Tindersticks – No Treasure But Hope

Tindersticks

Tindersticks es uno de esos grupos que no se come mucho la cabeza a la hora de sacar un disco. Y no lo digo como algo malo, simplemente, saben que tienen su público y de ahí no se van a salir. Algo que me parece estupendo, porque, lo que hacen, lo hacen de maravilla. Eso sí, conmigo, no siempre consiguen que me acerque a sus discos. Principalmente porque, muchas veces, me dan un tanto de pereza. Así que solo me adentro en sus trabajos de vez en cuando.

Si me he parado a escuchar este “No Treasure But Hope”, el que es su disco número doce, es porque he leído que han tratado de capturar la energía e intensidad que consiguen en sus directos. Y la verdad es que, las veces que les he visto, me han encantado. Pero claro, resulta un tanto complicado plasmar las sensaciones de un directo en un estudio. Algo que consiguen en unas cuantas canciones, pero no en todas. Sin duda alguna, los mejores momentos del disco, llegan en los temas más directos. Como ‘The Amputees’, ese estupendo single con el que adelantaban el álbum. O esa preciosa balada llama ‘Pinky In The Daylight’, que pone los pelos de punta. Aunque ninguna como esa intensa ‘Tough Love’, en la que sí captan de verdad las sensaciones de sus actuaciones en vivo.

Es posible que estemos ante uno de sus trabajos más reposados, y eso, tratándose de Tindersticks, es mucho reposo. La gran mayoría de canciones se van cociendo a fuego lento, llegando a su clímax en el momento justo. El caso más evidente es de ‘Trees Fall’, que cuenta con todos los ingredientes de una típica canción suya. Es decir, la voz profunda de Stuart A. Staples, ese pequeño toque de jazz, y una buena dosis de pop orquestal. Pero sí es cierto que tratan de salirse de su zona de confort de vez en cuando. Y la verdad es que les sienta bien entregarse a sonidos más cálidos en ‘Take Care In Your Dreams’, o dejarse llevar por sonidos más propios de la música tradicional griega en ‘See My Girls’ (el disco se ha grabado en el país mediterráneo).

Tindersticks han hecho otro bonito disco para disfrutar sin prisas y de forma relajada. Un caramelo para sus seguidores, y un hueso duro de roer para los que no lo son.

7,5

Purple Mountains – Purple Mountains

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David Berman es uno de esos artistas introspectivos que ha tenido una vida un tanto jodida. El que fuera líder de Silver Jews, una de las bandas de indie-rock más personales surgidas en los noventa, cuenta con un historial de adicciones, intentos de suicidio y depresiones, de lo más abultado. Afortunadamente, todavía sigue por aquí. Eso sí, han tenido que pasar once años para escuchar algo de material nuevo suyo. Berman disolvió Silver Jews en 2009, y desde entonces ha estado descansado en su casa de Nashville, hasta que le ha picado el gusanillo de nuevo y ha formado estos Purple Mountains. Un grupo que es el mejor ejemplo de ese dicho que dice “el que tuvo, retuvo”.

Purple Mountains es la banda de Berman, pero el de Virginia se ha rodeado de un grupo de músicos de lo más notables. Entre ellos, Jeremy Earl y Jarvis Taveniere, de Woods, que además producen el disco – en un principio lo iba a producir Dan Bejar, pero no terminó de cuajar la cosa-. El caso, es que, juntos, se han sacado de la manga un debut al que se le pueden poner muchas etiquetas. Porque, aunque muchos lo califiquen como country, aquí hay un poco de todo, y se podría decir que es un trabajo con un sonido muy americano.

Berman juega con la música de raíces de su país a lo largo del todo el disco. Así, lo abre con un pizpireto corte llamado ‘That’s Just the Way That I Feel’, en el que sí se mete de lleno en la América más profunda. Aunque, eso sí, le da un cierto toque de soul que lo hace diferente (y mucho más entretenido). Y como no quiere casarse con ningún estilo, inmediatamente después, nos deja ‘All My Happiness is Gone’, uno de los grandes temas del álbum, en el que se deja llevar por un chamber-pop que es una auténtica delicia. Una canción que forma parte de la faceta más animada del disco, donde también entran cortes como ‘Margaritas at the Mall’, con sus estupendas trompetas, o la elegante ‘Storyline Forever’.

