Totally Enormous Extinct Dinosaurs – When The Lights Go

Han pasado diez años desde que Orlando Higginbottom, más conocido como Totally Enormous Extinct Dinosaurs, se convirtiera en una estrella de la electrónica con su álbum de debut. El músico británico lo tenia todo para entrar en ese selecto grupo de djs que coparon todos los festivales a mediados de la década pasada. Además de ser requeridos para hacer remixes de grandes estrellas del pop -Higginbottom llegó a remezclar a Lady Gaga, Katy Perry y Sky Ferreira-, pero vio que eso no era lo suyo. Además, tuvo problemas con la bebida propiciados por sus peleas con su sello -al parecer, no ha obtenido beneficios de ese primer disco-. Esta situación le llevó a mudarse a Los Ángeles para desaparecer y centrarse en su vida, pero sin olvidarse de su música. Y eso es lo que hizo hasta la pandemia, que fue cuando empezó a dar forma a este segundo trabajo.

When The Lights Go’ es un disco que nace de todas las composiciones que ha recolectado durante todo esto tiempo -llegó a tener hasta 100-. Algo que, de alguna manera, le ha llevado a repasar lo que ha sido su vida en estos últimos años. Así que, con una selección de 17, se volvió a Reino Unido para pasar la pandemia con su familia, y de paso, terminar de pulir estos temas. Pero Higginbottom es una persona a la que le gusta perderse por el mundo, y estando tan cerca de Portugal, no pudo evitar pasar un tiempo en Lisboa y trabajar en estos temas.

El segundo álbum de Totally Enormous Extinct Dinosaurs es una colección de canciones pop que se aleja bastante de su debut. El músico británico tiene muy claro que no quiera saber nada del oficio de DJ, el cual detesta y pone a parir en cuanto tiene ocasión, y quiere crear canciones que puede llevar al directo con una banda. De hecho, esa fue una de las fricciones que hubo con su sello, que no le proporcionó los medios para hacer una gira en condiciones. Esto no significa que deje la electrónica de lado, todo lo contrario, sigue siendo la protagonista. Pero ahora, con ella, se adentra en el pop más absoluto. Y así consigue dar con unas cuantas joyas de corte ochentero, como es el caso de “Crosswalk”, “Story”, o “When The Lights Go”. Pero también con hits dance con sabor a los noventa, como “Never Seen You Dance” y su pegadizo piano house.

Casi se podría decir que le ha cogido manía a la pista de baile. Y es que, en buena parte del disco, pisa el freno y se entrega de lleno a la balada sintética. Algo que se aprecia perfectamente en las delicadas, y estupendas, “Friend”, “Treason” y “Be With You”, donde sigue de lleno en esos ochenta que nunca se acaban. Pero es que, incluso, se atreve a irse al soft-rock y entregar “The Sleeper”, un delicioso tema que acaba con épico solo de guitarra sintetizado. Sí es cierto que también tiene tiempo de salirse de esa década, pero no del tono reposado y triste que tiene prácticamente todo el álbum. Así, nos deja una genial “Blood in the Snow”, donde habla de que le gustaría tener hijos, pero no en este mundo de mierda. Y ojo que, de vez en cuando, también tiene ganas de volver a bailar. Y ahí es cuando entra en juego un pelotazo como “Sound & Rhythm”.

7,7

Un comentario

  1. yellowsnow77 · 8 Days Ago

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