Big Red Machine – How Long Do You Thing It’s Gonna Last?

El segundo trabajo de Big Red Machine es algo más que la continuación del proyecto que comenzaron Aaron Dessner (The National) y Justin Vernon (Bon Iver) hace unos años. Su primer álbum era un disco en el que los dos contaban con prácticamente el mismo protagonismo, pero eso ha cambiado en este disco. El propio Vernon habla de él como un “trabajo comunista” por la cantidad de colaboraciones que tiene. Además, también confiesa que, está vez, quería quedarse a un lado y que estas canciones fueran de todos los colaboradores que aparecen en el disco. De hecho, solo ha escrito unas cuantas líneas y cantando en unas pocas canciones.

Tengo que reconocer que su primer álbum, en el que tiraban hacia un rollo más electrónico, no me terminó de convencer. Es más, me pareció un poco aburrido. Pero esto ha cambiado en este ‘How Long Do You Think It’s Gonna Last?’. Lo de ahora se asemeja bastante más a lo que hacen con sus respectivas bandas. Bueno, más bien vira hacia el sonido de The National. Quizá, porque Dessner se lleva un buen tanto por ciento de la composición. Aunque también tiene mucho que ver ese elenco de colaboradores de lujo, donde destacan Taylor Swift, Robin Pecknold de Fleet Foxes, o Sharon Van Etten.

Estamos ante un trabajo un tanto largo al que sobran tres o cuatro canciones. Pero también es verdad que, más allá de esos temas que sobran, están de lo más acertados. Solo hay que escuchar esa preciosa “Latter Days” que lo abre, en la que Anaïs Mitchell, que cuenta con un papel importante en el álbum, se adentra en sonidos propios de Bon Iver junto a Vernon. O esa maravilla llamada “Phoenix”, que ya se ha convertido en una de mis canciones del año. Y es que, aquí, el que impone su ley, es Robin Pecknold, el líder de Fleet Foxes, que lleva a todo el grupo a su terreno y logra una joya de canción. Otro de los grandes momentos del álbum es cuando aparece Taylor Swift. La mega estrella del pop colabora en dos canciones. La primera es “Birch”, en la que tiene un perfil más bajo, y tan solo hace los coros. Sin embargo, en “Renegade”, se lleva todo el protagonismo y se hace con la canción más pop de todo el álbum. Toda una delicia en el que los ritmos electrónicos se adentran en terrenos más folkies.

A pesar de que son pocas las canciones donde no hay una colaboración, también se las apañan para destacar ellos solos. Es el caso del folk acústico de “The Ghost of Cincinnati”, en el que casi se acercan a Simon & Garfunkel. Pero también de “Magnolia”, donde, gracias a su sección rítmica y al piano, vuelven a tirar hacia The National. Aunque hay que reconocer que, al final, lo que más destaca en el álbum son esas colaboraciones. Así, en su parte final, nos dejan otras cuantas que funcionan muy bien. Ahí está la emocionante “Mimi”, en la que Ilsey Juber, que a muchos no os sonará, pero que ha escrito alguno de los grandes éxitos del pop actual, pone a la voz. Y la verdad es que la tiene muy bonita. O de esa “Easy to Sabotage” tan intensa y algo épica, en la que juegan con la voz e Naeem. Y digo juegan, porque tiran bastante del autotune. Eso sí, sorprende que en “Hutch”, donde han reclutado a Sharon Van Etten, Lisa Hannigan y Shara Nova (My Brightest Diamond), no consigan hacer algo más que una canción correcta.

7,5

Novedades 2021 (7ª Parte)

Ya sé que dije que no pasaría de las 40 canciones en las recopilaciones mensuales, pero siempre puede haber alguna excepción. En este caso ha sido porque en el último momento han salido varios temas que quería meter (Saint Etienne, Black Marble, Dry Cleaning, Porridge Radio y Dry Cleaning), pero en realidad, hasta ayer, se ajustaba a esas 40 canciones que me había puesto como tope. Además, estamos casi en agosto, y ya no habrá recopilaciones hasta septiembre, así que no pasa nada porque esta contenga 45 temas.

La verdad es que ha sido un mes de los más fructífero. Y eso es algo que se nota en esta recopilación, la cual, como siempre es bastante ecléctica. Además, contiene unas cuantas versiones, como la del “Run Run Run” de la Velvet a cargo de Kurt Vile, o la del “Eisbär” de Grauzone, que Melenas han llevado a su terreno y han bautizado como “Osa Polar”. Y alguna que otra sorpresa, como una canción de Natalie Imbruglia, que con la ayuda de Albert Hammond Jr se ha sacado de la manga uno de los mejores temas de pop de las últimas semanas. Eso sí, el premio a la canción del mes se lo llevan Amen Dunes y su estupenda “Feel Nothing“.

Espero que os guste.

