My Raining Stars – 89 Memories

Thierry Haliniak es un músico francés que lleva en activo desde principio de los noventa. En aquella época formaba parte de Nothing To Be Done, un grupo al que no le fue nada mal y que llegó a girar con artistas como The Boo Radleys y Adorable. Hasta que a final de década empezó a trabajar bajo el nombre de My Raining Stars, el que es su proyecto en solitario. Aunque eso sí, le costó otra década publicar su álbum de debut, ya que no se puso a la venta hasta 2008. Y ahora, catorce años después, y tras publicar un EP en 2020 y un trabajo con otra banda llamada Meyverlin, vuelve con el que es su segundo trabajo.

89 Memories’ nace de algo así como una amistad entre Haliniak y el músico danés Casper Blond, que se ofreció ha ayudarle con las canciones de este disco tocando el bajo, la batería y la guitarra acústica. Juntos han dado con una estupenda colección de temas que no pueden recordar más a los últimos ochenta y los primeros noventa. Porque por aquí vemos una clara influencia de aquel C86 que cambió la historia del pop independiente, de la sensibilidad de los grupos de Sarah Records, y de la variedad con la que contaba un sello como Creation. Y todo ejecutado de una forma realmente maravillosa.

My Raining Stars van bordeando, e impregnando de su personalidad, estas influencias a lo largo de 40 minutos. Así, nos encontramos con temas en los que la fusión de las guitarras eléctricas y acústicas funcionan a la perfección. Además de esa batería de Blond, la cual tiene bastante presencia, y de unos teclados de lo más melancólicos. Es el caso del sobresaliente “Behind Her Lovely Smile”, que abre el álbum metiéndonos de lleno en su propuesta. Pero también de “If You”, donde nos encontramos con una guitarra de lo más deliciosa, y de lo más The House of Love. Y ojo con “From the Day She’s Gone” y “Time”, que nos llevan directamente al primer trabajo de Stone Roses.

Lo bueno de este trabajo, es que, a pesar de que no se sale nunca de esos años que mencionaba más arriba, cuenta con varias facetas diferentes. Así, de repente, bajan el ritmo y se dejan llevar por los sonidos de Ride en “The Way Things Turn”. Aunque eso sí, pasados un poco por el filtro britpop. O tiran hacia Manchester y se sacan de la manga “Too Soon”, un tema en el que la batería juega con ritmos más bailables, y las guitarras cuentan con un punto más de psicodelia. Además, hacia el final del disco, endurecen un poco más el sonido de sus guitarras, y nos entregan una joya como “Questions”, que es puro C86. Y la cosa no acaba aquí, porque, para terminar, se meten de lleno en el shoegaze más ensoñador y nos dejan la estupenda “Emptiness”.

8

Caroline No – Caroline No

Me ha costado bastante encontrar algo de información de Caroline No, una banda que me recomendó el otro día un seguidor del blog. Tan solo sé que es el grupo liderado por Caroline Kennedy, que son de Melbourne, y que este es su tercer trabajo. Además de que, evidentemente, tienen a los Beach Boys en un pedestal. Y es que, llamar a tu banda como una de las canciones más bonitas del ‘Pet Sounds’, ya deja entrever por donde van a ir los tiros en tu música. Aunque os puedo decir que, una vez escuchas el álbum, ves que hay unas cuantas influencias más que la de Brian Wilson.

Según la nota de prensa, ‘Caroline No’, es algo así como si Carole King y Neil Sedaka se metieran de lleno en el sonido del Brill Building. Y todo eso aderezado con un poco del folk psicodélico. Aunque, a mí, lo primero que me ha venido a la cabeza son The Jesus and Mary Chain. Más que nada, porque esa “Born to Run” que lo abre tiene partes calcadas al “Taste of Cindy”. En lo que se refiere a su melodía, porque musicalmente no tiene mucho que ver. Y eso que es una de las canciones más animadas del álbum. Pero, aun así, aquí suena todo mucho más limpio. Algo que no sucede con “2023” y “Anna’s on the Radio”, que son estupendas y más ruidosas.

