East Village – Hotrod Hotel

El disco de hoy no es ninguna novedad, todo lo contrario, sus canciones tienen más de treinta años. Eso sí, sí que podríamos calificarlo como uno de los lanzamientos más interesantes de este 2020. Y es que, el estupendo sello Slumberland, ha editado por primera vez en vinilo esta recopilación de los primeros singles de East Village. Hasta ahora, solo se podía encontrar una edición en CD que publicó el sello australiano Summershine en 1994. Así que los seguidores de esta semidesconocida banda británica están de enhorabuena.

East Village tuvieron una carrera un tanto efímera. Formados en 1984 por los hermanos Kelly, y bajo el nombre de Episode Four, editaron su Ep de debut en 1986. Un disco del que solo se publicaron 500 copias y que se convirtió en uno de los trabajos más buscados de toda la escena C86. Con el nombre ya cambiado, durante 1988 y 1989 publican dos Eps y giran ampliamente por el Reino Unido con bandas como The House of Love y McCarthy, pero la mala suerte les viene a ver. La quiebra de su sello hace que tengan que pedir dinero prestado a Bob Stanley -sí, el de Saint Etienne– para grabar su álbum de debut. Pero antes lanzan “Circles”, el que fue su single de mayor éxito. Y así, con todo de cara para convertirse en una banda de éxito, en 1991 se separan tras un concierto en Londres con todas las entradas vendidas. Eso sí, su álbum de debut sí que acabó publicándose un par de años después.

Hotrod Hotel’ es una colección de los primeros singles que edito la banda y de algunas rarezas que los acompañaban. Para mi gusto, es su mejor época, y los años que definieron su sonido. Y es que, a pesar de crecer en mitad de la escena C86, y de formar parte de ella (“Vibrato” fue incluida en la famosa recopilación), el suyo era un sonido más clásico. Las guitarras apenas se dejan llevar por la distorsión, y la influencia de The Byrds está más que presente. Así que, para abrir está recopilación, nos encontramos con auténticas joyas como “Her Father’s Son”, “Precious Diamond Tears” y “Cubans In The Bluefields”. Tres temas que conquistan a la primera y nos dan una idea de su importancia en la escena pop de aquellos años. Un sonido que siguen practicando en otras delicias como “Break Your Neck” y “Kathleen”, las cuales son más suaves. Si se salen un poco de esa claridad en “Back Between Places” y las primeras versiones de “Here It Comes” y “Freeze Out”, dos canciones que editaron unos más tarde.

Es cierto que, si nos ponemos a excavar en la Inglaterra de mediados de los ochenta, no salen un buen motón de bandas notables de pop que no tuvieron mucho reconocimiento en su día. East Village podría ser una de ellas si no fuera por como fue creciendo su leyenda tras su separación. Algo del todo justo, porque eran unos auténticos magos del pop. De hecho, en los años posteriores, sus miembros siguieron metidos en el mundo de la música en diferentes proyectos. Paul Kelly, que también es director de cine y diseñador gráfico, colaborando habitualmente con Saint Etienne y formando una nueva banda llamada Birdie, y su hermano Martin participando activamente en el sello Heavenly.

8,4

Jehnny Beth – To Love Is To Live

No resulta fácil ser la cara visible de uno de los mejores grupos de rock de los últimos años y emprender una carrera en solitario. A pesar de contar con las ventajas de ser una artista ya conocida, que siempre ayuda, existen otros impedimentos, ya que van a mirar con lupa tu primera aventura fuera de tu banda. Quizá, por eso, Jehnny Beth ha decidido huir lo máximo posible del sonido de Savages, acercándose a mundos más electrónicos e industriales, y dándole un toque cinematográfico a su primer álbum. Pero ojo, esto no significa que le haya salido del todo bien. El disco es un tanto irregular y a veces peca de excesivo.

Para bien o para mal, parte de la culpa de que este disco haya salido a la luz, la tiene David Bowie. Bueno, más bien su muerte, porque ese acontecimiento fue el que impulso a la artista de origen francés a dar comienzo a una carrera en solitario. Al parecer, según ella, quería ser recordada por algo más que por ser la cantante de un grupo. El caso es que no creo que ‘To Love Is To Love’ vaya a ser un disco muy recordado, pero bueno, todo es empezar.

