Yves Tumor – The Asymptotical World Ep

Yves Tumor se está construyendo una carrera de lo más sólida. El de Miami ya lleva unos cuantos álbumes absolutamente rompedores con los que ha conquistado a la crítica de medio mundo, y parece que la cosa va a seguir siendo así por un tiempo. Y es que, tras ese estupendoHeaven to a Tortured Mind’ que publicó el año pasado, esta semana ha sorprendido con un Ep que ni siquiera estaba anunciado. Seis canciones que siguen la estela de ese trabajo, y que nos presentan a Tumor en varias de sus facetas.

Unas de las cosas que más sorprendía del anterior trabajo de Yves Tumor, era su toque menos experimental y más asequible. Y eso es algo que también ocurre con este ‘The Asymptotical World’. O por lo menos con su primera parte. Nada más empezar nos entrega “Jackie”, ese single que publicó hace unas semanas, y que tan buen recibimiento ha tenido. Y con razón, porque es un potente tema lleno de guitarras épicas en el que sale a la luz su lado más rock. Pero es que, esa “Crushed Velvet” tan pop que viene a continuación, es incluso mejor. Y la acelerada “Secrecy Is Incredibly Important To The Both of Them” no puede sonar más a los Joy Division más potentes.

Para la segunda parte del Ep se ha dejado su faceta más oscura. Pero no pasa nada, porque también sale airoso de ella. Ahí está el post-punk electrónico y apocalíptico de “Tuck”, en el que cuenta con la ayuda de los berlineses NAKED. O esas guitarras crudas y duras que aparecen en “…And Loyalty Is A Nuisance Child”, que la verdad es que tienen su punto. Y, para terminar, le electrónica de “Katrina”, donde deja que las guitarras se fusionen con ritmos cercanos al breakbeat.

En su nuevo Ep, Yves Tumor sigue dejando constancia de que es uno de los artistas más interesantes del panorama actual. Además de uno de los más originales.

8

Veik – Surrounding Structures

Últimamente, cuando me dispongo a escuchar música un tanto oscura, prefiero que se vaya hacia caminos menos trillados. La saturación post-punk que hemos tenido en las últimas dos décadas, llena de clones de Joy Division sin chicha, y con camisetas de la banda Manchester en todas las grandes tiendas de ropa, me ha hecho desconfiar de buena parte de estos grupos. Por eso prefiero a las bandas que, dentro de ese mundo, se esfuerzan en hacer algo diferente. Y ahí es donde entran los franceses Veik, que debutan con un álbum algo difícil, pero, a la vez, muy atrayente.

Surrounding Structures’ es un trabajo que tiene dos ingredientes principales. Por un lado, tenemos las guitarras algo crudas y densas, que son las que los acercan al mundo post-punk. Sin embargo, por el otro, tenemos una capa de sintetizadores analógicos que hacen que se adentren en mundos krautrock. Y hay que reconocer que esa fusión es lo que hace que este disco sea de lo más interesante. Bueno, eso, y una clara obsesión por salirse de los convencionalismos musicales. Además de unas letras que reflejan la apatía y la ansiedad del mundo en el que vivimos. Aunque ellos aseguran que no es un disco político, y que solo reflejan lo que tienen alrededor.

Aunque, como ya he dicho, no se van a lo fácil, en sus canciones siempre hay algo que te termina enganchando. Solo hay que escuchar la hipnótica “Difficult Machinery”, que abre el álbum dejando claro que han absorbido muy bien las enseñanzas de Neu! y Can. O esa “Singularism” que viene a continuación, donde la crudeza y pesadez inicial, se convierte en algo mucho más melódico en su parte final. Y todo por uno de esos sintetizadores analógicos que manejan tan bien. Y ojo, que también tienen tiempo para acercarse al synth-pop. Es el caso de “Political Apathy”, una canción en la que analizan aquellas protestas de los chalecos amarillos que inundaron Francia (y media Europa) en 2018. Y lo hacen con un ritmo más acelerado de lo habitual, y entregando el estribillo más fácil del disco.

