Glass Spells – Shattered

Anthony Ramirez y Tania Costello llevan desde 2014 dando tumbos con su proyecto Glass Spells, pero parece que ahora, por fin, han encontrado su camino. Y es que, lo que empezó siendo una banda cercana al electroclash, se ha convertido en uno de los proyectos más interesantes de la escena californiana de cold-wave. De hecho, al ser de San Diego, sus canciones también has traspasado fronteras, y cuentan con cierto tirón en México. Ahora solo les falta conquistar al público europeo.

Shattered’ es su álbum de debut, y llega después de unos cuantos singles, y algún que otro EP. Y sí, es otro disco que nace de la pandemia. Además, sus canciones están realmente inspiradas en ese periodo de tiempo. Muchas de ellas reflejan parte de los sueños que tenía Ramirez en esos días, o salen de los paseos nocturnos que se daba por su ciudad para no cruzarse con la gente. Lo que nos lleva a la otra gran influencia del disco: la nocturnidad. Buena parte de las canciones son viajes nocturnos, tanto en una solitaria carretera, como en una ciudad llena de luces de neón. Y la verdad es que se les da bien reflejar esas horas del día en su música.

El gran acierto de Glass Spells es que, aunque sus canciones se basan en la oscuridad, no le hacen ascos al pop. Todo lo contrario: se meten de lleno en él en varios de los cortes del disco. Ahí tenemos el luminoso estribillo de “Confessions”, que no puede ser más pegadizo. O la melancolía tan melódica que nos dejan en “Shattered” -ese teclado es irresistible-. Además de ese synth-pop ensoñador que muestran en la estupenda “Night Hour” y de la delicadeza sintética de “No One To Trust”. Pero ojo, que también quieren hacerte bailar, y en cortes como “Thrills” o “Psychic Lovers” te llevan directos a la pista de baile más cercana.

Está claro que Glass Spells no inventan nada nuevo, y que hay muchos grupos que suenan igual de bien que ellos, pero tienen algo que les hace especiales. Quizá sea su acercamiento al pop sintético de los ochenta, o su punto más bailongo, pero la verdad es que su álbum de debut es de lo más entretenido.

7,6

Cold Beat – War Garden

Cold Beat empezaron su carrera metiéndose de lleno en un post-punk lleno de guitarras potentes y oscuras, pero, poco a poco, su sonido ha ido evolucionando hasta centrarse en un mundo totalmente electrónico. El colectivo de San Francisco, creado por la multinstrumentista y artista visual Hannah Lew, ya lleva unos cuantos discos puramente sintéticos a los que podríamos meter dentro de la etiqueta coldwave. Algo que, como dato curioso, empezó con ese EP de versiones de Eurythmics llamado ‘A Simple Reflection’, el cual vio la luz en 2018. Y así siguen en el último trabajo que acaban de editar.

Como muchos de los álbumes que se han publicado en este año, ‘War Garden’ también está creado durante la pandemia y en la distancia. Una vez más, el zoom, ha sido el protagonista de la grabación, y esto ha terminado influyendo en la temática y el sonido del disco. Porque ese periodo de tiempo llevó a Lew a obsesionarse con un hecho histórico como la caída del muro de Berlín, con el arte de Mike Stoltz, o con la literatura de Hakim Bey. Además, musicalmente, menciona el ‘Moon Safari’ de Air, la Yellow Magic Orchestra, y los míticos Oppenheimer Analysis. Y la verdad es que fácil ver todas esas influencias en estas canciones.

Al igual que en su anterior trabajo, la pista de baile también cuenta con algo de protagonismo en este álbum. Además, nada más empezar, porque lo hacen a lo grande con “Mandelbrot Fall”, todo un pepinazo de synth-pop acelerado al que es imposible resistirse -ha sido una de mis canciones de este verano-. Algo a lo que vuelven en cortes tan notables como “Weeds”, donde las guitarras cogen fuerza, y en “Arms Reach”, que cuenta con unas cajas de ritmos de lo más potentes. Además de en un tema un tanto más minimalista como “New World”, que la verdad es que es una maravilla.

