Andy Shauf – Wilds

El año pasado conocimos a Judy, la chica que había roto el corazón de Andy Shauf, y la protagonista de ‘The Neon Skyline’, su anterior trabajo. Lo que no esperábamos es que fuera haber una segunda entrega de “canciones inspiradas en Judy”. Pero claro, la pandemia, y el parón de su gira de presentación, le hicieron ponerse a trabajar en esas canciones que se habían quedado fuera del disco. Y de ahí nace ‘Wilds’, el que es su séptimo trabajo.

A pesar de ser los “descartes” de su anterior álbum, el artista canadiense no nos está vendiendo las sobras. Las nueve canciones de ‘Wilds’ funcionan a la perfección y construyen un disco de lo más coherente. Es más, en él, ahonda más en la relación -creo que es ficticia, pero no estoy muy seguro -, con Judy. Ahí está esa pequeña joya llamada “Spanish on the Beach”, en la que narra unas vacaciones con su ex en las que ella no para de hablar en español y él no se entera de nada. O la bonita ‘Television Blue’, donde recuerda otras vacaciones más idílicas y menos problemáticas. Además de algún un tema más sombrío, como es el caso de “Believe Me”, en la que describe una riña doméstica.

Musicalmente, y como era de esperar, sigue metido de lleno en su folk con tintes cinematográficos. Y eso es lo que más me gusta de sus canciones. Me encanta ese toque sixties que tienen algunos de sus temas, el cual, por cierto, lo aleja del lado más aburrido del folk. Así, con los mismos ingredientes de siempre, consigue que temas como “Judy (Wilds)” o “Jaywalker”, funcionen a la perfección. Porque siempre hay una guitarra o una batería que sobresale y lleva la canción un poco más allá. Además, está su voz, reposada y llena de calidez. Y esa voz le viene de maravilla a “Jeremy’s Wedding (Wilds)”, el bonito tema que cierra el álbum, y que casi es un homenaje al “Sweet Jane”.

7,7

The Catenary Wires – Birling Gap

Los Birling Gap son esos acantilados que están en East Sussex, y que tantas veces se han visto en películas, series o videoclips. Pero también son todo un símbolo nacionalista británico. Además de uno de los sitios donde más se quitan la vida los ingleses. Por eso no resulta extraño que sea la referencia principal del tercer disco de un grupo tan british como The Catenary Wires. Y es que, Amelia Fletcher y Rob Pursey, que para este álbum han incluido a tres miembros más, adoran su país, pero no por ello no van de dejar de mencionar las imperfecciones que tiene, y este paisaje, tan bello, y a la vez tan siniestro, les sirve de metáfora para ello.

Birling Gap’ casi es un repaso a la música británica de las cinco últimas décadas. A lo largo de sus 35 minutos encontramos indie-pop, folk algo psicotrópico, o juegos electrónicos. Y todo ello con el buen gusto y el saber hacer que siempre le ponen Fletcher y Pursey. Ya desde el principio dejan clara sus intenciones con “Face On The Rail Line”, un tema que gira en torno a la psicodelia folkie de los setenta. Y toda una delicia, la verdad. Además, es algo a lo que vuelven en cortes como “Three Wheeled Car” y “Cinematic”. Pero, como ya he dicho antes, tiran por la senda de otros caminos british a lo largo de todo el álbum.

Me gusta que se pongan un poco más oscuros en un tema como “Alpine”, que cuenta con las guitarras sombrías de todo el disco. Pero también me gusta que se acerquen al mundo de Stereolab en la genial, y algo sintética, “Liminal”. Y, por supuesto, cuando se van al pop sin complejos, no hay quien les tosa. Ahí está la juguetona “Always On My Mind”, que es una maravilla. O esa delicada “Mirrorball”, donde nos cuentan la historia de un chico y una chica solteros a los que sueltan en una discoteca de los ochenta –“It was an 80’s disco. (I know – not cool – but we both paid to be here). Mmm, desperate fools”-. Además de “Canterbury Lanes”, donde se van hacia un pop más clásico, pero igual de interesante. Y para cerrar, nada mejor que esa preciosidad llamada “The Overview Effect”.

El último disco de The Catenary Wires refleja lo bien que están llevando su madurez musical Amelia Fletcher y Rob Pursey, dos auténticos veteranos del pop británico, que entran en su cuarta década de carrera de la mejor forma posible.

7,7

Baio – Dead Hand Control

Quitando de en medio a Rostam, que ya no forma parte de Vampire Weekend, y cuenta con una fructífera carrera de productor, el otro miembro de la banda neoyorquina que mejores resultados está obteniendo en solitario, es Chris Baio. El bajista ya va por su tercer trabajo, y la verdad es que todos son notables, e incluso ha llegado a tener algún hit, como ese maravilloso “Sister of Pearl” que coronaba su álbum de debut. Además, ha sabido quitarse de encima el característico sonido de su banda, y sorprender con una propuesta que fusiona el pop y el techno.

