Petite League – Joyrider

Petite League es el proyecto de Lorenzo Gillis Cook, un chaval de Syracuse, New York, que un día de 2015 decidido grabar las canciones que iba componiendo. Todo muy lo-fi y muy casero. Y así sigue seis años después, con una colección de temas tremenda a sus espaldas, y con un quinto trabajo recién salido del horno. Porque, aunque cuenta con su banda para las giras, sigue haciendo todo en sus discos excepto tocar la batería. Y sí, a pesar de que ya no necesita tirar de ese sonido casero con el que empezó, es fiel a sus principios, y no se sale de ahí.

Ya sabéis que no soy muy aficionado a los discos muy lo-fi, y menos en esta época, que puedes hacer uno con un sonido cojonudo en tu propia casa, pero hay veces que las canciones ganan la partida. Y es que, Lorenzo, es todo artesano del pop, y ni ese sonido escacharrado que presentan sus temas, logra eclipsarlos. Estamos ante un trabajo lleno de buenas melodías, estribillos redondos, y ritmos que van del garage al bubblegum. Sí, nada nuevo, pero este chico lo hace de maravilla.

Joyrider’ empieza a toda velocidad, y con una “Moon Dogs” que recuerda bastante a los Strokes más primerizos. Más garage se pone en “St. Michael”, el tema que viene a continuación, y todo un chute de energía guitarrera. Pero Lorenzo también disfruta de momentos más acústicos y menos potentes. Es el caso de “Naked”, una delicia en la que se deja llevar por una faceta más melancólica. Una faceta que también aparece en la estupenda, y muy The Lemonheads, “Greyhound”, y en “Marathon”, con la que cierra el álbum de la forma más austera. Pero lo mejor del disco siguen siendo los cortes en los que las guitarras rugen de la forma más pop posible. Es el caso de la acelerada “Dark Disco”, de la muy new-wave “New Tricks”, o del indie-rock de “Joyrider”.

Me ha gustado mucho la propuesta de este chico, pero sí es cierto que también me gustaría escuchar sus canciones con una producción decente. Porque creo que, si ya son notables dentro del mundo lo-fi, con un buen sonido pueden resultar excelentes.

7,8

True Faith – As Much Nothing As Possible

No sé si se puede hablar de una nueva escena synth-pop en los Estados Unidos, pero sí parece que hay una corriente de bandas debutantes que han optado por mundos más sintéticos. Y ahí entran muchas cosas, porque hay artistas que tiran más hacia el pop (Nation of Language o Korine), otros que se dejan llevar por la pista de baile (Riki), y otros que prefieren fusionar esos sonidos con guitarras más potentes (Drab Majesty). Y luego tenemos los que son una mezcla de todo eso, como True Faith, la banda de Boston que nos ocupa hoy.

True Faith empezó como el proyecto en solitario de Travis Benson, miembro de los también oscuros Flesh of Morning, pero no tardó mucho en llamar a su amigo Quentin Moyer para que le echara una mano. Y desde un principio tuvieron claro que querían fusionar sonidos más industriales con el pop de bandas como New Order -sí, lo del nombre no es nada casual-. Afortunadamente, para mí, que soy más popero, se decantan por su lado más melódico. Y creo que hacen bien, porque las seis canciones que forman su álbum de debut funcionan de maravilla.

As Much Nothing As Possible’ está lleno de guitarras y bajos que recuerdan a la mítica banda de Manchester, potentes cajas de ritmos, y voces de ultratumba que los emparentan con el movimiento coldwave. Ahí están “A Perfect Place” y “Borrowed Time”, que abren el disco de la forma más oscura posible. Aunque eso sí, en ninguna de las dos, se olvidan de meter un estribillo tremendamente melódico. Porque, al final, su faceta pop siempre sale a relucir. No obstante, el resto del disco es un tanto menos oscuro. Y aunque en “Waiting on the Wrong Time” se hagan un Joy Division de manual, lo hacen de la forma más limpia posible. Eso sí, lo mejor del álbum llega cuando se van sin complejos al synth-pop. Es el caso de “Feel”, un temazo como la copa de un pino, en el que nos encontramos con un teclado absolutamente irresistible. Además, en la versión del disco lo han potenciado más, y el resultado es incluso mejor. O esa “Blame” final, que es una delicia de pop sintético de lo más melancólica y, como no, muy neworderiana.

Quizá sea por el hecho de que tan solo tiene seis canciones y eso juega a su favor, pero creo que estamos ante el primer gran disco de 2021. A mí, por lo menos, me tiene obsesionado desde hace un par de días.

