Japanese Breakfast – Jubilee

Michelle Zauner, la artista que lidera Japanese Breakfast, ha decidido que está harta de reflejar la tristeza en sus canciones. Hasta ahora, sus discos estaban fuertemente influidos por la muerte a causa del cáncer de su madre. Y su reciente biografía, llamada ‘Crying in H Mart’, la cual está siendo todo un éxito en Estados Unidos, también. Pero eso se acabó. Según ella misma, su nuevo trabajo va sobre la alegría. Lo que no significa que estemos ante un disco totalmente eufórico, pero sí bastante liberador para ella. Y más ahora que por fin ha salido, porque va con un año de retraso por la dichosa pandemia.

Jubilee’ refleja muy bien el cambio sonoro que ha ido experimentando la música de Japanese Breakfast con los años. Lo que empezó como un proyecto un tanto lo-fi y lleno de guitarras, se ha sofisticado y abierto a otro tipo de sonidos. Con la ayuda de Craig Hendrix, batería de la banda y su mano derecha desde el comienzo de su carrera, han logrado dar con una colección de canciones que no puede sonar mejor. Y lo hacen en todas las facetas del álbum, que son unas cuantas.

El tercer trabajo de Japanese Breakfast empieza con “Paprika”, toda una delicia pop inspirada en el cine del director Satoshi Kon, que tiene una parte final en la que entra una orquesta, que es una absoluta maravilla. Pero enseguida cambian de tercio, porque “Be Sweet”, ese single con el que sorprendió hace unos meses, es un derroche de pop sintético que funciona a la perfección -se nota la mano de Jack Tatum de Wild Nothing-. De hecho, ya se ha convertido en un pequeño éxito en su carrera. Y ojo, porque este mundo electrónico, que ya aparecía en su anterior trabajo, también se deja ver en la excelente, y muy bailable, “Slide Tackle”. Además de en esa rareza llamada “Savage Good Boy”, en la que su pop de guitarras se codea con toque sintéticos, y con un ritmo de lo más juguetón.

A pesar de ser un disco en el quieren reflejar la alegría, una parte importante de él es bastante reposado y melancólico. Y hay que reconocer que saben cómo hacer este tipo de temas. Ahí está la delicada, y algo surfera, “Kokomo, IN”- supongo será un guiño a los Beach Boys, aunque no hablen de mismo Kokomo-. O ese precioso baladón llamado “Tactics”, en la que se apoyan en toda una orquesta para crear una de las canciones más bonitas de su carrera. Pero es en “Posing In Bondage” donde sacan sus mejores cartas. Aquí la melancolía se tiñe de electrónica, y logran dar con una de esas canciones en las que los sonidos sintéticos te arropan de la mejor forma posible. Aunque hay que decir que los más de seis minutos de “Posing For Cars”, que juegan en la liga contraria, la del rock, también son brutales.

No tengo dudas de que estamos ante el mejor disco de Japanese Breakfast, y ante uno de los grandes trabajos de este 2021. Lo que demuestra que la felicidad también es una buena musa.

8,1

Lou Hayter – Private Sunshine

Puede que estemos ante el primer trabajo de Lou Hayter, pero la artista británica no acaba de aterrizar en esto de la música. Empezó su carrera hace más de una década, siendo una de las fundadoras de los estupendos New Young Pony Club, donde tocaba los teclados y hacia los coros. Además, en 2013, publicó el álbum de debut de Tomorrow’s World, el dúo que formo con JB Dunckel de Air. Aparte de una carrera como DJ, y de hacer música para las pasarelas de moda. Así que ya le tocaba meterse de lleno en su carrera en solitario.

Private Sunshine’ es un trabajo que se ha ido cociendo con los años y en sus ratos libres. Pero, al igual que otros muchos artistas, consiguió retocarlo durante la pandemia, y luego lo pulió en un estudio de grabación. Y la verdad es que suena de maravilla -está mezclado por Dave Bascome, que trabajó en el ‘So’ de Peter Gabriel y en los primeros discos de Tears For Fears-. Sobre todo, porque es un trabajo en el que la británica ha encontrado su sonido, el cual está lleno de influencias de los ochenta. Y es que, Hayter, se crio con la música de Prince, The Human League, y la factoría de Stock, Aitken and Waterman. Pero también con cosas más dance, como 808 State, o con algo de post-punk -menciona a los maravillosos The The-. Y de todo eso hay un poco en este álbum.