Una parte del álbum está formada por temas más reposados, en los que Berman se deja llevar y expande su sonido. Uno de ellos es ‘Snow is Falling in Manhattan’, donde se mete de lleno en ese rock cercano al soul y al góspel, que tanto nos recuerda a los últimos discos de Spiritualized. Y la verdad es que le sienta muy bien. Como también le sienta muy bien fusionar los sonidos fronterizos con los más elegantes en ‘I Loved Being My Mother’s Son’, un precioso tributo a su madre. Eso sí, para cerrar el disco, vuelve ponerse muy americano, y nos deja el juguetón ‘Maybe I’m the Only One Form Me’.

Ojo con este disco, que ya está en la carrera para convertirse en uno de los trabajos del año. De hecho, está teniendo unas críticas de lo más entusiastas en los medios de su país. Y no es para menos, porque es un gran disco.

8

The Divine Comedy – Office Politics

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Neil Hannon había prometido un disco con influencias ochenteras, más o menos electrónico, e influenciado por los grupos que escuchaba en su adolescencia. Supongo que sería un troleo del músico británico, porque nada que ver. Por los menos en lo que a electrónica se refiere. Porque que el que esperara un álbum lleno de temas de synth-pop y de corte ochentero, que se vaya olvidando. Y eso que, él mismo, menciona a Depeche Mode, OMD, The Human League o Heaven 17 en ‘Psychological Evaluation’, uno de los innecesarios temas robóticos que aparecen en el disco. Pero nada, es un trabajo más de The Divine Comedy, y bastante irregular, por cierto.

Office Politics” es un disco conceptual en el que explora una oficina de trabajo cualquiera, además de una reflexión sobre la tecnología y el papel que juega en nuestra sociedad. De hecho, en la edición deluxe, que tiene 15 temas más, y que es la que os dejo aquí, hay un tema que se llama ‘The Amazon Pirates’. Algo que fusiona los dos conceptos de este álbum, porque si trabajáis en una oficina, ya sabréis la cantidad de paquetes de Amazon que llegan al día.

El último trabajo de The Divine Comedy no empieza nada mal, pero se va deshinchando a medida que van pasando los temas. Encima es excesivamente largo. Pero, volviendo al principio, hay que destacar varios cortes. El primero es ese ‘Queuejumper’ que sirvió de primer single, y que nos trae de nuevo al Neil Hannon más divertido y alegre. Todo un hit, con el que logra captar la atención desde el primer tema del disco. Tras ella, llega el tema titular, donde sí que aparecen algunos sintetizadores, y una guitarra funk digna de alguna producción de los ochenta. Además, de unos coros femeninos que le dan rollo a la canción. Pero el mejor corte del disco es ‘Norman and Norma’, un pedazo de baladón marca de la casa, con el que consigue emocionar como hace años que no lo hacía. A partir de aquí, que es el tercer corte, el disco va cuesta abajo.

Buceando entre sus 16 canciones, hay cosas notables, pero nunca sobresalientes. Se le da bien el rollo funk con algún punto de soul. Algo que sí nos recuerda a los ochenta. Es un estilo que se puede escuchar en temas como ‘Absolutely Obsolete’, que no está mal, y en ‘The Life And Soul Of The Party’, la cual entra dentro de lo mejor del disco. Y es que, esos coros del estribillo, resultan irresistibles. Tampoco está mal esa balada en plan Prince llamada ‘A Feather In Your Cap’. Lo malo es que no hay mucho más donde rascar. Porque el rock crudo de ‘Infernal Machines’ no me dice absolutamente nada, y la parte final del disco, en la que recupera su lado más chamber y teatral, resulta de lo más aburrida.

Al final, “Office Politics”, es otro disco más de la última época The Divine Comedy, en el que nos deja unos pocos temas notables, y otros tantos prescindibles. Solo que esta vez es mucho más largo de lo habitual.

6,8

Sonny and the Sunsets – Hairdressers from Heaven

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El año pasado me reconcilié con Sonny Smith gracias a “Rod For Love”, el que, oficialmente, fue su primer trabajo en solitario. Aunque esto es un decir, porque, aunque sus trabajos vengan firmados con la coletilla de “The Sunsets”, él es que hace todo. El caso, es que, en ese trabajo, se fue directo y sin obstáculos hacia el pop. Allí no había producciones lo-fi, ni se iba a por las ramas, todo estaba en su sitio. Algo parecido a lo que pasa aquí.