8,2

Henrik Appel – Humanity

El sueco Henrik Appel ha formado parte de la escena punk más underground de Estocolmo durante unos cuantos años, pero en 2018 decidió darle una vuelta de tuerca a su carrera, y emprender una aventura en solitario que le ha llevado hacia otros terrenos. En su primer trabajo como solista, nos mostró un lado más lo-fi y tranquilo que bebia directamente de The Velvet Underground, tirando hacia una faceta más retro y garage. Un disco que tardó cinco años en componer, y en el que se impuso la norma de utilizar los menos instrumentos posibles en cada canción. Algo que no ocurre en su segundo álbum, que es bastante más rico en instrumentación, y bastante más directo.

Humanity’ también tuvo un proceso largo de composición (más de un año), pero al igual que se predecesor, se grabó en tan solo cuatro días. Unas jornadas que dieron mucho de sí, porque por aquí hay muchos más ingredientes que en su debut, e incluso cuenta con la colaboración de la cantante Emma Lind, que compuso y puso la voz a varios cortes del disco. Pero lo más significativo es la inclusión de instrumentos de metal. Y es que, Appel es un fanático del jazz, y de Charles Mingus en particular, y no ha querido dejar de utilizar esa influencia en buena parte de los cortes del álbum. Es el caso de “Brain”, el estupendo tema que abre el disco, y en el que fusiona el garage más sixties, con esa nueva pasión. Algo que también sucede en “Wake Me Up” o en la potente “Outside”.

Hay que reconocer que ha sido todo un acierto adornar buena parte del disco con este tipo de instrumentación. Más que nada, porque le funciona muy bien en sus dos facetas principales. Lo hace cuando se centra en el rock más acelerado, como es el caso del sobresaliente tema que da título al disco. Pero también en cortes más íntimos, como “Get a Job” o la estupenda “I Want to Lie”. Por cierto, que esta última me ha recordado un poco a mis amados Girls. Y eso siempre es bueno. Y para cerrar, nos deja “Street”, un delicado tema en el que también da buenas muestras de ese nuevo sonido que le quiere dar a su música. Toda una delicia, la verdad.

Henrik Appel nos deja un notable disco en el que consigue fusionar estupendamente su rock retro con unos ligeros toques de jazz, y una faceta más intima que se le da de maravilla.

7,6

Heavenly: A Bout De Heavenly – The Singles

A pesar de que salió a finales de diciembre, no quería dejar pasar la oportunidad de poner esta recopilación de singles de Heavenly. La banda que fundó Amelia Fletcher tras finiquitar Talulah Gosh, fue una de las más prolíficas de la escena independiente de los primeros noventa, y una de las grandes referencias de eso que hoy conocemos como twee-pop. Es decir, que fusionaban el punk más melódico y el pop dulce de una forma maravillosa. Todo desde la independencia y en sellos tan míticos como Sarah Records y K Records. Y, aun así, consiguieron rascar algo del éxito del Britpop. Por eso bien merecen que se les recuerde un poco.

Heavenly: A Bout De Heavenly – The Singles’ recopila todos los singles que editaron en vinilo. Toda una cronología que sirve para ver la evolución que tomó la banda con los años. Y sí, puede parecer que no cambiaron mucho de sonido en esos seis años de carrera, pero algunos matices sí se aprecian. En sus primeros singles todavía no se había incorporado Cathy Rodgers como segunda voz y a los teclados, y tanto “I Fell In Love Last Night” y “Over and Over” siguen la estela de sonido de Talulah Gosh. Pero todo cambia a partir de “Our Love is Heavenly”, donde, inevitablemente, esos teclados y esos juegos de voces, dan un toque más compacto a sus canciones.

No solo consiguieron un sonido más vigoroso a partir de su segundo álbum, también la temática de sus canciones se volvió algo más oscura. El amor seguía siendo la principal fuente de inspiración a la hora de escribir las letras, pero también tocaron un tema como la violación en “Heart And Crosses”, un corte que, a pesar de la temática tan dura, está coronado por un órgano de lo más festivo.

La eclosión del Britpop terminó siendo una influencia en sus últimas canciones. Temas como “Trophy Girlfriend” y “Space Manatee” cuentan con una base rítmica más potente y con una instrumentación más rica en detalles. Además, las guitarras suenan más contundentes que al principio. Algo que también ocurre en “Art School”, el arrebato punk que, a la postre, se convirtió en su última canción.

