Caroline Kingsbury – Heaven’s Just a Flight

Caroline Kingsbury no ha podido evitar que su vida privada se cuele en su álbum de debut. La artista de Los Ángeles ha escrito un disco en el que su salida del armario juega un papel importante. Pero también el hecho de ver morir a su hermano de cáncer. Así que ya os podéis imaginar la emoción que le ha puesto a estas canciones. Eso sí, no estamos ante un disco que desprenda tristeza, todo lo contrario, suena más esperanzador que otra cosa. Y es que, según comenta a ella misma, a su hermano le hubiera gustado que fuera así.

Heaven’s Just a Flight’ es la primera referencia de Fortune Tellers, el sello que ha creado Peter Matthew Bauer, el que fuera bajista de The Walkmen. Y sorprende un poco, la verdad, porque no tiene nada que ver con la música que suele hacer Bauer. De hecho, solo hay que ver su portada para hacerse una idea de por donde van los tiros. Sí, los ochenta vuelven a ser una referencia importante en una nueva artista de nuestros días. Pero ojo que, a pesar de irse descaradamente a esa década, estamos ante un trabajo un tanto ecléctico, donde juegan un papel importante, tanto las guitarras, como los teclados.

Se podría decir que estamos ante un disco conceptual que empieza con la liberación que siente la artista norteamericana al empezar una nueva vida, y que termina con la vuelta a su casa para cuidar de su hermano enfermo. Solo hay que ver la secuencia del álbum, que en su primera parte cuenta con temas tan efusivos como “Fall In Love” o “Breaking Apart”, que se meten en un rock y un pop que refleja esa parte más americana de la música popular norteamericana de los ochenta. Y muy bien, por cierto. Además de esa “Kissing Someone Else” tan pop, donde la propia artista ha reconocido que quería hacer una canción tipo Madonna. Eso sí, con una letra en la que habla de salir del armario. Sin embargo, en su segunda parte, empiezan los cortes que reflejan la enfermedad de su hermano. Ahí es donde entra el dream-pop de “Lose”, el pop sintético y potente de “In My Brain” -el hermano se murió por un tumor en el cerebro-, o esa “My Brother’s Voice” tan oscura. Además del tema titular, que deja atrás la tristeza y presenta un lado más efusivo, y de esa preciosa “Hero” con la que casi termina el álbum. Y digo casi, porque el último tema es una corta balada acústica llamada “Funeral”.

Caroline Kingsbury maneja muy bien esas influencias tan ochenteras que planean por todo el disco. Y lo hace, tanto cuando las guitarras rugen, como cuando son los teclados los que se quedan con el protagonismo. La única pega que se le puede poner es que se le ha ido un poco la mano con la duración. Pero bueno, supongo que es el tiempo que necesitaba para contar su historia.

7,8

Un comentario

  1. yellowsnow77 · abril 21

    mediafire.com/file/qbo8zti8ue8u6nl/CK.zip/file

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