Magdalena Bay – Mercurial World

Estoy un poco alucinado con todo el boom que hay alrededor de Magdalena Bay. Y es que, hasta hace un par de semanas, no tenía ni idea de que existía este grupo, y ahora no paro de ver críticas realmente entusiastas de su álbum de debut. Supongo que uno no puede estar a todo y de vez en cuando se me escapan algunas bandas. Pero bueno, más allá de su repentino éxito, el caso es que el dúo de Los Ángeles formado por Mica Tenenbaum y Matthew Lewin suena bastante bien y tienen canciones de sobra para justificar este hype.

Tengo que reconocer que la incoherencia de este ‘Mercurial World’ hizo que en un principio me echara para atrás. Y es que estamos ante un popurrí de influencias que resulta un tanto abrumador de buenas a primeras. Porque sí, el nexo en común puede ser el pop electrónico, pero estas canciones beben de la psicodelia a lo MGMT o Tame Impala, del funk setentero, del synth-pop de los ochenta, de Grimes, o de Gwen Stefani. De hecho, estas dos últimas las mencionan ellos mismos. Pero sí es cierto que, al final, consiguen hacer temas notables con todas esas influencias y que el disco tiene unos cuantos hits redondos.

Una de las cosas que más me gustan de este trabajo es como conjugan los bajos y las cajas de ritmos. En casi todas las canciones logran dar con una base rítmica de lo más chula. De hecho, yo diría que es su ingrediente principal y que luego, según les venga bien, van metiendo un sonido u otro. Así, en “Mercurial World”, tiran hacia mundo más psicodélicos e incluso se vienen arriba con un momento que es puro breakbeat. Pero, inmediatamente después, cambian de tercio y se van a un pop de tintes ochenteros en “Dawning of the Season” y “Secrets (Your Fire)”. Y ojo, que en la segunda también se acercan al funk más sintético. Y, como estos cambios de rumbo son una constante a lo largo del álbum, en “You Lose!” ensucian su sonido para acercarse a la Grimes más punk.

Sí es cierto que en la segunda parte del álbum bajan un poco el listón y que, quizá, han metido dos o tres canciones de más. Pero también es cierto que aquí nos dejan los mejores cortes del álbum. Empezando por “Chaeri”, el que es el hit del disco. Aquí se van hacia un pop electrónico un tanto más ensoñador y menos efusivo que tiene su zenit en su precioso estribillo y en su final mucho más dance. Pero también les funciona muy bien el dance-pop tan 70s que se sacan de la manga en “Hysterical Us” y que casi parece un remix de una canción de Tennis. Y, para terminar, nos dejan dos temas muy distintos, pero igual de interesantes. Primero nos encontramos con una “Dreamcatching” que es una pequeña locura llena de cambios de ritmo frenéticos-atención a su contundente bombo final-. Pero el último giro de sonido llega con “The Beginning”, todo un hit de pop bailongo que cuenta con un piano que es una autentica delicia.

8

Ah-Mer-Ah-Su – Hopefully Limitless Ep

Si echamos un vistazo al mundo de la música pop, podemos comprobar que hay muy pocas artistas trans en ella. Por lo menos en su parte más visible. Desgraciadamente, las personas transexuales siguen siendo tratadas como ciudadanos y ciudadanas de segunda. Y eso es algo que sabe muy bien Ah-Mer-Ah-Su, una artista de Oakland que lleva años denunciando en sus canciones lo que es ser trans y negra en una industria como esta. Aunque ahora se toma un descanso en su reivindicación, y publica un Ep más esperanzador, que, según ella misma, “hace que se sienta mejor”.

Una de las cosas que más destaca en la música de Ah-Mer-Ah-Su, es su voz, profunda, pero a la vez, muy delicada. No obstante, y salvando las distancias, claro, se la ha comparado alguna vez con la de Nina Simone. Aunque, a mí, particularmente, me recuerda a Nilüfer Yanya en algunos momentos. De hecho, un tema tan estupendo como “No One”, donde nos muestra su faceta más dance y electrónica, no desencajaría dentro de un disco de la artista británica. Incluso tiene un saxo y todo.

