Tennis – Swimmer

Tennis

Hay que reconocer que Tennis nos los ponen muy fácil. El matrimonio de Baltimore está muy cómodo con su sonido elegante y sofisticado y, desde aquél “Young & Old” de 2012, no han dejado de avanzar con la producción de cada de disco. Y es que, cada vez suenan mejor y más compactos. Algo que no creo que sea fruto de los productores que escogen, más que nada es el resultado de una banda que conoce su propuesta mejor que nadie y sabe dónde quiere llegar. Así que, entre eso, y que su nuevo disco tan solo dura media hora, es casi imposible no disfrutar de sus nuevas canciones.

Swimmer” es un trabajo que nace de una mala época para Patrick Riley y Alaina Moore, ya que, a finales de su última gira, él perdió a su padre, y ella tuvo que ser hospitalizada tras desmayarse en un supermercado y pegarse un susto de muerte. Así que, buena parte del disco, habla de ese apoyo que se dan el uno al otro, tanto como matrimonio, como compañeros de banda. Y la verdad es que se les da muy bien reflejar eso en sus canciones, las cuales, siguen indagando en ese r&b pulcro y setentero que tanto les gusta.

El quinto trabajo de Tennis se abre con ‘I’ll Haunt You’, uno de esos baladones con piano, al más puro estilo Carole King, que tan bien manejan. Algo a lo que vuelven al final del disco, con la estupenda ‘Matrimony II’. Pero sí es cierto que el resto del disco es un tanto más variado. Porque, tenemos un corte como ‘Need Your Love’, en el que se ponen un tanto más efusivos y nos entregan uno de los hits del álbum. Y también hay temas más delicados y ensoñadores, como es el caso de ‘How To Forgive’, en el que encima se adentran en terrenos más electrónicos, o esa épica ‘Runner’, que es una maravilla. Y ojo, porque también se ponen un poco más hippies, y se sacan de la manga ‘Echoes’ y ‘Tender As A Tomb’. La primera, es una pequeña delicia en la que destaca su guitarra, más happy, y más Paul Simon, de lo normal. Además de esos coros iniciales. Y la segunda, tira por el mismo camino, e incluso sube un poco su rollo étnico. De hecho, podría formar parte del último trabajo de Vampire Weekend sin ningún tipo de problema. Pero lo mejor disco llega con ‘Swimmer’, una emocionante balada con un estribillo absolutamente irresistible. Aunque ‘Late Night’, que también es del mismo palo, se le queda cerca.

Supongo que tendría que revisar sus trabajos anteriores, pero creo que se podría decir fácilmente que estamos ante el segundo mejor disco de Tennis. “Young & Old” es muy difícil de superar.

7,9

Pia Fraus – Empty Parks

Pia Fraus

A lo largo de todos estos años que llevo con el blog, he puesto discos de bandas de casi todas partes del mundo, pero creo que es la primera vez que me voy a Estonia. Y es que, el pequeño país del norte de Europa, es puntero en muchas cosas tecnológicas, pero no es una región muy prolífica en cuanto a grupos se refiere. Además, según tengo entendido, sus gustos tiran más hacia el mundo dark. Por eso es curioso encontrarse con una banda como Pia Fraus, que practica un dream-pop bastante cálido, al que a veces le meten algo de electrónica, y otro poco de distorsión. Y lo hacen estupendamente.

Pia Fraus no son unos recién llegados. Formados en 1998 en Tallin, cuentan ya con seis álbumes, y un montón de Eps. Además, son unos grandes aficionados a los remixes, y en sus perfiles en las plataformas de streaming, podréis encontrar un gran número de sus canciones revisitadas por otros. Algo que también resulta curioso, porque, si escuchas los temas de este “Empty Parks”, no parece estos se presten mucho al mundo de la electrónica. Y es que, buena parte de ellos, se mueven en ese mundo ensoñador en el que una capa de sintetizadores se alinea con las guitarras limpias y cálidas, y con un tono más o menos pausado. Algo que se puede comprobar en auténticas delicias como ‘Hidden Parks’,  ‘Slow Boat Fades Out’, o ‘The New Water’. Además de en ese himno dream-pop llamado ‘Late Summer Night’, que es de lo mejor que he escuchado este año.