Si es cierto que, a medida que van pasando las canciones, el disco se va yendo hacia caminos más abruptos. Pero, aun así, logran triunfar. Ahí está “Life Is a Time Consuming Experience”, donde se lo toman con toda la calma del mundo, pero donde también consiguen emocionar con esa preciosa línea de sintetizador. O esa locura kraut que supone “Château Guitar”, la cual es una absoluta barbaridad. Además de lo bien que llevan los seis minutos de densidad con los que cuenta “Downside (I Wanna Know)”, en la que presentan su lado más post-punk.

Lo dicho: dame oscuridad, pero hazlo de una forma diferente.

7,7

Cloudy Summer Days – Slow Dance

Cloudy Summer Days es el proyecto Joel Figueroa, un chico de Los Ángeles que, como muchos otros, hace música en su habitación. Y al igual que se sus compañeros y compañeros de la escena bedroom-pop, también es bastante productivo, ya que empezó su carrera en 2017 y ya cuenta con tres álbumes y unos cuantos singles más. Así que sí, estamos ante otro proyecto de dream-pop facturado desde la independencia más absoluta, pero hay algo que le diferencia un poco del resto: sus influencias. Figueroa se declara fan absoluto de los sonidos góticos y post-punk de los ochenta, y ese toque le da sus canciones algo de frescura.

Slow Dance’ se nutre de bandas como The Church, Echo & The Bunnymen, New Order, o The Cure. Y no es que lo diga yo, es que el propio artista ha puesto una lista en su Spotify con todos los grupos que han servido de influencia. Claro, que en esa lista también aparecen cosas que no tienen nada que ver con ese sonido, como Evanescence, Blink 182, o Snow Patrol. Y ojo, que es algo que se nota, porque baladas como “One Last Time” y “Slow Dance”, no pueden sonar más a la banda escocesa. De hecho, son lo menos destacable del disco.

Lo verdaderamente interesante de este tercer trabajo de Cloudy Summer Days, es cuando se deja llevar por esas bandas oscuras de los ochenta que no tenían miedo al pop. Ahí está de lo más acertado, y temas como “I’ll Be by Your Side” o “Runaway”, suenan de maravilla. Y todo gracias a los teclados y a ese toque mucho más comercial. De hecho, la segunda casi podría ser su “Dancing in the Dark”. Y si nos vamos a “My Pretty Moon”, vemos que también sabe sacar buenos temas de las enseñanzas de Echo and the Bunnymen -supongo que esa referencia lunar no es casual-. Pero tampoco se le da nada mal tirar de clásicos de los ochenta como The Cure o New Order. Así, en “This Moment” y “Love Is In The Air” se acerca a los primeros años de la banda de Robert Smith. Y unas cuantas canciones, como “Too Young to Exist” o “In The Next Life”, cuentan con esas guitarras tan características del grupo de Manchester. Además de esa gema pop que se saca de la manga en “Secret Place”.

Estamos ante uno de esos discos en los que las influencias se notan bastante, pero la verdad es que se le da bien recrear algunos sonidos, y al final consigue dar con unos cuantos temas notables.

7,5

Drug Store Romeos – The World Within Our Bedrooms

La primera vez que escuché “Frame of Reference”, el que es el mayor éxito, y la mejor canción (hasta ahora) de Drug Store Romeos, me quedé absolutamente prendado de ella. De hecho, se coló en la lista de las mejores canciones de 2020. Y, hoy en día, me sigue pareciendo una canción absolutamente brillante y que sigue sonando fresca. No obstante, no he parado de escucharla en estos últimos días. Pero este joven trío británico es mucho más que una canción. Algo que se puede comprobar en ‘The World Within Our Bedrooms’, su notable álbum de debut.

Hay que reconocer que Drug Store Romeos es un grupo que lo tiene todo para que me guste. Su juventud los hace adorables, y su visión de la música también. Ese lado arty que tienen, el cual los ha llevado a componer las canciones utilizando frases de revistas viejas, tiene su rollo. Y el hecho de que buena parte del disco esté compuesto con viejos teclados de segunda mano, les da un punto extra. Porque, además, con ellos, consiguen un sonido muy particular, que los aleja un poco de otras propuestas ensoñadoras actuales. Bueno, eso, y su amor por Stereolab y Broadcast, que resulta evidente a lo largo de todo el álbum.