Por un lado, parece que se ha olvidado del todo de la baja fidelidad, y estamos ante otro disco bien producido. No obstante, la producción ha corrido a cargo de James Mercer y Yuuki Matthews de The Shins. Así que, por esa parte, no tengo ninguna pega. Sí que me gusta menos que, en un trabajo que no llega a la media hora, y que tan solo contiene nueve temas, se vaya por las ramas en ‘The Man Without a Past’, un instrumental que tiene su punto, pero que corta toda la coherencia que tiene el resto del álbum.

Aunque se centra en el pop, “Hairdressers from Heaven” es un trabajo un tanto ecléctico. Por un lado, tenemos las canciones más directas, como las maravillosas ‘A Bigger Picture’ y ‘Searchin’’, que no desentonarían en ese trabajo en solitario que mencionaba más arriba. Pero también se decanta en algún momento por cortes más chamber-pop, como ‘Someday I’d Like to Be an Artist’ y el tema que le da título al disco, que son una delicia. Además, no se olvida de su lado más rock, y en canciones como ‘Ghost Days’ y ‘Another Life, Another Body’, saca sus guitarras más sucias a paseo. Por supuesto, no hace falta decir que es todo un acierto. Como también lo es el toque country de ‘Take a Hard Look Down the Long Corridor’, o el lado juguetón que aparece en la pegadiza ‘Drug Lake’.

Llevo años diciendo que Sonny Smith es uno de los mejores compositores de pop de nuestros días, y él lleva años corroborándolo con discos de notable alto. Así que ya va siendo hora de que se le reconozca de una puta vez.

7,9

Gruff Rhys – Babelsberg

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Hace un par de semanas comenté que el disco de Tracyanne & Danny iba a ser el disco más bonito de 2018, y quizá me precipité un poco. Pero claro, en ese momento todavía no se había cruzado en mi camino el nuevo disco de Gruff Rhys. El galés, es uno de los mayores talentos del Reino Unido, y lo demostró tanto con los Super Furry Animals, como ahora, que está inmerso en su carrera en solitario. Aunque, por alguna razón que desconozco, no termina de llevarse el reconocimiento que se merece. Siempre obtiene buenas críticas, pero no pasa de ahí, y es una pena, porque es uno de los mejores compositores de los últimos veinte años. Algo que vuelve a resultar evidente en “Babelsberg”, el que es su nuevo trabajo.

El quinto álbum en solitario de Rhys es una preciosa colección de canciones en las que recupera su faceta más pop y más orquestal. Es de sobra conocido que es un gran seguidor de ese pop cinematográfico que inundó el mundo de la música en las décadas de los sesenta y setenta; ese que practicaban Tom Jones, Jimmy Webb o Burt Bacharach, los cuales sirvieron de inspiración para muchos grandes artistas que vinieron después. Son nombres que siempre han salido a la palestra a lo largo de su carrera, algo normal, porque se le da de maravilla recrear esos sonidos elegantes que nos retrotraen a otros tiempos. Y ojo, porque no es fácil hacerlo bien, y menos en tres días, que es lo que ha tardado en grabar este disco junto a la BBC National Orchestra of Wales.

Gruff Rhys también es un hombre concienciado con los problemas del mundo en el que vivimos. Solo hay que ver lo activo que estuvo con la campaña anti-Brexit de hace dos años, cuando nos dejó esa maravillosa oda al viejo continente llamada ‘I Love EU’. Según la nota de prensa, su nuevo trabajo está inspirado en lo divididas que están las grandes ciudades, y en el ascenso del ego delirante masculino. Además, en él, pretende retratar su preocupación por la deriva absurdista de la humanidad. El problema del plástico, que es lo que refleja en el vídeo de la preciosa ‘Frontier Man’, la canción que abre el disco, la cual, habla de ese ego masculino que mencionaba más arriba; el bombardeo constante de noticias las 24 horas del día en ‘The Club’, o las nuevas formas de asesinato auspiciadas por los gobiernos en ‘Drones in the City’, son solo algunos de los ejemplos. Pero el disco está lejos de ser un álbum oscuro, todo lo contrario, está lleno de bonitos hits de pop, como es el caso de ‘Oh Dear!’, ‘Limited Edition Heart’ o ‘Negative Vibes’. Además del precioso dúo junto a la actriz Lily Colle en ‘Selfies in the Sunset’, con la que cierra el álbum volviendo al tema del Brexit y a los días previos, en los que hicieron campaña juntos para que la gente votara en el referéndum.

American Interior” ya me pareció un gran disco, además de interesante por todo su rollo conceptual, pero este “Babelsberg” es mucho mejor, y todas sus canciones son, como mínimo, notables.

