Massage – Still Life

No sé si el primer trabajo de Massage se me pasó o si lo escuché en su momento y no me cuadró. Veo más factible la primera opción, porque es una banda que lo tiene todo para que me encante. Es más, entre sus miembros tenemos a Alex Naidus, el que fuera bajista de la primera etapa de The Pains of Being Pure at Heart, grupo que, como ya sabéis, adoro. Así que era imposible que yo no me enganchara a su segundo trabajo. De hecho, la misma banda asegura que es el disco que siempre han querido hacer, y que estaría entre sus favoritos de siempre. Y oye, está muy bien que estén tan satisfechos de su trabajo.

En realidad, Massage nace de la necesidad que un par de amigos tienen de tocar música y hacer canciones. Es más, dejan claro que trabajan como lo haría un grupo de amigos, compartiendo impresiones, listas de canciones, o los descubrimientos que hacen cada uno y una. Lo que no quiere decir que no sean un grupo profesional, porque al parecer, a este segundo álbum, le han dado muchas vueltas y se lo han currado bastante. Y claro, el buen resultado salta a la vista.

Still Life’ es puro indie-pop, y sus referentes no pueden ser más evidentes. Lo que no quita para que sea un disco lleno de frescura. Porque sí, son muchos los que se han fijado en el catalogo de Sarah Records, en el jangle-pop de las antípodas, o en The Go-Betweens, pero hay que saber hacerlo, y Massage son unos alumnos aventajados. Además, también saben cuando salirse de las guitarras más limpias y acercarse al C-86, como bien muestran en “Half a Feeling”, la spectoriana canción con la que abren el álbum. O sacarse de la manga la deliciosa “In Gray & Blue”, que no puede ser más New Order.

Son unos auténticos expertos en fabricar canciones llenas de guitarras luminosas que se dejan envolver por un teclado un tanto tímido. Ahí están la maravillosas y delicadas “Made of Moods” y “Until”, en las que resulta evidente la influencia de The Go-Betweens -la misma banda lo reconoce-. Pero también se les da de maravilla acelerarse un poco y tirar hacia el jangle-pop más british en “Sticks & Stones”. O todo lo contrario, relajarse y que la voz femenina sea la protagonista en “10 & 2”, que es bien bonita. Eso sí, lo mejor llega con esa joya medio sintética llamada “At the End of the World”, la cual nos recuerda al mejor indie-pop de finales de los ochenta.

Massage se meten de lleno entre los favoritos para ganar la carrera al mejor álbum de pop de 2021. Y eso que este año está muy disputada.

8,2

The Wedding Present – Locked Down And Stripped Back

At The Edge of The Sea es un festival pequeñito que organiza todos los años David Gedge en la localidad inglesa de Brighton. Además de una canción de The Wedding Present, su banda. Pero el año pasado, y al igual que otros eventos de este tipo, tuvieron que reinventarse y hacer una edición online. Y de ahí sale este ‘Locked Down and Stripped Back’, un disco que nos presenta una versión diferente de la mítica banda británica, y que contiene alguna sorpresa que otra.

Según comenta el propio David Gedge, estamos ante un trabajo que fue muy complicado de hacer. Cada miembro de la banda tuvo que tocar y filmar su parte desde sus propias casas, quitando toda esa complicidad que tiene un grupo encima del escenario. Es una forma fría de tocar las canciones, pero no es algo que se note en el resultado. Todo lo contrario, el toque semi acústico que les han dado a estas versiones de sus clásicos, nos presenta a unos The Wedding Present más cálidos y pop. De hecho, casi se acercan más a Cinerama, la otra banda de Gedge.

La gran sorpresa de este trabajo es la inclusión de “We Should Be Together” y “You’re Just A Habit That I’m Trying To Break”, dos temas inéditos que ven la luz por primera vez. Se trata de dos canciones en las que Jon Stewart, el que es nuevo guitarrista de la banda, y que formó parte de los exitosos Sleeper, ha tenido mucho que ver. La primera es toda una delicia pop, que cuenta con un cierto parecido al “Friday I’m in Love” de The Cure, y con la estupenda voz de Louise Werner. Y la segunda se acerca bastante más a ese C86 que la banda lleva practicando décadas. Aunque lo curioso es que es un viejo tema de Sleeper que nunca llegaron a editar.

