Lala Lala – I Want The Door To Open

Lala Lala me conquistó de pleno con ‘The Lamb’, un trabajo estupendo lleno de temazos de indie-rock un tanto lo-fi, pero enormemente melódicos. Además, todas las colaboraciones que ha ido sacando desde entonces, que han sido unas cuantas, también me han gustado bastante. Sobre todo, esa “Siren 042” junto a WHY?. Pero Lillie West, que es la jefa de este proyecto, también es una artista inquieta a la que no le gusta quedarse estancada en ningún estilo. Algo que hemos podido comprobar en todos esos singles que ha sacado en estos últimos tres años, y algo que resulta mucho más evidente en su tercer trabajo.

‘I Want The Door To Open’ es una reinvención total. Por aquí no hay ni rastro de ese indie-rock lo-fi que hizo que su segundo trabajo fuera aclamado por la crítica de medio mundo. De hecho, se podría decir que no se casa con ningún estilo en concreto. Estamos ante una colección de canciones que van hacia muchos caminos distintos. Por su tono, mayormente sereno, se podría decir que, principalmente, se ha ido hacia un mundo más ensoñador, pero no seria del todo cierto. Lo que sí es verdad es que la electrónica juega un papel más importante, y que las guitarras ya no rugen como antes.

Estamos ante un trabajo menos directo que su predecesor en el que hay pocos temas que entren de buenas a primeras. De hecho, se podría decir que tan solo ‘DIVER’ ejerce ese papel. No obstante, fue elegido primer adelanto. Y es que aquí, West, recupera esa intensidad épica con la que contaban sus dos primeros trabajos. Aunque eso sí, cambia las guitarras por una sección de vientos de lo más potente. Y la verdad es que le funciona muy bien. Pero también le funciona bien cuando se mete en otras facetas nuevas de su música. Así, nos encontramos con la estupenda electrónica minimalista de “Color of the Pool”, el dream-pop delicado de “Prove It” y “Castle Life”, o un estupendo acercamiento a sonidos más comerciales en “Beautiful Directions”. Además de alguna colaboración jugosa, como la de Kara Jackson, que pone su voz entre aceleradas percusiones en “Straight & Narrow”. O la de Benjamin Gibbard en “Plates”, que la verdad es que ha conseguido acercar a la de Chicago al sonido de los mejores Death Cab For Cutie.

Puede que no estemos ante un álbum tan notable como su anterior trabajo, pero sí ante un cambio de dirección que resulta muy interesante y que la mete de lleno en un mundo nuevo. Ahora solo le falta pulirlo un poco.

7,6

Un comentario

  1. yellowsnow77 · octubre 13

    mediafire.com/file/1x8gll9znjk0ulo/la+puerta+abierta.zip/file

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