Heavenly es una de las bandas que mejor representa los noventa británicos verdaderamente independientes. Porque, mientras algunos grupos mediocres a los que les ponía la etiqueta “indie”, vendían decenas de miles de discos, Amelia Fletcher y sus compis seguían sacando temazos desde de la independencia más absoluta. ¿Y quién se acuerda hoy de muchas de esas bandas de Britpop que ocuparon los primeros puestos de las listas de aquellos años? Pues eso…

8,3

Another Sky – Music For Winter Vol. I

Another Sky es una banda de Londres que debutó el año pasado con un álbum en el que exploraban el indie-rock más británico. Un disco más bien intimo en el que de vez en cuando se les escapaba algún momento más épico y guitarrero. Algo que se entiende tras ver las influencias confesadas de sus miembros, donde hay bandas como Radiohead, Talk Talk o Joni Mitchell. Además de algunos artistas de música electrónica, como es el caso de Four Tet y Bonobo. Pero eso se aprecia menos. Sobre todo en su nuevo Ep, donde aparece su lado más íntimo y sosegado.

La verdad es que no encuentro un disco mejor para estos gélidos días que estamos viviendo. Ya lo dicen ellos en el título: ‘Music For Winter Vol. 1’. Y es que nos encontramos ante seis canciones que se mueven hacia el lado más reposado del rock. De hecho, hay momentos que se podrían calificar de post-rock -de ahí la influencia de Talk Talk-. Eso sí, aquí la cálida voz de su cantante siempre está presente. Algo que hace que sus canciones entre de forma muy fácil.

Tienen muy claro hacia donde quieren ir en sus canciones, y saben cuando tienen que romper la calma y pisar el pedal de distorsión, y cuando no. Particularmente, prefiero cuando lo pisan y llega la esperada tormenta sonora. Es el caso de “Pieces” y “It Keeps Coming”, las canciones que abren y cierran el Ep, respectivamente, y donde se dejan llevar por eso lado más ruidoso. Algo que también ocurre en menor medida en “Sun Seeker”, que es un tanto más épica y menos contundente. Pero ojo, que en su faceta más intima también nos dejan algún buen momento. Ahí está la etérea “Blood Love”, que es de lo más bonita, y ese lado más acústico que presentan en “Was I Unkind?”, el cual les funciona muy bien. 

Ya sabéis, si quieres la banda sonora perfecta para mirar bucólicamente la nieve por la ventana, estáis ante las seis canciones perfectas.

7,7

Casper Clausen – Better Way

Tengo que reconocer que no me ha parado a escuchar demasiado a Efterklang. La banda danesa nunca ha terminado de llamarme la atención, pero sí que me han gustado otros proyectos que han surgido de uno de sus miembros. Concretamente de Casper Clausen, que hace unos años nos sorprendió con Liima, una banda en la que se metía de lleno en terrenos más sintéticos. Y la verdad es que obteniendo muy buenos resultados –“1982” se convirtió en una de mis canciones favoritas de 2017-. Ahora debuta en solitario, y lo hace experimentando y volviendo a darle una vuelta de tuerca su música.

Better Way’ es un trabajo creado en Lisboa, la ciudad donde vive, y la ciudad que le ha servido de inspiración para componer estas canciones. Según él mismo, escribía las canciones en el que camino que recorría de su casa en el barrio de Almada, hasta el estudio, situado en la otra punta de la ciudad. Ese paseo diario alrededor del Tajo le ayudo a dar forma a estas canciones. Así, cuando llegaba al estudio, ya tenía media parte hecha. La otra media se la dejó a la experimentación, y a jugar con un sonido cada día. De ahí que estemos ante un trabajo en el que hay avant-pop, krautrock, synth-pop o rock progresivo.

Es un trabajo producido por Sonic Boom, el líder de Spaceman 3, y eso se nota en el resultado final. Las canciones se toman su tiempo, y aquí no hay prisa ni necesidad alguna de ir directos al estribillo. Pero la cosa funciona. Solo hay que escuchar los casi nueve minutos de “Used To Think”, el tema que lo abre. Aquí juega con ritmos kraut, sonidos electrónicos, y un lado pop, que hacen que la canción se pase en un suspiro. Es junto a “8 Bit Human”, en la que directamente se va a la pista de baile, la canción más animada de todo el disco. El resto se va hacia sonidos más reposados. Bueno, miento, en la segunda parte de “Feel It Coming”, se adentra en terrenos más propios de los Talking Heads.

Me gusta especialmente cuando utiliza las texturas sintéticas para hacer canciones reposadas y sin sobresaltos. Es el caso de la estupenda “Dark Heart”, o de la emocionante “Little Words”. Aunque también hay que reconocer que “Falling Apart Like You”, en la que una guitarra acústica se convierte en protagonista, también le funciona. Eso sí, para cerrar, vuelve a las texturas sintéticas en “Ocean Wave”, la cual es notable.

