Museum Of Love – Life Of Mammals

Me sorprende un poco que el segundo trabajo de Museum of Love esté pasando tan desapercibido. El dúo formado por Pat Mahoney (LCD Soundsystem) y Dennis McNany logró unas cuantas buenas críticas con su álbum de debut, pero claro, eso fue hace siete años, y muchos ya ni se acordarán de ellos. Aun así, estamos ante un disco que, aunque solo sea por sus créditos, tendría que haber tenido algo más de tirón. Ya no solo porque tengamos al batería de uno de los mejores grupos de las últimas dos décadas, también porque está mezclado por el propio James Murphy, y entre los invitados nos encontramos con Peter Gordon, colaborador del mítico Arthur Russell. Nueva York en estado puro.

Como no podría ser de otra manera, ‘Life of Mammals’ es un trabajo bastante arty. De hecho, entre las influencias que nombran en la nota de prensa, nos encontramos con artistas como Laurie Anderson, Scott Walker o Chet Baker. Pero también a Depeche Mode o la música house. Y de esa extraña mezcla entre el rock menos convencional y todo tipo de electrónica sale algo realmente interesante. Es más, ellos mismos aseguran que han hecho un disco de rock de lo más extraño. Y puede ser cierto, pero también resulta fascinante en algunos momentos.

No estamos ante un trabajo fácil de escuchar, y eso es algo que dejan claro nada más empezar. Los más de ocho minutos de “Your Nails Have Grown”, en los que un repetitivo ritmo electrónico de lo más minimalista fluye entre saxos algo jazzy, y una voz que casi es un susurro, son algo duros de roer. Pero también tengo que reconocer que terminan atrapando. Además, se podría decir que es la prueba de fuego, porque todo lo que viene después es más fácil de asimilar. De hecho, el tema titular, se acerca a bastante al sonido de LCD Soundsystem. Y si nos vamos a “Marching Orders”, vemos que también saben hacernos bailar desde una perspectiva más cálida y alejada de la música anglosajona. Incluso son capaces de hacer un tema como “Army of Children”, donde, gracias a unos bonitos coros, juegan con la épica más nostálgica. Aunque nada como esa “The Conversation” tan sintética y fría que termina explotando en su parte final.

Como ya he dicho antes, no estamos ante un trabajo fácil, pero hay que reconocer que se le termina pillando el punto. Porque, al final, su mezcla de influencias y sonidos te atrapa, y con cada nueva escucha te va atrayendo más.

7,7

Goat Girl – On All Fours

Siempre he pensado que es necesario incorporar nuevos sonidos a una propuesta musical. Y más si has sacado un debut con unas cuantas carencias, como es el caso de Goat Girl. La banda británica publicó un primer trabajo en el que no definieron muy bien su sonido, e iban del post-punk a un rock árido, el cual, muchas veces se resentía. Algo que no pasa en su segundo álbum, donde la paleta sonora es mucho más rica, y donde incorporan sonidos electrónicos y ritmos más bailongos. Además, han rebajado el nivel de crudeza de sus guitarras y han dado colorido a sus canciones.

On All Fours’ es un disco extenso, bastante ecléctico, y en el que emplean más tiempo en desarrollar sus canciones. Eso sí, sus letras siguen siendo bastante políticas y sociales. Lo único es que ahora aparecen regadas por sonidos más pop. Eso hace que sus composiciones ganen mucho, porque se meten de lleno en un mundo melódico, y algo psicodélico, que las lleva a comparaciones con bandas como Stereolab o Broadcast. Ahí está esa maravilla de instrumental llamado “Jazz (In The Supermarket)”, que la verdad es que resulta muy entretenida, a pesar de que solo cuenta con unos coros, y se va casi a los cinco minutos. O la delicada “P.T.S. Tea”, donde se ponen juguetonas para hablar de el genero no binario de una de ellas.