Otra de las cosas buenas que tiene este álbum, es que no se han ido hacia un repertorio muy evidente. Incluso hacen una fantástica versión, algo oscurilla, de “Starry Eyed”, que en realidad es un tema de Cinerama. Otro ejemplo de que han navegado en su extensa discografía es la inclusión de “Sports Car”, el tema que cerraba su Ep ‘Mini’. Y ojo, porque esta versión tiene muy poco que ver con la original. La de 1996 era sucia, contaba con una guitarra potente, y la voz era casi una anécdota. Aquí, precisamente, es la voz de Melanie Howard la que se convierte en protagonista. O lo irreconocible que han dejado la ruidosa “Blonde”, en la que ahora solo utilizan un par de guitarras acústicas. Y luego están las versiones semi acústicas de “A Million Miles”, “California” o “My Favourite Dress”, que no están muy cambiadas, pero también tienen su punto.

8

Basic Plumbing – Keeping Up Appearances

Basic Plumbing

Patrick Doyle, el que fuera batería de Veronica Falls, y líder de Boys Forever, falleció repentinamente en 2018, cuando solo contaba con 32 años. El músico inglés, se había mudado a Los Angeles para dar forma a su nuevo proyecto, Basic Plumbing, y antes de morir dejo un puñado de canciones grabadas. Unas canciones que ahora salen a la luz en forma de álbum póstumo. Y la verdad, es que da mucha pena que esta sea su última colección de temas, porque el chico tenía un gran talento para el pop.

Se podría decir que “Keeping Up Appearances” es un disco totalmente influenciado por el C-86. De hecho, suena bastante a Veronica Falls, algo que sí evitaron el resto de miembros de la banda. Por eso, tampoco extraña que haya algún ramalazo de psych-pop -el órgano tan sixties, y que tanto recuerda al ‘Pump It Up’ de Elvis Costello, es un buen ejemplo-. Pero es un caso aislado, salvo un par de baladas como ‘Sunday’ y ‘Strangers’, que están bastante bien, el resto del álbum se va hacia hits de indie-pop de lo más directos.

Doyle tenía un talento especial para hacer canciones frescas con los ingredientes de siempre. Porque, realmente, aquí, no hay nada que no se haya hecho ya, pero hay que saber hacerlo bien. Algo que en este trabajo ya se aprecia desde el principio, con la deliciosa, sucia, y algo melancólica, ‘As You Disappear’. O en con cortes más acelerados, como ‘Bad Mood’ y la excelente ‘It All Comes Back’, que son brillantes. Aunque, para brillantes, las guitarras limpias del tema que da título al álbum, donde baja un poco el nivel de suciedad, o de esa genial ‘Constant Attention’, en la que aparece un lado un poco más juguetón. Aunque tengo que decir que, lo que más me gusta, es cuando aparecen los chorros de distorsión. Ahí está esa infalible ‘Fantasy’, la cual es una buena prueba de ello.

Evidentemente, por las circunstancias que le rodean, la escucha de este trabajo es algo triste, pero sus canciones no lo son tanto y, en el fondo, es un disco muy disfrutable.

7,8

Seablite – Grass Stains and Novocaine

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A pesar de haberse convertido en el parque de recreo de los lideres tecnológicos, San Francisco sigue molando, y su escena musical sigue dando grupos de lo más interesantes. Además de variados. La ciudad californiana tiene una gran tradición pop, y en los últimos años nos ha dejado bandas como Girls, Magic Bullets o Dominant Legs. Tres grupos que, lamentablemente, ya han desaparecido, pero hay una gran cantidad de bandas que han cogido el relevo. Una de ellas es Seablite, un cuarteto mayoritariamente femenino, que maneja el indie-pop británico de los ochenta con una soltura envidiable. Algo que por aquí siempre es bienvenido.

Grass Stains and Novocaine” es su álbum de debut, y en él, nos podemos encontrar con una colección de canciones que bebe directamente del shoegaze más pop y el del C-86. Así que ya sabéis de que va el tema: guitarras ruidosas, melodías cándidas, y voces susurrantes. Pero lo bueno que tienen, es que cuentan con una vertiente más pop y más acelerada. Ahí es donde me han ganado del todo, porque temas como ‘Pillbox’, ‘Lollipop Crus’ o ‘Time is Weird’, son auténticas píldoras pop de lo más irresistibles. Y si ya nos vamos a ‘Heart Mountain’ y ‘House of Papercuts’, nos encontramos con que saben rebajar el nivel de distorsión de las guitarras y entregarnos dos cortes limpios de lo más maravillosos.

Su lado más reposado, el cual bebe directamente de Cocteau Twins, también es de lo más interesante, y el acercamiento al dream-pop en un corte como ‘(He’s a) Vacuum Chamber’, les siente bastante bien. Pero está claro que ellos prefieren su lado más lo-fi y C-86, porque es lo que predomina en gran parte del disco, y en temas como ‘There Were Only Shadows’, que es un poco más oscuro, o en las poperas ‘Haggard’ y ‘I Talk to Frogs’.