Dead Hand Control’ está grabado a medio camino entre los estudios de Damon Albarn en Londres, y los estudios que tiene el propio Baio en Los Ángeles. Y no sé si será por eso, pero es un trabajo de lo más variado. El neoyorquino pasa del pop más arty al techno sin ningún tipo de filtro, y en algunas canciones fusiona los dos estilos con bastante acierto. Es el caso del tema que le da título, que empieza con un toque folkie, y termina entre bases con son puro breakbeat. Y en parte, eso es lo que mola de su propuesta. Aunque a veces se le vaya un poco la cabeza.

Si hay algo que ha demostrado que se la da bien, es hacer temas de pop a lo Talking Heads. La banda de David Byrne es una influencia más que evidente en cortes como “Endless Me, Endlessly”, “What Do You Say When I’m Not There?” o “Never Never Never”, las cuales representan el lado menos electrónico del disco. Pero también lo es en la deliciosa “Caisse Noire”, una extensa balada llena de teclados, en la que Baio también recupera su lado más Bowie. Es un tema en el que juega con la melancolía y que, como casi todo el disco, tiene de fondo el tema de la muerte – supuestamente, Dead Hand, es un misil soviético que mata a toda la población de Estados Unidos-

El lado más dance del disco llega con “Dead Hand”. Pero ojo que, aunque estemos ante una canción con una base potente y acelerada, no se olvida de darle una buena pátina melódica. Y la verdad es que ha logrado dar con un estupendo tema para bailar entre lágrimas. Eso sí, lo mejor del álbum llega al final. Los más de nueve minutos de “O.M.W.”, los cuales están escritos junto a su compañero de banda Ezra Koenig, son de una preciosidad abrumadora. Y sí, puede que ese piano que aparece a mitad de canción recuerde bastante a Vampire Weekend, pero lo hace desde el punto de vista de Baio, y eso le da un punto diferente.

Creo que se le debería de hacer un poco más de caso a Baio, porque, siendo el bajista de una de las bandas más famosas de los últimos años, ha logrado dar con un estupendo proyecto personal sin necesidad de recurrir a lo aprendido con su grupo. Además, estamos ante un trabajo un poco mejor que el segundo, por lo que podemos decir que su carrera sigue en ascenso.

7,9

Slow Pulp – Moveys

La verdad es que Slow Pulp no lo han tenido nada fácil con su álbum de debut. Tras despuntar con un par de Eps y terminar el año pasado con una gira junto a Alex G, la mala suerte empezó para este grupo de Chicago. Primero, a uno de sus componentes, le diagnosticaron la enfermedad de Lyme, que no deja de ser la picadura de una garrapata, pero si no la pillas a tiempo tiene consecuencias bastante jodidas. Y un poco más tarde, cuando ya casi habían acabado su álbum de debut, los padres de su cantante sufrieron un accidente de tráfico, por lo que se tuvo que ir a su Madison natal para cuidarles. Pero la cosa no acaba aquí, porque estando allí, le pillo la crisis de la Covid y la finalización del álbum se volvió a retrasar.

No sé si este accidentado año que han tenido ha influido en el sonido final de ‘Moveys’, pero si lo ha hecho, ha sido para darles más calma. Y es que, estamos ante un trabajo mayormente reposado, en el que se meten de lleno en sonidos algo folk y algo ensoñadores. De hecho, creo que esa gira junto a Alex G fue la que les cambio un poco el chip. Más que nada, porque cortes como “New Horse”, “Falling Apart” o “Montana”, cuentan con un cierto toque perezoso y están envueltos en preciosas guitarras acústicas y tímidos paisajes de teclados. Y la verdad es que se les da bastante bien este tipo de sonidos.

Una de las cosas buenas que tiene este trabajo, es que también saben cuándo darle un poco de rabia. Aunque sea contenida, como en el caso de “Idaho” y “Track”, dos canciones donde las guitarras suenan un poco más desgarradas, pero en las que no pierden ese tono pausado. Algo que sí eliminan en “At It Again”, el tema más potente del álbum, y todo un himno de indie-rock. Y sin dejar el indie-rock de lado siguen en “Channel 2”, un corte lleno de punteos de guitarra y rabia. Pero hay que volver a su lado más sedoso, porque en “Trade It” se salen un poco de la norma metiendo una de caja de ritmos, lo que le da un toque muy interesante a su sonido. Eso sí, ese corte final de aires funk no pinta mucho, la verdad. Supongo que necesitarían rellenar un poco, porque el disco dura 26 minutos.

Estamos ante un buen álbum de debut que, evidentemente, tiene sus defectos, pero no ganan a los aciertos, que son muchos. Así que bienvenidos sean Slow Pulp.