También cuentan con temas notables dentro de su mundo más reposado e introspectivo. Es el caso de ese baladón sintético llamado “See You Again”, o de la ensoñadora “Leaves and Branches”. Una canción en la que, por cierto, casi parecen unos Cocteau Twins pasados por un filtro electrónico. Y ojo, que cuando se van a un electro melancólico y frío, nos dejan la estupenda “Year Without A Shadow”, toda una joya que no desentonaría en un disco de Robyn.

7,8

The KVB – The Early Tapes

Nicholas Wood ha estado de lo más ocupado durante la pandemia. No solo ha compuesto y editado el nuevo trabajo de Saccades, el que es su proyecto en solitario, también ha recuperado sus primeras canciones con The KVB y las ha puesto al día. De ahí sale esta recopilación llamada ‘The Early Tapes’. Diez temas que en su día se editaron en cinta, y que ahora han sido remasterizados para la ocasión, y para su edición limitada en vinilo. La cual, según veo en su bandcamp, ya está agotada.

Hay que reconocer que ha sido una buena idea lo de recopilar estas canciones para que tengan una conexión entre ellas. ‘The Early Tapes’ funciona perfectamente como un disco propio, y en él nos encontramos muchas de las facetas que nos han presentado The KVB en estos últimos diez años. Ya sabéis, electrónica oscura, toques synth-pop, algunas guitarras shoegaze que aparecen de vez en cuando, y mucho de eso que ahora llaman coldwave.

El disco empieza de la forma más dark posible, con una “Closing In” que, si no fuera por el punto melódico y dulce que tiene la voz de Wood, podría ser una canción de Joy Division. Porque sí es cierto que estas canciones son un poco más oscuras de lo habitual. Además, las guitarras tienen bastante más presencia. Solo hay que escuchar la estridente, pero estupenda, “Never Enough”, o esa pasada de shoegaze que se saca de la manga en “Under The Weight”. Además de ese punto más post-punk que tiene “This Disguise”.

Se podría decir que Suicide fueron una de sus grandes influencias en sus comienzos. Cortes como “Nightmares #2”, “Eyes” o “In My Head”, muestran esa sequedad sintética que tenia el grupo de Alan Vega. Eso sí, con ese lado un poco más pop que le pone el músico de Manchester. Porque hay que reconocer que, cuando más da en el clavo, es cuando deja que sus oscuros paisajes de teclados cobren protagonismo. Ahí están las inmensas “Zodiac” y “Sleep Walking” para dar buena muestra de ello.

The Early Tapes’ es una buena muestra de los comienzos de The KVB, una banda que no ha parado de crecer en la última década, y que se ha convertido en uno de los referentes actuales del lado más dark de la música.

7,6

Perfume Genius – IMMEDIATELY Remixes

Mike Hadreas tenía muy claro que las canciones de ‘Set My Heart On Fire Immediately’, el que fue su último trabajo bajo el nombre de Perfume Genius, y el mejor disco de 2020 para un servidor, podrían tener una segunda lectura. Y así, con la ayuda de unos cuantos artistas, se ha liado la manta a la cabeza y les ha dado una nueva vida a todas las canciones de ese trabajo. Y la verdad es que ha sido todo un acierto, porque, a pesar de que no todos los remixes son perfectos, sí que estamos ante un trabajo que nos muestra a un Hadreas diferente.

La primera sorpresa de ‘IMMEDIATELY Remixes’ llega nada más empezar. Esa “Whole Life” que lo abre, y que en su versión original casi parecía una nana, aquí, y de la mano de Jaakko Eino Kalevi, se convierte en una preciosa canción de pop un tanto más animada. Sí es cierto que nos es la tónica del resto del disco, en el que hay momentos realmente estresantes -el remix de “Just a Touch” que ha hecho Danny L Harle es duro de roer-, o alguna revisión más o menos desafortunada – tenia muchas esperanzas puestas en el remix que hace Westerman de “Nothing at All”, pero ha optado por construir algo que no tiene nada que ver con la canción original-. Aun así, hay momentos muy buenos.