Está claro que no hacen nada nuevo, y todo lo que hay en estos 32 minutos de música, ya lo hemos escuchado otras veces. De hecho, se puede asemejar al sonido que han recuperado en esta década grupos como The Pains of Being Pure At Heart o Veronica Falls. Así que lo mejor es disfrutar de sus canciones, las cuales son notables.

7,7

Jeanines – Jeanines

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Tal y como están las cosas en el mundo de la música, hay que decir que es toda una heroicidad editar un disco que bebe de un indie-pop cero efectista y bastante casero. Y es que, Alicia Jeanine y Jed Smith, los dos miembros de Jeanines, llevan años reivindicando el indie-pop más puro. Sobre todo Smith, que con sus My Teenage Stride nos dejó un buen puñado de grandes canciones. Así que era de esperar que, con su nuevo proyecto, siguieran ese camino.

El álbum de debut de Jeanines es una especie de fusión entre el primer trabajo de Veronica Falls, Heavenly, y algunas bandas del sello Flying Nun. Vamos, que tiran del C-86 y del indie-pop más clásico. Además, van directos al grano, y sus canciones no pasan de los dos minutos. De hecho, en este trabajo, meten 16 en 25 minutos. Así que es muy fácil hacerse con su música, ya que apenas hay relleno.

Either Way’ y ‘Winter in the Dark’, abren el disco mostrándonos su faceta más acelerada y directa. Una faceta que aparece a lo largo de todo el álbum, y en temas tan brillantes como ‘Too Late’, ‘No Home’ o ‘Why’. Además de en ‘Is It Real’ y ‘Wake Up’, que llegan al final del disco, y son una delicia.

También manejan muy bien los medios tiempos, y saben qué momento es bueno para levantar el pie del acelerador. Es el caso de la melancólica ‘Enough’, de la deliciosa ‘In This House’, o de la muy sixties ‘Where I Stand’. Esas influencias de los sesenta son las que también aparecen en ‘Falling Off of My Feet Again’, la versión que hacen del grupo inglés de los ochenta The Siddleleys. La verdad es que les ha quedado muy bien, y con ella dejan una pista clara de donde vienen sus influencias.

Buen indie-pop, directo y sin relleno. No se puede pedir más.

7,7

Tallies – Tallies

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Apenas estoy actualizando el blog en las últimas semanas, pero no es por mi culpa, básicamente es porque no hay nada con lo que actualizar. Está siendo uno de los peores comienzos de año que recuerdo, en cuanto a discos se refiere, claro, y hasta este viernes que se publiquen algunos trabajos, hay poco donde rascar. Lo único decente que ha salido en los últimos días ha sido el álbum de debut de Tallies, una banda de Toronto que practica un indie-pop lleno de influencias del C-86, el dream-pop de Cocteau Twins y el mundo playero californiano. Y no se las da nada mal, la verdad.

Supongo que, al ser canadienses, la comparación más obvia es la de Alvvays, que también se mueven en esos sonidos. Aunque también me han recordado un poco a Tennis en sus canciones más pop y menos lo-fi. Temas como el pegadizo y luminoso ‘Mother’, o ese precioso ‘Giving Up’, en el que le dan protagonismo a una guitarra acústica, cuentan con ese aire retro que suele tener la música del matrimonio de Denver. Pero no es la tónica que sigue música: lo suyo es seguir las directrices del indie-pop y llenar sus canciones de capas de guitarras cristalinas y teclados ensoñadores. Lo hacen en canciones más oscuras, como la estupenda ‘Trouble’, que abre el disco de una forma excelente, o en canciones que tiran más hacia el dream-pop, como ‘Midnight’, ‘Trains and Snow’ y ‘Eden’, que son una delicia.

Su faceta más animada les lleva al mundo soleado de California y les acerca a todas esas bandas de chicas que triunfaron hace una década. Solo hay que escuchar ‘Have You’, que es puro optimismo, y la emocionante ‘Rocks’, donde se van hacia sonidos más sixties. Además de ‘Easy Enough’, con la que cierran el disco distorsionando un poco más sus guitarras, y coqueteando con alguna caja de ritmos.

Debut notable, que nos da a conocer a una banda que puede dar mucho que hablar en este 2019. De momento, ya lo han elegido como disco del mes en algún lado. Aunque también hay que decir que, estas fechas tan tontas en las que apenas hay lanzamientos, han podido servido de ayuda.