Estamos ante un disco extenso, quizá demasiado, por lo que hay temas de sobra para elegir. Para empezar, han elegido muy bien los singles. Tanto la bucólica, y algo melancólica, “Secret Plan”, como la ensoñadora “What’s On Your Mind”, cumplen de sobra su función. Y eso que suceder a “Frame Of Reference” es una tarea difícil. Pero no son los únicos temas que funcionan a la perfección. Saben muy bien lo que se hacen cuando se van a un dream-pop más genérico, como en el caso de “Building Song” y “Adult Glamour”. Aunque también cuando aceleran un poco el ritmo y nos entregan cortes como “Bow Wow” y “No Placing”, donde se dejan llevar por una línea de bajo hipnotizante. Algo que también pasa con esas canciones donde tiran del Casio vintage. Es el caso de “Elevator” y de la juguetona “Feedback Look”, que son maravillosas. Y ojo, que cuando se van hacia el dream-pop más lo-fi, como en el caso de “Walking Talking Marathon”, son capaces de acercarse con bastante acierto a los primeros Beach House.

Quizá se han excedido un poco en su duración, y le sobren dos o tres temas, pero estamos ante un trabajo que te acoge y te atrapa desde el principio. Además de uno de esos discos a los que siempre se puede volver cuando necesites una colección de canciones que te acompañe en una tarde un tanto melancólica.

8

Twin Shadow – Twin Shadow

A George Lewis Jr., más conocido como Twin Shadow, por lo menos hay que reconocerle que no se ha quedado estacando en un sonido en concreto. El artista neoyorquino empezó muy bien, con un pop electrónico muy sofisticado que era una maravilla, poco después se le fue la mano con un sonido demasiado ochentero, y en su anterior trabajo recuperó su mejor talento para crear canciones pop -“Saturdays” sigue siendo uno de los mejores calcos de Prince que se han hecho en los últimos años-. Y ahora vuelve con un disco en el que tira de sus raíces y llena sus canciones de sonidos más cálidos. De hecho, lo ha grabado en su República Dominicana natal. 

Supongo que este el trabajo de su reinvención musical, de ahí que también sea homónimo -también es el primero que edita bajo su propio sello-. Algo que, por otra parte, resulta lógico, porque los singles que ha sacado este año han girado en torno a esas influencias más caribeñas y cálidas -“Hollow Days” era maravillosa-. Así, nos encontramos con temas como “Johnny & Jonnie”, donde se sube un poco más arriba y tira de sonidos más fronterizos. O esa estupenda “Lonestar”, que no puede ser más tropical y playera. Además de la sintética y juguetona “Get Closer”. 

Sí es cierto que estamos ante una reinvención a medias, porque no ha dejado de lado el pop más anglosajón. Eso sí, dentro de ese terreno tira hacia muchos lados. Porque poco tiene que ver el folk casi hippie de “Alemania”, con el pop con toques funk de “Sugarcane”. Y mucho menos con el sonido más dance, casi disco, que tiene la estupenda “Is There Any Love”. Además, tampoco pierde esa influencia de Prince que tanto se veía en su anterior trabajo, porque “Modern Man” no puede sonar más al genio de Minneapolis. Eso sí, para cerrar, prefiere volver a mundos más calientes, y dejarnos una deliciosa “I Wanna Be Here (Shotgun)”.  

Una vez más, Twin Shadow publica un álbum que, quizá, no llega a ser tan bueno como sus dos primeros trabajos, pero en el que sí que hay un buen puñado de canciones notables. Además, este sonido tan cálido le sienta muy bien. 

7,6

The Goon Sax – Mirror II

Casi sin darme cuenta, y en pocos años, The Goon Sax se han convertido en una de mis bandas favoritas. El joven trío australiano me sorprendió con la frescura de su álbum de debut, me conquistó con la madurez del segundo, y me acaba de dejar a cuadros con el tercero. Y es que, con este ‘Mirror II’, los de Brisbane han dado un gran salto en su carrera. Para empezar, han fichado por un súper sello indie como es Matador para que distribuya el disco en todo el mundo menos en Australia -ahí siguen con Chapter-. Y han conseguido que la producción corra a cargo de John Parish, el inseparable colaborador de PJ Harvey. Por lo que estamos ante ese álbum que debería hacerles un poco más grandes.