El uso de sintetizadores analógicos ha hecho que la electrónica cobre bastante protagonismo en su música. Además, lo hace de diferentes maneras. Está el modo más efusivo y dance, que es el que aparece en la extraordinaria “Sad Cowboy” (ojo con su subidón final en plan house). Pero también de forma más delicada y ensoñadora, como es el caso de la sedosa “Bang”, y de “A-Men”, que cierra el álbum de una forma bastante delicada. Eso sí, para los que prefieren su mundo más crudo, también hay una buena dosis de guitarras. Y lo mejor es que, aquí, también lo hacen de diferentes formas. Tenemos el dance-rock de “Badibaba” y “The Crack”, en las que se nota que Dan Carey, su productor, está detrás de los mandos de algún disco de Franz Ferdinand. Y luego nos encontramos con un tema como “Closing In”, que es más tranquilo y cuenta con un piano housero, pero que también tiene una buena dosis de guitarras.

Es cierto que les falta pulir un poco su propuesta y aprender a recortar un poco -sus 54 minutos son totalmente excesivos-, porque a veces andan algo perdidas, pero la verdad es que han mejorado respecto a su álbum de debut. Y eso ya es algo.

7,5

Jade Hairpins – Harmony Avenue

Supongo que un día de estos habrá que poner a Talking Heads como un estilo propio de música que ha servido de influencia para cientos de bandas en las últimas cuatro décadas. Entre ellas, Jade Hairpins, un nuevo grupo formado por dos miembros de Fucked Up, que hacen una música que tiene muy poco que ver con lo que hacen con su banda madre. Ya no solo porque tenga un claro protagonismo de la electrónica, también porque, por aquí, predominan los sonidos pop más cálidos; esos que juegan con mundos más étnicos.

Para ser justos, hay que decir que no solo viven de las enseñanzas de la mítica banda neoyorquina. De hecho, este “Harmony Avenue”, se abre con ‘J Terrapin’, un corte que, a mí, personalmente, me ha recordado a los primeros Supergrass. Y la verdad es que mola bastante, porque le dan un toque de humor y se dejan llevar muy bien por sonidos británicos más añejos. De hecho, en ‘Mary Magazine’ se acercan bastante al Bowie más glam. Y, como estamos ante un cumulo de influencias, en ‘(Don’t Break My) Devotion’ y en la espectacular ‘Motherman’ cierran el circulo, y se dejan llevar por su pasión por LCD Soundsystem.

Si nos vamos a su faceta Talking Heads, nos encontramos con una banda de lo más solvente e interesante. Tanto cuando tiran hacia un lado más pop, como es el caso de ‘Yesterdang’ y ‘Broadstairs Beach’, como cuando se ponen un poco más estridentes y caóticos, como en ‘Post No Bill’, solucionan papeleta muy bien. Es algo que no es fácil, porque estamos hablando de uno de los mejores grupos de la historia. Y lo mejor es que, a lo largo del disco, siguen dando buenas muestras de ello, y nos dejan temas tan notables como ‘Dolly Dream’ y ‘Truth Like a Mirage’.

Estamos ante un álbum de debut interesante y divertido, en el que, quizá, se les ve demasiado sus influencias, pero eso no quita que se hayan sacado de la manga una colección de canciones notable.

7,5

LCD Soundsystem – Electric Lady Sessions

lcd soundsystem_electric lady

Hay que reconocer que, para ser un grupo más centrado en la electrónica, LCD Soundsystem tienen un directo de lo más potente. De hecho, es algo que explotan bastante, ya que estamos ante su tercer trabajo en directo. Aunque es un directo de estudio grabado en tres días, así que tiene algo de truco. Algunos os pensareis que tiene de interesante un disco en vivo a estas alturas, yo también lo hago, pero aquí encontramos un par de alicientes. Por un lado, están bien comprobar la fuerza que tienen en vivo las canciones de su último trabajo (y alguno de sus clásicos). Por el otro, están las versiones, que es lo más interesante del álbum.