Entre las ventajas de ser una artista conocida, está la de poder elegir un productor a tu gusto. Beth se ha decantado por Flood, de sobra conocido por estar detrás algunos discos de Depeche Mode o U2, y Atticus Ros, mano derecha de Trent Reznor y ganador de un Oscar por la banda sonora de ‘The Social Network’. Además, ha contado con la colaboración de Joe Talbot de Idles, y con la del actor Cillian Murphy. Todo esto da una idea del sonido al que quería llegar desde un principio. Temas como “Innocence”, “I’m The Man” o “How Could You” reflejan una pasión por los sonidos más industriales antes desconocida. Por el contrario, en cortes “I Am”, “The Rooms” o “Human”, se va hacia un lado más reposado y muy cinematográfico. Porque, no olvidemos que en 2019 publicó una banda sonora junto a Johnny Hostile, su gran colaborador, el cual también está metido en el ajo.

Para mi gusto, lo mejor del álbum llega cuando rebaja el nivel de intensidad. Canciones más electrónicas y contenidas, como “Flower”, “We Will Sin Together” y “Heroine”, funcionan mucho mejor y no resultan cargantes como sí lo son otros cortes del álbum. Y ojo, porque cuando se queda sola al piano, es capaz de dejarnos una balada preciosa como “French Countryside”. Así sí que creo que puede llegar a ser una artista recordada.

7,1

Pure Bathing Culture – Carrido Ep

No sé si será cosa de la pandemia, pero últimamente no paran de salir discos en formato de Ep. Quizá porque es más sencillo que publicar un álbum normal, o quizá porque es más fácil que los grupos tengan tres o cuatro canciones ya grabadas y sin publicar. El caso es que tengo varios de estos trabajos en cola para ponerlos en blog. Porque, además, es un formato que me gusta bastante.

Carrido’ es un homenaje al recientemente fallecido Richard Swift, amigo personal de Pure Bathing Culture y productor de sus dos primeros trabajos. No obstante, el título del Ep, viene del nombre de Swift, que realmente se llamaba Ricardo Ochoa. Porque debe de ser muy normal para un norteamericano que un nombre como Ricardo termine acabando en una palabra como “carrido”. Pero bueno, anécdotas aparte, el matrimonio de Portland, fue el primer grupo al que, tras el fallecimiento de Swift, su mujer, invitó a grabar en el estudio que este tenía en su casa. Un estudio que ya conocían muy bien, porque fue donde grabaron esos dos primeros trabajos.

Musicalmente, estamos ante un Ep que podría ser una continuación del estupendo álbum que editaron el año pasado. La fusión entre dream-pop y el pop sofisticado sigue siendo la protagonista. Y la verdad es que se les da maravilla. Sobre todo, cuando le ponen un poco más de ánimo, como es el caso de ‘Midnight Minutes’, que cuenta con una buena capa sintética. Algo que también sucede con la estupenda ‘La La Love’. Pero también saben como acercare al pop ensoñador. Aunque ojo, esta vez, lo hacen desde una perspectiva más retro, y en ‘Something Silver’ se acercan a ese pop elegante que tantas buenas canciones nos dio en los setenta y los ochenta. Y, para terminar, no podía faltar una versión del propio Richard Swift. Concretamente de ‘Would You?’, la cual cambian completamente, convirtiéndola en una dulce balada cercana a Beach House.

Creo que ya lo comenté cuando puse su último trabajo, pero creo que Pure Bathing Culture es uno de los grupos de pop más interesantes de la actualidad, y se merecen un poco más atención por parte de los medios y el público.

7,7

Novedades 2020 (7ª Parte)

Sigo pensando que, para la mierda de año que está siendo 2020, musicalmente está resultando brillante. No sé cuanto durará esto, pero no paran de salir buenos discos y canciones de lo más notables. La prueba es que estamos en julio, y ya voy por la séptima recopilación de novedades. Algo que no me había pasado ningún año. Además, esta vez es más larga de lo habitual.