The Goon Sax es una banda de la más democrática, en la que sus tres miembros aportan ideas, componen canciones, y se turnan para llevar la voz cantante. De ahí que estemos ante un tercer trabajo un tanto ecléctico. Porque, si en sus anteriores álbumes coincidían un poco más en influencias, ahora parece que cada uno ha tirado hacia un lado. Aunque eso sí, han logrado que sus diferentes formas de componer cuajen en el disco.

Lo primero que llama la atención de este trabajo, es la presencia de más teclados, y una cierta oscuridad a la hora de utilizarlos. Algo que resulta evidente en “Psychic”, la que ya es una de las canciones de este 2021. Aquí, esos teclados oscuros, se unen a una punzante caja de ritmos y una guitarra un tanto sucia, pero todo cambia con ese estribillo luminoso y absolutamente delicioso. Y ese toque pop es el que también se adueña de “Tag”, otra joya en la que llenan su lado más jangle-pop de teclados y sonidos sintéticos. Pero es en “Desire” donde la electrónica cobra más protagonismo. Y lo hace de la forma ensoñadora posible, ya que estamos ante una balada en la que juegan de maravilla con la delicadeza del pop de chicas de los sesenta.

El rock también juega un papel importante en este trabajo. Además, de formas muy diferentes. Evidentemente, no se han olvidado de sus raíces, y la influencia del rock de las antípodas de los 80 sale a relucir en cortes como “Temples”, “Carpetry” o “Caterpillars”, que suenan igual de bien que siempre. Pero, cuando se salen de ahí, incluso están mejor. Solo hay que escuchar esa “In The Stone” que sirvió de primer adelanto, y en la que también se van hacia un mundo más oscuro. Aunque también sorprende el indie-rock más noventero de “The Chance”, o como se aceleran en el estribillo de “Bathwater”. Un estribillo que, por cierto, cuenta con un punteo de guitarra de esos que se quedan grabado en la cabeza a la primera escucha. Como gran parte del disco.

8,1

John Grant – Boy From Michigan

Excesivo: esa es la palabra que mejor describe el quinto trabajo de John Grant. Y mira que me jode esto, porque siempre me ha gustado mucho lo que hace el norteamericano, pero aquí creo que se le ha ido la mano. Ya no solo por su duración -una hora y cuarto-, también porque unas cuantas de sus canciones se recrean constantemente en paisajes sintéticos que no terminan de despegar. De hecho, a veces, da la sensación de que ha puesto el piloto automático y no se ha preocupado lo más mínimo en adornar estos temas. Y eso que está producido por Cate Le Bon, que sabe muy bien lo que se hace. Aun así, tratándose de John Grant, siempre hay algo que rascar por ahí.

Boy from Michigan’ es su trabajo más personal y en el que nos cuenta como fue crecer en Detroit. Y la verdad es que aquí no falla, porque sus historias, llenas de sinceridad, siguen resultando de lo más interesantes. Algo que se aprecia en los tres temas que abren el álbum, y que el mismo ha calificado como “la trilogía de Michigan”. Aquí sí que nos encontramos al mejor John Grant. De hecho, “County Fair” es una preciosidad que no tiene nada que envidiar a sus mejores baladas. Y el tema titular, con sus teclados retro, y su envoltorio sintético, también funciona muy bien. Eso sí, funcionaria mejor si no durara casi ocho minutos.

Al final, lo mejor de este álbum llega cuando no se pone muy excesivo. Es el caso de “Mike and Julie”, en la que nos cuenta como intentó emparejar a su primera relación sexual (Mike) con una chica (Julie). Y todo para no tener que admitir su homosexualidad. Lo hace con apenas un teclado y su voz, y la verdad es que resulta de lo más emocionante. Porque lo que no se puede negar es que es un interprete fantástico. Algo que demuestra muy bien en los diez minutos de “The Only Baby” y en ese final con “Billy”.

