálidos. Es el caso del corte que da título al álbum, el cual, según la propia Adrianne Lenker, es el tema de su carrera del que se siente más orgullosa, y el que podría seguir cantando cuando sea mayor. Y la verdad es que es toda una delicia.

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  1. Nilüfer Yanya – Miss Universe

Una de las cosas que más me gusta de las nuevas generaciones, es que no tienen prejuicios musicales. No se limitan a un estilo musical, y sus discos se nutren de muchos factores. Aquí estamos ante un buen ejemplo, porque pasa del rock, al soul o al synth-pop, con absoluta facilidad. Así, nada más empezar, nos encontramos con ‘In Your Head’, un contundente tema de indie-rock que va camino de convertirse en una de las canciones del año. Pero, poco a poco, va fusionando todos los estilos que se la pasan por la cabeza. Un buen ejemplo de esto es ‘Paralysed’, en la que los guitarrazos se mezclan con un ritmo jazzy, logrando dar con algo de lo más fresco. Y es que, esa forma que tiene ver el rock, en la que hay que constantes subidones y bajones, es uno de sus mayores talentos. Lo hace estupendamente en cortes como ‘Angels’ o ‘Paradise’, en la que, por cierto, empiezan a aparecer nuevos ingredientes, como un saxo que se cuela por ahí. Y es que, se podría decir, que la parte más rock, casi se termina aquí.

5 comentarios

  1. Jaume Domenech · diciembre 19, 2019

    gracias por todo un año de descubrimientos musicales.

    El disco de Nilüfer Yanya muy top

    • yellowsnow77 · diciembre 19, 2019

      Gracias a vosotros por seguir el blog. Y sí, el disco de Niüfer Yanya es una maravilla.

  2. Angel Vicent · enero 4, 2020

    MIl gracias por seguir guiándonos

  3. Pingback: Nilüfer Yanya – Feeling Lucky? Ep | Don't Eat The Yellow Snow

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