Prácticamente, toda la primera parte del disco es de diez. El suave toque electrónico que le ha dado A.G. Cook a “Describe”, es una pasada, y nos deja la canción con una limpieza que no contaba la original. Luego tenemos ese lado ochentero que tienen algunas de las nuevas versiones. Es el caso de “Without You”, que más que un remix de Jim-E-Stack, parece uno de Womack & Womack. O esa “Jason” con toques de house que se saca de la manga Planningtorock. Pero lo mejor llega en “On The Floor” y “Your Body Changes Everything”. La primera sigue en la línea de la versión original, pero Initial Talk le da un toque mucho más electrónico, y por qué no decirlo, bastante más petardo, y la convierte en un hit pop de los ochenta. Sin embargo, Boy Harsher llenan la segunda de oscuridad, y hacen de ella un magnifico tema de coldwave. Lo mejor del disco, sin duda. Aunque también tengo que reconocer que me ha gustado mucho la delicadeza sintética que aporta Katie Dey a “Borrowed Light”.

Evidentemente, al ser un disco de remixes y pasar por las manos de tantos artistas, hay de todo un poco, pero hay que reconocer que son más las revisiones acertadas que las que no. Así que no se puede decir que estemos ante un experimento fallido.

7,5

True Faith – As Much Nothing As Possible

No sé si se puede hablar de una nueva escena synth-pop en los Estados Unidos, pero sí parece que hay una corriente de bandas debutantes que han optado por mundos más sintéticos. Y ahí entran muchas cosas, porque hay artistas que tiran más hacia el pop (Nation of Language o Korine), otros que se dejan llevar por la pista de baile (Riki), y otros que prefieren fusionar esos sonidos con guitarras más potentes (Drab Majesty). Y luego tenemos los que son una mezcla de todo eso, como True Faith, la banda de Boston que nos ocupa hoy.

True Faith empezó como el proyecto en solitario de Travis Benson, miembro de los también oscuros Flesh of Morning, pero no tardó mucho en llamar a su amigo Quentin Moyer para que le echara una mano. Y desde un principio tuvieron claro que querían fusionar sonidos más industriales con el pop de bandas como New Order -sí, lo del nombre no es nada casual-. Afortunadamente, para mí, que soy más popero, se decantan por su lado más melódico. Y creo que hacen bien, porque las seis canciones que forman su álbum de debut funcionan de maravilla.

As Much Nothing As Possible’ está lleno de guitarras y bajos que recuerdan a la mítica banda de Manchester, potentes cajas de ritmos, y voces de ultratumba que los emparentan con el movimiento coldwave. Ahí están “A Perfect Place” y “Borrowed Time”, que abren el disco de la forma más oscura posible. Aunque eso sí, en ninguna de las dos, se olvidan de meter un estribillo tremendamente melódico. Porque, al final, su faceta pop siempre sale a relucir. No obstante, el resto del disco es un tanto menos oscuro. Y aunque en “Waiting on the Wrong Time” se hagan un Joy Division de manual, lo hacen de la forma más limpia posible. Eso sí, lo mejor del álbum llega cuando se van sin complejos al synth-pop. Es el caso de “Feel”, un temazo como la copa de un pino, en el que nos encontramos con un teclado absolutamente irresistible. Además, en la versión del disco lo han potenciado más, y el resultado es incluso mejor. O esa “Blame” final, que es una delicia de pop sintético de lo más melancólica y, como no, muy neworderiana.

Quizá sea por el hecho de que tan solo tiene seis canciones y eso juega a su favor, pero creo que estamos ante el primer gran disco de 2021. A mí, por lo menos, me tiene obsesionado desde hace un par de días.