Un disco que empieza con ‘Seconds’ ya tiene mi atención absoluta. James Murphy y su banda han elegido la que, para mi gusto, es la mejor canción de la carrera de The Human League (esa línea de teclado es insuperable), y la han llevado a su terreno. Sobre todo, por ese bajo tan sucio que planea durante todo el tema. Además, Murphy lo canta estupendamente, y con él confirman que el synth-pop de principio de los ochenta fue una gran influencia en su “American Dream”. De hecho, otras de las versiones de este directo, es la de ‘(We Don’t Need This) Fascist Groove Thang’, el single con el que debutaron Heaven 17 en 1981. Algo curioso, porque es una banda formada por dos antiguos miembros de The Human League. Les ha quedado bastante bien y mucho más potente que la canción original. Pero, quizá, la mejor versión sea la que hacen del ‘I Want Your Love’ de Chic. La han acelerado bastante, y la han hecho totalmente bailable. Además, no se han olvidado de la guitarra funky tan Neil Rodgers.

De las canciones de su último trabajo que han elegido, me quedo sobre todo con la aceleración que le han dado a ‘Tonite’, que ya era de lo mejor de ese disco. Pero también con el punto más rock que tienen ‘Emotional Haircut’ y ‘I Used To’, que han ganado en fuerza. Sin embargo, ‘Call The Police’ pierde fuelle en su versión en directo. Menos mal que, tanto ‘American Dream’, como ‘Oh Baby’, también suenan más consistentes en directo.

Supongo que la idea de este disco es que te entren ganas de asistir a un concierto suyo, y sí es así, conmigo lo han conseguido.

7,8

25 Canciones: Duran Duran

Duran-Duran8

Sí, ya sé que Duran Duran no es una banda que tenga mucho que ver con la línea del blog, pero es un grupo al que le tengo un enorme cariño. Fue la primera banda de la que me hice fan, allá por 1984, cuando tenía 7 años, y creo que tienen una enorme colección de canciones. Además, no soy el único que lo piensa, los organizadores del Sonar también son fans, y los han confirmado para la próxima edición de su festival. Así que, por un momento, no penséis en los pelos cardados, las hombreras, y el maquillaje, y atended a las canciones, que merecen mucho la pena.

Duran Duran fue una banda que se moldeó en los años 80, y sufrió los cambios de aquella década, tanto estilísticos como musicales. No fueron los únicos, y pesos pesados tan grandes como David Bowie (con el que Duran Duran tienen más de una conexión), o Stevie Wonder, también sucumbieron a los excesos de aquellos tiempos. También fueron una banda de lo más prolífica, como casi todas las de su época, y en apenas ocho años sacaron cinco discos de estudio y un directo, además de tres de singles sueltos (de hecho, los tres primeros salieron entre el 1981 y 1983). Este es un dato importante, ya que a partir de su tercer trabajo la calidad de sus canciones empezó a decaer y se dejaron llevar por unas producciones que no les iban nada bien.

En su primer trabajo, Duran Duran estaban más cerca del synth-pop y de la new-wave que del pop que les haría mundialmente famosos un par de años más tarde. En él ya mostraban un enorme talento para hacer temas redondos, y cómo promocionarlos. Y es que, con el vídeo de Girls On Film, su tercer single, ya tuvieron su buena dosis de polémica. La escasa ropa que llevaban las protagonistas del clip, que luchaban en un ring de boxeo mientras ellos tocaban la canción, hizo que censuraran el vídeo en varios países, y con la polémica creció su fama. Este no es el único tema redondo del álbum, ya que cuenta con otro clásico como Planet Earth, que fue su primer sencillo, y su primer top 10 británico. Es un corte muy synth-pop (en aquellos momentos era lo que estaba de moda), directo, que cuenta con un punteo de guitarra que se convirtió en un clásico instantáneo. En general, el álbum, tiene un tono muy oscuro, como bien lo certifica Careless Memories, otro de los singles, o Sound Of Thunder, un corte realmente dark. Un buen debut.