A pesar de contar con solo cinco canciones, ‘Hopefully Limitless’ es un Ep un tanto variado. La artista californiana no tiene ningún problema en abrir este trabajo con un tema como “Temperamental”, donde se olvida de su lado más pop, y se va hacia una faceta mucho más reposada que de costumbre. O de cerrarlo con “Tomorrow”, que nos presenta un lado diferente de su música. De hecho, es un corte que, gracias a sus percusiones, me ha recordado un poco a Tune-Yards. Pero sí es cierto que lo mejor llega cuando aparece el pop sin complejos. Y ahí es donde entra una joya como “We Got It All”, todo un hit en el que utiliza la electrónica para impregnar de melancolía la canción. De hecho, me atrevería a decir que, si este tema lo saca alguna de las mega estrellas del pop actual, lo peta.

Creo que, tras dos álbumes y algún que otro single, ya va siendo hora de que Ah-Mer-Ah-Su llegue a un público más amplio. Y este Ep es perfecto para eso.

7,9

Crumb – Ice Melt

Sorprende mucho ver que Broadcast son una influencia tan clara en muchas bandas actuales. Sobre todo, porque, el grupo británico, tuvo mucho reconocimiento entre la crítica, pero nunca fueron una banda con un éxito comercial importante. El caso es que aquí estamos, en pleno 2021 hablando de ellos. Y es que tengo que decir que es el primer nombre que me ha venido a la cabeza cuando he escuchado el segundo trabajo de los norteamericanos Crumb. Bueno, creo que en su primer álbum también tiraban bastante de ellos, pero como yo me he enterado de su existencia hace unos meses, pues no lo sé.

Ice Melt’ es un trabajo que se mueve entre la psicodelia más pop y los sonidos electrónicos cercanos al trip-hop. Y la verdad es que mola bastante, porque han sacado unos ritmos y unas bases de lo más chulas. De hecho, detrás de su producción, está Jonathan Rado de Foxygen, que ya ha demostrado más de una vez lo bien que se le dan estos sonidos. Pero no nos engañemos, la verdadera cabeza pensante de este grupo de Brooklyn es Lila Ramani, cantante y principal compositora de estas canciones. No obstante, gran parte de estos temas fueron creados en un viaje que hizo a Los Ángeles en 2019.

Estamos ante un disco que pasa en un suspiro, y no porque sea corto, que también, sino porque sus temas te van atrapando gracias a sus pequeños detalles. Así, te quedas rendido ante el hipnótico ritmo de “Up & Down”; te dejas arropar por la delicadeza lo-fi de “BNR”, o te metes de lleno en su mundo más ensoñador con “Seeds”. Porque, además, todo esto viene acompañado de la voz de Ramani, que te acoge con su calidez y su serenidad. Y es que, estamos ante un disco en el que no hay sobresaltos, y en el que se lo toman con mucha calma. Incluso cuando se animan y nos dejan cortes cercanos a la pista de baile, como es el caso de “Ballon”, que es una pasada. Y bueno, luego tenemos el final de “Tunnel” (all that you had)”, donde sorprenden con unas guitarras de lo más sucias. Pero son las excepciones del disco, porque el resto tira hacía la psicodelia más elegante. Y la verdad es que, escuchando temas como “L.A.” y “Trophy”, no me extraña, porque son una delicia.

Se supone que con este disco tiene que terminar de despegar -su primer trabajo cuenta con millones de reproducciones en las plataformas de streaming-, y espero que así sea, porque se lo merecen.

7,7

Lost Girls – Menneskekollektivet

La artista y escritora Jenny Hval, y el músico Håvard Volden, llevan colaborando más de una década, pero no ha sido hasta ahora, que bajo el nombre de Lost Girls, se han animado a publicar su primer trabajo. Lo que yo no me esperaba, es que se convirtiera en una de mis bandas favoritas de estos primeros meses de 2021. Y es que, no es que yo sea muy de rollos experimentales, y la música de Hval solo me seduce cuando se acerca a mundos más pop, pero tengo que reconocer que está unión si que me ha llamado la atención. 

Menneskekollektivet’ es su álbum de debut, y en él nos muestran una faceta un tanto experimental, pero también muy asequible. Da igual que tan solo contenga cinco canciones y que una de ellas se acerque a los 16 minutos, el uso de la electrónica hace que todo sea mucho más fácil y llevadero. Es más “Love, Lovers”, ese tema que sobrepasa el cuarto de hora, es una pasada. La forma en la que va creciendo, y como poco a poco, se va adentrando en una etérea pista de baile, es alucinante. Algo que también ocurre con el corte titular, que también va subiendo de intensidad a medida que pasan los minutos, y culmina con toda una fiesta electrónica, en la que Hval casi acaba convirtiéndose en una cantante pop.