No veo que mencionen mucho a The Velvet Underground entre sus influencias, pero la verdad es que a mi me resulta de lo más evidente. Canciones como “Cowboy Boots” y “Beautiful Youth” tiran bastante de ese juego sonoro formado por una guitarra cristalina y una batería de claro sonido sixties. Y hay que reconocer que se les da bastante bien ir hacia ese sonido. Porque lo cierto es que su folk es bastante ameno y se fusiona muy bien con el pop. Algo que podemos comprobar en “Rainbow” y “Rafaela”, los dos cortes que cierran el álbum.

Caroline No’ es un disco curioso que te atrapa por la delicadeza que aporta la voz de Kennedy y por las texturas sonoras que consiguen en sus canciones. Las cuales, además, tiran de muchos palos diferentes. Habrá que seguirles la pista.

7,7

Artsick – Fingers Crossed

Artsick es una de esas bandas que por narices me tienen que gustar. Para empezar, es el proyecto de Christina Riley, que ha militado en bandas como Burnt Palms y NorCal. Algo que ya es sinónimo de garantía. Pero es que, además, para darle forma, ha llamado a Donna McKean, de Lunchbox, y a Mario Hernandez, líder de Kids on a Crime Spree. Banda que, como todos sabréis, acaba de publicar su nuevo álbum. Y si a esto le unimos que graban para Slumberland Records, pues ya tenemos el combo perfecto.

Lo primero que hay que saber de Artsick, es que no buscan sacar el gran disco de 2022. El trío de Oakland está aquí para divertirse y hacer pequeños caramelos de indie-pop guitarrero. Y en eso reside su encanto. Porque ni de lejos hacen nada nuevo. Y, es más, tampoco lo hacen mejor que otros. Lo bueno, es que, al poner este ‘Fingers Crossed’, comienza un viaje nostálgico a ese indie-pop primogénito de los primeros ochenta en el que bandas como Tatulah Gosh o Fat Tulips hacían lo que podían con lo poco tenían. Y les salía muy bien.

Guitarra, bajo, y batería, a Artsick no les hace falta más para lograr dar con once temas directos llenos de melodías pop envueltas en sucias distorsiones. Y lo hacen fijándose en muchas épocas de la música. Porque, nada más empezar, nos dejan “Restless”, un corte con una fuerte influencia del pop de chicas de los 60. Aunque con su potente batería y su sucia guitarra. Algo a lo que vuelven en las notables “Dealing With Tantrums” y “Stress Bomb”. Pero también se acercan al punk y nos dejan abrasivas y potentes canciones como “Despise” y “Vacant”, que casi parecen salidas de un disco de los Ramones. Además de manejar de maravilla ese indie-pop de los ochenta que comentaba más arriba, y que tiene su mejor momento en cortes como “Look Again” y “Be OK”.

Artsick nos dejan un álbum de debut de lo más entretenido y uno de esos trabajos que te arreglan un día tonto. Para qué pedir más.

7,5

Kids on a Crime Spree – Fall In Love Not In Line

Kids on a Crime Spree es uno de los grupos menos prolíficos que ha dado el indie en los últimos quince años. El trío de San Francisco publica su música cuando le viene bien, y es fácil que pasen muchos años sin saber nada de ellos. De hecho, tras su álbum de debut en 2011, solo han editado un single doble y un split junto a Terry Malts. Hasta ahora, que vuelven con el segundo trabajo de su carrera.

La versión oficial de esta tardanza echa la culpa a una grabadora de 16 pistas que han tenido que arreglar. Y es que, el trío formado por Mario Hernandez, Becky Barron y Bill Evans, sigue apostando por el sonido analógico para grabar sus canciones. Algo que entra dentro de sus muchos aciertos. Porque si quieres hacer canciones que beben del sonido Brill Building, de los Ramones, o de las producciones de Phil Spector, mejor que lo hagas como se hacia antes. Y gracias a eso, sus canciones suenan de lo más auténticas.

Fall In Love Not In Line’ es una apisonadora sonora en la que van a toda leche. 24 minutos en los que cogen todas esas influencias, las ensucian con unas buenas guitarras y le dan algo de velocidad. Y así, mezclan el garage con el pop 60s en “Karl Kardel Building”; se adueñan del riff de “I Wanna Be Your Dog” en “Vital Points”, o se convierten en los Ramones en “All Things Fade”. Porque sí que parece que han endurecido un poco su sonido. Y la prueba de ello es lo potentes que suenan temas como “When Can I See You Again?” y “Goods Get Got”. Eso sí, siempre desde una perspectiva pop. Porque, además, no se olvidan de meterse de lleno en ese bubblegum-pop que manejan tan bien y que aquí aparece en temas como “Boomdoom” y “Steve, Why Are You Such a Liar?”.