  1. Todo El Mundo Quiere Hacerte Daño / Los Punsetes
  2. Moreno de contrabando / Carolina Durante
  3. 18 Cigarettes / Ducks Ltd.
  4. I’d Rather Astral Project / The Reds, Pinks And Purples
  5. Stay Away Still / My Idea
  6. u v v p / Illuminati Hotties Feat Buck Meek
  7. Dawn Bends / Mac McCaughan feat. Yo La Tengo
  8. Rae Street / Courtney Barnett
  9. Galacticana / Strand Of Oaks
  10. Phoenix (feat. Fleet Foxes & Anaïs Mitchell) / Big Red Machine
  11. Reach Out / Sufjan Stevens Feat Angelo De Augustine
  12. Living Proof / The War On Drugs
  13. True Love / Hovvdy
  14. New Slang / Porridge Radio
  15. Thirstier / Torres
  16. Rom Com 2004 / Soccer Mommy
  17. Cherry Flavored Stomach Ache / HAIM
  18. Run Run Run / Kurt Vile
  19. Bug Eggs / Dry Cleaning
  20. Helsinki I / Martes Niebla
  21. Okay / Porches
  22. Party Again / TOPS
  23. Maybe It’s Great / Natalie Imbruglia
  24. Islands In The Stream / Alex Cameron feat. Roan Yellowthorn
  25. A Full Syringe And Memories Of You / The Boo Radleys
  26. Stoned at the Nail Salon / Lorde
  27. Say What You Will / James Blake
  28. Gloria / Angel Olsen
  29. Osa Polar / Melenas
  30. Bunny Is A Rider / Caroline Polachek
  31. Good Girls / Chvrches
  32. Wounds of Love / Nation of Language
  33. 0 Позже / The Violent Youth
  34. World on Fire / The KVB
  35. Infinite Sadness / Xeno & Oaklander
  36. Somewhere / Black Marble
  37. Nobodys Loves You (Korine Remix) / Small Black
  38. Embrace Death / Male Tears
  39. Only Love / Tycho feat. Benjamin Gibbard
  40. Polaris / Damon Albarn
  41. Diver / Lala Lala
  42. Going Out / Loma
  43. Pond House / Saint Etienne
  44. Fantasy Island / Clinic
  45. Feel Nothing / Amen Dunes feat. Sleaford Mods

2020: 40 discos que nos han servido como vía de escape

Pensaba que este año había sido bueno musicalmente, pero cuando me he puesto hacer el repaso de los discos de este 2020, me he encontrado con que no ha sido así. Al final, han salido una buena cantidad de trabajos notables, pero no tantos que rocen el sobresaliente. O por decirlo de alguna forma: discos que se recordaran dentro de unos años. Eso sí, me ha gustado la gran cantidad de grupos nuevos, o semi nuevos, que hay en este repaso, porque ese quiere decir que estamos ante un futuro esperanzador. Y bueno, para los que echéis en falta los álbumes de Tennis, The Flaming Lips, Torres o Sylvan Esso, solo deciros que se han quedado muy cerca de entrar en la lista final. Pero no todo puede ser.  

40. Sufjan Stevens – The Ascension

Sufjan Stevens ha hecho este trabajo el solo en su nueva residencia en las montañas de Catskills, al norte del estado de Nueva York. Y es que, en tan solo un año, se ha fabricado una nueva vida en el campo lejos de Brooklyn -se quedó sin su estudio por la maldita gentrificación-. Y quizá, esa calma, es la que ha hecho que las canciones de este ‘The Ascension’ sean tan extensas. Stevens se toma su tiempo a la hora de hacer despegar estos temas, pero lo bueno es que, al final, siempre despegan

39. Devon Williams – A Tear In The Fabric

Devon Williams está tan pletórico y confiado en sí mismo, que no tiene ningún problema en empezar el disco con una canción como ‘Followed Me Back’. Y digo esto, porque es uno de esos cortes directos que se pueden comer fácilmente el resto de un trabajo. Pero no, el norteamericano cuenta con varios cañonazos nuevaoleros como este, y lo demuestra en canciones como ‘Out of Time’, que casi diría que es incluso mejor, ‘For My Memory to Collect’, ‘Borderline’, o ‘Snake in the Grass’. Todas ellas notables, y todas con un sabor a The Cars que es una delicia. Sobre todo la última, que casi parece un homenaje.

38. God Sad Happy Bad – Shapes

“‘Shades’ es un disco inclasificable al que la etiqueta de art-rock le viene como anillo al dedo. Pero no os asustéis, dentro de este pequeño universo de Levi, hay bastante espacio para el pop. De hecho, hay momentos en los que parecen unos Papas Fritas poseídos por el espíritu de Sonic Youth. Y es que, esta vez, Levi se ha quedado al margen en cuestiones vocales, y ha dejado que sea la teclista Raisa Khan la que lleve la voz cantante. Ella ha preferido jugar con esa guitarra tuneada -como Lee y Thurston- y sacar unos sonidos realmente alucinantes. Además, han metido a Cj Calderwood al saxo y a las programaciones electrónicas.