Parte del álbum se mueve dentro de un mundo más ensoñador en el que no renuncian a los mundos sintéticos. Hval va soltando sus spoken-word entre frías cajas de ritmos y paisajes de teclados algo lúgubres. Y la verdad es que su propuesta no puede resultar más atractiva. Ahí está la delicada y vibrante “Losing Something”, donde pisan el pedal del freno y se relajan un poco más que en el resto del álbum. O “Carried by Invisible Bodies”, en la que dejan que sus cajas de ritmos se aceleren entre un frío mar de sintetizadores. Y para terminar, “Real Life”, donde entran en juego una guitarra un tanto estridente, y unos beats potentes y cercanos al mundo del breakbeat. 

Lost Girls han hecho uno de los discos más impactantes de lo que llevamos de 2021. Un trabajo en el que la experimentación, el uso de la electrónica, y paisajes ensoñadores sintéticos, se fusionan para crear cinco canciones de lo más vibrantes.

8

Jane Weaver – Flock

Me sorprende bastante lo mucho que se está hablando del cambio de rumbo que ha dado Jane Weaver en su nuevo trabajo. Más que nada, porque, a pesar de que siempre se la he metido en la etiqueta folk, con un rápido repaso a su extensa carrera, se puede ver que es una artista bastante más inquieta. De hecho, en sus primeros discos, ya había alguna canción cercana a Broadcast. Y en sus tres o cuatro últimos trabajos ha coqueteado con la electrónica en varias ocasiones. Lo que sí compro es que, ahora, se ha currado un disco en el que están todas esas inquietudes que ha ido cultivando a lo largo de estos años. Y ojo, que está consiguiendo unas críticas bastante buenas, y va muy bien las midweeks de su país -es más que probable que consiga su primer Top 10-.

Flock’ es un disco que lleva años preparando, y eso se nota en el resultado final. Todo está donde tiene que estar, y todo encaja a la perfección. Es un trabajo en el que abunda la electrónica, pero vista desde unas cuantas perspectivas, y siempre de la mano del pop. Además, cuenta con su toque personal: esa voz que puede pasar de la dulzura al alarido en cuestión de segundos. Así que estamos ante un álbum que suena a muchas cosas, pero que tiene bastante personalidad.

Antes comentaba la influencia de Broadcast, y creo que no hay mejor referencia a la hora de hablar de “Heartlow”, el tema que abre el álbum. Aquí se mete de lleno en esa especie de folk algo psicotrópico que practicaba el dúo de Birmingham, y ella misma en varias ocasiones, y lo borda. Algo que repite de forma notable en el tema que da título al disco. La otra gran influencia es el sonido motorik, y por extensión, Stereolab. No es muy difícil que te venga a la cabeza el grupo de Londres en un tema como “Modern Reputation”. Pero no es algo que sorprenda a estas alturas, porque es un sonido que ya ha practicado en más de una ocasión.

Lo bueno de este disco es que tiene un poco de todo. Así, en “The Revolution Of Super Visions”, se mete de lleno en un funk sintético que deja a la altura del betún al irregular nuevo single de St. Vincent. Inmediatamente después, se va una pista de baile elegante, y nos deja “Stages Of Phases”, un tema que bien podrían haber hecho los mejores Goldfrapp. Y no contenta con eso, cierra el disco con “Solarised”, donde se convierte en toda una diva pop. Además, entregando un hit como la copa de un pino.

No cabe duda de que, a pesar de que empezó su carrera en 1993, cuando militó en el grupo de Britpop Kill Laura, estamos ante el disco definitivo de Jane Weaver, y el que la puede llevar a una audiencia bastante más amplia. Además, muy merecidamente.

7,9

Devon Welsh – True Love

Devon-Welsh-True-Love

Majical Cloudz apenas duraron un lustro, pero, en esos cinco años, sacaron dos de los trabajos más interesantes y personales de esta década. El dúo canadiense nos dejó una colección de canciones triste y sincera, con la que casi daban las ganas de cortarse las venas, pero también eran de una belleza realmente impactante. Y es que, su frialdad a la hora de encarar sus texturas electrónicas, y la melancólica voz de Devon Welsh, formaban el equipo perfecto. Algo que se había perdido en la carrera en solitario de Welsh, donde faltaba ese toque un poco más sintético que convertía las canciones del dúo en algo especial. Menos mal que parece que ha recapacitado.

