Fred Again.. – Actual Life (April 14 – December 17 2020)

Fred John Philip Gibson, más conocido como Fred again…, o FRED, tan solo tiene 26 años, pero ya cuenta con una carrera como productor que ya quisieran muchos. Ha estado a los mandos de los discos de buena parte de la música británica actual, como Stormzy, FKA Twigs o ese pedazo de single que sacó Romy de The xx el año pasado. Pero también sabe que lo que es trabajar con veteranos de la talla de Brian Eno (su mentor), Underworld o Roots Manuva. Además, puede presumir de ser el productor más joven con un Brit Award. Pero ahora, tras estar editando singles un par de años, ha llegado el turno de que sean sus propias canciones las que cobren protagonismo.

Con un título como ‘Actual Life (April 14 – December 17 2020)’ ya os podéis imaginar por donde van los tiros en este trabajo. Sí, esa mierda de año pasado que vivimos, y que seguimos viviendo, es el tema principal de este disco. Pero no penséis que es un álbum con un tono triste, el músico británico guarda en todo momento la esperanza de que esto se acabará pronto. De ahí ese “We Can Make It Through” que aparece a lo largo de casi todo el disco, y que viene de Carlos, un obrero de Atlanta. Porque, esa es otra, ha construido este disco en torno a los samplers de voces de gente de la calle, de amigos, o personas que se ha encontrado en las redes sociales. Y la verdad es que, como idea, es brillante.

Musicalmente, estamos ante un claro ejemplo de lo mucho que ha cambiado la música electrónica en Reino Unido. Por supuesto, hay muchos momentos centrados en el mundo del club. Pero siempre cuentan con un toque melancólico, como en el caso de “Kyle (I Found You)”, un tema que editó antes de la pandemia. O de las geniales “Dermot (See Yourself In My Eyes)” y “Julia (Deep Diving)”, donde los pianos juegan un papel importante y consiguen hacerte bailar de la forma más melancólica posible. Y es que, hay que reconocer que lo mejor de este trabajo llega cuando se pone más bailongo. Ahí está esa brutal “Marnie (Wish I Had U)”, donde se saca de la manga un contundente beat. O la más oscura “Sabrina (I Am A Party)”, la que, quizá, es la canción más triste del disco, ya que se mete de lleno en el mundo de la depresión.

Donde no me termina de convencer mucho es en los cortes más reposados que beben directamente de James Blake o Bon Iver -en el último interludio del disco canta unos segundos de -“22 (OVER S∞∞N)”. Pero bueno, son casi una anécdota dentro del disco. Además, prefiere acabar el álbum bailando, y con la ayuda de The Blessed Madonna en “Marea (We Lost Dancing)”.

7,8

James Blake – Before Ep

Me sorprende mucho que este nuevo Ep de James Blake no haya tenido una repercusión más grande. De hecho, son muchos los grandes medios que ni siquiera han hecho una crítica de él. Ya no solo Pitchfork, que está en guerra con el artista británico desde hace un par de años, es que ni siquiera aparece en su perfil de metacritic. Y es raro, porque presenta un cambio sustancial respecto a su anterior trabajo. O por lo menos muestra su lado más dance, y eso ya es una buena noticia.

Before’ nos presenta a un James Blake de lo más cómodo con los ritmos más bailongos. De hecho, el mismo ha confesado que, por fin, se siente a gusto empleando su voz en estos ritmos más movidos. Y tengo que confesar que le siente de maravilla. Solo hay que escuchar cómo se emociona a la hora de cantar en “I Keep Calling”, el corte que abre el Ep con bien de ritmos garage. O ese lado más pop que aparece en “Do You Ever”, en la que incluso se atreve a doblar su voz.

Sí es cierto que los otros dos cortes del disco no presentan un cambio muy significativo en su carrera. Tanto el tema que da título al Ep, como “Summer Of Now”, cuentan con esa delicadeza que siempre ha caracterizado su música. Lo único es que en la primera mete una base un poco más machacona, y ensucia un poco la canción al final. Pero la segunda, con esa voz pitufada, podría entrar cualquiera de sus anteriores trabajos.

Creo que James Blake ha hecho bien en acercarse a estos ritmos un tanto más movidos, porque hay que reconocer que se estaba estancado un poco en su mundo introspectivo, y que su anterior trabajo, que a mí me gustó, no tuvo un recibimiento muy entusiasta.