8,2

Molchat Doma – Monument

La carrera de Molchat Doma está siendo de lo más meteórica. Con apenas cuatro años de vida, ya cuentan con tres trabajos y con una fama internacional difícil de conseguir para un grupo que viene de Bielorrusia y que canta en su idioma. Pero ahí están, girando por todo el mundo, y editando este tercer trabajo en el sello neoyorquino Sacred Bones. De hecho, según ellos mismos, no saben cómo ha pasado esto, y confiesan que en su país no tienen mucho éxito. Pero bueno, el caso es que cuentan con millones de reproducciones en sus perfiles de streaming y con bastante reconocimiento dentro del mundo dark.

Una de las cosas que más se repite sobre su música, es que han sabido adaptar el post-punk a nuestros días. Algo que a mí me sorprende mucho, porque, por lo menos, en este ‘Monument’, no pueden sonar más ochenteros. Ya no solo porque haya retazos de bandas como The Cure, Bauhaus o Depeche Mode, también por el sonido, que resulta un tanto casero y recuerda a las producciones de aquellos años. Supongo que será por el hecho de que utilizan cajas de ritmos para todas sus canciones, y eso mezclado con su oscuridad guitarrera, da un toque bastante personal a su propuesta. Por si no fuera poco lo de cantar en bielorruso.

Tienen dos estilos un tanto diferenciados. Por un lado, está su faceta más synth-pop, e incluso dance, que a mí es la que más gusta. Es el caso de “Утонуть / Utonut’”, el tema que lo abre, que es de lo más melódico y luminoso, y que representa su cara más pop. O de esa estupenda balada sintética llamada “Удалил Твой Номер / Udail Tvoy Nomer”. Pero es en “Дискотека / Discoteque” donde sacan sus mejores cartas. Estamos ante un tema absolutamente dance, un tanto acelerado, y con un estribillo de lo más pegadizo. Todo un himno para bailar en las discotecas más oscuras. Por el otro lado, tenemos su faceta más guitarrera y oscura. Aquí es donde entra el post-punk y una influencia evidente de Joy Division. Solo hay que escuchar “Не Смешно / No Smeshno” y “Ленинградский Блюз / Leningradskiy Blues” para darse cuenta de la que sombra de la banda de Manchester es muy alargada. Y no lo hacen mal, pero la verdad es que los prefiero cuando mezclan sus dos facetas y dan con un tema tan notable como “Ответа Нет / Otveta Net”.

Está claro que cantar en su idioma dota de personalidad su música, pero no sería justo decir que es lo único que les hace diferentes. Se les da muy bien hacer un cocktail de influencias oscuras y dar con un sonido de lo más curioso. Eso sí, para un rato, que tanta oscuridad no puede ser buena.

7,5

She Past Away – Part Time Punks Session

She Past Away están aquí porque han sido varios los seguidores y seguidoras del blog que me los han recomendado desde hace unos días. Y yo encantado. Porque esta banda turca, que registró su nombre con esa errata en ingles -el “past” tenia que ser un “passed”-, me ha flipado desde la primera escucha. Su rollo post-punk y coldwave suena de maravilla, y el hecho de que canten en turco le da un punto diferente y algo más gótico. Eso sí, no me entero de una mierda de lo que dicen. Lo único que sé, por alguna entrevista que le he leído por ahí, es que no se meten mucho con el rollo político de su país. Es más, al parecer, apenas tocan allí, ya que no hay una escena de conciertos muy decente.

Part Time Punks Session’ es disco perfecto para los que acabamos de conocer a la banda. Grabado en directo en 2019 en unos estudios de Los Angeles, este trabajo recopila ocho de las grandes canciones de su discografía. Y ojo, porque llevan editando discos desde 2010. Una discografía marcada por la oscuridad, y por bandas como The Cure, Sisters of Mercy o Bauhaus. Aunque ellos no se cansan de decir que su mayor influencia es la mítica banda francesa Asylum Party.