Con Rio llega la confirmación del estrellato, y el éxito al otro lado del charco. Es un disco mucho más pop, donde las melodías sintéticas ya no son las protagonistas, y donde aparecen  los saxos, como en todos los putos discos de los 80. Todos los críticos coinciden en que es su mejor trabajo, y es muy probable que tengan razón. Por lo menos es su mejor colección de canciones, y donde encontramos más de hits. Contiene Hungry Like A Wolf, que no solo es uno de los mejores temas de los 80, también es la canción que nunca han podido superar. Y también está el enorme corte que da título al disco, ese gran single llamado New Religion, o temas más desconocidos, pero igual de buenos, como Last Chance On The Starway o Hold Back The Rain. Por último aquí nos encontramos con la preciosa Save A Prayer, su primera gran balada.

Casi sin tiempo para descansar, y muy poco antes de sacar su tercer trabajo, editan Is There Something I Should Know?, su primer número uno en Reino Unido. Y es que, tras el éxito de Rio, había que aprovechar el tirón y sacar algo entre disco y disco. Además, se estaban empezando a convertir en todo un fenómeno de fans, tanto en Europa como en Estados Unidos. Dicho así, suena un poco mal, ya que lo que hoy entendemos por grupo para fans es otra cosa muy diferente, y un producto prefabricado. Duran Duran eran los ídolos de las jovencitas, eso es cierto, y eran portada de la Super Pop y la Vale casi todas las semanas, pero eran un grupo de verdad. De hecho, más de una vez se les ha reconocido como unos grandes instrumentistas. Incluso los heavies que se mueren por un punteo bien tocado, les tenían algo de cariño.

Con la llegada del éxito masivo surgen los primeros ataques de la prensa británica, que tacha Seven and the Ragged Tiger de disco aburrido, insípido, e incluso patético. Ellos permanecen ajenos a todo esto y se dedican a sacar hits para reventar pistas. Es es cierto que se han pasado al sonido totalmente ochentero, y que  la producción es mucho más sintética, pero con ella consiguen hacer un tema como The Reflex, el que es el mayor éxito de su carrera. Es una canción muy comercial, con unas guitarras cercanas al funk, y un estribillo que llega tras un puente magnifico. Fue el corte que eclipsó al resto del álbum, y, aunque New Moon On Monday y Union Of The Snake también fueron un éxito, siempre será recordado como el disco que contenía The Reflex.

Tras su tercer trabajo, una vez más, se preocupan de mantener la atención de sus fans entre disco y disco, y en 1984 editan Arena, su primer álbum en directo. Grabado en Oakland, el álbum cuenta con varios de sus hits en vivo, y un gancho que lo llevó a ocupar los primeros puestos de las listas de medio mundo. Se trata de Wild Boys, el tema inédito que venía en el disco, que fue un bombazo (en aquellos días era casi imposible no ver su vídeo en plan Mad Max a todas horas  en la tele), les mantuvo en candelero un tiempo más. Además, fue la primera canción que les produjo Nile Rodgers, que unos meses antes había hecho un remix de The Reflex, y más tarde estaría a los mandos de su siguiente trabajo. Arena es un disco de transición (como casi todos los trabajos en directo), que cumplió su cometido de mantenerles en lo alto mientras se tomaban un descanso, o hacían otras cosillas.

En 1985 el grupo empieza a tener las primeras diferencias, y se dividen en dos bandos que terminan en dos proyectos paralelos. Por un lado, los hermanos Taylor, más preocupados de hacer cosas un tanto más rock, se unen a Robert Palmer, y forman The Power Station, banda con la que obtienen un par de éxitos. Por el otro, Simon Le Bon y Nick Rhodes, forman Arcadia, un grupo más cercano al sonido de Duran Duran, que tan solo consiguió el éxito con su single Election Day. Eso sí, tuvieron tiempo para atender la llamada de los productores de Panorama para matar, la decimocuarta película de James Bond, y hacer el tema principal. A View To A Kill es una canción que funcionó muy bien (recuerdo que, con 9 años, me lo compré ahorrando parte de mi paga semanal), pero no es un tema excesivamente interesante.