7,7

Sea Pinks – Rockpool Blue

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Resulta bastante triste meterse en la página de Spotify de Sea Pinks y ver las pocas escuchas que tienen sus canciones. Y es que, ya sabemos que el indie-pop que practican no es una música que esté muy de moda en la actualidad, pero, aun así, no dejan de ser paupérrimas para una banda que cuenta con una década de carrera y media docena de discos. Los de Belfast no han conseguido encandilar a un nuevo público, y es una pena, porque tienen canciones de sobra para salir de esa especie de tercera división en la que están metidos.

Rockpool Blue” lleva publicado casi dos meses, pero ni yo, que sí metí su primer single en una recopilación de este año, me había enterado. Pero bueno, más vale tarde que nunca. Y más en este caso, donde sí merece la pena lo que hay dentro. Tan solo son ocho canciones, y según los miembros de la banda, son sus composiciones más positivas hasta la fecha. Aunque resulta curioso, porque yo veo un acercamiento a sonidos un poco más post-punk, algo que no pasaba en su anterior trabajo, donde la influencia de The June Brides se dejaba ver en cada corte. Eso sí, en ningún momento pierden sus ganas de dar con los mejores ingredientes para hacer la canción pop perfecta.

Empiezan la jugada un poco ásperos, con esa ‘Watermelon Sugar (Alcohol)’ que sirvió de primer adelanto. Es un corte en el que resulta evidente esa tendencia hacia sonidos más oscuros que comentaba arriba. Y es que, cuenta con una parte más guitarrera que bien podría ser de Girls Names, grupo en el que militó hasta 2013 uno de los dos miembros de la banda. Lo bueno es que le dan un toque más pop que hace que se convierta en una canción irresistible. Algo también hacen en el tema que le da título, en el que no pierden la oportunidad de sacar las guitarras cristalinas a relucir. Una tendencia que siguen en ‘Versions of You’ y ‘The Apple’, en las que vuelven un poco al pop más clásico y a grupos como The Go-Betweens o Television, de los que han cogido sus característicos duelos de guitarras. Aunque hay que decir que lo mejor del disco viene en ‘Dumb Angel’, que cuenta con un gran estribillo y es puro C-86.

7,4

Say Sue Me – Where Were Together

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Ya sabéis que, cuando quedan pocas semanas para que acabe el año, la actualidad deja de mandar. Tras el aluvión de discos que han salido en los últimos días, la cosa se ha quedado bastante parada, y ya son muy pocos los álbumes que se esperan de aquí a finales de diciembre. Por eso está bien recuperar algunos de esos trabajos que han salido a lo largo del año y que se me han pasado. El primero es “Where We Were Together”, el segundo disco de la banda coreana Say Sue Me, que ayer mismo me dejaron alucinado con su directo en una abarrotada sala madrileña.

Aunque sean de Corea del Sur, Say Sue Me ya saben lo que es tener una pequeña repercusión a nivel internacional. No estamos hablando del típico grupo de un país de la otra punta del mundo que no conoce nadie. Sus discos han sido reseñados en medios tan potentes como Pitchfork o Stereogum, y llevan un mes embarcados en una larga gira europea, así que algo tendrán. Y es que, su forma de ver el indie-pop, es absolutamente deliciosa. Cuentan con una fuerte influencia de la cultura norteamericana y, en muchas ocasiones, se dejan llevar por los senderos de la música surf o el garage de los cincuenta. Algo que resulta evidente en temazos como ‘Old Town’, ‘I Just Wanna Dance’ o ‘누군가의 과거가 용기에 대하여 About the Courage to Become Somebody’s Past’. Aunque es en la acelerada ‘B-Lover’ donde mejor muestran su pasión por esos años de tupés y chupas de cuero.

Lo bueno de esta banda de Busan, es que también saben lo que es acercarse al dream-pop y al indie-pop que practicaban las bandas de Sarah Records. Ahí están las deliciosas ‘But I Like You’ y ‘Old Town’, dos auténticos himnos de pop saltarín. O la ensoñadora ‘어떤 After Falling Asleep’, que cuenta con un estribillo a base de coros que es una delicia. Pero ojo, que también se acercan con bastante atino al pop de chicas de los sesenta en la inicial ‘Let It Begin’, que es una maravilla, y a los Yo La Tengo más reposados en ‘Funny And Cute’ y ‘Here’.

Quizá se les va un poco de las manos con el ruido al final del disco, pero estamos ante una banda con un talento especial para recrear ese pop de guitarras que tanto nos gusta por aquí. Y es que, su anterior trabajo, y algún otro EP que tienen por ahí, también son muy recomendables.