Como en todo en esta vida, cuando te sales de la línea o del guion escogido, cuando menos, consigues algo de atención. Y eso es lo que pasa con los cortes más sintéticos y animados de este trabajo. Cuando se va al synth-pop sin complejos, consigue hacer algo notable como “Best In Me”, donde entran en juego las influencias de Kraftwerk o Devo. Y ojo, que en “Rhetorical Figure” se pone de lo más teatral y se hace un Sparks de manual -atención a esos teclados tan ochenteros-. Eso sí, “Your Portfolio” se la podría haber ahorrado.

6,9

Ta Toy Boy – Endless Life

Tengo que reconocer que no estoy nada puesto en la música de Grecia, y que más allá de Evripidis, que es de allí, pero vive en Barcelona, no conozco a ningún grupo más del país mediterráneo. Algo a lo que pongo remedio con Ta Toy Boy, una banda de Tesalónica que me ha descubierto mi amiga Blanca, y que me ha cautivado a la primera escucha. Eso sí, más allá de que sus miembros vienen de otras bandas de la escena griega, y que este es su segundo trabajo, no he conseguido encontrar mucha información de ellos.

Tras unas cuantas escuchas a su primer trabajo, he podido comprobar que hay un pequeño cambio de sonido en este ‘Endless Life’. Su debut tiraba hacia un pop más amateur y cercano al mundo de Sarah Records. Algo de lo que, afortunadamente, también dan buena cuenta aquí, pero de una manera más sofisticada. Ya no solo en su producción, que es bastante más rica en detalles, también en su sonido, el cual, por momentos, se va hacia mundos más elegantes. La inclusión de instrumentos de cuerda y de algunas trompetas hace que estas canciones se salgan de la etiqueta indie, y entren en otra más cercana al chamber-pop.

Lo primero que nos encontramos en este trabajo es “New Day Same Life”, un tema que resume bastante bien lo que hay en el resto del álbum. Melancolía pop, elegancia, y un toque de electrónica, son las características principales de esta canción. Algo que también se puede aplicar al tema titular, donde incluso se oscurecen un poco más, y hacen que nos acordemos de Tindersticks. Pero el corte que más destaca de esta faceta elegante de su música es “Underground Love”. Estamos ante una pequeña joya llena de cuerdas que va subiendo de intensidad a medida que pasan los minutos, y que cuenta con un estribillo que es una delicia.

Uno de los integrantes de la banda viene de Liebe, un grupo de electro-pop griego que cuenta con una extensa discografía. Y eso es algo que se nota en algunos temas del álbum. Ahí está la acelerada caja de ritmos que aparece en “Dark Fantasy”, donde se acercan más al synth-pop que a otra cosa. O el poso electrónico que tiene el indie-pop clásico de “If You Know How”. Además, aciertan de pleno, porque son dos temas sobresalientes. Al igual que en “Disco in Heaven”, donde llenan de elegancia un tema con un punto bastante bailable.

El segundo trabajo de Ta Toy Boy me sirve para descubrir a una banda de lo más interesante que sabe hacer estupendas canciones de indie-pop con sonido anglosajón, pero también para adentrarme en la escena de un país que, musicalmente, es un gran desconocido para mí.

7,9

Desperate Journalist – Maximum Sorrow!

Desperate Journalist siguen yendo a su bola y haciendo lo que mejor saben hacer: canciones de post-punk con alma pop. Algo de lo que me alegro, porque aunque no consigan el éxito que se merecen, ellos siguen intentándolo con buenos trabajos. Es más, he estado haciendo un repaso a los discos suyos que han caído por aquí, y veo que ninguno de ellos baja del notable. Y pueden estar tranquilos, porque su nuevo álbum sigue funcionado igual de bien que siempre. Incluso tiene algunos nuevos detalles que lo hacen algo más interesante.

‘Maximum Sorrow!’ cuenta con una parte un tanto más contundente de lo habitual. Ese bajo crudo que planea en unas cuantas canciones hace que sus composiciones se endurezcan un poco y que dejen un poco de lado su faceta más pop. Solo hay que escuchar un tema como “Fault”, en la que su punto más melódico desaparece. Algo que a mí no me gusta especialmente -ya sabéis que siempre apuesto por el pop-, pero que tengo que reconocer que no suena mal. Eso sí, puestos a elegir, prefiero que esa contundencia la rebajen un poco y nos dejen temas como “Armageddon” o “Fine in the Family”, que son bastante más interesantes.