El principio del declive, y el final de los temazos llega con Notorious. La producción tan funk que le dio Nile Rodgers a este álbum, no les sentó nada bien, y de él solo se puede rascar el tema principal, que fue un éxito, y Meet El President, que tiene su punto con esos coros femeninos. Pero es mucho peor lo que vendría a continuación con Big Thing, un trabajo en el que intentan meterse en sonidos más electrónicos, incluso acercándose un poco al house, y se la meten de pleno. Era malo con ganas, y de él solo se podría rescatar I Don’t Want Your Love. Lo mismo se puede decir de Liberty, su siguiente trabajo, que no fue mal comercialmente, pero artísticamente sí deja mucho que desear. Aun así, cuenta con Violence Of Summer, que no está nada mal. Tras él, tocaba un descanso, y un cambio de mentalidad.

Con el grunge y la música alternativa de pura actualidad, Duran Duran vuelven en 1993, y, contra todo pronóstico, consiguen triunfar a lo grande. La década de los ochenta ya les pilla muy lejos, y no es plan de recuperar el sonido de aquellos años. Mucho más serios, trajeados, y sin apenas sintetizadores, sorprendieron a medio mundo con Ordinary World, un pedazo de baladón que los volvió a meter en los primeros puestos de las listas. Estaba incluida en el que se conoce como The Wedding Album, ya que no tenía título y en su portada salían fotos de gente casándose. Pero no fue el único tema decente del álbum, también estaba por aquí Come Undonde, un elegante tema cercano a la pista de baile, que también fue un éxito. Lo malo es que tras este álbum volvieron a las andadas, y en sus siguientes años de carrera hay muy poco donde rascar. Un disco de versiones, que fue calificado injustamente como el peor trabajo de la historia – de él se puede coger la versión del Perfect Day que hicieron de Lou Reed, que era bien bonita y atmosférica, muy en la línea de lo que hacen ahora Beach House -, y unos cuantos discos que han pasado sin pena ni gloria. Eso sí, en uno de ellos estaba Electric Barbarella, que no estaba nada mal.

No sé qué estarán haciendo en la actualidad (creo que están grabando un nuevo trabajo), pero no son tontos, y en sus conciertos tocan casi todos los hits de los años ochenta, así que seguro que merece la pena verlos encima de un escenario. Ya sé que no será igual que hace treinta años, pero tiene el atractivo de la nostalgia de aquella época. 

TV on the Radio – Seeds

tv on the radio

Los neoyorquinos TV on the Radio han pasado por una época un poco difícil que ha dejado la banda en un segundo plano. La muerte de su bajista en 2011 les dejó sin ganas de hacer canciones por un tiempo, y les llevó a plantearse su futuro como grupo. Afortunadamente, hace poco más de un año se reunieron otra vez para volver a grabar algo juntos, y ver cómo se las apañaban. De esas sesiones de grabación salieron Mercy y Million Miles, las dos canciones que publicaron sueltas a finales del año pasado, y que no vienen en este nuevo trabajo. Estos dos temas les sirvieron para volver a coger el ritmo, y prepararse para lo gordo. Y es que, según los miembros del grupo, esta es la mejor colección de canciones que han hecho nunca. Esto algo que dicen todas las bandas de sus últimos trabajos, pero, en este caso, parece no van mal encaminados.

tv 2

Soy muy partidario de que los grupos se tomen un descanso largo cuando su carrera está atascada, algo que ya le estaba pasando a la banda de Brooklyn. Nine Types of Light, su anterior trabajo, me pareció un tanto irregular, y en él vi un principio de estancamiento por parte de la banda que no me gustó nada. Algo que brilla por su ausencia en este Seeds, que suena fresco, y sin apenas hay fisuras.