Si es cierto que, de vez en cuando, les gusta sacar un poco la rabia que llevan dentro. Algo que era más habitual en sus primeros trabajos, donde se prestaban un poco más a la distorsión. Y la verdad es que se les da bastante bien ensuciar sus canciones. Ahí están ‘Mr. Land Freezer’ y ‘You’re Not In Love’, en las que se aceleran un poco y se van hacia los Teenage Fanclub del “Bandwagonesque”. O ‘Paper Flower Projects’, donde se meten de lleno en el mundo del shoegaze -ojo con su teclado, porque es totalmente adictivo-.

Llego veinte años tarde, pero creo que voy a seguir muy de cerca a Pia Fraus, porque me ha encantado su forma de ver el dream-pop, y la elegancia y el talento con el que lo practican.

7,8

Tame Impala – The Slow Rush

Tame Impala

Supongo que, a pesar de ser el proyecto de Kevin Parker, hubo algún momento en el que Tame Impala fueron un grupo. Algo de lo que no pueden estar más lejos en la actualidad. Ahora, más que nunca, es el niño mimado de Parker, que hace absolutamente todo en el estudio de su casa. Y la verdad es que hay que decir que es un genio, porque ha conseguido crear un sonido propio al que se le pueden poner pocas pegas. Aunque su nuevo disco tiene algunas.

The Slow Rush” es el fruto de cinco años de trabajo de Parker, que se ha desvivido con estas canciones. Y, como todo perfeccionista, las ha dado un buen montón de vueltas. De hecho, su lanzamiento, ha sufrido algún que otro retraso. Por desgracia, al ser su proyecto, no tiene a nadie que le aconseje y le diga que no haga cierto tipo de cosas. La primera, es que tiene que aprender a saber cuándo cortar. 57 minutos son demasiados para este trabajo, y algunas canciones están alargadas sin ningún tipo de fundamento. Un claro ejemplo es ‘Breathe Deeper’, uno de los mejores cortes del disco. Aquí, se va hacía sonidos más dance (esos pianos son maravillosos), pero le mete una parte final bastante más electro, que ni pincha ni corta. Y si ya nos vamos a esa balada tan 70s llamada ‘Posthumous Forgiveness’, nos encontramos con que un tema al que, fácilmente, le sobran dos minutos. Luego, curiosamente, no desarrolla una canción como ‘Glimmer’, a la que se le adivinan bastantes oportunidades de convertirse en su himno bailable. Una pena.

No hay que ser un genio para ver que “The Slow Rush” es un disco continuista. Y está bien, porque, cuando tienes un sonido propio, es lógico que juegues con él y con sus posibilidades. Algo que hace aquí metiendo una cosilla por aquí, y otra por allá. Para empezar, está bastante más bailongo. Además, desde el principio, porque esa ‘One More Year’ que lo abre, es todo un pepinazo de algo que podríamos calificar como “dance psicodélico”. Una faceta que explota sin tapujos en ‘Is It True’, en la que prácticamente se va al disco, y se saca de la manga el mejor tema del álbum (a ver quién se resiste a esas guitarras sintéticas que aparecen a mitad de canción). También está muy cómodo con el piano al más puro estilo house en ‘Borderline’, que lo tiene como base, haciendo de este tema un gran single.