No sé muy bien si ha sido porque su debut de solitario tuvo muy poca repercusión, o porque se ha mudado a Wisconsin y ha encontrado una nueva inspiración, pero su segundo trabajo es bastante más interesante que el primero. También es cierto que las maquinitas vuelven a ser las protagonistas, y las guitarras y los pianos han pasado a un segundo plano.  Y eso, le viene de maravilla a la voz de Welsh. Porque, si atendemos a ‘Dreamers’, el corte que cierra el álbum, y lo mejor que ha hecho en su carrera en solitario, vemos como el mundo electrónico se adapta perfectamente a la intensidad de su voz. De hecho, llevo varios días en bucle con esta canción, que me parece una puta maravilla. Y eso que su estribillo tan solo se nutre de un repetitivo “Yeah!”, pero te conquista a las primeras de cambio con su frase inicial (“He liked the Beach Boys, she liked the Doors”), con la que, además, nos adentra en una historia de amor.

Evidentemente, un disco que se llama “True Love”, va a tener como tema principal el amor. Y es que, según el propio Welsh, le interesa el lado más oscuro e inseguro de las relaciones amorosas. Vamos, que no es que se haya enamorado y nos esté contando los maravilloso que es tener mariposas en el estómago. Más bien, reclama un poco de cariño (‘Uniform’), o busca ese amor verdadero del título. Lo bueno es que, todo esto, lo hace de la forma más emocionante posible. Así, nos encontramos con temas como ‘Somebody Loves You’, ‘Faces’ o ‘Grace’, que son una autentica preciosidad. Además de ‘System’, donde se sale un poco del tono tan reposado que tiene el resto del disco, y se anima un poco más (ojo con las guitarras tan New Order). Algo que debería hacer más a menudo, porque le sienta muy bien.

Puede que no estemos ante un trabajo igual de bueno que los que hacía con Majical Cloudz, pero sí que parece que ha encauzado su carrera en solitario, y que nos va a dar muchas buenas canciones en un futuro. Además, solo por ‘Dreamers’, ya merece la pena prestarle atención a este disco.

7,6

Chromatics – Closer To Grey

Chromatics

Resulta curioso como Chromatics se han convertido en una auténtica banda de culto. Y no es para menos, porque, tras publicar uno de los mejores trabajos de 2012, un par de años después, grabaron un nuevo álbum llamado “Dear Tommy” que todavía seguimos esperando. Y todo porque Johnny Jewel, líder de la banda, destruyo todas las copias físicas que había de ese trabajo tras una experiencia cercana a la muerte. Si a esto le unimos la cantidad de singles que han sacado durante estos años, los cuales eran supuestos adelantos de ese disco fantasma que todavía no tiene fecha de salida, sus apariciones en la última temporada de Twin Peaks, y la influencia que han ejercido en otras muchas bandas, es normal que nos encontremos ante una banda de culto.

Siendo un grupo que no hace las cosas de una forma convencional, tampoco podían editar su séptimo trabajo de una forma normal. Este “Closer To Grey” ha llegado por sorpresa, a mitad de semana, y sin adelantos previos. Algo que no es nada nuevo, han sido muchos los artistas que lo han hecho en estos últimos años. Lo sorprendente es que no sea el disco que nos llevan prometiendo durante cinco años. Pero bueno, no deja de ser nueva música de la banda de Portland, y eso siempre es una buena noticia.

Chromatics siempre han disfrutado llevando a su terreno las canciones de otros, y por eso no extrañará a nadie que empiecen este trabajo con una versión (el anterior daba comienzo con una recreación del ‘Hey Hey, My My (Into The Black)’ de Neil Young). En este caso, han elegido el ‘The Sound of Silence’ de Simon & Garfunkel, impregnándola de ese misterio que le dan a su música, aunque respetando bastante la original. Y ojo, porque no es la única versión del disco, más adelante se atreven con el ‘On The Wall’ de The Jesus and Mary Chain. Una canción que, a su vez, casi era una recreación del ‘Baba O’Riley’ de The Who. Además, con ella, logran dar con los ocho mejores minutos de todo el disco.

