Kitty, Daisy & Lewis – The Third

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La verdad es que ni me acordaba de la existencia de los hermanos Durham, y de su buen hacer a la hora de recuperar unos estilos musicales que ya estaban prácticamente olvidados. Y es que, aunque triunfaron con su álbum de debut, y su segundo trabajo tuvo muy buenas críticas, ya han pasado cuatro años desde que editaron este último, y nos hemos olvidado un poco de ellos. Ahora vuelven con su tercer largo, que muy apropiadamente han llamado The Third. En él siguen en su línea, recuperando el swing, el R&B (el de antes, no esas cosas que hacen ahora), el blues, el country…Podría seguir así un buen rato, ya que tocan muchísimos palos, y, además, lo hacen muy bien.

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En The Third se podría emplear el tópico de la “madurez”, ya que hace tiempo que no son esos críos que sorprendieron a medio mundo con sus tupés, y los trajes de sus abuelos. Pero no tendría mucho sentido, porque siempre han sonado maduros, como si fueran una banda con años y años de experiencia. Lo que sí se puede decir de este trabajo, es que suenan mucho más compactos, y en él encontramos una producción de lo más detallista, en la que no se pierde ni un solo detalle. No obstante, se ha ocupado de ella Mick Jones, el mítico miembro de The Clash, que se pasó cuatro meses trabajando en el disco, para el que ha utilizado una buena cantidad de técnicas de grabación ya olvidadas.  Esto hace que el disco se haga irresistible con las primeras escuchas, e importa muy poco el hecho de que muchos no escuchemos estos estilos habitualmente. Además, no os penséis que suenan como una banda de los 40 y los 50, a pesar de recurrir a sus influencias de siempre, el disco tiene un rollo de lo más actual.

Uno de los puntos fuertes de este trabajo, es su acercamiento a la música de nuestros días. Y es que, siguen por el camino que abrieron con su segundo trabajo, y ya no suenen tan retro como en su debut. Buena prueba de ello es el comienzo del disco con Whenever You See Me, que es de lo más potente, con esa base rítmica tan seca que se fusiona con un soul de lo más clásico. Toda una delicia que hace que te metas de lleno en su mundo. Tras ella, cambian de tercio y se van al reggae en esa maravilla llamada Baby Bye Bye, que fue el primer single de adelanto. Y es que este rollo se les da muy bien, y otra muestra de ello es Turkish Delight, que es uno de los mejores momentos del disco. Pero no son los únicos, el álbum está lleno de grandes canciones, como el soul tan actual de No Action, o esa acelerada Bitchin’ In The Kitchen, con la que es imposible no mover las caderas. Quizá, cuando se ponen un poco más clásicos, es cuando dejan de ser más interesantes. Temas como Good Looking Woman o It Ain’t Your Business están bien, pero son demasiado estándar. Sin embargo, el rock de Whiskey, les ha quedado muy bien, con esas cuerdas que entran al final, y ese toque aspero.

Desde luego, si fuiste un insensato como yo, y te olvidaste de ellos, deberías recuperarlos y escuchar este nuevo trabajo. Merece mucho la pena.

8

Okkervil River – The Silver Gymnasium

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Dicen los miembros de Okkervil River que este nuevo trabajo está inspirado en su infancia, y que además de contar historias autobiográficas, han querido que el disco sonara como los de aquella época. Es decir, que han hecho un álbum donde encontramos una clara influencia del rock de los ochenta, y no estoy hablando del rollo más underground, se han ido a fijar en el artista con más éxito de aquella época. Y es aquí se deja ver el Bruce Springsteen de Born In The U.S.A. por todos los lados. Esto no es nada nuevo, el de New Jersey siempre ha sido una influencia clara en los de Austin, pero esta vez es algo de lo más descarado. Por mi perfecto, ya que se les da de maravilla, y han vuelto a hacer un trabajo enorme.