37. The High Water Marks – Ecstasy Rhymes

Aunque llevan casi veinte años de carrera, ‘Ecstasy Rhymes’ es tan solo su tercer trabajo. Y es una pena que no sean una banda más prolífica, porque tienen un talento especial para hacer buen pop de guitarras. Se les da muy bien bucear entre esa fina línea que a veces separa el indie-pop del indie-rock. La suya es una música muy melódica, llena de buenos estribillos y con un buen número de teclados juguetones, pero también de guitarras potentes que rugen. Esa fusión entre la suciedad y el pop, le da un toque delicioso a sus canciones, y hace que nos encontremos ante uno de los discos más interesantes de este final de año.

36. Destroyer – Have We Met

Una de las cosas más curiosas de “Have We Met”, es como suenan sus voces. Grabadas por Bejar en su propia casa, de noche, y susurrando para no despertar a su familia, cuentan con un punto de calidez que no tenían antes. Y esto hace que el disco siga en esa línea cálida. Todo eso, a pesar de que, por momentos, cuenta con una instrumentación un tanto fría. Porque, por aquí, asoma alguna guitarra cruda, y su electrónica es más bien seca. Y, aun así, con estos ingredientes, se ha sacado de la manga ‘Crimson Tide’ y ‘It Just Doesn’t Happen’, dos de los mejores singles de su carrera.

35. Woods – Strange to Explain

Todo lo que nos encontramos en este álbum resulta de lo más complaciente y fácil de escuchar. Algo que a mí me parece que está muy bien. Me encanta que los grupos sean directos y no se compliquen la vida. Y eso es lo que hacen los norteamericanos en temas como ‘Where Do You Go When You Dream’, ‘Before The Pass By’ o ‘Strange to Explain’. De hecho, ésta última, es de las canciones más bonitas que vais a escuchar en todo 2020. Y ojo, que también se han sacado de la manga dos o tres hits. Ahí está la estupenda ‘Can’t Get Out’, donde le dejan el protagonismo a un teclado, o esa ‘Fell so Hard’ un poco más guitarrera que el resto del álbum, la cual tiene un estribillo irresistible.

34. The Luxembourg Signal – The Long Now

“‘The Long Now’ es su tercer trabajo, y en él siguen explorando todas las posibilidades que les da su pop ensoñador. Eso sí, hay algo que les diferencia de algunos compañeros de escena: su claridad. Estamos ante un trabajo con un sonido limpio, en el que las guitarras suenan luminosas, y en el que no hay hueco para la suciedad. Incluso cuando aparece la distorsión, que es de lo más pulcra. Algo que, en un principio, está bien, aunque sí es cierto que hay veces que le falta algo de fuerza. Pero bueno, la verdad es que tampoco es necesario.

33. I Break Horses – Warnings

Warnings‘ es un viaje de casi una hora por los fríos paisajes escandinavos. Sus canciones, reposadas y ensoñadoras, en las que la voz susurrante y cálida de Maria Lindén, cobra protagonismo, te atrapan con facilidad. Y sí, puede que todas sigan una misma linea, pero es imposible resistirse a ellas. Porque no sé a vosotros, pero a mi temas como ‘Silence’, ‘I’ll Be The Death Of You’, o ‘Death Engine’, me seducen a la primera escucha. Me encanta como envuelven todo de electrónica en la primera, como le ponen un poco más de énfasis en la segunda, o como entran los teclados en la tercera.

32. bdrmm – Bedroom

Ya he comentado por aquí que son muchos los discos que, últimamente, se meten dentro del carro del shoegaze. Pero lo cierto es que, a veces, utilizamos la etiqueta demasiado a la ligera. Sobre todo, porque hay ocasiones en las que no es fácil diferenciar entre dream-pop, noise-pop o shoegaze. Pero esta no es una de esas ocasiones, porque con el debut de bdrmm queda bastante claro. Esta banda británica se ha hecho con un disco que bebe de los grandes del género, como My Bloody Valentine o Slowdive, pero también de otros grupos más actuales, como DIIV. Y el resultado no puede ser mejor.”

31. Adrianne Lenker – Songs

Una vez escuchas ‘Songs’, entiendes que es lo que llevó a Lenker a crear estas canciones en esa cabaña. Sin salirse del folk acústico, ha conseguido dar con un sonido expansivo que te envuelve y te hace sentir que estas en esa cabaña rodeado de frondosos árboles. Y todo con su voz, una guitarra, y la ayuda del productor Philip Weinrobe. Así, nada más empezar, con la emocionante “two reverse”, ya se ve que estamos ante un trabajo muy diferente. Eso sí, también muy personal, porque todo, desde la composición hasta la grabación, sale de esa cabaña.”

30. U.S. Girls – Heavy Light

Heavy Light‘ es un disco más sombrío que el anterior, en el que vuelven los interludios, y algunas de sus extrañezas. Como esa curiosa incursión en el mundo latino que es ‘And Yet It Moves / Y se mueve’, en la que se atreve a chapurrear en castellano con un acento un tanto encantador. Además, vuelve a ser un álbum de lo más variado, en el que hay baladas al piano, deliciosos temas soul, algún arrebato funk, y cortes cercanos al góspel. Eso sí, siempre desde el punto de vista tan personal de Remy.”