Una de las claves de estas últimas semanas, es que parece que algunas grandes estrellas se han puesto las pilas y han sacado los adelantos de lo que serán sus nuevos discos. Así, nos encontramos con los doce minutazos del nuevo single de Sufjan Stevens, con otro himno de Future Islands, con Thurston Moore dedicándole una canción a hachís, o con la vuelta de Doves. Además de un Jonsi desatado y de un Tricky de lo más pop. Pero también hay grandes temas de artistas más pequeños, como el precioso dream-pop con tintes electrónicos de Suburban Living y Boy With Apple, la delicadeza psicodélica de Widowspeak, o joyas pop como las de The Radio Dept. y The Lemon Twigs. Y ojo con la cosecha nacional, porque Cosmen ha sacado un temazo junto a La Estrella de David, Yana Zafiro está genial en su faceta más synth-pop, y Joe Crepúsculo y Tomasito demuestran que a Roxette no le sienta nada mal una rumba.

Espero que os guste.

  1. Good For You / Porridge Radio, Lala Lala
  2. Flood / Dehd
  3. Money / Widowspeak
  4. Indigo Kids / Suburban Living
  5. Green Eyes / Boy With Apple
  6. Healing / Winter
  7. Down at the So and So on Somewhere / The Fiery Furnaces
  8. Centrelink / Thibault
  9. Mariana Trench / Bright Eyes
  10. Post Humorous / Gus Dapperton
  11. My Resolve / Bruce Hornsby, James Mercer
  12. Hashish / Thurston Moore
  13. Lo Segundo, Ya No Tanto / Carolina Durante
  14. I Know What It’s Like / Disq
  15. Dawn’s Lips / Seth Bogart
  16. Live in Favor of Tomorrow / The Lemon Twigs
  17. You’re Lookin’ at My Guy / The Radio Dept.
  18. Come All Ye Faithful / The Psychedelic Furs
  19. Carousels / Doves
  20. Swill / Jónsi
  21. Nothing Will Hurt / No Joy
  22. Lorazepam 5 Mg / Yana Zafiro
  23. ¿Dónde Estás, Carmen Sandiego? / Cosmen feat. La Estrella de David
  24. Panache / Vacations
  25. No sé si es amor / Joe Crepúsculo, Tomasito
  26. Fall Please / Tricky
  27. Time to Walk Away / Washed Out
  28. Cold Water / Cut Copy
  29. On / Kelly Lee Owens
  30. For Sure / Future Islands
  31. In Manchester / Black Marble
  32. Shot a Satellite / Erasure
  33. Eyes of A Child / Christine and the Queens
  34. America / Sufjan Stevens

The Beths – Jump Rope Grazers

Algo ha cambiado en el mundo de The Beths desde que publicaron su álbum de debut hace dos años. La banda neozelandesa, liderada por Elizabeth Stokes, se ha recorrido medio mundo y ha girado con bandas como Bloc Party o Death Cab For Cutie. Un hecho que, definitivamente, ha influido en las canciones que forman su segundo trabajo. La melancolía de estar lejos de casa y echar de menos a sus seres queridos, tiene cierto protagonismo en sus nuevas composiciones, y eso hace que de vez en cuando echen un poco el freno. Es más, hay momentos en los que se acercan a los primeros discos de la banda de Ben Gibbard.

Todo empieza como siempre en ‘Jump Rope Gazers’. “I’m Not Getting Excited” y “Dying To Believe” son dos trallazos a medio camino entre el punk y el power-pop -más punk la primera y más pop la segunda-, que se asemejan bastante a lo que hacían en su primer trabajo. Pero todo cambia a partir de la tercera canción, la cual, casualmente, es la que da título al álbum. Están bastante más relajados y sus canciones cuenta con menos capas de distorsión. De hecho, este tema, es una preciosa balada de más de cinco minutos que no tiene nada de agresividad. Y los temas que cuentan con un poco más de aceleración, como “Acrid”, “Out of Sight” o “Don’t Go Away”, son más contenidos.