The Silver Gymnasium se abre It Was My Season, un tema muy clásico que tiene un piano como protagonista. Es una de esas canciones épicas que ya dejaban ver en su anterior trabajo (la parte final con los coros es una maravilla), y una forma enorme de empezar su séptimo álbum. On A Balcony y Down Down the Deep River son dos de los temas que más recuerdan al Boss, y lo hacen de forma diferente. En la primera aciertan yéndose hacia el Springsteen más clásico en un bonito tema, pero en la segunda es donde se ganan el cielo. Los casi siete minutos de Down Down the Deep River son lo mejor del disco. Esos teclados, ese saxo y ese rollo de himno para estadios, hacen de ella una de las canciones de este 2013. Después de esta canción tan intensa, llega Pink-Slips, donde se calman un poco, pero no bajan la guardia, ya que es un tema precioso en el que Will Shef demuestra que es uno de los cantantes con más talento de estos días. En Lido Pier Suicide Car vuelven a dejarnos a cuadros, terminando una balada con una arrebato de soul de más de un minuto. Tremenda. El rock más clásico aparece otra vez en  Where the Spirit Left Us, donde vuelven a acertar tratando de hacer su propio Born To Run. Pero en White y Stay Young se alejan un poco de todo eso, y nos entregan dos cortes más en la linea de sus otras trabajos. No hace falta decir que también aciertan, sobre todo en la segunda.

En algún momento tienen que bajar el nivel, y elegido es el noveno corte. No es que Walking Without Frankie sea un mal tema, de hecho es notable, pero es que hasta aquí estaban rozando la perfección. Es la canción más extraña del disco, y no casa muy bien con el resto del álbum. Y es que en los dos siguientes temas siguen en esa onda de rock clásico en una All the Time Every Day que tiene un rollete blues y soul, y con una Black Nemo que tira del Springsteen más intimista y folk. Las dos cumplen su función de sobra, pero están un peldaño por debajo de los primeros cortes del álbum.

Los de Austin lo han vuelto a hacer, y han conseguido dar personalidad a unas canciones que en otro grupo podrían haberse quedado en una mera copia. Eso no es nada fácil.

8,2

Streaming de NPR

Primal Scream – More Light (Deluxe Edition)

Bufffff…esa fue mi primera reacción ante un nuevo trabajo de Primal Scream que dura más de una hora (hora y media esta edición Deluxe). Sobre todo después de escuchar , It’s Allright, It’s Ok, el segundo single que es más de lo mismo (¿cuantas veces han hecho la misma canción?). Y es que seamos sinceros, los británicos no sacan un trabajo notable desde XTRMNTR, y en estos últimos trece años solo hemos podido ver su genialidad en unos cuantos temas sueltos. Otra cosa es el directo, donde nunca fallan y siguen siendo muy grandes.

A los de Bobby Gillespie siempre que hay darles una oportunidad, y eso es lo que he hecho yo con este disco, el cual he escuchado como un loco en estos últimos días. Bueno, pues a pesar de que se pasan tres pueblos con la duración y con el rollo hippy/hindú, tiene cosas muy interesantes. Eso sí, hay que ponerle ganas.

More Light va directo al grano desde primer tema, que no es otro que 2013, el maravilloso single de presentación del álbum. Nueve minutos escalofriantes, y agobiantes (el video hace mucho), con un saxo que se te mete en la cabeza y no hay quien te lo quite de encima. Además, cuenta con la guitarra de Kevin Shields, que vuelve a colaborar con ellos. La primera pega viene en River of Pain, su típica canción de folk psicotrópico que funciona hasta que se rayan con el sitar y la joden, por mucho que sea la orquesta de Sun Ra. Los dos siguientes temas nos muestran a los Primal Scream más rockeros, y la cosa mejora considerablemente. Sobre todo en Hit Void, que es un trallazo shoegaze impresionante donde también le dan al saxo, muy presente en todo el álbum. Aunque Culturecide también suena muy bien, y cuenta con la voz de Mark Stewart , el líder de The Pop Group. Pasando del blues electrónico de Tenement Kid, nos encontramos con otro de los grandes momentos del disco: Invisible City. Otro clásico tema de Primal Scream con aires de soul (esas trompetas), pero que funciona muy bien. Al igual que esa misteriosa versión de The Gun Club en forma de balada electrónica con toques de los cincuenta llamada Goodbye Johnny. Una autentica delicia.

Primal Scream siempre han sido muy irregulares, y aquí lo demuestran muy bien. Es un álbum demasiado ecléctico en el que han ido a tocar todos los palos de su carrera (David Holmes se ha tenido que volver loco con la producción). Un buen ejemplo son Sideman y Elimination Blues, donde se van al rock más crudo y al blues más aburrido, bajando el listón del álbum con dos temas que resultan muy aburridos. Sobre todo el segundo, que es un autentico tostón, y me da igual que este Robert Plant en el ajo. Pero bueno, saben como salir del bache, y lo hacen a lo grande con las dos siguientes canciones. Tanto la directa Turn Each Other Inside Out, como Relativity funciona de maravilla. Más esta segunda, que empieza con contundencia, y acaba como un delicioso medio tiempo folkie (esta canción en directo tiene que ser tremenda). En Walking With The Beast se descuelgan de todo con una preciosa balada folk, que funciona porque no tiene artificios ni tontunas. Tengo que reconocer que aunque It’s Allright, It’s Ok es la misma canción de siempre (ya vale con el homenaje a los Rolling), queda muy bien en esta posición del disco, casi al final cuando ya esta casi todo el pescado vendido. Tras ella solo encontramos el rock sucio de I Want You y City Slang, donde se convierten en MC5. Además, creo que estas dos no vienen en la edición normal, con lo el disco acabaría con el single. La verdad, esto de las ediciones Deluxe es un jaleo.