En la primera parte del álbum nos encontramos con los Chromatics más bailongos y electrónicos, y la verdad es que ese rollo les sigue funcionando. Temas como ‘You’re No Good’ y ‘Closer To Grey’, reinciden en eso que se llamó “sonido Drive” (algo a lo que también contribuyeron), en el que la fusión de las guitarras limpias y los sonidos electrónicos crean un conjunto intrigante y misterioso. Pero, quizá, lo mejor de este rollo más animado, llegue con ‘Twist The Knife’, que es bastante más pop y directa. A partir de aquí, las cosas cambian, y salen bastante de su zona de confort. Ahí está esa ‘Light As A Feather’, en la que se adentran en mundos más sensuales y r&b. O lo limpias que son ‘Move A Mountain’ y ‘Through The Looking Glass’, donde apenas utilizan un par de instrumentos. De hecho, en la segunda, la protagonista es una guitarra acústica. Además de ponerse más delicados que nunca en la preciosa ‘Wishing Well’, con la que cierran el disco de la forma más bonita posible.

Sin duda alguna, Chromatics, engrandecen su leyenda con este “Closer To Grey”, un trabajo que no defraudará a sus seguidores, y que puede convencer a los que no lo son.

8

The Japanese House – Good At Falling

the-japanese-house-good-at-falling

No cabe duda de que la voz de Amber Bain es una de las más bonitas del panorama actual. Con su calidez, ha llevado a The Japanese House hasta lo más alto del pop y ha logrado que sus canciones cuenten con millones de reproducciones en las plataformas de streaming. Tras cuatro EPs, ahora, por fin, publica su álbum de debut, y en él, parece que hay una clara intención por salirse un poco de lo que ha hecho hasta ahora. Aunque no lo consigue en muchas ocasiones.

Producido por ella junto con BJ Burton, y con la ayuda de George Daniel de The 1975, “Good At Falling” reincide en ese pop ensoñador y cálido que dejaba ver en sus EPs, y en él se deja llevar por sus característicos países sonoros. En ellos, la electrónica elegante se fusiona con las guitarras cristalinas, y con esa voz que lo envuelve todo. Una fórmula que funciona muy bien en pequeñas dosis. De ahí que haya tardado tanto en sacar su primer trabajo y que en él trate de hacer algo diferente. Algo que se aprecia en ‘You Seemed so Happy’, un tema mucho más animado de lo normal, y lo mejor que ha hecho hasta ahora (con el permiso de la preciosa ‘Cool Blue’). Pero, quitando algún otro momento más minimalista, como el de la balada ‘somethingfartoogoodtofeel’, no hay muchas más novedades en el resto del álbum.

No empieza muy bien destrozando su voz con un vocoder en el primer corte del álbum, pero, afortunadamente, la cosa no va más allá. A partir de la segunda canción ya podemos disfrutar de su calidez sin elementos que la estropeen. Por eso entra tan bien ‘Maybe You’re the Reason’, un tema típico suyo en el que se cuelan una guitarra un poco más potente de lo normal y unos coros algo robóticos. Y con su rollo sigue a lo largo del álbum y en canciones como ‘We Talk all the Time’ o ‘Follow My Girl’, que son deliciosas. Y aquí tengo que hacer un pequeño inciso, porque sus canciones cada vez me recuerdan más a Sade. Aunque eso sí, una Sade más actual y electrónica, pero la esencia y la elegancia están ahí. De hecho, también se deja ver en ‘Wild’, que es una balada excelente. O en esa joyita llamada ‘Lilo’, donde se deja llevar por sonidos cercanos a la indietronica. Lástima que no haya sabido resumir, y en la última parte del álbum solo encontremos destacable ‘Worms’.

Está claro que un disco que se va a los 45 minutos no es lo mejor para adentrarse en su música, porque uno puede acabar empachado, pero picoteando en él, encontramos momentos realmente maravillosos con los que quedarnos un rato embobados.

7,4

Sharon Van Etten – Remind Me Tomorrow

b79948-20181003-sharon-van-etten-remind-me-tomorrow

Dice Sharon Van Etten que, en este trabajo, tratar de perseguir sus pasiones y que, aunque está hecha un desastre, ha conseguido sus propósitos, que no son otros que los de ser madre, actriz, cantante, e ir a la universidad. Y es que, en estos casi cinco años que han pasado desde su anterior disco, la norteamericana ha estado de lo más ocupada logrando hacer realidad esos propósitos. Algo que se refleja en su nuevo álbum, en el que nos encontramos a la Van Etten más visceral y personal hasta la fecha, y a una artista sincera que nos cuenta parte de su vida sin ningún tipo de tapujos.