Tanto Happy Idiot como Careful You, los dos singles que han adelantado, ya avisaban de que estaban en muy buen estado de forma, pero esto es mucho mejor de lo que me podía imaginar. Es un álbum ecléctico, en el que apenas hay disco, ese que practicaban en Dear Science (mi disco favorito suyo), y sí muchas baladas (o semi-baladas) épicas marca de la casa. Hay cuatro o cinco canciones de este tipo, y todas me parecen brillantes, aunque las que me han conquistado del todo son Love Stained (ese pedazo de estribillo se lo merece todo) y Trouble, que es una absoluta preciosidad. Luego está Right Now, que por poco no se podría meter en esta categoría, y es de lo mejor que han hecho nunca. De ella se podría decir que es pop bailable, pero tampoco sería muy acertado. Lo dejamos en que es una canción que puedes bailar mientras se te cae la lagrimilla.

Si nos vamos a los temas más potentes, tampoco podemos poner muchas pegas, ya que hay verdaderas joyas como Could You (esa trompeta me parece lo máximo), las rockeras Winter y Lazerray, en la que casi parecen Los Ramones más playeros, y Ride, que se podría decir que es mi canción favorita del disco. Su larga intro de piano no le resta nada de puntos a la canción, todo lo contrario, hace que la entrada del resto del tema sea mucho más espectacular. Se podría decir que es uno de los temas más abiertamente pop que han hecho nunca, aunque también es cierto que no renuncian a esas guitarras lineales y distorsionadas que tanto les gustan. Una pasada de canción.

No sé si seré yo, que estoy muy receptivo, pero hacia mucho que no disfrutaba así con un disco de TV on the Radio. Además, con cada escucha que le doy, más me gusta.

8,7

Selección 2013 (11ª Parte)

seleccion2013_011

Ya está aquí la última recopilación de novedades del año (la siguiente ya será la de las mejores canciones de 2013), y llega cargada de adelantos de 2014, que para eso casi estamos en diciembre. Nuevos temas de Dum Dum Girls (más oscuras que nunca), de EAGULLS, de The Notwist, o Neneh Cherry, que se juntado con Four Tet, y ha sacado un temazo. También está por aquí la versión que hacen Joanna Gruesome del Tugboat de Galaxie 500, y el Black Tambourine de Withered Hand, mi canción favorita de las últimas semanas.

Por cierto, la portada, como siempre, se la debo a Adolfo, que se ha levantado un tanto religioso esta mañana.

  1. Through and Through / Dream Boys 4:22
  2. Black Tambourine / Withered Hand 2:55
  3. Avenue Girls / Comet Gain 2:33
  4. Hindsight / The Stevens 2:09
  5. Eyes / Motorama 2:27
  6. Tugboat (Galaxie 500 cover) / Joanna Gruesome 5:08
  7. Lost Boys and Girls Club / Dum Dum Girls 3:24
  8. The Dolphins / Peak Twins 3:29
  9. Lean / The National 4:31
  10. The View from the Train Window / Jeremy Jay 3:33
  11. Tough Luck / EAGULLS 4:01
  12. Not Gambling / Shocking Pinks 4:00
  13. Close To The Glass / The Notwist 3:02
  14. Blank Project / Neneh Cherry 4:05
  15. You’re Not Good Enough / Blood Orange 4:21
  16. Shine Your Light / Gap Dream 3:42
  17. I Was a Streetlight / Grass House 4:34
  18. El Rito / Destroyer 3:37
  19. Tomorrow / Shearwater 2:51
  20. Fonfria / Mequetrefe 9:48 

Recomendaciones en Streaming: Shocking Pinks – Not Gambling

shocking pinks

Vuelven Shocking Pinks, y lo hacen a lo grande, con un triple LP que saldrá a la venta el 18 del próximo mes de febrero. El proyecto del neozelandés Nick Harte es uno de los casos más injustamente ignorados de los últimos años, y su último y, homónimo, trabajo, era una auténtica joya que muy poca gente escuchó. Quizá por eso ha tardado seis años en volver, pero afortunadamente, lo hace en muy buena forma. Not Gambling, el primer adelanto del disco, es un tema oscuro marca de la casa, en el que juega con la electrónica y el pop de una forma envidiable. A ver si los otros 33 cortes que contiene el disco, están igual de bien. Por cierto, ha compuesto más de 300 temas en estos últimos seis años, por lo que deduzco que tiene cuerda para rato.