Lo bueno de esta nueva faceta, es que les funciona muy bien, y hace que el disco resulte más interesante que su debut. Yo no sé vosotros, pero a mí, el exceso de canciones aceleradas y guitarrazos un poco punk me termina cansando. Así que me encanta ver que saben salirse de ahí y entregar una balada notable, y con un cierto toque electrónico, como “Do You Want Me Now”. O aparcar la distorsión y acercarse al folk en “You Are a Beam of Light”. Además de hacer un pop ensoñador de lo más interesante en “Just Shy of Sure”, el notable tema que cierra el álbum.

The Beths han tomado una buena decisión a la hora de rebajar la intensidad de su sonido y explorar nuevos campos. A mí, por lo menos, me resulta más interesante que me sorprendan un poco entre tanto trallazo guitarrero.

7,6

Cloud Nothings – The Black Hole Understands

Son muchos los grupos a los que cuarentena ha trastocado todos sus planes para este 2020. Ya no solo porque hayan dejado de recibir ingresos por los directos perdidos, también porque algunas grabaciones se han retrasado. Algunos y algunas se han dedicado a hacer versiones desde su casa, otros han aprovechado para descansar, y otros para crear nueva música. Entre estos últimos, están Cloud Nothings, que se han sacado de la manga un álbum completo. Aunque no deben confiar mucho en él, porque no lo han subido a las plataformas de streaming ni lo han promocionado con un misero single.

The Black Hole Understands’ es el álbum casero de la banda de Ohio. Dylan Baldi y Jayson Gerycz comenzaron a enviarse archivos con guitarras, bajos y voces de un lado a otro de Filadelfia, y de ahí se envió todo a Cleveland para meter la batería y hacer la mezcla final. Una forma de trabajar que es muy común entre muchas bandas actuales, pero que, según la propia banda, ha supuesto un reto para ellos. Principalmente, por la imposibilidad de improvisar en el estudio y de tener que ceñirse a lo que estaba programado desde un principio. De ahí que estemos ante su disco menos agresivo, y más pop. Es más, ellos lo califican como su “álbum con canciones de verano”.

Aunque sea su trabajo más melódico, los de Cleveland no han perdido su urgencia. La batería acelerada y potente sigue siendo una de las protagonistas de estas canciones. Es algo que se aprecia desde el principio con ese estupendo trío formado por “Story That I Live”, “The Sound of Everyone” y “An Average World”. Lo único es que ahora suenan mucho más pop, y la voz bastante más delicada y ensoñadora. Y la verdad es que les sienta de maravilla este sonido, porque otros cortes como “This Mess Is Permanent” y “Right on the Edge” también son notables. Pero ojo, que han rebajado tanto su nivel de intensidad, que casi se acercan al power-pop de Teenage Fanclub en algunos cortes. Es el caso de delicada “A Weird Introduction”, o de “A Silent Reaction” y “Memory of Regret”, que son todavía mejores.

Cloud Nothings exploran su lado más pop y aciertan de pleno. Algo que hacía años que muchos les reclamábamos. Lo malo es que la culpable haya sido una cuarentena y lo hayan hecho casi por obligación. Porque, sinceramente, me hubiera gustado ver cómo sonaba este disco con una producción más cuidada.

7,8

Gary Olson – Gary Olson

Como mucha otra gente, de vez en cuando necesito una cura de guitarras ruidosas, ritmos machacones o discos en los que la producción brilla por su ausencia. Y para eso hay una serie de artistas que hacen un pop preciosista en el que no hay sorpresas, pero sí mucha calidad. Por norma general suelen venir de Reino Unido, pero esta vez no es el caso. Gary Olson es un viejo conocido para los aficionados a este tipo de música, ya que durante casi dos décadas lideró a los estupendos The Ladybug Transistor, uno de los grupos de Brooklyn más british de la historia. Y con ese sonido sigue en su carrera en solitario.

El debut del neoyorquino huele a ese pop que practicaban en los ochenta Prefab Sprout, Lloyd Cole o The Blue Nile, pero también a bandas más contemporáneas, como Belle & Sebastian o The Divine Comedy. Y es que, estamos ante un disco sin sobresaltos donde las guitarras acústicas ganan la partida, los instrumentos de cuerda están a la orden del día, y las trompetas se dejan ver asiduamente. Todo esto aderezado con la delicada voz de Olson, que es de esas que te envuelven y te dan bastante paz.