Por supuesto, dos de las facetas que hicieron de “Currents” uno de los discos de 2015, también aparecen aquí. La primera, son esas baladas que se van al pop abrazando la psicodelia. Temas como ‘Instant Destiny’ o ‘One More Hour’ son absolutamente setenteros, y casi parece que están compuestos por unos Supertramp puestos de alguna sustancia. La segunda faceta pertenece a la de los hits de pop sin tapujos. Quizá, ninguno, se acerque a esa maravilla que es ‘The Less I Know The Better’, pero ‘I Might Be Time’ y ‘Lost In Yesterday’ sí que son notables. Y ojo, porque en ‘Tomorrow’s Dust’, no tiene ningún problema en sacar la acústica, y hacerse con una tremenda canción de folk psicodélico.

A pesar de sus fallos, y de su excesiva duración, estamos ante un buen trabajo. Además, se le van pillando muchos matices con cada escucha. Eso sí, se queda por debajo de su maravilloso disco anterior.

8

Shopping – All Or Nothing

Shopping

De verdad, tengo tal jaleo en la cabeza con los grupos de Rachel Aggs, que ya no sé de cuáles he hablado por aquí, de y cuáles no. Hasta ayer, pensaba que ya había caído algún disco de Shopping, pero resulta que no, que los que sí han pasado por aquí son Trash Kit y Sacred Paws, los otros dos grupos de la británica. Y es que, en el fondo, todos se parecen un poco, y a veces es difícil saber si estas escuchando uno u otro.

All Or Nothing” es su cuarto trabajo, y el primero en el que los sintetizadores y las cajas de ritmos juegan un papel importante. Eso sí, el estilo sigue siendo el mismo. El post-punk sigue estando a la orden del día, solo que ahora están un poco más acelerados que antes, y le han dado un poco de color a sus canciones. Todo un acierto, que les acerca más que nunca a la pista de baile. Solo hay que escuchar la espídica ‘For You Pleasure’, o esa ‘Trust In Us’ en la que se meten de lleno en el dance-punk.

Lo que más me gusta de este trabajo, es que, al final, con esto de meter teclados y acelerarse un poco, se acercan bastante a los primeros The B-52’s. Y a mí, con eso, ya me ganas. Resulta muy evidente la influencia de los de Athens en cortes como el que da título al disco, con esos coros locos y algo absurdos, o en ‘No Apologies’, en la que entran en el mismo juego. Pero es que, incluso, cuando se ponen un poco más electrónicos, también nos recuerdan a ellos. Ahí está ‘Initiative’, en la que se salen un poco más de la norma con el teclado que entra en el estribillo, pero que cuenta con unas guitarras y un ritmo cercanos al ‘Party of Bounds’.

Para ser bueno, y no compararles todo el rato con The B-52’s, tengo que decir que hay algún tema que otro en el que se van hacia otro lado. Es el caso de ‘Follow Me’, en la que utilizan los sintetizadores para ensuciarlo todo un poco, o la estupenda ‘Lies’, en la que están un tanto más post-punk. Eso sí, al igual que en sus otros grupos, aquí también aparece la influencia más que evidente de The Slits.

Puede que no sean la banda más original del planeta –es difícil serlo con el nivel de composición que lleva esta chica-, pero la verdad es que suenan muy bien, y son de lo más entretenidos. Y oye, eso ya es mucho.

7,8

La Roux – Supervision

La Roux

Elly Jackson, más conocida como La Roux, no se está llevando muy buenas críticas con su tercer trabajo. La artista inglesa ha tardado seis años en dar continuación a su segundo álbum, lo que ha hecho que, en todo este tiempo, hayan salido artistas que la han adelantado por la derecha. Porque sí, si nos remitimos al pop de los ochenta, los últimos discos de Christine and the Queens o Carly Rae Jepsen, están mucho mejor producidos. Además, tienen un punto más actual. Pero Jackson es lista, y aunque en su nuevo álbum no haya conseguido dar con el sonido perfecto, sí que ha hecho algo bastante coherente.

