Orville Peck – Bronco

Orville Peck corre el riesgo de convertirse en una caricatura de sí mismo. Y es que, el músico canadiense, aunque nacido en Sudáfrica, no para llevar su personaje al extremo, y eso le puede terminar pasando factura. Porque, este vaquero, abiertamente gay, del que no se conoce su verdadera identidad -se supone que es el músico de punk Daniel Pitout, pero eso no está confirmado-, puede resultar excesivo en algunas ocasiones. Lo bueno es que le salva una cosa: sus canciones. Y es que, al final, detrás de esa mascara llena de borlas, se encuentra artista con un gran talento para componer temas que beben de la mejor música americana. Algo que podemos volver a comprobar en su segundo álbum.

Bronco’ es un disco que llega en el mejor momento para Peck. Y es que, desde que editó su primer trabajo, su popularidad no ha parado de crecer, y le hemos podido ver participando en el documental de Netflix This Is Pop, posando para algunas de las revistas de moda más importantes del mundo, o colaborando con Shania Twain. Pero, además, en las últimas semanas, ha contado con un empujón más gracias a la incursión de su “Dead of Night” en uno de los capítulos de la última temporada de Euphoria. Así que estamos ante un disco que tiene todos los ingredientes para llevar a este vaquero a una división superior.

Orville Peck ha hecho un disco largo, pero a la vez bastante entretenido. Junto al grupo de indie-rock canadiense Frigs, que se ha convertido en su banda de acompañamiento, ha dado con una colección de temas realmente notable. Además, va mucho más allá del country, porque aquí hay mucho de Roy Orbison, bastante de Elvis, e incluso temas que no desentonarían en un disco de Garth Brooks. Además, sus letras, en las que habla abiertamente de relaciones homosexuales dentro de un ambiente tan cerrado como el country, o en las que se burla de su propia obsesión por la cultura estadounidense, siguen siendo una de sus mejores bazas.

Estamos ante un disco que cuenta con varios temas de lo más directos y que funcionan estupendamente como single. Es el caso de “Daytona Sand”, que abre el álbum llenándolo de euforia vaquera. De esa “Lafayette” un tanto más festiva, o de “Bronco” y “Any Turn”, que son perfectas para bailar en cualquier bar de carretera de la Norteamérica más profunda. Pero es en la estupenda “C’mon Baby, Cry” donde juega sus mejores cartas. Y es que, en este tema en el que habla de la masculinidad toxica, se va hacia el mejor Roy Orbison y se saca de la manga una joya en la que no tiene miedo meter unas castañuelas y meterse de lleno en un mundo mucho más pop y sixties.  

No solo está acertado en los temas más eufóricos, también hay baladas y medios tiempos notables. De hecho, uno de los mejores momentos del álbum llega con “The Curse of the Blackened Eye”, una delicada balada compuesta a pachas con Tobias Jesso Jr., en la que nos habla de una relación abusiva. O esa “Kalahari Down” que empieza de forma sosegada y seria, y termina con un derroche de épica. Un guion que sigue en la también notable “Trample Out the Days”. Y es que hay que reconocer que se le da maravilla hacer temas emocionantes que se adaptan como anillo al dedo a esa voz profunda que tiene. Es el caso de “Outta Time”, todo un baladón en el que no tiene ningún problema en tirar de esa épica que tanto le gusta. Algo a lo que también recurre en “All I Can Say”, el estupendo tema que cierra el álbum. En el que, además, y muy acertadamente, le da más protagonismo a la voz de Bria Salmena, la cantante de Frigs.

7,7

Un comentario

  1. yellowsnow77 · abril 18

    mediafire.com/file/m1cfjd9fhb8gjpb/el+mascarillas+.zip/file

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