El disco empieza con “Navy Boats”, un precioso corte de pop lleno de vientos, que ya nos da una idea de por donde van a ir los tiros en este trabajo. Canciones mayormente reposadas para disfrutar sin prisas, como es el caso de “Giovanna Please”, “Postcard from Lisbon”, o “Diego It’s Time” – no he conseguido saber quién es el Diego que protagoniza la canción-. Pero ojo, porque también se anima un poco de vez en cuando. Como buen artesano del pop, sabe cuando acelerar un poco sus canciones, y conseguir algo parecido a un hit. Es el caso de la magnifica “Some Advice”, donde incluso se atreve a meter unos bongos. O de “Afternoon into Evening” y “A Dream for a Memory”, dos de las pocas canciones en las que las guitarras cuentan con un poco de electricidad. Pero también de esa “The Old Twin” con la que cierra el álbum. Un tema que, a mí, particularmente, me ha recordado a Luna. Y eso siempre es bueno.

Si queréis un disco bonito y sin complicaciones para este verano, estáis ante el trabajo perfecto. Yo tengo que claro de que será uno de mis acompañantes fijos en estos días estivales.

7,9

bdrmm – Bedroom

Ya he comentado por aquí que son muchos los discos que, últimamente, se meten dentro del carro del shoegaze. Pero lo cierto es que, a veces, utilizamos la etiqueta demasiado a la ligera. Sobre todo, porque hay ocasiones en las que no es fácil diferenciar entre dream-pop, noise-pop o shoegaze. Pero esta no es una de esas ocasiones, porque con el debut de bdrmm queda bastante claro. Esta banda británica se ha hecho con un disco que bebe de los grandes del género, como My Bloody Valentine o Slowdive, pero también de otros grupos más actuales, como DIIV. Y el resultado no puede ser mejor.

Bedroom’ es un trabajo en el que los paisajes instrumentales tienen bastante importancia. De hecho, empieza con la estupenda “Momo”, una canción en la que las protagonistas absolutas son esas guitarras limpias y cristalinas que van subiendo de intensidad hasta crear una tormenta sonora. Algo muy habitual en este tipo de estas bandas. Un sonido con el continúan en “Push / Pull”, que no puede recordar más DIIV. Y es que, se podría decir que la banda de Brooklyn es su gran referencia, porque temas como “Gush” o “Happy” también nos remiten a ellos. Y la verdad es que se les da muy bien.

Su otro punto de partida es el shoegaze más clásico, en el que tampoco fallan. Porque esa “A Reason to Celebrate” no puede ser más sobresaliente. Y lo mejor es que les funciona sin hacer nada nuevo, ya que estamos ante una canción que podría pertenecer al ‘Loveless’. Y ojo, porque, como decía más arriba, también dejan ver la influencia de Slowdive en algún momento. Es el caso de la maravillosa ‘If…’, en la que endurecen un poco más las guitarras, y de ‘Is That What You Wanted to Hear?’, que juega con el lado más ensoñador del género. Pero, además, en ‘(Un)Happy’, se alejan de todo lo demás, y se meten (muy acertadamente) en terrenos más post-rock.

Es evidente que suenan a muchas bandas en concreto y que no han inventado nada, pero esta banda británica se ha hecho con un debut de lo más solido y lleno de temazos. Y oye, con eso ya basta.

8

Braids – Shadow Offering

Poco a poco, y con cada nuevo disco que han ido sacando, los canadienses Braids han ido adaptando su música a un pop más convencional. Sus comienzos, en los que experimentaban un poco con la electrónica, ya quedan lejos. Y eso es lo primero que notamos al darle una escucha a este ‘Shadow Offering’. Su primer trabajo en cinco años es mucho menos sintético de lo habitual, y la instrumentación más clásica toma mucho más protagonismo. No obstante, está producido por Chris Walla, el ex guitarrista de Death Cab For Cutie.