29. Thurston Moore – By The Fire

Moore empieza el disco con dos pepinazos que nos podrían hacer pensar que estamos ante el disco más Sonic Youth de su carrera. “Hashish” y “Cantaloupe” son dos cortes que gustarán bastante a los que añoran los noventa de la banda neoyorquina. Es más, la primera casi parece una adaptación del “Sunday”, y la segunda tiene un pequeño aire a “Sugar Kane”. Lo que es normal, porque también está Steve Shelley por aquí. Pero todo cambia a partir del tercer corte, los temas cada vez son más largos, y la faceta experimental empieza a ganar protagonismo. Aunque eso sí, no deja de estar de lo más melódico.

28. Shamir – Shamir

Estamos ante otro trabajo grabado íntegramente en la cuarentena. Aunque sí es cierto que, como Shamir siempre graba los discos en su casa, tampoco hay mucha diferencia. Es más, se podría decir que se lo ha currado un poco más, e incluso suena algo más profesional. Y también mucho más pop, porque, aunque no ha dejado de lado la música de guitarras, sí que ha suavizado un poco su sonido. Así, se ha sacado de la manga una buena tanda de temazos con sabor al pop de los 90 -menciona a Gwen Stefani como una de sus influencias-. Es el caso de la tremenda “On My Own”, que se ha convertido en un pequeño éxito. Pero también de la preciosa “Running”, o de la algo más la acelerada “Pretty When I’m Sad”. “

27. Riki – Riki

Su propuesta, que se mueve entre el synth-pop y el dark-pop, podría pasar perfectamente por un disco de 1985. De hecho, ese acercamiento tan descarado a esos años, se convierte en uno de sus grandes aciertos. El otro es que sabe hacer hits con una facilidad pasmosa. Porque, de verdad, si el cuerpo no os pide lanzaros a pista de baile tras escuchar ‘Napoleon’, es que algo os pasa. Este cruce entre Bananarama y Siouxsie, es una auténtica maravilla con la que te dan ganas de cardarte los pelos (el que los tenga) y sacar del armario tu outfit más oscuro. Algo que también ocurre con la acelerada ‘Earth Song’, el otro rompe pistas del disco

26. Yves Tumor – Heaven To a Tortured Mind

Heaven To a Tortured Mind’ se abre con ‘Gospel For a New Century’, una canción con la que deja claro por dónde van los tiros. Porque sí, se podría decir que estamos ante una fusión de gospel, soul, rock, r&b, y todo lo que se le ponga por delante. De hecho, creo que se ha fijado bastante en los primeros TV On The Radio, porque, a la mínima que puede, se suelta la melena con la guitarra. Eso sí, no se ha olvidado de ese toque apocalíptico que ya tenía su música. Con lo que, quizá, estamos ante un disco un tanto excesivo, pero absolutamente brillante.

25. Tame Impala – The Slow Rush

No hay que ser un genio para ver que “The Slow Rush” es un disco continuista. Y está bien, porque, cuando tienes un sonido propio, es lógico que juegues con él y con sus posibilidades. Algo que hace aquí metiendo una cosilla por aquí, y otra por allá. Para empezar, está bastante más bailongo. Además, desde el principio, porque esa ‘One More Year’ que lo abre, es todo un pepinazo de algo que podríamos calificar como “dance psicodélico”. Una faceta que explota sin tapujos en ‘Is It True’, en la que prácticamente se va al disco, y se saca de la manga el mejor tema del álbum (a ver quién se resiste a esas guitarras sintéticas que aparecen a mitad de canción). También está muy cómodo con el piano al más puro estilo house en ‘Borderline’, que lo tiene como base, haciendo de este tema un gran single.

24. Sorry – 925

Desde el comienzo del álbum, con ‘Right Round The Clock’, uno ya se da cuenta de que no estamos ante un disco de rock convencional. La fuerte presencia del saxo y el piano, hace que su propuesta suena más fresca de lo habitual. Y eso que no se olvidan de hacer rugir las guitarras en la parte final de la canción. Una frescura que está más que presente en cortes como ‘Starstruck’, donde dejan que sean las cajas de ritmos las que lleven la voz cantante, o en ‘Rock ’n’ Roll Star’, en la que juegan a convertirse en PJ Harvey a base de fusionar guitarras y un saxo de lo más sórdido. “

23. Bruce Springsteen – Letter To You

Creo que lo que hace este disco especial es su potencia. Su grabación en directo nos muestra a una E Street Band de lo más engrasada y contundente, con la que Springsteen logra (una vez más) momentos mágicos -os recomiendo el documental de la grabación que se puede ver en Apple TV-. Eso, por un lado, porque luego también tenemos el factor melancólico. No solo contiene tres canciones rescatadas de principio de los setenta, también estamos ante un álbum que, mayormente, está dedicado a esos músicos que ya no están. Incluso le dedica la enorme “Last Man Standing” a George Theiss, con el que formó The Castiles a finales de los sesenta, y que falleció hace poco. Así que, al menos, estamos ante un disco importante en su carrera.