El disco empieza con su faceta más sofisticada. La británica también comenta que el pop elegantón de la Costa Oeste norteamericana le ha servido de influencia. Y eso es lo que encontramos en cortes como “Cherry on Top” y “Telephone”, que se van hacia el lado más sensual y soul. Pero, poco a poco, va cambiando de rollo. Así, en “My Baby Just Care for Me”, el mundo sintético cobra protagonismo. Y en “Time Out of Mind”, convierte una canción original de Steely Dan en una Madonna. Porque Ciccone es otra de sus grandes influencias reconocidas. De hecho, hay más muestras de esto, como “Cold Feet”, que es una delicia ochentera. Y siguiendo en los ochenta, con “Still Dreaming” no puede negar que se ha fijado en Bananarama. Lo bueno es que se le dan muy bien estos sonidos y las canciones son notables. Y ojo, porque lo de mencionar a 808 State más arriba no era nada gratuito. La prueba es “This City”, que presenta su faceta más bailable y se va directa al dance británico que cerró aquella década. Eso sí, con un estribillo fascinante que hace que se convierta en la mejor canción del disco.

Estamos ante un debut notable, pero claro, con esa carrera que tiene a sus espaldas, lo raro es que le hubiera salido mal. Además, es perfecto para los meses de verano que ahora llegan.

7,7

Morellas Forest 1988 – Tales

Por un motivo o por otro, son muchos los discos que a lo largo de la historia se han quedado guardados en un cajón y jamás han visto la luz. Afortunadamente, de vez en cuando, sí que hay sellos que deciden editar esos álbumes que en su día no tuvieron esa suerte. Es lo que ha hecho la discográfica Velvet Blue Music con el primer, y único, trabajo de Morellas Forest 1988 – lo del 1988 es de ahora, ya que un grupo de los 90 registro el nombre de Morrellas Forest. La banda formada por los hermanos Martin y Randi Lamb a mediados de los ochenta, grabó este disco con toda la ilusión del mundo -en aquella época eran unos adolescentes que habían firmado un contrato con una discográfica-, pero su selló quebró y su debut jamás salió a la luz. Aunque sí es cierto que los dos hermanos tendrían una carrera de lo más fructífera en los años siguientes, ya que uno de ellos formó la seminal banda de shoegaze Starflyer 59, y el otro se convirtió en un héroe del moog. Pero sí es cierto que, con el tiempo, este disco se ha ido convirtiendo en una obra de culto que tarde o temprano tendría que ver la luz.

Toda esta historia hace que nos preguntemos si este debut llamado ‘Tales’ era para tanto. Y la respuesta es un sí rotundo. Aquí aparecen buena parte de los sonidos que se escuchaban en aquella época. Las enseñanzas de The Cure o Echo and the Bunnymen se dejan escuchar en buena parte del disco – “Honeylands” y “One Fine Days” son dos joyas del pop oscuro-. Pero también algo de la incipiente escena de Manchester -son de allí- en esas baterías de la popera “Sweet Charity”, un tema que, de haberse editado en aquellos días, hoy sería un clásico. Y es que, a pesar de decantarse por los sonidos más oscuros, tenían un alma bastante pop. Algo que resulta evidente en la estupenda “Will Last so Long”, donde no esconden una guitarra y un bajo que son puro New Order. Porque también hay que reconocer que todo el universo que rodea a la mítica banda de Manchester también fue una influencia para ellos. Y dan buenas muestras de ello en el post-punk a lo Joy Division de “Still as Windmill Hill” y “Swallow Me”.

Otra cosa que podríamos destacar de este disco es su sonido. Porque sí es cierto que ha sido remasterizado para la ocasión, pero la verdad es que no suena como un trabajo que llevaba más de 30 años guardado en un cajón. De hecho, hay cortes que parecen predecir el sonido que íbamos a tener años después. Ahí están “Rocking Horses” y “Cherry Tree Praire”, la cuales podrían pasar por canciones de The Drums. Lo que nos lleva a pensar que, quizá, si se hubiera editado en su época, ahora podría ser toda una referencia para muchas bandas.