Según la propia banda, el disco está inspirado en un eclipse solar, y parece que eso ha hecho que estemos ante el disco más sofisticado y claro de su carrera. Un trabajo en el que la voz de Raphaelle Standell-Preston, que no puede estar más en primer plano, es la gran protagonista. Un disco que también tiene un poso orquestal y que, por momentos, me ha recordado a Kate Bush. Principalmente por la voz de ella, que suena teatral y, en algunos casos, algo excesiva. Eso sí, para bien, porque le pega bastante a su música esa exageración.

La intensidad que asoma en casi todo el álbum se puede ver desde el principio con “Here 4 U”. Es un tema en el que está clara esa influencia de Kate Bush que mencionaba más arriba, y que cada vez es más común en los grupos actuales. Algo que también se aprecia en la estupenda “Eclipse (Ashley)”, o en la épica “Upheaval II”. Pero ojo, que no han perdido del todo su lado sintético, pero sí lo han adaptado a este pop que practican ahora. Ahí está la notable “Young Back”, con la que incluso nos podemos echar unos bailes, o la algo excesiva “Fear of Men”. Pero si hay un tema que sobresale dentro de esta faceta más electrónica, y de prácticamente todo el álbum, es “Snow Angel”. Estamos ante un corte de nueve minutos en la que dejan que sea un ritmo totalmente motorik el que lleve el peso. Además, cuenta con un arrebato ecologista de la propia Standell-Preston, el cual, por cierto, me ha recordado un poco a la Patti Smith reivindicativa de los setenta; esa que casi recitaba en lugar de cantar.

Quizá les falta perfeccionar un poco este nuevo sonido, que a veces resulta un poco frío, pero la verdad es que el disco es bastante disfrutable y tiene unos cuantos temas notables.

7,4

BOYO – Where Have All My Friends Gone?

Robert Tilden es un viejo conocido de la escena DIY de Los Angeles. Este chico, que empezó a tocar a los 15 años en varias bandas de punk de la ciudad, lleva desde los 16 editando música bajo el nombre de BOYO. Muchos lo meten dentro de la escena bedroom-pop de la ciudad, pero yo creo que va un poco más allá. Por lo menos es lo que ha influencias se refiere, porque su música es más rica en matices y más ecléctica que la de compañeros y compañeras del resto de escena.

Where Have All My Friends Gone?’ es su cuarto trabajo, y el título no es casual. Este disco nace de una crisis de salud que tuvo hace dos años, cuando le diagnosticaron una epilepsia y le recetaron pastillas de por vida. Su irascibilidad, y cambios de humor, provocados por la medicación, hizo que muchos de sus amigos desaparecieran. Todo eso le sirvió de inspiración para encerrarse en su pequeño estudio casero y crear estas composiciones en apenas dos semanas. Eso sí, al final, la historia no es tan triste. Tilden reconoce que esos amigos volvieron a serlo, y que había sido él el que se había metido en una especie de burbuja de aislamiento.

Robert Tilman dice que su música es como una sopa de todas sus influencias. Además, comenta, que trata de convertirse en un personaje cada vez que coge un instrumento diferente. Así, como ejemplo pone a Kevin Shields cuando intenta conseguir un sonido especifico de guitarra, o a Albert Hammond Jr. cuando quiere dar con un ritmo perfecto. Eso sí, sus canciones no suenan a ninguna de las dos bandas de las que estos músicos son componentes. Lo suyo tira más hacia un pop psicodélico que, por momentos, suena bastante british. Y sí, es cierto que en “Dogma” y “Junk”, los dos temas que abren el álbum, ensucia un poco las guitarras, pero el trasfondo no puede ser más pop. Algo que también ocurre en cortes tan estupendos como “Skip” o “Summer Home”. Eso sí, también sabe lo que es meterse en mundos un poco más lo-fi y sintéticos, como es el caso de “No One’s Laughing” y “Tough Kid”, que funcionan muy bien. Eso sí, lo mejor llega con ese precioso himno pop llamado “Forget It”, en el que cuenta con la ayuda de la artista femenina Sam Valdez. Toda una delicia.

Me ha gustado este trabajo, el cual me ha descubierto a un artista más que interesante. O por lo menos uno que trata de hacer algo más cuidado y profesional dentro de una escena que se caracteriza por todo lo contrario.

7,7