22. Fontaines D.C. – A Hero’s Death

Me ha sorprendido bastante el este nuevo álbum de la banda irlandesa. De hecho, su aclamado debut, no me dijo mucho y ni siquiera cayó en el blog. El caso es que, aquí, creo que se han decantado por un lado un tanto más melódico. De hecho, he leído por ahí, que una de sus mayores influencias a la hora de componer estas canciones, han sido los Beach Boys. Algo que se aprecia en cortes como “I Don’t Belong”, “You Said” o la delicada “Oh Such A Spring”. Canciones que nos muestran su faceta más reposada y, en el caso de la última, una mucho más limpia y menos oscura. Algo que también se aprecia en “Sunny” y “No”, los dos cortes finales.”

21. Gary Olson – Gary Olson

El debut del neoyorquino huele a ese pop que practicaban en los ochenta Prefab SproutLloyd Cole The Blue Nile, pero también a bandas más contemporáneas, como Belle & Sebastian o The Divine Comedy. Y es que, estamos ante un disco sin sobresaltos donde las guitarras acústicas ganan la partida, los instrumentos de cuerda están a la orden del día, y las trompetas se dejan ver asiduamente. Todo esto aderezado con la delicada voz de Olson, que es de esas que te envuelven y te dan bastante paz.

20. Fleet Foxes – Shore

“‘Shore’ es un disco marcado por la pandemia. Pero no de la forma en la que se puede pensar en un principio. Pecknold se encontraba grabando el disco en Los Angeles cuando la cosa se puso fea en su país, así que se tuvo que volver a su piso de Nueva York y parar todo. Ahí, en ese apartamento, el cual está junto a un hospital, pudo ver la realidad más dura de la pandemia. Así que, cuando pudo salir por primera vez, fue una liberación y una inspiración para terminar el álbum. Porque, a pesar de las circunstancias, Pecknold siguió con su idea inicial, que no era otra que la de crear un disco más optimista.

19. Korine – The Night We Raise

The Night We Raise’ es su segundo trabajo, y para ser sincero, tengo que decir que me han recordado mucho a Information Society, una de las pocas bandas norteamericanas que triunfaron en este mundillo. Sobre todo, en la forma de cantar de su Morgy Ramone, que tiene ese deje chulesco tan yankee. Si es cierto que, musicalmente, sí que suenan más british. Solo hay que escuchar la maravillosa “For Sure” con la que abren el álbum. Sus teclados, luminosos y de lo más melódicos, se alinean con una base rítmica contundente y un estribillo infalible. Unos ingredientes que utilizan a lo largo de todo el álbum, y en joyas como “Cruel”, “Cold Heart” o “The Last”.”

18. Permits – Time Permits

Time Permits’ nace de la necesidad de sacar a la luz los temas que no pudieron editar con sus otras bandas. Una idea fantástica, porque nos encontramos ante una colección de diez canciones con un sonido totalmente australiano, pero que derrochan frescura. Y es que, una vez más, tenemos uno de esos discos en los que las guitarras limpias, y en mucho caso dobladas, suenan de lo más melódicas. Algo a lo que le unen un poco de esa aridez y dejadez tan típicamente australiana. Además de un sintetizador por aquí, y un saxo por allá. Y oye, teniendo en cuenta que han ido retocando las canciones por separado durante el confinamiento, han logrado dar con una sonido exquisito.

17. Waxahatchee – Saint Cloud

“‘Saint Cloud‘ es el disco que Crutchfield necesitaba hacer, y eso se nota en el resultado final. Porque, cuando alguien lo tiene muy claro, las cosas suelen salir bien. Ella quería rendir un homenaje ese rock sureño tan autóctono que, a mí, personalmente, me cuesta un poco asimilar. Pero lo ha hecho muy bien, porque no ha dejado de lado el pop y su voz sigue sonando igual de bien que siempre. Solo que esta vez está adornada de otra manera.

16. Westerman – Your Hero Is Not Dead

“‘Your Hero Is Not Dead‘ es un trabajo mayormente reposado, en el que hay algún pequeño toque más experimental -de ahí vendrá lo de Talk Talk-, y mucha elegancia pop -de ahí vendrá lo de The Blue Nile-. Todo ello regado con un pequeño manto electrónico que le da frescura al disco. Algo que se nota a las primeras de cambio en cortes tan notables como ‘The Line’, ‘Waiting On Desing’, ‘Easy Money’ o ‘Blue Comanche’ (¿alguien más escucha el pequeño guiño al ‘Running Up The Hill’ de Kate Bush?). Pero ojo, que también cuenta con una faceta más animada, e incluso algo bailable. Es la que nos muestra en la synthpopera ‘Think I’ll Stay’ y en la delicada ‘Confirmation (SSBD)’, dos de las mejores canciones del álbum.

