The Chemical Brothers – No Geography

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Supongo que, a casi todos los que estamos en los cuarenta, o un poco más allá, nos han gustado The Chemical Brothers en algún momento. Yo, personalmente, flipé con sus tres primeros discos, y disfruté al máximo de sus conciertos en la segunda mitad de los noventa. Luego ya los dejé un poco de lado, a pesar de que no han dejado de sacar discos y canciones notables en todos estos años. Eso sí, creo que nadie se imaginaba que en 2019 iban a sacar unos de los trabajos más importantes de su carrera.

No Geography” es auténtica bomba de relojería, en la que el dúo de Manchester va intercalando una multitud de estilos durante poco más de 45 minutos. Canciones que se van hacia el trance, el disco, el funk, el soul, el synth-pop o el acid. Todo fusionado con un talento impresionante y dejando su personalidad intacta. Además, es un trabajo de lo más entretenido, en el que Tom Rowlands y Ed Simons van soltando temas como si de un directo suyo se tratara. De hecho, se podría decir que es su álbum más personal en años, ya que aquí no hay grandes estrellas que les ayuden con las canciones, y tan solo encontramos la colaboración de la cantante noruega AURORA y la de Stephanie Dosen (Snowbird).

The Chemical Brothers van al grano nada más empezar, con ese dúo formado por ‘Eve Of Destruction’ y ‘Bango’, dos temas de lo más bailables, que prácticamente se convierten en un uno. Aquí ya podemos ver cómo van fusionando estilos con una habilidad pasmosa, tanto, que parece un collage perfectamente engrasado. Por cierto, que me encanta que se hayan decantado por esos teclados tan Inner City en la primera. Éstas no son las dos únicas canciones que están concebidas como si de un concierto se tratara. El combo ‘Free Yourself’ y ‘MAH’ también funciona así, aunque sí es cierto que están más definidas como canciones. De hecho, son dos los mejores singles que han sacado en los últimos años. Y eso que la segunda, con ese sampler de El Coco y su canción ‘I’m Mad as Hell’, es un tanto mal rollera.

El noveno trabajo de los de Manchester es de lo más ecléctico, y nos presenta a unos The Chemical Brothers más abiertos a otros sonidos. Ahí está el tema titular, donde no tienen ningún reparo en ponerse un tanto más melancólicos, y acercarse a sonidos más propios de los ochenta. Quizá, sea la mejor canción del disco, y una de las mejores de su carrera. Y es que, a ver quién se resiste a ese precioso teclado y al sampler del poeta Michael Browstein, que le viene como anillo al dedo. Pero, como son un culo inquieto, y a lo largo de todos estos años han demostrado que lo de quedarse estancados no es lo suyo, cambian totalmente de tercio inmediatamente después. ‘Go To Keep On’ es todo un himno disco, mucho menos evidente que lo que hicieron Daft Punk en su último trabajo, en el que están de lo más acertados metiendo unas campanas. Además de crear un estribillo redondo con el sampler del ‘Dance With Me’ de Peter Brown.

A pesar de ser una banda dance, The Chemical Brothers siempre han sabido como desacelerar su música, y hacer lo que podríamos llamar una balada (¿os acordáis de lo buena que era esa ‘Wide Open’ que cerraba su anterior trabajo?). Aquí se podría decir que hay dos. La primera es ‘The Universe Sent Me’, un corte en clave synth-pop que va subiendo de intensidad, y que tiene como protagonista a AURORA. La segunda es ‘Catch Me I’m Falling’, la emocionante canción que cierra el álbum. Esta vez es la cantante Stephanie Dosen la que pone la voz y la letra, la cual se fusiona de maravilla con un manifiesto en contra de la guerra de Vietnam. Y es que, ese tanque que aparece en la portada apuntando a nubes rosas, no es casual.

Creo que no sería descabellado decir que The Chemical Brothers han sacado su mejor trabajo desde aquél “Surrender” de 1999. Así que, veinte años después, aquí estamos, disfrutando de lo lindo de nuevo con los hermanos químicos.

8

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Cut Copy – Free Your Mind

Dicen los miembros de Cut Copy, que para grabar este trabajo se han inspirado en los veranos del amor, tanto el de 1967 como los de 1988/89, y no pueden estar más acertados. Eso sí, abrazan más el rollo Manchester, que jipismo de San Francisco. Algo de lo más lógico, ya que lo suyo es el pop electrónico. Los de Melbourne han fabricado su trabajo más bailable, donde los teclados son los absolutos protagonistas. Por no hablar de los pianos que recuerdan al acid house. Las guitarras brillan por su ausencia y, gracias a eso, les ha quedado un disco de lo más compacto.

Smiles, bailes hasta el amanecer, drogas sintéticas…Todo en este disco recuerda a esa época que se vivió a finales de los ochenta, aquella que nos dejó una de las mejores escenas de música dance de la historia. Free Your Mind está lleno de referencias a esos años (el título del disco ya lo deja bien claro), y la verdad es que es de lo más contagioso. Ni siquiera importa que abusen del piano (prácticamente está en todos los temas), les ha quedado un pepino de disco.

Quizá Free Your Mind no sea el mejor tema para presentar este disco, ya que aunque es un temazo, no es el más directo. Supongo que por eso se han precipitado y han sacado un segundo single poco tiempo después. Han hecho bien, ya que We Are Explorers es perfecta, no le falta de nada, y es la canción idónea para que la gente se decida a escuchar tu disco. Ese este estribillo (“We are explorers when the beat goes on”) te incita a bailar de buenas a primeras, y tiene un teclado que te deja picueto. Además de los bongos tan bien metidos. Es inevitable hacer un disco pensando en aquellos años, y no fijarse en Primal Scream, algo que resulta muy evidente en Let Me Show You Love (sobre todo en la forma de cantar de Dan Whitford). Pero son listos, y la han maquillado con una fuerte dosis de electrónica, y con un subidón que acaba en una explosión de teclados espectacular.

Una de las cosas que más me gusta de este disco, son esos bajos electrónicos tan contundentes, que tienen su mayor presencia en Footsteps. Aquí vuelven los Cut Copy más bailables, y no se cortan un pelo en tirar de The Beloved (los más bailongos, que no todo es Sweet Harmony), e incluso meten unos coros soul femeninos. Un pepino considerable. Pero no han dejado de lado sus raíces más synth-pop, y lo demuestran en In Memory Capsule, donde nos dejan el corte más poppie del álbum. Una absoluta delicia. Al igual que Meet Me in the House Of Love, que me parece el mejor tema del disco, ya que es donde combinan mejor esta nueva obsesión con su antiguo rollo. Tiene un estribillo irresistible.

Para el final del disco se han dejado sus canciones más tranquilas y menos electrónicas. Ahí están Dark Corners & Mountains Tops y Walking in the Sky, que casi son baladas pop. Además de ser las canciones que más recuerdan al otro verano del amor. Pero de esta parte final me quedo con Take Me Higher, sin duda alguna. Su ritmo pausado, su línea de piano (una vez más), y ese estribillo que entra en el tercer minuto (“together never let you go”), me vuelven loco. De hecho, es un resumen perfecto de las influencias que han elegido para todo el disco. Una maravilla

8,2