Holy Ghost! – Dynamics

Holy-Ghost-Dynamics

No soy muy seguidor de todo el rollo de DFA, me gustan algunos discos obvios (LCD Soundsystem o The Rapture), pero su rollo me termina cansando. Algo que me pasaba con el primer trabajo de Holy Ghost!, que no me terminaba de entrar del todo. El dúo de Brooklyn facturó un debut irregular en el que dejaban ver su calidad, pero también algunos momentos mediocres. Pero eso fue hace dos años, y ahora vuelven con un segundo trabajo con unos cuantos aciertos más que ese primer trabajo. Claro, que también tiene unos cuantos errores garrafales. Y es que, seamos sinceros, no son la leche, pero tienen algo que mola.

holy

Dynamics es un álbum mucho más pop, y lo demuestran a las primeras de cambio con Okay. En este tema se van hacia un rollo synth-pop que les sienta de maravilla, y tiene un cierto toque a italio-disco que le da otro punto al tema. Supongo que es uno de los temas donde ha metido mano Alan Palomo, una de las mitades de Neon Neon, y experto en estos sonidos. Pero no hay que olvidar el sello en el que se alojan (James Murphy colabora en el álbum), y Dumb Disco Ideas es una buena forma de hacerlo. Esta canción es puro DFA, y a lo largo de sus ocho minutazos encontramos un ritmo disco, bajos funkys y una buena dosis de cencerro (lo que gusta el cacharrito a los grupos de esta discográfica). Es un tema curioso, en el que tienen que pasar más de cinco minutos para oír el glorioso estribillo, pero que no aburre en ningún momento. Además, como nota curiosa, tiene unos coros que van creciendo, y que supongo que serán un homenaje a los Beatles (sí, es raro ver a un grupo de DFA homenajeando a los de Liverpool). Es una maravilla, y para mi gusto, el mejor tema del álbum. Y es que de las tres canciones que encontramos de este palo, es en esta donde mejor resuelven esas ideas, ya que Dance Little Closer les ha quedado un tanto sosa, y solo se salva por un estribillo resultón. Menos mal que en la otra (Bridge and Tunnel), sí que vuelven a acertar. Su regustillo a música disco, y su estribillo, en el que cantan “Back to NYC”, hacen de ella otro de los grandes momentos de Dynamics.

De sus incursiones en el pop más convencional, salen bien parados en Changing of the Guard, que funciona por ese toque New Order, y si nos ponemos poco exigentes, también I Wanna Be Your Hand. Y es que comenten el típico error de banda electrónica que intenta hacer una canción con una estructura pop. Sinceramente, no sé cuál es la razón para meter una balada tan ochentas como It Must Be the Weather a mitad del disco, pero la han cagado. Son seis minutos que rompen todo el ritmo de este trabajo, y no van a ningún lado. Pero bueno, ellos sabrán lo que hacen. Además, se lo perdonamos porque a final del disco nos entregan una Don’t Look Down enorme, donde se valen de un ritmo a lo Moroder y un estribillo épico para hacer el otro gran tema de este trabajo. Y es que está claro, lo que mejor les sienta es el pop electrónico. Solo hay que escuchar Cheap Shots, el tema con el que lo cierran, en el que casi parecen Delorean.

Es una pena que en algunos momentos intenten convertirse en una banda de rock, y no hagan un disco entero de pop bailable. No serían una banda tan irregular, y sobre todo, serían más divertidos.

7,3