Kids on a Crime Spree vuelven más potentes que nunca y con uno de esos discos con los que es imposible aburrirse. Solo espero que no estemos ante el único trabajo de su carrera en esta década.

8

Ducks Ltd. – Modern Fiction

Es la segunda vez este año que Ducks Ltd. caen en el blog. Y es que el dúo de Toronto hizo una buena jugada la pasada primavera, cuando decidieron reeditar su EP de debut y añadirle tres temas nuevos. Es más, dejaron pasar muy poco tiempo entre ese lanzamiento y el que fue el primer adelanto de su primer álbum. Así que, realmente, no he parado de escuchar a esta banda en el último medio año. Porque, como ya os podréis imaginar, me encanta.

Modern Fiction’ es un disco que sigue la línea de sus primeras canciones, que para eso es un álbum de debut. Y en esa línea entra buena parte del sonido neozelandés y australiano de los primeros ochenta, y otra buena parte del indie-pop británico de aquellos años. Y no se salen de ahí en la media hora que duran estas canciones. Algo que yo agradezco, porque se les da de maravilla recuperar esos sonidos. Solo hay que escuchar “How Lonely Are You?”, el corte que abre el disco con esa guitarra tan C86, y en el que colaboran The Beths. O esa maravilla llamada “18 Cigarettes”, uno de los grandes temas de este 2021. Además, como dato curioso, es una canción que está inspirada en una actuación de Oasis.

Estamos ante uno de esos discos que van a toda leche y que se pasan en un suspiro. Principalmente, porque todas sus canciones podrían ser singles. Y ojo, que no necesitan meter mucha intensidad a las guitarras. Manejan de maravilla lo que se bautizó como kiwi-rock, y en temas como “Under the Rolling Moon” o “Sullen Leering Hope”, llevan por muy buen camino ese sonido. Además, no tienen ningún problema en meter algún teclado y una caja de ritmos. Algo que también ocurre con “Twere Ever Thus”, otro de los grandes momentos del disco, en el que, además, sacan a pasear un lado más pop que hace que nos acordemos de The Go-Betweens.

Ducks Ltd. son la prueba de que se puede sonar muy fresco tirando del pasado y recuperando sonidos que están un poco trillados. Eso sí, hay que tener talento para dar con la melodía y el estribillo perfectos. Y eso no es fácil.

8

East Village – Hotrod Hotel

El disco de hoy no es ninguna novedad, todo lo contrario, sus canciones tienen más de treinta años. Eso sí, sí que podríamos calificarlo como uno de los lanzamientos más interesantes de este 2020. Y es que, el estupendo sello Slumberland, ha editado por primera vez en vinilo esta recopilación de los primeros singles de East Village. Hasta ahora, solo se podía encontrar una edición en CD que publicó el sello australiano Summershine en 1994. Así que los seguidores de esta semidesconocida banda británica están de enhorabuena.

East Village tuvieron una carrera un tanto efímera. Formados en 1984 por los hermanos Kelly, y bajo el nombre de Episode Four, editaron su Ep de debut en 1986. Un disco del que solo se publicaron 500 copias y que se convirtió en uno de los trabajos más buscados de toda la escena C86. Con el nombre ya cambiado, durante 1988 y 1989 publican dos Eps y giran ampliamente por el Reino Unido con bandas como The House of Love y McCarthy, pero la mala suerte les viene a ver. La quiebra de su sello hace que tengan que pedir dinero prestado a Bob Stanley -sí, el de Saint Etienne– para grabar su álbum de debut. Pero antes lanzan “Circles”, el que fue su single de mayor éxito. Y así, con todo de cara para convertirse en una banda de éxito, en 1991 se separan tras un concierto en Londres con todas las entradas vendidas. Eso sí, su álbum de debut sí que acabó publicándose un par de años después.