Supervision” es un disco un tanto casero, o por lo menos esa la impresión que da su sonido. Ha llenado estas canciones de ritmos bastante cálidos y tranquilos, y los beats cortantes que le reportaron algún éxito, como esa tremenda ‘In For The Kill’, brillan por su ausencia. Además, las guitarras funk, al más puro estilo Chic, aparecen en casi todas las canciones. Y la verdad es que, tras el pequeño shock inicial, se le va pillando el gusto a estos temas. Pero claro, no deja de ser una especio de suicidio comercial. Porque, encima, los temas son bastante largos.

Sinceramente, tras escuchar el disco varias veces, no entiendo muy bien las malas críticas. De sus ocho cortes, prácticamente todos, me dicen algo. Vale que no hay hits un tanto más instantáneos, pero cortes como ‘Automatic Driver’ o ‘International Woman of Leisure’, son buenos singles. Que el oyente actual no sea capaz de prestar atención más allá de los dos o tres minutos, no es su problema. Y no se queda ahí, porque esa sensual ‘21s Century’ que abre el disco, es maravillosa. Como también lo es ‘Everything I Live For’, donde se saca de la manga un piano que es una delicia. Si es cierto que, quizá, ‘Otherside’ y ‘He Rides’, son un poco más flojas, pero no son malas canciones. De hecho, pienso que están a la altura de muchas de las composiciones que aparecen en los discos de la Jepsen. Y la extensa ‘Guillible Fool’, con la que cierra el álbum con bastante coherencia, funciona de maravilla por ese toque menos sintético que tiene.

Desde luego, no estamos ante un álbum de pop convencional, porque no es demasiado comercial y sus canciones se toman su tiempo. Y quizá, por eso, no está teniendo críticas muy entusiastas. Pero bueno, es cuestión de ponerle un poco de ganas.

7,2

Wild Nothing – Laughing Gas EP.

Wild Nothing

Jack Tatum está acomodado. Desde hace más de una década, no ha parado de editar referencias bajo el nombre de Wild Nothing, pillándole el punto a un tipo de canción, y sin salirse mucho de esa línea. Algo que, por otro lado, tiene su lógica, porque lo que hace suena bien. Pero claro, tras cuatro discos, y algún que otro Ep, en los que apenas ha cambiado de rumbo, su nuevo lanzamiento ya no resulta tan atractivo.

Para ser bueno, tengo que decir que, a lo mejor, este “Laughing Gas”, no es el mejor material para juzgar al músico norteamericano. Más que nada, porque son las sobras de su anterior trabajo. De ahí que no haya pegas en lo que es a nivel producción, porque “Indigo” era un disco con un sonido maravilloso. Y eso sigue aquí, en estas cinco canciones, donde los instrumentos vuelven a encajar sin problema. Algo que no es fácil, porque algunos temas tienen capas y capas de teclados. Lo malo es que no siempre acierta con las composiciones. Así, ‘Foyer’, por ejemplo, suena bien, pero resulta de lo más sosa. Y lo mismo le pasa a ‘The World is a Hungry Place’, en la que se atreve con un sonido más soft-pop (saxo incluido), pero en la que no se ha preocupado mucho en hacer un tema que se quede en la cabeza del oyente.

Lo mejor de este Ep llega con ‘Blue Wings’, donde pone toda la carne en el asador, tanto a nivel instrumental, como compositivo, y nos deja un corte redondo que sí nos recuerda a sus mejores momentos. Algo que, casi, consigue en ‘Sleight of Hand’ y ‘Dizziness’, los otros dos cortes restantes del Ep. Y es que, si no le diera por alargar tanto las canciones, estaríamos hablando de dos temas más interesantes, pero no puede evitar explayarse en unas partes instrumentales (muy The Cure, eso sí), que no van a ningún lado.

Supongo que el de Virginia ha visto algo interesante en estas canciones para liarse la manta a la cabeza y publicarlas como un Ep, pero vamos, ya os digo que no van a suponer ningún hito en su carrera.