Lo que hay que reconocer es que, cuando rebajan su crudeza, no hay quién les tosa. Ese lado pop tan The Smiths que presentan en “Personality Girlfriend” es una maravilla. Y ojo, que a pesar de las muestras de dulzura que presentan, estamos ante una canción que tira de sarcasmo para hablar de machismo en una relación. Y si nos vamos a temas como “The Victim” o “What You’re Scared”, nos encontramos con una banda que no habría desentonado en la escena britpop -la voz de Jo Bevan siempre me ha recordado bastante a la de Sonya Madan de Echobelly-. Es más, podrían haber destacado en esos años. Pero lo mejor del álbum llega con los seis minutos de “Everything You Wanted”. Estamos ante un tema en el que dan más importancia a los teclados, y en el que incluso se atreven con un ritmo más bailable. Además de tirar hacia mundos mucho más melódicos y dar con un estribillo redondo. Eso sí, sin olvidar su oscuridad y esas guitarras heredadas de The Cure. Toda una auténtica joya.

La propuesta de Desperate Journalist sigue funcionado bastante bien, y hay que reconocer que, gracias a esa insistencia, se están haciendo con una discografía de lo más interesante.

7,6

Bobby Gillespie and Jehnny Beth – Utopian Ashes

Hay que decir que sorprende un poco ver a Bobby Gillespie y Jehnny Beth metidos en este proyecto conjunto de corte tan clásico. Aunque también es cierto que Primal Scream nos tienen acostumbrados a cambios de rumbo repentinos. Y es que, aunque estemos ante un trabajo firmado a pachas por estos dos intérpretes, casi se podría decir que es un disco de Primal Scream junto a Jehnny Beth, porque detrás de la música están varios de los miembros de la banda escocesa. Además, las letras son Bobby. Eso sí, para estar en igualdad de condiciones, también aparece por aquí Johnny Hostile, colaborador habitual de la cantante de Savages.

Utopian Ashes’ nace de la necesidad que tienen estos dos artistas de rendir un homenaje a los dúos de country-soul tan habituales en los sesenta y setenta. Y hay que reconocer que, tras la sorpresa inicial, se puede decir que salen muy bien parados de esta aventura. Sobre todo Gillespie, que es más limitado vocalmente, pero que aquí sí está a la altura de Beth. Y eso que, como ya sabemos todos, ella tiene un buen montón de recursos vocales. El caso es que defienden muy bien estas canciones que hablan del deterioro de una pareja. Ficticia, eso sí, que el líder de Primal Scream está felizmente casado.

Estamos ante un disco hecho con mucho mimo, en el que, afortunadamente, tocan unos cuantos palos. Lo que hace que también sea más entretenido de lo esperado. Porque, además, es un gustazo escuchar unos temas que suenan tan bien. Así, nada más empezar, nos dejan “Chase It Down”, todo un himno soul lleno de cuerdas, con el que dejan bien claro que esto no es un disco de baladitas. Algo que también nos muestran en “Stones of Silence”, que cuenta con un sonido sixties y groovy que es una maravilla. Eso sí, tiene un aire importante al “Venus” de Shocking Blue. Además de esa maravilla llena de trompetas llamada “Living a Lie”.

La parte más reposada del álbum también tiene unas cuantas joyas. Es el caso de esa sobria y triste “English Town”, que casi podría ser un vals. O de esa preciosidad llamada “Your Heart Will Always Be Broken”, donde se ponen un poco más épicos. Aunque lo mejor de esta faceta, y diría que también de todo el disco, es “Remember We Were Lovers”. Estamos ante un baladón de lo más emocionante y melancólico, que estalla en su tramo final con unas trompetas y unas cuerdas que son una maravilla. Una buena muestra de que se pueden hacer cosas muy interesantes con un sonido tan clásico. Así que chapó por Bobby y Jehnny.

8