Hotrod Hotel’ es una colección de los primeros singles que edito la banda y de algunas rarezas que los acompañaban. Para mi gusto, es su mejor época, y los años que definieron su sonido. Y es que, a pesar de crecer en mitad de la escena C86, y de formar parte de ella (“Vibrato” fue incluida en la famosa recopilación), el suyo era un sonido más clásico. Las guitarras apenas se dejan llevar por la distorsión, y la influencia de The Byrds está más que presente. Así que, para abrir está recopilación, nos encontramos con auténticas joyas como “Her Father’s Son”, “Precious Diamond Tears” y “Cubans In The Bluefields”. Tres temas que conquistan a la primera y nos dan una idea de su importancia en la escena pop de aquellos años. Un sonido que siguen practicando en otras delicias como “Break Your Neck” y “Kathleen”, las cuales son más suaves. Si se salen un poco de esa claridad en “Back Between Places” y las primeras versiones de “Here It Comes” y “Freeze Out”, dos canciones que editaron unos más tarde.

Es cierto que, si nos ponemos a excavar en la Inglaterra de mediados de los ochenta, no salen un buen motón de bandas notables de pop que no tuvieron mucho reconocimiento en su día. East Village podría ser una de ellas si no fuera por como fue creciendo su leyenda tras su separación. Algo del todo justo, porque eran unos auténticos magos del pop. De hecho, en los años posteriores, sus miembros siguieron metidos en el mundo de la música en diferentes proyectos. Paul Kelly, que también es director de cine y diseñador gráfico, colaborando habitualmente con Saint Etienne y formando una nueva banda llamada Birdie, y su hermano Martin participando activamente en el sello Heavenly.

8,4

Close Lobsters – Post Neo Anti (Arte Povera in the Forest of Symbols)

Close Lobsters

La banda escocesa Close Lobsters, que fue una de las protagonistas de aquello que llamaron C86, tuvo tres años absolutamente estupendos, en el que no solo tuvieron éxito en el Reino Unido, también dentro de las college radios norteamericanas, que los pinchaban asiduamente. Pero, al igual que muchos de sus compañeros de escena, no llegaron a los noventa. Afortunadamente, volvieron en 2012, año en el que se hicieron buena parte de los PopFest del mundo (Madrid entre ellos). Desde entonces, han sacado unos cuantos singles, pero les has costado un poco más editar un Lp al completo. Ahora, por fin, ocho años después, tenemos el que, oficialmente, es su tercer álbum.

Close Lobsters fueron una de las bandas más pop de aquella escena que el NME se encargó de mitificar con su famosa casete. Los de Pasley siempre tuvieron predilección por las guitarras cristalinas, y por un sonido un tanto más limpio, que los separaba del lado más noise. De ahí que algunos los metieran en la corriente más jangle-pop de ese movimiento. Treinta años después, la cosa no ha cambiado mucho. Quizá, sí suenan un poco más domesticados, pero no han perdido su talento para crear buenas melodías, lo que hace que estemos ante uno de esos trabajos deliciosos, y lleno de bonitas canciones de pop.

Post Neo Anti (Arte Povera in the Forest of Symbols)”, que cuenta con esa curiosa fotografía de Brian Sweeney en la portada, está grabado entre 2014 y 2019. De ahí que hayan metido los singles previos que han ido editando. Además, está producido por John Rivers, que también estuvo al cargo de su primer trabajo. Lo más extraño, es que, la primera parte del disco, cuenta con un sonido mucho más lo-fi y sucio que la segunda. Tanto, que casi parecen dos trabajos diferentes. Porque, además, en estos primeros minutos, es donde encontramos temas como ‘All Compasses Go Wild’, ‘The Absent Guest (No Thing No There)’ y ‘Johnnie’, que también son los más acelerados y guitarreros. Pero, tras ‘Godless’, donde se acercan a los últimos Echo and the Bunymenn, todo cambia.

Tengo que reconocer que prefiero su faceta más calmada. Ahí es donde veo más posibilidades a sus canciones. Porque es en temas como ‘Lef the Days Drift Away’ y ‘Now Time’, que son puro The Bats y The Clean, donde sacan sus mejores cartas. Pero, quizá, lo mejor, venga en las dos canciones que dedican a dos de sus ciudades preferidas. Tanto ‘New York City in Space’, como ‘Under London Skies’, juegan con esa melancolía que tan bien le va al pop. Sobre todo la segunda, en la que recuerdan los mejores años de la capital británica (“this is the London of the Clash”), y nos dejan un bonito homenaje a esa ciudad. Y como regalo final, tenemos ‘Wander, Pt. II’, la cual, en sus diez minutos, nos muestra unas cuantas facetas de la banda escocesa.

7,7