Estamos ante esa oscuridad con una fuerte presencia de la electrónica y de las cajas de ritmos. Es más, al principio de su carrera, utilizaban una batería, pero luego vieron que no era necesario. Así que podemos decir que su música es bastante bailable. Sobre todo, la de su último trabajo, que estaba centrado en sonidos más dance. Algo que se les da de maravilla, porque cortes como “Durdu Dünya” o “Disko Anksiyete”, son dos pelotazos de lo más bailables. Y es que, la conjunción de las guitarras a lo The Cure y las cajas de ritmos, es algo que me vuelve del revés. Por eso me han gustado tanto cortes como “Ritüel” o “Renksiz”, que también tiran hacia esos sonidos. Y luego tenemos esa maravilla llamada “Katarsis”, en la que meten una contundente caja de ritmos, y se desaceleran un poco. O esa “Insanlar” final, que es mucho más melancólica y relajada. Además, cuenta con un preciosa guitarra más pop y luminosa de lo normal.

Desde luego, She Past Away, no tienen nada que envidiar a los grandes de la escena darkwave y coldwave de la actualidad. De hecho, sus giras por el todo el mundo, lo demuestran. Y es que, es de lo mejor que he escuchado de este estilo últimamente.

8

Boy Harsher – Careful

boy harsher_careful

Aunque los sonidos oscuros siempre han estado ahí, dentro de mi educación musical, creo que, está, es la época en la que más me estoy decantando por ellos. Supongo que será por la gran cantidad de grupos que tiran de estos sonidos en la actualidad. Aunque, realmente, creo que siempre ha habido bandas de este tipo, pero, gracias a internet y sus miles de posibilidades, es más fácil toparse con ellas en la actualidad. Uno de estos casos es el de Boy Harsher, un dúo de Massachusetts que ha conseguido cierta popularidad dentro de lo que llaman dark-pop o coldwave. Es decir, que lo suyo son las atmosferas oscuras empapadas de beats electrónicos. Y la verdad es que se les da muy bien.

Careful” es su segundo trabajo, el cual llega tras ‘Pain’, un tema que estaba incluido en su anterior EP, y que se ha convertido en un su gran éxito hasta la fecha. Así que deberíamos estar ante el disco que les termine de confirmar. De hecho, les trae a Europa en apenas unas semanas. Aunque, eso sí, no hay parada española. Y es una pena, porque, según he podido leer, sus directos son bastante intensos. No obstante, aunque ni siquiera utilizan una guitarra, y toda su música es electrónica, ellos dicen que conectan muy bien con el público más punk. Algo que se puede entender tras escuchar este trabajo.

Además de profesionalmente, Jae Matthews y Augustus Muller, también están unidos sentimentalmente. Es más, él comenta que se enamoró de ella viéndola bailar el ‘Bizarre Love Triangle’ de New Order en una discoteca. Pero no penséis que su música va por ahí, lo suyo es más frío y minimalista. El pop aparece muy pocas veces. Eso sí, cuando lo hace, convierte sus canciones en absolutamente irresistibles. Es el caso de ‘LA’, en la que se van hacia el dance más que nunca, y se convierten en unos alumnos aventajados de los Depeche Mode de mitad de los ochenta. O esa ‘Tears’ un tanto más luminosa, en la que se ponen un poco más juguetones y menos claustrofóbicos. Y bueno, luego está ese intento de hacer un corte de synth-pop que es ‘Lost’, en la que tímido teclado de lo más melódico, trata de imponerse a los sonidos más secos e industriales. Algo que al final consigue.

Su lado menos pop también resulta bastante interesante. Aunque, eso sí, se hace un poco más repetitivo. Porque temas como ‘Face the Fire’, ‘Fate’ o la espídico ‘Come Closer’, donde los susurros de Jae Matthews, y la electrónica minimalista están a la orden del día, son notables, pero sí es cierto que, al final, terminan pidiendo un toque más melódico. Algo que, afortunadamente, sí tiene ‘The Look You Gave (Jerry)’, donde se relajan un poco, y hacen algo así como una especie de balada sintética.

La verdad es que suenan de maravilla, y saben cómo manejar los sonidos más oscuros. Ahora solo les falta salir un poco de la cueva, y ver la luz, para que se conviertan en uno de mis grupos favoritos.

7,5