Drab Majesty – Modern Mirror

drab majesty

Drab Majesty van a por todas. El proyecto de Andrew Clinco, o Deb Demure, que es su nombre artístico, se ha convertido en uno de los grandes valores del nuevo pop gótico. Lo han hecho poco a poco, definiendo su sonido en cada disco, y escalando en popularidad con cada entrega. Hasta llegar a este tercer trabajo, donde han tirado la casa por la ventana, yéndose a grabar a Grecia junto a Josh Eustis (Telefon Tel Aviv), y puliendo su sonido hasta convertirlo en algo totalmente asequible para el gran público. El resultado no puede ser mejor, y se puede decir perfectamente que estamos ante su mejor trabajo.

Lo primero que llama la atención de “Modern Mirror”, es que es bastante menos electrónico que su predecesor. Más que nada, porque las guitarras suenan más distorsionadas, y las canciones tienen una estructura más cercana al rock. Pero, contradictoriamente, es un trabajo mucho más pop. Solo hay que escuchar un tema como ‘The Other Side’, en el que sí que se ponen un poco más electrónicos, y se meten de lleno en un mundo un tanto más new-romantic. Y lo hacen a lo grande, porque se han sacado de la manga un estribillo brillante al que es imposible resistirse. Como es imposible resistirse a ‘Dolls in the Dark’, el que podríamos calificar como el himno synth-pop del disco.

No pueden negar que The Cure ha sido una gran influencia en este trabajo. Tanto en su lado más oscuro, como en su lado más luminoso. Y es que, la banda de Robert Smith nos ha dejado enseñanzas para unos y para otros. Ahí está ‘Elipsis’ y sus guitarras limpias y efusivas. Algo a lo que también recurren en ‘Oxytocin’. Pero también saben cómo adentrarse en un mundo más oscuro e introspectivo. Lo hacen muy bien ‘Noise of the Void’ y ‘Long Division’, las dos baladas del disco, las cuales son una auténtica delicia. Sobre todo la segunda, donde se acercan a terrenos más dream-pop. Aunque, eso sí, para acabar el disco, vuelven a su lado más pop y más luminoso, dejándonos ‘Out of Sequence’, una canción maravillosa donde las guitarras limpias vuelven a convertirse en las protagonistas.

No cabe duda de que estamos ante el disco de confirmación de Drab Majesty, y el trabajo que les puede abrir las puertas a un público más allá del mundo gótico. Y es que, es uno de los álbumes de este 2019.

8,2

Drab Majesty – The Demostration

Drab-Majesty

No me sorprende mucho que, de vez en cuando, me dé una ventolera gótica y me ponga a escuchar este tipo de música. Más que nada porque siempre me ha intrigado bastante, lo cual supongo que será por haber crecido con las canciones de Depeche Mode o The Cure de fondo. Pero lo cierto es que siempre ha sido una cosa musical y no estética, ya que el mundo del negro, los cardados y el maquillaje, no es lo mío. Ahora mismo me encuentro en una de esas épocas en el que este tipo de música me seduce bastante, y le estoy dando cancha a unos a cuantos discos de este estilo que han salido este año. El primero es el segundo trabajo de Drab Majesty, un grupo de Los Angeles liderado por el andrógino Deb Demure, que ha sacado un disco que no defraudará a los seguidores del mundo dark.

The Demostration” es un paisaje sonoro de lo más oscuro, en el que cabe un poco de todo. Hay retazos de The Cure y de Cocteau Twins, pero también hay una influencia evidente del synth-pop más dark, y las bases electrónicas potentes están a la orden del día. Solo hay que escuchar la fantástica ‘Dot In The Sky’, el tema que aparece tras la intro inicial. Es una pequeña joya, en la que las guitarras limpias, tan propias de este género, se juntan con una capa de ritmos sintéticos un tanto bailables. Algo así como lo que suelen hacer Cold Cave, banda de la que, por cierto, han sido teloneros. No vuelven a la pista de hasta el cierre el disco, donde nos estregan otra maravilla llamada ‘Behind The Wall’.

Gran parte del disco tiene un ritmo pausado, pero, a la vez, suena de lo más potente y épico. Una vez más, la culpa la tienen las guitarras, tan sumamente claras, pero también los paisajes ensoñadores de teclados. Y si a esos dos ingredientes le unimos la voz profunda de Demure, nos encontramos con ese tipo de temas perfectos para darse una vuelta por un oscuro bosque otoñal. Vamos, que eso es lo que me viene a la cabeza cuando escucho ‘39 by Desing’, ‘Not Just a Name’ o ‘Forget Tomorrow’. Aunque hay que decir que los mejores momentos del álbum llegan cuando aparecen ‘Too Soon to Tell’ y ‘Cold Souls’, que son maravillosas. Y para los que quieren sonidos un poco más duros, y algo de distorsión, tienen la contundente ‘Kissing the Ground’.

Mención aparte merecen los remixes que acompañan el disco, donde Cold Cave convierten en un rompepistas ‘Too Soon to Tell’, y donde Silent Servant le quita un poco de suciedad a ‘Kissing the Ground’. Los otros dos no merecen mucho la pena.

Saquemos el gótico que todos llevamos dentro.

7,9