8

UV-TV – Always Something

A pesar de que ya van por su tercer trabajo, los norteamericanos UV-TV no son muy conocidos fuera de su país. Es ahora, que ya están instalados en New York -en realidad son de Florida-, cuando están empezando a conseguir que se hable bastante más de ellos. De hecho, la revista Paste los metió el año pasado entre las “15 bandas de NYC que deberías conocer”. Así que están en el momento perfecto para publicar su nuevo álbum y que éste tenga un poco más de repercusión fuera de su país.

Always Something’ es otro disco que nace de “la cosecha del aislamiento”. Y es que, tiene que ser frustrante que te mudes a una gran ciudad para dar más salida a tu grupo, y que te pille una pandemia. Pero bueno, como otros muchos artistas, los tres músicos que forman UV-TV dedicaron su tiempo a componer canciones. Y hay que decir que estas nueve canciones para nada reflejan la sensación de estar escritas durante el confinamiento. Estamos ante su disco más pop y alegre, en el que han dejado un poco de lado su faceta más punk, y han abrazado la más melódica. Y sí, ha sido todo un acierto ir por ese camino.

UV-TV no hacen nada nuevo, pero manejan de miedo el pop guitarrero. La voz clara y en un primer plano de Rose Vastola, unido a sus guitarras aceleradas y melódicas, hace que nos acordemos de Blondie, o de los mejores Beast Coast. Solo hay que escuchar temas como “Wildflower”, que también cuenta con un estribillo muy The Go-Go’s, “Distant Lullaby” o el estupendo “Superabound”, que con esa batería contundente recuerda un poco al “Union City Blue”. Y lo bueno es que, cuando están un poco menos luminosos y pisan el freno, se acercan más a The Jesus and Mary Chain que a otra cosa -el año pasado hicieron una versión de su “Happy Place”-. Es el caso de “Plume”, que empieza con ese ritmo robado de las Ronettes, y acaba con toda una tormenta de distorsión. O de esa “Holland Sunday” final, donde tiran hacia un dream-pop que les sienta de maravilla.

Lo dicho: no es un disco que vaya a cambiar el mundo, pero sí es un trabajo muy disfrutable lleno de buenas melodías y deliciosos estribillos.

7,6

Bachelor – Doomin’ Sun

Estaba claro que, tarde o temprano, Melina Duterte (Jay Som) y Ellen Kempner (Palehound) tenían que coincidir y hacer algo juntas. Las dos artistas llevan años elogiándose la una a la otra, y dejando caer que la unión de sus dos talentos podría dar con algo realmente interesante. Y aquí estamos, con un nuevo proyecto llamado Bachelor, en el que demuestran que no estaban nada equivocadas.

Resulta curioso como compusieron y grabaron las canciones de este disco. Alquilaron una casa en Topanga (California), y durante dos semanas llevaron un plan de trabajo a rajatabla. Se levantaban tarde, almorzaban, trabajaban juntas durante unas horas, se daban espacio otro par de horas, y veían la tele hasta bien entrada la madrugada. Ese autoaislamiento, que ocurrió un poco antes del obligatorio que vivió todo el mundo, solo fue alterado por algún amigo y alguna pareja que pasó por allí a colaborar. Así, Buck Meek y James Krivchenia de Big Thief, se dejaron caer una tarde y grabaron unas guitarras y unas baterías. Y Annie Truscott, de Chastity Belt, y novia de Duterte, además de compañera en Routine, tocó el violín en varios temas. Todo lo demás nació de la complicidad que vivieron ellas dos durante esas dos semanas.

A pesar de que con sus otros proyectos las podemos meter en el carro del indie-rock, ‘Doomin’ Sun’ va mucho más allá. De hecho, desde aquí, advierto que no es uno de esos trabajos de pegada fácil como parecía que iba a ser tras escuchar los singles. Y es que, en esos temas que sirvieron de adelanto, es donde nos muestran su lado más directo. Así, en la inicial “Back of My Hand”, se dejan llevar por una caja de ritmos y se hacen con el tema más pegadizo y popero del álbum -ojo con ese vídeo en el que supuestamente secuestran a Harry Styles-. Y en “Stay in the Car” deciden que hay que endurecer las guitarras e irse al indie-rock de los noventa. Algo que también hacen en la más reposada “Anything al All”. Pero el resto del álbum tira hacia otro lado.