7,6

Mount Kimbie – Love What Survives

Mount-Kimbie-Love-What-Survives

Creo que nunca había puesto un disco de Mount Kimbie en el blog. Y es que, a priori, la música del dúo ingles no es que me vaya mucho, pero, tras escuchar su último trabajo, he cambiado de opinión. Aunque también he podido comprobar que han cambiado un poco su propuesta y ahora están un poco más rock. Así que, ahora que han abierto nuevas vías fuera del dubstep y la electrónica, sí que me resultan atractivos. Es más, parte de este disco me recuerda un poco a los Death In Vegas más rock, y eso siempre mola.

Love What Survives” no puede empezar mejor. ‘Four Years and One Day’ es un tema de corte electrónico, pero su oscuridad y ese bajo que entra al final, hacen de él la introducción perfecta para alguien que busca algo más que un disco de pura electrónica. Además, va in crescendo, y casi se acaba convirtiendo en un tema de krautrock. Por si esto fuera poco, continúan con su toque más rock en la espídica ‘Blue Train Lines’, en la que King Krule vuelve a colaborar con ellos, y casi vomita la letra. Por si esto fuera poco, en ‘You Look Certain (I’m Not So Sure)’, llaman a la cantante francesa Andrea Balency, y se montan un Stereolab de manual. Además de llegar al jungle desde una perspectiva rockera en ‘Delta’.

También hay espacio para su faceta más electrónica y ambient en este disco. Ahí están las maravillosas ‘Audition’ y ‘SP12 Beat’, con las que uno se puede echar algún baile que otro. Y si ya nos vamos a su faceta más relajada, nos encontramos con esa extraña, pero tremendamente interesante, ‘Marilyn’, en la que el joven Micachu pone a la voz. Aunque si hablamos de colaboraciones, hay que mencionar a James Blake, que aparece por partida doble. Además, sus seguidores estarán contentos, porque le han hecho dos temas de R&B a su medida. Curiosamente, es la parte del disco que menos me gusta.

Ha sido toda una sorpresa para mi ponerme a escuchar este disco, y en encontrarme con uno de los trabajos más interesantes que he escuchado en los últimos meses. Así que sí, Mount Kimbie, molan.

7,9

Daughn Gibson – Me Moan

Con su primer trabajo, Daughn Gibson consiguió sorprender a más de uno, y se llevó una críticas muy positivas en casi todos los medios. Su mezcla de dupstep, country y algo de americana, cuajó e hizo de él una de las promesas del año pasado. Ahora vuelve con su segundo trabajo, con nuevo sello (se ha mudado a Sub-Pop), y un ligero cambio de sonido. Mucho más oscuro, menos electrónico, y con un toque mucho más fronterizo. Quizá, de buenas a primeras pierda todo el encanto que tenía su primer álbum, pero el disco cuenta con unas cuantas buenas canciones. Vale, ahora casi no hay cajas de ritmos, pero tiene una producción más profesional, y se nota que el chico ha querido hacer algo grande.

Me Moan se abre con The Sound of Law, ese primer, e impactante, single que ya puse por aquí. Es una canción oscura, muy Nick Cave (es imposible no comparar su voz con la de músico australiano), y todo un pepinazo de apenas tres minutos de duración. Phantom Rider es uno de los temas que más recuerda a su primer trabajo, ya que es de los pocos en el que una caja de ritmos es la protagonista. Tampoco necesita mucho más para que la canción funcione, tan solo un estribillo resultón, y ya está, ya tenemos otro temazo. Uno de los temas que más loco me tiene es Mad Ocean, principalmente por esa melodía que se come todo (¿alguien me puede decir que instrumento es ese?). The Pisgee Nest y You Don’t Fade no me dicen demasiado. Hay que llegar a Franco, para volver a encontrarse con las maquinas, y con otro gran tema. Pero es en Won’t You Climb donde saca todo el talento, y nos entrega de una de las mejores canciones del disco. Preciosa, sin duda. Tampoco está nada mal The Right Sings, donde se vuelve a poner oscuro, y saca a paseo una guitarra que casi suena como un sitar. Aunque ninguna llega a Kissin On The Blacktop, y ese toque sensual de bar de carretera que tiene la canción (creo que está la tocó en el primavera). Para acabar, nos deja las dos canciones muy diferentes. En All My Days Off se pone clásico, y tira de Steel guitar, y en Into The Sea vuelve a su primer trabajo -por cierto, que en esta canción es donde más se nota la presencia del piano, un instrumento que estaba muy presente en All Hell-. Las dos funcionan muy bien, y son el broche perfecto para cerrar el disco.

Es un trabajo notable, y está a la altura de su primer trabajo. No creo que lo supere, pero al menos tampoco ha ido marcha atrás.

7,9

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