15. The Reds, Pinks & Purples – You Might Be Happy Someday

Estamos ante un trabajo lleno de historias cotidianas, dulces melodías pop, y estribillos que llegan en el momento justo. Como digo yo: un disco para disfrutar. Porque sí, no hay nada nuevo por aquí, pero sus canciones, que suenan a viejos conocidos, tienen todo lo que deben tener para un buen amante del pop. “Last Summer in a Rented Room”, “Desperate Parties”, “Sex, Lies & Therapy” … Da igual que canción elijáis, los ocho temas que lo componen funcionan a la perfección y sirven de banda sonora perfecta para este otoño de lo más raro. Además, en el tema titular, con el que cierra el álbum, se anima un poco más y entra de lleno en sonidos más cálidos.”

14. Seth Bogart – Men on the Verge of Nothing

Lo mejor de este segundo trabajo, es que Bogart vuelve a disfrutar del pop de guitarras. Y lo hace nada más empezar, con las directas “Professionals” y “Dawn’s Lips”, dos cortes en los que no es casualidad que cante Roxanne Clifford, porque tienen algo de ese indie-pop que practicaban Veronica Falls. Aunque eso sí, la segunda no deja de ser todo un homenaje al “Molly’s Lips” de The Vaselines. Y la verdad es que les ha quedado muy bien. Como el resto del álbum, en el que sigue por el mismo camino, y entregándonos temas tan sobresalientes y directos como “Brainwashers”, “Lavender Heights”, o la deliciosa “Sunday Boy 2”. Solo baja el ritmo en “Imaginary Music Vol. One”, el tema instrumental que cierra el álbum.

13. Trace Mountains – Lost In The Country

Una de las cosas que más me ha gustado de este trabajo, es lo bien que fusiona sonidos más folk con toques algo ensoñadores. Es el caso de la preciosa ‘Dog Country’, de ‘Fallin’ Rain’, o del tema titular, que es una delicia en la que se acerca a este nuevo pop que practican bandas como Real Estate o Wild Nothing. Eso sí, lo mejor del disco aparece en ‘Me & Mary’, un corte que recuerda mucho a Fountains of Wayne (qué pena la muerte de Adam Schlesinger), y en ‘I am Leaving You’, una delicada canción en la que el órgano se convierte en el protagonista. Aunque la corta ‘Turn To Blue’, con la que cierra el disco, también me ha parecido una pequeña joya de pop ensoñador.

12. Confeti de Odio – Tragedia Española

Lo bueno de este álbum de debut, es que es un tanto ecléctico y escuchándolo se puede apreciar que el músico madrileño es un artista con bastante inquietudes. Y es que, entre baladas al piano de sonido retro, y canciones con arreglos orquestales, es capaz de sacarse de la manga alguno de los mejores hits guitarreros de lo que llevamos de 2020. Empezando por la potente ‘Muchísimo’, siguiendo con ese himno pop que es ‘Dale una oportunidad al amor’, y terminado con la acelerada y ultra pegadiza ‘Mi funeral’. Pero, es quizá en un ‘Minuto de ruido’, donde consigue el mejor corte del disco. Además, tiene su lógica, porque es una especie de fusión entre esa faceta más reposada en la que le da importancia al piano, y ese mundo más rock que se deja escuchar en parte del álbum. Además, tiene un estribillo que va creciendo que es una auténtica maravilla.

11. Floodlights – From a View

No me atrevo a meter del todo este trabajo dentro de la corriente del nuevo rock australiano. Sí puedo afirmar que cuenta con algunos de sus ingredientes, como el juego de voces chico-chica en varias canciones, las guitarras que beben de bandas como The Clean o The Bats, y ese punto más pop que lo hace especial. Pero ellos tienen algo diferente. No sé si será por la voz grave y profunda de su cantante, o porque hay veces que suenan un poco más oscuros que el resto de las bandas de su país. El caso es que me han parecido un soplo de aire fresco en la escena australiana.

10. The Innocence Mission – See You Tomorow

Estamos ante un disco para escuchar reposadamente y con tranquilidad. Algo difícil para los tiempos que corren, pero no estaría de más que lo intentarais. Porque, desde el principio, con la preciosa ‘The Brothers Williams Said’, hasta el final, con la, un tanto más movida, ‘I Would Be There’, nos vamos a encontrar con una buena cantidad canciones hermosas. Preciosidades minimalistas como ‘On Your Side’ o ‘St. Francis and the Future’, que nos muestran lo mucho que se ha fijado Sufjan Stevens en ellos; dulces canciones que se apoyan en un piano y que nos recuerdan a otras épocas, como ‘Movie’ o ‘John As Well’, o cortes que se alejan del folk y se adentran en terrenos más pop, como ‘We Don’t Know How to Say Why’ y ‘Stars That Fall Away From Us’. Todas ellas son maravillosas, elegantes y transmiten una paz más que necesaria en este mundo tan convulsivo.