En buena parte del disco se meten de lleno en un mundo más introspectivo en el que el folk tiene más presencia. Es el caso de la delicada y minimalista “Went Out Without You”, o de la algo más preciosista “Sick of Spiraling”. Y cuando lo fusionan con un mundo más ensoñador, nos dejan pequeñas joyas como “Spin Out” y “Aurora”, que son realmente bonitas. Eso sí, para cerrar prefieren volver a la acústica y el minimalismo en el delicioso tema titular.

La propuesta de Bachelor funciona, y lo hace porque han dejado sus otros proyectos fuera y han fusionado sus talentos para crear algo nuevo. Y su debut es una buena muestra de ello.

7,9

Novedades 2021 (5ª Parte)

Ya está aquí la nueva recopilación de novedades del año. Y al igual que cartel del Primavera Sound, también es excesiva. Más que nada, porque me ha salido otra lista con 40 canciones, algo que últimamente ya se ha convertido en habitual. Pero es que no paran de salir temas que me gustan, y no quiero dejar ninguno fuera. Así que, una vez más, es de lo más completa.

Evidentemente, todas las canciones que aparecen por aquí me gustan, pero hay algunas me vuelven loco. Es el caso “Number 1”, el delicioso caramelo pop con el que debutan los escoceses Poster Paints -está Eugene Kelly de The Vaselines por aquí-. O esa joya emocionante que se ha sacado Torres de la manga. Y si nos vamos con la primera colaboración de Sharon Van Etten y Angel Olsen, nos encontramos con un tremendo tema de aires retro. Pero también funcionan muy bien el rock clásico de Crowded House; el nuevo mundo ochentero de Bleachers, que se ha creído algo así como un nuevo Bruce Springsteen, o el indie-pop de The Goon Sax. Además de una vuelta notable de Duran Duran, o de otro hit bailongo de Jessie Ware. Y por si esto fuera poco, tenemos a Carolina Durante por partida doble. Primero con su potente nuevo single, y luego junto a Mujeres, con los que se han marcado todo un himno y un canto a la amistad.

Espero que os guste.

  • Number 1 / Poster Paints
  • Personality Girlfriend / Desperate Journalist
  • Worry With You / Sleater-Kinney
  • We Are Between / Modest Mouse
  • Don’t Go Puttin Wishes in My Head / TORRES
  • Savage Good Boy / Japanese Breakfast
  • Magic Pierrot / Tapeworms
  • Scratching at the Lid / Piroshka
  • Wellwave / Lucid Express
  • Lilys / Warpaint
  • Like I Used To / Sharon Van Etten Feat Angel Olsen
  • Chase It Down / Bobby Gillespie and Jehnny Beth
  • Aphasia / Vundabar
  • Overflowing Cup / Floodlights
  • VBS / Lucy Dacus
  • The First Day / Villagers
  • Playing With Fire / Crowded House
  • From The Back of a Cab / Rostam
  • Isabella / James
  • Carpenter / Islands
  • Get Closer / Twin Shadow
  • Stop Making This Hurt / Bleachers
  • Headphones Baby / The Vaccines
  • Help Is On The Way / Wavves
  • Famoso en tres calles / Carolina Durante
  • Rock y Amistad / Mujeres y Carolina Durante
  • ¿Por qué a mí? / Chavales
  • A Little Dancing / Acid House Kings
  • Rocky Trail / Kings of Convenience
  • In The Stone / The Goon Sax
  • Invisible / Duran Duran
  • Sink In / Tirzah
  • Control / Molly Burch
  • I Do This All The Time / Self Esteem
  • Let Go / Laurel
  • Don’t Leave Me (Chapter 1: Despair) / HMLTD
  • Prayer From Nowhere / Cold Cave
  • Secrets / Erasure
  • Please / Jessie Ware
  • Pow / The Go! Team

HAERTS – Dream Nation

Hay que reconocer que la propuesta de los alemanes HAERTS es de lo más curiosa. Más que nada por su variedad. El dúo, que vive a caballo entre Berlín y Nueva York, y que está formado por Nini Fabi y Benny Gebert, no es de los que se casan con un solo estilo, y gracias a eso, por lo menos consiguen que sus discos sean bastante entretenidos. Además, cuentan con la elegancia y el talento suficientes como para que sus canciones lleguen al público en unas pocas escuchas. Algo que resulta más que evidente en su tercer trabajo.