6,9

Mint Julep – Stray Fantasies

Mint Julep

Mint Julep es el proyecto musical de Hollie y Keith Kenniff, un matrimonio de Portland que lleva años fabricando un pop electrónico de lo más interesante. Además, por separado, también cuentan con una carrera más que notable. Ya que, ella, acaba de editar su primer trabajo en solitario, en el que nos deja una faceta mucho más ambiental y experimental, y él lleva años componiendo música electrónica bajo los nombres de Helios y Goldmund. Pero, cuando se juntan, todo cambia, y aparece su lado más pop y melódico. Algo que se acentúa mucho más en su último trabajo, donde están más luminosos que nunca.

Stray Fantasies” es su tercer trabajo, y también la culminación de su lado más synth-pop. Porque, de su primer álbum, en el que las guitarras rugían un poco más (ella se confiesa fan de la música industrial), a este, hay una notable diferencia. Estamos ante un disco mucho más directo en el que, muchas veces, están más cerca del pop de los ochenta que podrían hacer Erasure o New Order, que del mundo ensoñador de sus otros dos trabajos. Solo hay que escuchar ‘Blinded’, el tema que lo abre, que es una pequeña maravilla de pop sintético. Aunque nada como el corte que le da título, en el que ponen toda la carne en el asador, y lo llenan de teclados más que contundentes. Y mucho más pop se ponen en ‘Unite’, que cuenta con una base rítmica que me flipa, o en la genial ‘Just For Today’, donde se sacan de la manga un teclado final que me vuelve del revés.

A medida que van pasando las canciones del disco, se van relajando un poco más. Es como si hubieran querido empezar con lo fuerte, y dejar la segunda parte para los temas un tanto más reposados. Algo que tiene su lógica, pero también resulta un tanto menos interesante. Y es que, meterse en terrenos más oscuros y ensoñadores, como es el caso de ‘Vakaras’ o ‘No Regret’, les sienta bastante bien. Incluso les viene de maravilla hacer una balada con buena parte de los clichés de los ochenta, como es ‘Still Waters’. Lo malo es que, entre todo esto, también hay un par de cortes que no dicen mucho. ‘Escape’ les ha quedado excesivamente sosa, y su toque dream-pop no consigue evitar esa sosería. Y en ‘Translations’ se quedan un poco a medias con una canción que, parece que va a despegar, pero no lo consigue. Menos mal que terminan el álbum con ‘Iteration’, en la que sí se hacen con un gran tema épico y ensoñador, en el que fusionan el synth-pop con mundos más propios de Cocteau Twins. Una delicia.

Creo que, con este disco, Mint Julep deberían salir de esa especie de anonimato en el que llevan metidos una década. Desde luego, estas canciones lo merecen. A ver si lo consiguen.

7,6

Torres – Silver Tongue

Torres-Silver-Tongue-album-cover

Mackenzie Scott ha tenido una evolución musical un tanto curiosa. Sus dos primeros trabajos como Torres reflejaban una crudeza rockera que poco tiene que ver con lo que hace ahora. Pero todo esto cambió con su tercer álbum, donde no perdía buena parte de su crudeza, pero donde sí que la electrónica cobraba más presencia. Ahora, en su cuarto trabajo, sigue fusionando elementos electrónicos y guitarras, pero vuelve a cambiar de faceta. Está mucho más relajada y melódica de lo habitual, lo que hace que, según ella misma, haya facturado “su trabajo más personal”.

Silver Tongue” es un disco lleno de matices, en el que priman las melodías y, por primera vez, la delicadeza. Scott se ha ido a grabarlo a Brooklyn, y parece que allí ha encontrado la paz. El resultado no puede ser mejor, ya que es un disco más directo, y muy fácil de asimilar. Ahí está esa fantástica ‘Good Scare’ que lo abre, en la que cobran bastante importancia las baterías. Algo que pasa a lo largo de casi todo el disco, donde se van combinando con las cajas de ritmos. Pero es en ese tono más épico y ensoñador donde acierta de pleno. Y se puede ver perfectamente en la, también estupenda, ‘Dressing America’ (me encanta como entra esa caja de ritmos seca y cortante), en la delicada ‘Two of Everything’, o en la mucho más limpia ‘Gracious Day’.