Remind Me Tomorrow” es el disco con el que la de Brooklyn se ha pasado al mundo sintético. Ha dejado de componer con la guitarra y el piano, y se ha obsesionado un poco con el sintetizador Jupiter 4, al que incluso le ha dedicado una (enorme) canción. Pero no hay que alarmarse, su música sigue emocionando igual, o más, que antes, y tan solo le ha dado un toque más actual. De hecho, ‘I Told You Everything’, el tema tan sincero que lo abre, podría estar en cualquiera de sus trabajos anteriores. Al igual que ‘Malibu’, donde también se sumerge en esos mundos introspectivos que tan buenos resultados le han dado en el pasado. Aunque, eso sí, algún nuevo matiz (una caja de ritmos o un sinte ruidoso) sí que hay.

Más apreciables son los cambios en el resto del álbum. Las cajas de ritmos se convierten en protagonistas ‘No One’s Easy To Love’, el segundo tema, que es una delicia puramente electrónica. Y si ya nos vamos a ‘Comeback Kid’, el cual sirvió de primer adelanto, nos encontramos con un hit de synth-pop insuperable (ese estribillo que entra en el minuto dos me parece de lo mejor que ha hecho en su carrera). Pero ojo, que también utiliza la electrónica para maquillar un poco su rock más épico, como en esa preciosa dedicatoria a la ciudad de Nueva York que es ‘Seventeen’. Una canción en la que, por cierto, se acerca a ese Bruce Springsteen capaz de emocionar a un muerto.

Más misteriosa se pone en la parte final del disco, en la que tira de los sonidos de Portishead en ‘Your Shadow’ y ‘Hands’, las cuales son un buen ejemplo de que puede hacer lo que le dé la gana, ya que todo le va a salir bien. Además, le da su propia personalidad – la primera es un poco más pop y la segunda algo más sucia-, y no se queda en una mera imitación.

Desde luego, ha merecido la pena la espera, porque lo nuevo de Sharon Van Etten no solo va a ser uno de los discos de 2019, también la confirmación de que estamos ante una de las grandes de la música actual.

8,1

Matthew Dear – Bunny

matthew-dear-bunny-cover-art

Matthew Dear está etiquetado como un artista de música electrónica, pero es una etiqueta bastante perezosa y generalista. El de Texas nunca ha tenido ningún problema en acercarse al post-punk, el shoegaze y otros estilos más relacionados con el rock. Es más, siempre ha citado entre sus principales influencias a David Bowie y Talking Heads. Además, ha hecho remixes para bandas como Spoon, MGMT o The Drums. Por lo tanto, no sorprende que, en su nuevo disco, haya unas cuantas guitarras, colaboraciones como las de Tegan & Sara y el cantante de Protomartyr, y temas que prácticamente suenan a Lou Reed. Lo mejor de todo esto, es que se le da bastante bien.

Bunny” debe de ser uno de los discos más pop de su carrera, pero es un pop un tanto atípico, en el que hay muchos elementos y en el que no se va a lo fácil. Algo que es un poco contradictorio tratándose de este tipo de música. Sí es cierto que hay algún tema que podríamos calificar de más convencional, como esa ‘Bad Ones’ donde ponen las voces Tegan & Sara, las cuales, por cierto, también colaboran en la más extraña ‘Horses’. O ‘Modafinil Blues’, en la que se va un dance de lo más amable. Y eso que, según su mujer, “su voz suena como la de un adolescente borracho tratando de imitar a Tom Waits”. Algo que no impide que en ‘Duke of Dens’ y ‘Electricity’ nos deje un par de hits tremendos. Sobre todo la segunda, que es un temazo de lo más bailable en la que se pone de lo más melódico en su estribillo.

Lo bueno que tiene Dear, es que, cuando se pone un poco más esquivo, también consigue llegar al oyente con facilidad. Es el caso de ‘Calling’ y ‘Can You Rush Them’, donde juega con la oscuridad y se adentra en el post-punk. O esa extraña, pero realmente adictiva, ‘Echo’, una canción que el mismo ha confesado que le recuerda a Lou Reed. Incluso en un tema como ‘Bunny’s Dream’, que prácticamente es instrumental y está más centrado en su faceta puramente electrónica, logra dar con ese punto que hace que te enganche de buenas a primeras. Y si nos vamos a la estupenda ‘Kiss Me Forever’, nos damos cuenta de porque siempre menciona a los Talking Heads entre sus influencias.

Está claro que Matthew Dear lleva veinte años en esto por algo, y que la suya es una carrera llena de discos notables. A la que ahora hay que sumar “Bunny”, que es una prueba más de que cuenta con un talento especial para fusionar la electrónica con otro tipo de sonidos más cercanos al rock.

7,8