Dream Nation’ abre un nuevo camino para el grupo alemán. A pesar de contar con una propuesta un tanto ecléctica, en sus dos primeros discos predominaban los sonidos más soft-rock y setenteros. Algo que también se deja ver por aquí, pero ahora han añadido nuevos ingredientes a su propuesta. Hay un poco más de electrónica contenida, y se podría decir que entran en juego las influencias de bandas como Lamb o Portishead. Ahí está la estupenda “Shivering”, que los mete en mundos más bailables. O “Strange Love”, en la que juegan con sonidos más cinematográficos y orquestales. Pero también hay otras sorpresas, como esa “Days Go By” donde se van a un funk setentero -esa flauta les delata- de lo más delicioso.

Evidentemente, no han dejado de lado su mundo más soft-pop. Ahí está la preciosa “It’s Too Late”, que los lleva directos a ese soul blanco que se hacia en los setenta. O “Drift Away”, una delicada balada que también nos remite a esa década. Y la verdad es que les cuesta salir de esa época, porque en “Why Only You” sorprenden acercándose al disco más elegante. Pero de vez en cuando lo hacen, como en el caso de “Night Calls”, donde tiran hacia el shoegaze menos ruidoso. Y en “For The Sky”, en la que se dejan acompañar por Ed Droste, de Grizzly Bear, y se hacen con un estupendo tema de pop atemporal. Eso sí, tengo que decir que “Comeback” me ha recordado demasiado a la Lykke Li de ‘I Never Learn’. Y no pasa nada, me encanta ese disco, pero la verdad es que hay momentos en los que parece que estas escuchando a la cantante sueca. Aunque no puedo negar que la canción es bien bonita.

Puede que en algún momento del disco se les note demasiado sus influencias, pero la verdad es que HAERTS saben jugar muy bien con ellas y crear una colección de temas notables. Algo que no todo el mundo consigue.

7,7

ViVii – Mondays

No estoy muy seguro, pero creo que hacía tiempo que Suecia no aparecía por aquí. Y es que, tras ese aluvión de bandas de pop que salieron de allí a principio de siglo, parece que la cosa se ha calmado un poco en el país escandinavo. Pero no del todo. Y aquí tenemos a ViVii para dar fe de ello. La banda de Uppsala, que tuvo un éxito importante con su álbum de debut, acaba de publicar su continuación. Y solo tengo que decir que, si os gusta el pop de bellos paisajes ensoñadores, este es vuestro disco.

Mondays’ viene de esos lunes en los que el trío sueco se metía en el estudio para grabar estas canciones. El que para el resto de los mortales es el peor día de la semana, para ellos se convirtió en todo lo contrario. El hecho de reunirse y crear estos temas hizo que el lunes fuera el día más esperado de la semana. Y la verdad es que se nota bastante esa ilusión con la que entraban en el estudio cada lunes. Algo que se aprecia en los cortes más animados del disco, como “Disco All Night” o “Swimming Pool”, los cuales cuentan con un toque sintético que les sienta de maravilla.

ViVii han confesado más de una vez que la música de finales de los sesenta es una de sus mayores influencias. De hecho, mencionan bastante a los Beach Boys. Y no les voy a llevar la contraria, porque resulta más que evidente en la preciosa “Fool Alone”, una balada acústica en la que toman prestados los acordes del “Then He Kissed Me”, ese tema de las Crystals que Brian Wilson bautizó poco tiempo después como “Then I Kissed Her”. Pero también se dejan ver en temas como “One Day” o “Rendezvous”, que nos presentan un mundo más ensoñador. Y hay que reconocer que se les da muy bien, porque son de lo más bonitas. Lo bueno es que también saben cuándo salir de ahí e irse hacía otros caminos. Ahí está esa electrónica preciosista que aparece en “Summer of 99”, o esa “Smackdown” tan viva y pegadiza. Eso sí, para cerrar, prefieren entregar “Baby Be the Light”, un corte algo más esquivo, pero igual de brillante que el resto del disco.

No conocía a esta banda sueca, pero me alegro mucho de haberme topado con ella, porque creo que han sacado un segundo disco de lo más bonito.