7,8

Airiel – Molten Young Lovers

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Bandas de shoegaze hay muchas, quizá demasiadas. Además, la gran mayoría de ellas son poco relevantes, y lo único que hacen es tratar de conseguir su propio “Loveless” o convertirse en los nuevos Slowdive. Ninguna de las dos cosas es necesaria, y más ahora, que MBV y los de Reading han demostrado que están en plena forma, pero siguen saliendo malas copias de hasta debajo de las piedras. Esto le ha hecho que le coja un poco de manía a este estilo musical, y que, de primeras, sea reacio a escucharlo. Pero hace pocos días me saltó esta banda en Spotify, y me sorprendió para bien. Y claro, investigando, he podido comprobar que llevan veinte años en activo y que saben muy bien lo que se hacen.

Sorprendentemente, y a pesar de llevar dos décadas como banda, “Molten Young Lovers” es tan solo el segundo álbum de Airiel. Eso sí, han sacado unos cuantos Eps y algún que otro single. Todos ellos centrados en los paisajes sonoros propios del shoegaze. De ahí que tengan más que controlada la fórmula. Además, lo hacen muy bien, tanto cuando se ponen contundentes, como cuando se ponen ensoñadores. Incluso saben irse hacia los sonidos manchesterianos con soltura, como es el caso de ‘This Is Permanent’, el tema que abre el disco. O de dotar de ritmos más bailables a sus canciones, y hacer un tema un tanto más agradable como ‘Cloudburst’.

Lo que más me ha gustado de este disco son los temas reposados llenos de cascadas de guitarras cristalinas. Una auténtica delicia, que tiene su punto álgido en canciones como ‘Your Lips, My Mouth’, ‘Molten Young Lovers’ y en la preciosa ‘Song of You’. Pero también saben lo que es rasgar las guitarras y sonar contundentes. Es el caso de ‘Sharron Apple’, un viejo tema de 2004 que han vuelto a grabar, y con el que han acertado de pleno. Ahora suena mucho más potente y envolvente. Al igual que ‘Red Car’, en la que la melodía casa de maravilla con la distorsión. Aunque lo mejor de esta faceta viene en ‘The Painkillers’, el tema que cierra el disco, y una notable incursión en el mundo del C-86.

Molten Young Lovers” es un gran disco de shoegaze que encantará a los amantes del género, y que puede sorprender a más de uno que no lo es.

7,8

The BV’s – Speaking From The Distance

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No suele ser habitual encontrarse con bandas alemanas que hagan indie-pop y shoegaze, y que encima lo hagan bastante bien, como es el caso de The BV’s. Aunque hay que decir que, este proyecto, el cual he conocido gracias a su inclusión en el cartel del próximo Madrid Popfest, está formado por un alemán y un inglés. Además, gran parte de las canciones se crearon el año pasado en Inglaterra, así que podemos decir que es un grupo anglo-alemán.

No he encontrado mucha información de ellos en las redes, tan solo un bandcamp y una página de Facebook, en la que describen su música como un hibrido de Sarah Records / C-86 Jangle Pop, Shoegaze, Ambient y algo de Noise y Krautrock. Y la verdad es que dan el clavo con esta descripción, porque en “Speaking From The Distance”, el que es su álbum de debut, hay un poco de todo esto.

El disco empieza a lo grande, con dos de los temas más directos de todo el álbum. Por un lado, tenemos ‘Ray’, que no es otra cosa que un excelente tema de pop jangle deudor de bandas como Another Sunny Day o The Orchids. Sin embargo, por el otro, nos encontramos con ‘Sushi Later’, en la que afilan las guitarras y nos dejan un maravilloso tema de pop ruidoso. Dos facetas a las que vuelven en cortes como ‘Never Open That Door’, ‘H and M’ y ‘Neon’, las cuales también están a un gran nivel.

De su faceta más reposada y ensoñadora me quedo con varios temas. El primero es ‘To No Ar’, en el que se acercan a un poco a lo que están haciendo últimamente DIIV, algo que también se puede apreciar en la instrumental ‘Mousehole’. Aunque en este mundo de paisajes ensoñadores, la que se lleva la palma es la canción que da título al álbum, que es deliciosa y acaba con una buena dosis de shoegaze. Mención aparte merece ‘A…/’, el ruidoso tema de ocho minutos con el que cierran el disco, que suena de lo más potente.

Como siempre digo en estos casos, no han inventado nada nuevo, pero se les da de maravilla recrearse en esos sonidos que tanto nos gustan por aquí.

7,9