Built To Spill – When The Wind Forgets Your Name

Ya he comentado más de una vez por aquí que, últimamente, el indie-rock noventero me da mucha pereza. En parte, porque acabé saturado en su día, y en parte porque es un genero que no ha conseguido evolucionar en treinta años. Pero siempre hay una banda que trastoca todas estas ideas y te hace creer otra vez. Y resulta curioso que sean Built To Spill, que en los noventa publicaron algunas de las obras maestras del género, pero que nunca llegaron a lograr la gloria comercial. Quizá, por eso, Doug Martsch, líder absoluto del proyecto, siempre ha ido a su bola, sacando discos cuando le apetece y sin miedo a experimentar con otros sonidos. Algo que se aprecia perfectamente en su nuevo álbum.

When the Wind Forgets Your Name’ es el primer trabajo de Built To Spill en siete años -si no contamos su homenaje a Daniel Johnston-. Algo que no sorprende mucho, porque, como ya he dicho antes, publican discos cuando les apetece. Además, esta vez, Martsch tenía excusa, ya que, después de grabar su anterior trabajo, su sección rítmica dejó la banda y se quedo solo. Pero no hay mal que por bien no venga, porque gracias a eso encontró a Le Almeida y João Casaes, de la banda brasileña de jazz-rock Oruã. Junto a ellos ha grabado y mezclado estas canciones. Y claro, esto ha influido notoriamente en el resultado final del disco.

Estamos ante un álbum en el que Martsch sigue jugando a ser el Neil Young más eléctrico -hasta su voz nasal es casi igual que la del mítico artista canadiense-, pero ahora hay otros elementos que hacen que sus canciones suenen más interesantes. Así, nos encontramos con un órgano absolutamente retro en “Elements”; con una tímida percusión caribeña en la juguetona “Rocksteady”, o con un acercamiento a los primeros R.E.M. en la estupenda “Spiderweb”. Y todo ellos aderezado con su buen hacer a la hora de crear temas de indie-rock.

Evidentemente, las guitarras potentes, y ese sonido un tanto lo-fi, siguen siendo parte fundamental de su música. Con estos ingredientes, no solo vuelve a conseguir temas redondos, también logra que nos reconciliemos con este género. Ahí tenemos “Gonna Lose”, que abre el disco con una tormenta de guitarras de lo más melódica. O “Never Alright”, donde la melodía y la distorsión se pelean en un duelo de lo más vibrante. Aunque lo mejor llega con esos temas en los que las guitarras acústicas también tienen protagonismo. Estos medios tiempos siempre lo ha manejado estupendamente, y aquí hay ejemplos tan evidentes como “Understood” y “Alright”, que son una delicia. Eso sí, para cerrar, prefiere entregar un inabarcable, e irregular tema, de más de ocho minutos y en el que hay prácticamente de todo.

7,7

Un comentario

  1. yellowsnow77 · 9 Days Ago

    mediafire.com/file/611j8y9q9wsel6l/bts.zip/file

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