7,8

Lily Konigsberg – The Best of Lily Konigsberg Right Now

Lily Konigsberg siempre ha tenido muy claro que quería ser una estrella del rock. Y empezó pronto a cultivar su sueño, ya que, con tan solo nueve años, montó su primera banda con un grupo de amigas del colegio. Si es cierto que todavía le queda un largo recorrido para que ese sueño se haga realidad, pero va por buen camino. Además, tanto con Palberta, banda de la que forma parte, como con su carrera en solitario, que es la que nos ocupa hoy. 

Como muchas de las artistas de nuestros días, Konigsberg cuenta con un buen número de canciones grabadas en el dormitorio de su casa de Brooklyn. Unas canciones que ahora remasteriza y recopila junto con unos cuantos temas inéditos en este ‘The Best of Lily Konigsberg Right Now’. Una carta de presentación perfecta que nos deja ver a una artista versátil que lo mismo te hace un canción con un toque ochentero, como otra en la que priman unas guitarras a lo The Strokes. Y la verdad es que resuelve muy bien todas sus facetas musicales. 

A pesar de ser unas canciones que no han pasado por muchos retoques, la gran mayoría de ellas cuentan con el sonido perfecto. Ese pequeño punto lo-fi que tienen le da bastante rollo a sus composiciones, y hace que canciones como “7 Smile” o “It’s Just Like All The Cloud” resulten deliciosas. Además, de formas muy diferentes, porque la primera es algo más sucia y guitarrera, y en la segunda saca las caja de ritmos y el vocoder. O esa “Rock and Sin” tan maravillosa, donde tira de ingenio y se monta una estupenda canción a cappella utilizando un pedal de loops

Una de las cosas buenas que tiene esta recopilación, es que cuenta con varios hits potenciales. Es el caso de “Owe Me”, el estupendo tema que abre el disco entre un mar de teclados y sonidos ochenteros. O del indie-rock juguetón que deja ver en cortes como “At Best a #3” y “I Said”. Además de la delicadeza pop de la preciosa “Summer in the City”, y de lo bien que fusiona sonidos más añejos con el pop en la estupenda “Roses”. Incluso en las dos demos finales, que están un poco menos pulidas, se ven buenas ideas. 

The Best of Lily Konigsberg Right Now’ es un estupendo repaso a los primeros años musicales de una artista que puede dar mucho que hablar en un futuro no muy lejano. 

7,6

Ducks Ltd. – Get Bleak

Si en la biografía de un grupo pone que se unieron por su amor al indie-pop de los ochenta y a bandas como Felt, Orange Juice o The Go-Betweens, el grupo en cuestión ya cuenta con toda mi atención. Eso es lo que me ha pasado con Ducks Ltd., una banda que apareció la semana pasada en mi radas de novedades de Spotify, y que un seguidor del blog me recomendó hace unos días. Y la verdad es que, tanto la plataforma sueca, como el seguidor, han acertado de pleno con este dúo que trabaja a caballo entre Canadá y Australia. 

Get Bleak’ es el Ep de debut de Ducks Ltd, aunque casi es un mini-Lp, porque cuenta con siete canciones. Y es que, en realidad, ya publicaron cuatro de ellas en 2019, pero ahora, tras ver que con la pandemia no pudieron promocionarlas bien, lo han reeditado con tres cortes más. Todo un acierto, ya que, gracias a que han firmado con un sello más o menos potente, como es Carpark, sus canciones están empezando a dar la vuelta al mundo. 

No engañan cuando proclaman su amor al indie-pop de los ochenta, porque aquí está muy bien representada esa época. Además, en varias de sus facetas, ya que saben cuándo cambiar un poco de rollo. Así, empiezan con el tema titular, donde se van hacia un lado más jangle-pop, aunque sí es cierto que esas cuerdas final le dan un toque diferente. Y con ese mundo acelerado siguen en la estupenda “Gleaming Spires” y en la muy The June BridesOblivion”. Pero lo bueno es que no se quedan ahí, y en un tema como “Annie Forever” bajan las revoluciones y nos entregan una bonita canción al más puro estilo Sarah Records. Además, en “Anhedonia” tiran hacía un mundo más noise-pop y en “As Big as All Outside” se dejan llevar por las enseñanzas de The Go-Betweens

Tengo que reconocer que Ducks Ltd. me han encandilado a las primeras de cambio, y la verdad es que ya espero con ansia un álbum de debut de estos dos chavales. Aunque de momento voy a seguir disfrutado de estas siete estupendas canciones. 

8