Del segundo disco se puede destacar Nothing Is Real/Nothing Is Unreal (mejor que alguno de los temas que aparecen en el álbum oficial), y Running Out of Time, donde se nota la influencia funky de Holmes. Bueno, y el remix de 2013 de Andrew Weatherall, que no está mal.

Han perdido la oportunidad de hacer un disco muy notable, solo por meter demasiados temas. Si lo hubieran dejado en diez u once, estaríamos ante uno de sus grandes trabajos. Una pena.

7,4

Depeche Mode – Delta Machine

Pereza. Eso es lo primero que vino a la cabeza cuando me puse con el nuevo trabajo de Depeche Mode. Los de Basildon son el grupo de mi adolescencia, la banda con la que crecí. Me sé sus discos de memoria (bueno, los últimos no) y a pesar de eso, este “Delta Machine” no despertaba en mi ninguna curiosidad. Supongo que la culpa sería de ese Heaven que sacaron como primer single, y que no había por donde cogerlo. Además del conformismo de sus últimos trabajos. Pero mira tú por donde, me he decidido a darle unas cuantas escuchas, y me ha sorprendido muchísimo. Me he encontrado con unos Depeche Mode más electrónicos y oscuros, y menos preocupados en hacer himnos para llenar estadios -algo de eso hay, pero no mucho-. De hecho, se podría decir que es su mejor trabajo, y el más coherente, desde “Ultra” e incluso yo diría puede llegar a superarlo.

La primera sensación que tenemos nada más poner el disco, es que la cosas siguen igual. La voz soulera y blusera de Gahan en Welcome To My World y el rollo macarra de Angel, así lo confirman. Pero hay mucho más. Por ejemplo, en Welcome To My World nos sorprenden con un estupendo estribillo lleno de cuerdas, donde los coros de Martin Gore vuelven a encandilar. Es una pena que hayan elegidoHeaven como primer single, ya que solo representa tanto por ciento muy pequeño de “Delta Machine“. Y es que está vez no han estado muy atinados con las baladas. Lo que más sorprende de este trabajo, es el toque minimalista que tienen muchas de las canciones más electrónicas. Ahí están Secret To The End y My Little Universe para demostrar que pueden seguir siendo un gran grupo dentro de esta palo. Lastima que vuelvan al toque blues en Slow -desde que sacaron aquel brodio llamado Condemnation, siempre cae alguna de este rollo-. Afortunadamente, lo siguiente que nos encontramos esBroken, que nos hace olvidarnos del coñazo anterior en un momento. Este tema compuesto por Gahan, nos devuelve a los Depeche Mode más pop (es single más claro del álbum), y es de lo mejor que han sacado en estos últimos años. Si pasamos de la inevitable balada de Gore, nos encontramos con Soft Touch/Raw Nerve. Este es uno de esos temas para reventar estadios (ya os he dicho que alguno había), pero la verdad es que no está nada mal, y la culpa de eso la tiene ese toque sucio que le dan. Dave Gahan se está revelando como el compositor más pop del grupo, y con la tontería, sus temas se están convirtiendo en los más destacables. Esto viene a cuento por Should Be Higher, el que probablemente sea el mejor tema del álbum. Es un medio tiempo oscuro e intrigante, que se revela en un precioso estribillo donde Gahan canta mejor que nunca. Una pasada que no desentonaría en “Violator“. En Alone vuelven a esa electrónica sucia en inquietante, y una vez más, consiguen que les salga bien. Además, tiene unos teclados que recuerdan mucho a Kraftwert y a los OMD más minimalistas. Como segundo single han elegido Soothe My Soul, otro tema que no es de lo mejor del disco, pero que funcionará muy bien en sus directos. Eso sí, mejor que Heaven. Para cerrar regresan al toque blues en Goodbye, pero le dan un toque guarro y electrónico que consigue que la canción salga adelante. Una buena forma de acabar el disco.

8