9. Rolling Blackouts Coastal Fever – Sideways To New Italy

No hay nada que descartar en “Sideways To New Italy”, un disco que casi se acerca a la perfección. Porque, lo bueno de la banda de Melbourne, es que ha sabido impregnar su música de frescura practicando un indie-rock que no tiene nada de nuevo. Por eso sus canciones resaltan tanto, porque son capaces de triunfar con algo que ya tenemos muy escuchado. Pero claro, ahí está esa sección rítmica tan vibrante que le da vida a sus canciones. O esas guitarras que rugen de la forma más melódica posible. Un conjunto de ingredientes que hace que estemos ante uno de esos trabajos en que todas las canciones podrían ser un single.

8. Jessie Ware – What’s Your Pleasure?

“‘What’s Your Pleasure?” es un disco sensual que nos lleva directamente a otra época y otro lugar. Concretamente al Nueva York de finales de los setenta y esas discotecas en las que el disco se hizo con todo. Joyas, champagne, cocaína, sexo, y mucho baile, podría ser el resumen perfecto. Y es que, la inglesa, está desatada en este trabajo, y no se corta un pelo a la hora llenar estos temas de referencias sexuales. Unos temas que suenan a clásicos de aquella época, pero que, a su vez, también resultan de lo más frescos. Lo de llenar de instrumentos de cuerda estas canciones ha sido todo un acierto, y es algo que se puede apreciar desde el primer momento con ‘Spotlight’, el pedazo de hit que abre el álbum. Pero también en la estupenda ‘Step Into My Life’, o en ese baladón final llamado ‘Remember Where You Are’.

7. Smokescreens – A Strange Dream

No sé si será por mi amor por los primeros R.E.M. y los Go-Betweens, pero estos 23 minutos de música me han alegrado los últimos días. Canciones como la inicial “Fork in the Road” tan esplendorosa y enérgica, o la efusiva “Streets of Despair”, suenan a gloria. Y eso que ni siquiera son lo mejor del disco. Ese honor se lo dejamos a la ultra pegadiza “Working Title” y a su estribillo, tan vivo y coreable, o a esa “On and On” que tanto nos recuerda a los primeros años indie-rock norteamericano. Y bueno, cuando miran a las antípodas, nos dejan otro corte sobresaliente como “Pick the Cats Eyes Out”. Pero, quizá, lo más sorprendente del disco sea su tema final. “I Love Only You” es todo un homenaje a la Velvet de lo más chulo. Y sí, es super evidente que han tirado hacia la banda de Lou Reed y John Cale, pero no puede sonar mejor.

6. Dehd – Flower of Devotion

Tengo que decir que me he acordado bastante de Patti Smith al escuchar este disco. Kempf no se corta un pelo a la hora de cantar como la diosa del punk, y lo hace desde el primer momento. “Desire”, el corte que abre el álbum, es una especie de fusión entre ese desgarro que tiene la creadora de ‘Horses’, y el rock de los sesenta. A lo que hay que añadir una guitarra final que es puro indie-rock. Algo a lo que vuelven habitualmente y en temas como “Disappear”, en la magnífica “Letter”, donde Kempf cambia a Patti Smith por Ronnie Spector, o en la algo más punk “No Time”. Y claro, con una referencia tan clara de la música de los sesenta, es normal acordarse de The Jesus & Mary Chain en algún momento, como es el caso de “Drip Drop”, o el de “Month”, donde Jason Balla toma la voz cantante.”

5. Triángulo de Amor Bizarro – “oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ”

Supongo que ya se puede decir que Triángulo de Amor Bizarro son el mejor grupo de este país sin que nadie ponga ninguna pega. Y bueno, si alguien lo hace, solo hay que ponerle su discografía. Porque la banda gallega no para de superarse con cada disco, los cuales, cada vez, están más currados y llenos de matices. Algo que se aprecia más que nunca en ’oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ’, su homónimo (al revés) quinto trabajo, en el que se meten en terrenos hasta ahora desconocidos en su carrera, sin que esto baje el listón de su propuesta. Todo lo contrario: la enriquece. “

4. Porridge Radio – Every Bad

Tengo que reconocer que, tras escuchar los adelantos de este trabajo, no me esperaba que, una buena parte de sus canciones, tuviera un lado tan pop. Y la verdad es que ha sido una sorpresa muy agradable, porque, desde la inicial ‘Born Confused’, con ese revelador “thank you for making me happy”, no paran de dejarnos momentos absolutamente brillantes en ese aspecto. Y buena parte de la culpa de esto, la tiene el mar. Sí, la propia Margolin afirma que ha sido su máxima inspiración a la hora de componer las canciones de este trabajo. Algo que deja bien claro en estupenda ‘Circling’. Y ojo, porque las guitarras no siempre son protagonistas en su música. Ahí está ese teclado en ‘Give/Take’, o la toda esa capa electrónica que aparece en ‘Homecoming Song’, con la que acaba el disco de una forma un tanto más ensoñadora y tranquila.