Algo de crudeza sí que hay en el disco, pero es una crudeza más contenida. La encontramos en el estribillo más guitarrero de ‘Last Forest’ (otra de las joyas del álbum), o en la sucia ‘Good Grief’, la cual, sin duda alguna, es la canción que más recuerda a sus primeros trabajos. Y luego, también tiene un poco de tiempo para ponerse más introspectiva. Lo bueno, es que lo hace desde una perspectiva más electrónica, y gracias a ese baño sintético, temas como ‘Records of Your Tenderness’ y ‘Silver Tongue’, consiguen entrar con una facilidad pasmosa.

Creo que la artista estadounidense ha acertado de pleno acercándose a este tipo de sonidos más relajados y sintéticos, con ellos logra llenar su música de paz, y lo que es mejor, también la transmite al oyente. Eso sí, la portada es horrorosa.

8

Novedades 2020 (1ª Parte)

novedades 2020 (1)

A pesar de aluvión de novedades que hemos tenido en las últimas semanas, me ha sido prácticamente imposible recopilar unas cuantas hasta ahora. Y claro, cuando me he puesto, me han salido 34 canciones. Así que la primera recopilación del año viene fuerte. De hecho, empieza con esa bestialidad llamada ‘Ruptura‘ que publicaron Triángulo de Amor Bizarro el viernes pasado. Eso ha hecho que me salga bastante más rock de lo habitual, ya que, por aquí, pasan artistas como Happyness, The Men, Greg Dulli, o Stephen Malkmus. Además del shoegaze de Peel Dream Magazine, la rabia de Porridge Radio, o el primer tema de The Psychedelic Furs en casi 30 años. El pop está representado por Real Estate, que han dado un pequeño toque disco a su nuevo single, por Algora y su estupendo nuevo single (ojo con su nuevo disco, que es maravilloso), o Chavales, un nuevo grupo de Madrid que me tiene enganchado. Y si nos vamos a la parte más electrónica, nos encontramos con Caribou, Chromatics o The Blaze.

Espero que os guste.

1. Ruptura / Triángulo de Amor Bizarro
2. Sweet / Porridge Radio
3. Pill / Peel Dream Magazine
4. Don’t Belive / The Psychedelic Furs
5. Ghosting / Spinning Coin
6. Burned Off / Vundabar
7. Vegetable / Happyness
8. Mark Zuckerberg / Nap Eyes
9. The Process / Chastity Belt
10. Purple Heart / The Proper Ornaments
11. Xian Man / Stephen Malkmus
12. Children All Over the World / The Men
13. It Falls Apart / Greg Dulli
14. Ego / Moaning
15. Shock Collar (feat. Dave Gahan) / Humanist
16. Dance Of The Clairvoyants / Pearl Jam
17. Feel the Way I Want / Caroline Rose
18. Need Your Love / Tennis
19. Love Is On Its Way Out / Morrissey
20. Paper Cup / Real Estate
21. Off My Mind / Hazel English
22. yellow is the color of her eyes / Soccer Mommy
23. Overtime / U.S. Girls
24. Stray Fantasies / Mint Julep
25. Me & You Together Song / The 1975
26. Foyer / Wild Nothing
27. Toy / Chromatics
28. Asexual Wellbeing / Okay Kaya
29. Poesía de la distopía / Algora
30. Las plantas de la terraza / Chavales
31. Do U Wanna / Porches
32. Lost In Yesterday / Tame Impala
33. Somewhere / The Blaze & Octavian
34. Never Come Back / Caribou