8,1

The Gift – Altar

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Sin duda alguna, The Gift han sufrido una de las mayores injusticias musicales de 2017. El grupo portugués lo tenía que haber petado con “Altar”, su sexto trabajo, y el que les ha unido a Brian Eno, que se ha involucrado totalmente en este proyecto, no solo produciendo el disco, también tocando y cantando en algunos temas. Pero han sido muy pocos los medios que se han hecho eco del disco, incluso yo, que he puesto los singles en mis recopilaciones, lo he tenido estancando hasta ahora, más de medio año después de su salida. Así que un collejón para mí también.

Altar” es un disco lleno de buenas canciones, en el que el grupo portugués se ha dejado llevar por ritmos más festivos y acelerados. Suponemos que la mano de Brian Eno ha sido la que les ha llevado hacia estos sonidos, menos cinematográficos y un tanto más anglosajones. No obstante, parte del disco, se ha grabado en Londres. Y ojo, que ha sido mezclado por Flood, otro grande. Ese sonido se escucha claramente en ‘Clinic Hope’, todo un hit enérgico y sintético. Pero es en la maravillosa ‘Love Without Violins’, donde mejores resultados han obtenido. Esta genialidad en clave synth-pop, en la que el estribillo no entra hasta el final, y en la que hay un duelo de voces entre Sónia Tavares y Brian Eno, es lo mejor del disco, y ya cayó entre las mejores canciones del año pasado. Aunque hay que decir que las festivas ‘Big Fish’ y ‘Malifest’, están muy arriba también.

Los The Gift más dramáticos también están presentes en este disco. Aunque está vez, sus orquestas, tan de película, están bañadas con una fina capa de electrónica. Ahí está esa preciosa ‘I Loved It All (Intro)’, que abre el álbum con todo el dramatismo del mundo. O esa escurridiza ‘Lost and Found’, en la que se van hacia caminos más experimentales. Pero también hay cortes mucho más clásicos, como esa especie de nana llamada ‘Vitral’, que, la verdad, es de lo más emotiva. O ‘Hymn to Her’, que cierra el disco como lo abren, con una buena dosis de drama.

Nunca es tarde para ponerse con un disco que merece la pena, así que ya sabéis, este álbum todavía se puede convertir en uno de vuestros favoritos de 2017.

7,8

Jens Lekman – Life Will See You Now

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Ha pasado más de una década de la explosión pop surgida en Escandinavia, esa que nos dejó auténticas joyas del género. De todos aquellos grupos, son pocos los que han seguido en el candelero, por no decir que la gran mayoría han pasado a mejor vida. Afortunadamente, Jens Lekman sigue muy activo, aunque en un principio no lo parezca. Sí es cierto que ha tardado seis años en dar continuidad a su último trabajo, pero en 2015 publicó nada y menos y que 52 canciones; una por cada semana del año. Así que parado no ha estado.

Oficialmente, “Life Will See You Now” es su cuarto álbum, y la verdad es que no ha cambiado prácticamente nada su forma de ver el pop. Quizá, por el single de adelanto, tan tropical y bailongo, parecía que la cosa iba a ir un por un camino un poco diferente. Porque, dicho sea de paso, y aunque haya metido un sampler de este clásico del calypso, en ese ‘What’s That Perfume That You Wear?’ tampoco está muy alejado de lo que hacía antes. Al igual que en ‘Wedding in Finèstere’, otro de los temas del álbum en el que se pone tropical. Sin embargo, en ‘How We Met, The Long Version’, sí que apreciamos un cambio más interesante. Y es que, es la que podríamos llamar la canción disco de Jens Lekman. Además, le sienta de maravilla lanzarse a los ritmos bailongos de los setenta.

El de Gotemburgo sigue siendo un especialista en fabricar himnos pop, y lo demuestra a las primeras de cambio, con ‘To Know Your Mission’ y ‘Evening Prayer’. Sobre todo con la segunda, que tiene unos coros femeninos que son una delicia. Al igual que alguno de los temas más reposados del álbum, como ‘Hotwire the Ferris Wheel’, en la que sí se deja llevar por los sonidos más electrónicos. O esa sincera ‘How Can i Tell Him’, donde rebaja el nivel de entusiasmo, y se pone un poco más melancólico.

Aunque es un poco continuista, “Life Will See You Now” es un buen disco de pop, que, básicamente, es lo que esperábamos de él.

7,5