3. Nation of Language – Introduction, Presence

Según la propia banda, dos de sus máximas influencias son The National y LCD Soundsystem. Y bueno, puede que la voz de su cantante se asemeje a veces a la de Matt Berninger, y que su electrónica suene más actual en otras ocasiones, pero el fondo del asunto no puede ser más ochentero. Porque, además, no se cortan un pelo a la hora de sacar los teclados más cantosos. Ahí está esa ‘Rush & Fever’ ultra-pegadiza, que es algo así como si los Depeche Mode de 1981 hicieran una canción que el líder The National. O esa preciosidad llamada ‘On Division St’, en la que se sacan de la manga una línea de sintetizador que es una maravilla. Incluso se atreven a acercarse a los primeros Duran Duran en cortes como ‘September Again’ o ‘Indignities’. Aunque eso sí, en esta última, lo pasan por el filtro New Order.

2. Haim – Women In Music Part. III

Las hermanas Haim lo han pasado mal en los últimos años. Dos de ellas han sufrido depresiones. Una, la de Danielle, provocada por el cáncer que le diagnosticaron a Ariel Rechtshaid, uno de los productores del disco, y su pareja. Y la hermana más pequeña vio cómo su mejor amiga fallecía en un accidente de coche con apenas 20 años. Por eso, parte de las letras de este álbum, se centran en esas depresiones y en los malos momentos que han pasado. Pero también aparecen otros temas, como el machismo en la industria musical. Concretamente en algunas entrevistas, donde les siguen haciendo preguntas que son para flipar. Lo bueno, es que, a pesar de tocar temas tan serios, gran parte del disco tiene un aire positivo y esperanzador. Así que supongo que habrá sido una liberación para ellas.”

1. Perfume Genius – Set My Heart On Fire Immediately

Aunque estemos ante un trabajo un poco más difícil que el anterior, lo cierto, es que cuenta con una buena cantidad de canciones que podrían single perfectamente. Empezando por ‘On The Floor’, esa delicia de aires synth-pop con la se mete de lleno en los ochenta. De hecho, recuerdo que en la nota de prensa mencionan a Cyndi Lauper. Pero no se queda ahí. Otro de los grandes momentos del disco es ‘Without You’, el que se podría decir que es el tema más bonito de su carrera. Y luego tenemos esa ‘Your Body Changes Everything’, tan efusiva y sintética. Pero es que, incluso la delicada ‘Jason’, en la que nos cuenta una relación real que tuvo con un tío hetero, funciona muy bien sin ser una canción muy sencilla.”

Fleet Foxes – Shore

Fleet Foxes se han unido al grupo de bandas que lanza su nuevo disco por sorpresa. Eso sí, ellos se lo han currado un poco más, y han editado su cuarto trabajo a la hora exacta en la que el otoño de 2020 ha entrado en nuestras vidas –eso sí, en el horario de la Costa Este norteamericana-. Algo que no es casual, porque su música siempre ha sido la banda sonora perfecta para esta melancólica estación. Pero dejando de lado la forma en la que se ha editado, hay que decir que siempre es una buena noticia encontrarse con canciones nuevas de la banda de Robin Pecknold. Porque más allá de los gustos de cada uno y una, es innegable que Fleet Foxes es una de las bandas más importantes de los últimos tiempos.  

Shore’ es un disco marcado por la pandemia. Pero no de la forma en la que se puede pensar en un principio. Pecknold se encontraba grabando el disco en Los Angeles cuando la cosa se puso fea en su país, así que se tuvo que volver a su piso de Nueva York y parar todo. Ahí, en ese apartamento, el cual está junto a un hospital, pudo ver la realidad más dura de la pandemia. Así que, cuando pudo salir por primera vez, fue una liberación y una inspiración para terminar el álbum. Porque, a pesar de las circunstancias, Pecknold siguió con su idea inicial, que no era otra que la de crear un disco más optimista.  

Se podría decir que ese tono optimista ha hecho que nos encontremos con algunos temas bastante más animados de lo habitual cuando hablamos de Fleet Foxes. Porque Pecknold ha decidido mirar el lado bueno de las cosas. Así, vemos como una canción como “Sunblind“, la cual está dedicada a los músicos muertos que han aportado algo a su vida, especialmente a su gran amigo Richard Swift, se convierte en un chute de optimismo. O como el folk que ha caracterizado su carrera, suena más vivo que nunca en cortes como “Jara” y “Maestranza”. Incluso hay un par de tema que podríamos considerar un acercamiento a sonidos más mainstream. Se trata de “Can I Belive You” y “A Long Way Past The Past”, dos medios tiempos que se meten de lleno en un rock más convencional. Y no pasa nada, porque suenan muy bien. Al igual que suena muy bien “Young Man’s Game”, todo un derroche de vitalidad que sorprende por su energía y por el abandono de la languidez que solemos encontrar en sus canciones. Pero ojo, que no dejan de lado su faceta más folk, y en cortes como “Featherweight”, “For A Week Or Two” y “Quiet Air / Gioia”, dan buena cuenta de ella.  

Puede que estemos ante el disco más ecléctico de Fleet Foxes, y la verdad es que yo lo celebro, porque su folk hay días que me entra, y días que no. Así que agradezco un poco de variedad. 

7,9