7,7

Love Language – IV

Estoy arañando las pocas novedades musicales que están saliendo estos días, que ya os digo que son bastante escasas, pero algo hay por ahí. Una de ellas es el primer Ep de Love Language, un trío de Chicago que se mete de lleno en el lado más oscuro del post-punk. Y poco más os puedo decir, porque apenas hay información de ellos en la red. Yo, de hecho, los he conocido espiando el perfil de spotify de una de las personas que más me fio musicalmente. Y la verdad es que me ha gustado su propuesta. 

IV’ es un trabajo potente, en el que las guitarras distorsionadas tienen una presencia fuerte, y la sección rítmica es contundente. Pero sí es cierto que lo empiezan con su lado más ensoñador y cristalino. Y es que, las guitarras de “Cataleptic Solitude”, el tema que lo abre, nos recuerdan a los The Cure más oscuros. Y tengo que reconocer que se les da bastante bien. Porque, además, tienen un punto melódico de lo más interesante. Unos ingredientes que también aparecen en “Frameless”, el notable tema que viene a continuación.

Su faceta más cruda y oscura se la dejan para los dos cortes que cierran el Ep. Pero eso sí, aunque las guitarras suenan más potentes, lo suavizan con un teclado y con ese punto más melódico que comentaba más arriba. Así, un corte como “Roman Silver”, donde las guitarras rugen como en ningún otro momento del Ep, resulta de lo más interesante. Al igual que el corte que le da título, en el que consiguen dar con la mejor melodía de estos quince minutos de música. 

Si os gusta el lado más oscuro y potente del post-punk, estas cuatro canciones os pueden resultar bastante atractivas. Y como carta de presentación está bastante bien. 

7,5

The KLF – Solid State Logik 1

2021 ha empezado sin novedades interesantes que llevarse a los oídos, pero sí que estos primeros días del año nos han dejado alguna noticia jugosa. Una de ellas es la aparición de varios de los singles más exitosos de The KLF en las plataformas de streaming. Y sí, es noticia porque el dúo británico destruyó todo su catálogo en 1992, año en el que anunciaron su retirada. Hasta ahora, si no tenias alguno de sus discos, solo podías escuchar sus canciones en algunos enlaces de YouTube, pero nada más. Y nada como el 2021 para recuperar ese caos que representaban estos temas. 

En apenas cinco años, The KLF crearon uno de los discos clave de la música electrónica (‘Chill Out’), demostraron que se podía llegar al número uno de las listas británicas con un collage de otros temas (“Doctorin’ The Tardis”), y tuvieron varios hits que recorrieron medio mundo. En estos temas se basa ‘Solid State Logik 1’, el recopilatorio que han subido a las plataformas de streaming. Y ojo, porque, al parecer, estamos ante la primera de las seis compilaciones que tienen pensado subir a lo largo de 2021.

Si erais de los que chupaban horas de MTV allá por el 90 y el 91, seguro que os acordaréis de los vídeos de The KLF. El dúo formado por Bill Drummond y Jimmy Cauty fue acogido con los brazos abiertos por el famoso canal de televisión y sus clips se emitían cada dos por tres. Algo que no resultaba extraño, porque su impacto visual era de los que se quedaban en la retina. Y no es que fueran especialmente rompedores, pero sus imágenes, unidas a esos trallazos dance, marcaron un antes y un después en la música de baile británica. Y eso que al final, lo que hacían era darle un poco la vuelta a lo mismo. Los falsos directos, su rollo con los Mu Mu, el toque hip-hop, y un ningún tipo de pudor a la hora de mezclar estilos y meter samplers, eran sus seña de identidad. Y así consiguieron temas tan potentes como “What Time Is Love”, “3AM Eternal” o “Last Train To Trancentral”. Pero ojo, que también supieron desprenderse del mal rollo, y entregar un corte como “Justified & Ancient”, en el que consiguieron darle un toque más soul y funk a su música. Y todo gracias a las voz de la cantante de country Tammy Wynette

Supongo que el gran aliciente de de este recopilatorio es la inclusión de la versión de “3AM Eternal” junto al grupo de metal Extreme Noise Terror, la cual iba a ir en ‘The Black Room’, el disco que pensaban publicar en 1992. Una versión que, por cierto, interpretaron en su polémica actuación de los Brits de aquél año. Pero vamos, no es muy representativa de su sonido, y a mí, particularmente, me parece insoportable. Prefiero el punto más trance de “It’s Grim Up North”, el corte de The Justified Ancients of Mu Mu -uno de los muchos nombres que utilizaron en su corta carrera-, que también han metido. 

8,2