7,7

Westerman – Your Hero Is Not Dead

Me he llevado una pequeña desilusión con el álbum de debut de Westerman. Y no porque no me haya gustado el disco, todo lo contrario, me ha encantado. Lo malo es que, tras leer algunas críticas que mencionaban su parecido con The Blue Nile y Talk Talk, dos de mis grupos favoritos, me había hecho ilusiones. Y digo me había hecho, porque no he visto esa influencia por ningún lado. Y eso que ha sido el propio Westerman el que ha coemntado que el “hero” del título es por Mark Hollis. Pero bueno, yo sigo sin verlo, la verdad.

Your Hero Is Not Dead” es un trabajo mayormente reposado, en el que hay algún pequeño toque más experimental -de ahí vendrá lo de Talk Talk-, y mucha elegancia pop -de ahí vendrá lo de The Blue Nile-. Todo ello regado con un pequeño manto electrónico que le da frescura al disco. Algo que se nota a las primeras de cambio en cortes tan notables como ‘The Line’, ‘Waiting On Desing’, ‘Easy Money’ o ‘Blue Comanche’ (¿alguien más escucha el pequeño guiño al ‘Running Up The Hill’ de Kate Bush?). Pero ojo, que también cuenta con una faceta más animada, e incluso algo bailable. Es la que nos muestra en la synthpoperaThink I’ll Stay’ y en la delicada ‘Confirmation (SSBD)’, dos de las mejores canciones del álbum.

Lo que diferencia a Will Westerman de otros artistas que tiran por el camino del soft-rock ochentero, es que también tiene un lado un tanto más folk. Lo muestra nada más empezar, en esa curiosa ‘Drawbridge’ que abre el disco. Pero también ‘Dream Appropriate’ y ‘Float Over’, algo así como un par de interludios donde la guitarra se convierte en protagonista. Incluso en la más electrónica ‘Paper Dogs’, podemos encontrar algo del Sufjan Stevens más sintético. Pero claro, no puede evitar terminar el disco entregando otro corte de pop sofisticado. De hecho, es el tema que le da título, y quizá, por eso, sí que se puede ver en él un pequeño toque de esa etapa de transición del pop al post-rock que pasaron Talk Talk.

Ya tengo otro candidato a disco del verano.

8

Elva – Winter Sun

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Aunque tuvieron una carrera corta, Allo Darlin’ consiguieron llegar al corazón de muchos seguidores del pop y convertirse en una banda de referencia dentro de este estilo. En parte, por la voz de Elizabeth Morris, su cantante, que era perfectamente reconocible, y de lo más bonita. Por eso es toda una alegría ver que tiene una nueva banda, y que no ha perdido su delicadeza y su dulzura a la hora de cantar. Morris se ha mudado a Noruega, se ha casado con Ola, antiguo miembro del grupo Making Marks, han tenido una hija, y han formado Elva. Todo esto en apenas tres años.

Winter Sun” está grabado en una antigua escuela sueca y está totalmente influenciado por el nacimiento de su hija. Además de por los paisajes naturales de Escandinavia, de los que la cantante australiana se ha enamorado. Musicalmente, tiran más hacia el folk, que hacia el indie-pop, pero, en el fondo, es un trabajo bastante variado. De hecho, en una entrevista que he leído hace poco, mencionan a Yo La Tengo, Paul Simon, Case/Lang/Veirs y Bill Callahan. Y todo eso se escucha en estas diez canciones.

Su mejor baza es cuando se ponen un poco más duros y sacan a paseo las guitarras distorsionadas. Es el caso de ‘Tailwind’, en la que se fijan en la banda más famosa de Hoboken, y se hacen con un temazo que fusiona lo eléctrico con lo acústico. Algo parecido a lo que también hacen en ‘Ghost Writer’, que es otra delicia. Pero es en ‘Airport Town’ dónde sacan más capas de ruido y distorsión. Una gran canción que, particularmente, me ha recordado bastante a Luna. Principalmente, por la voz de Ola, que casi parece Dean Wareham.

De buenas a primeras, su lado más folkie, puede resultar un poco menos atractivo. Lo bueno es que, con un par de escuchas, se hace de lo más interesante. Y es que, aquí es donde entra en juego la voz de Morris, que le viene como anillo al dedo a este tipo de canciones. Es el caso de la inicial ‘Athens’, de la minimalista ‘Harbour in the Storm’, o de la delicada canción que da título al álbum. Aunque claro, el premio al tema más bonito del disco, se lo lleva ‘I Need Love’, en la que entra en juego el violonchelo de Ofelia Ossum.

Pueden estar contentos Elva, porque su álbum de debut no solo es de lo más bonito, también refleja toda esa paz que han encontrado en los parajes del norte de Europa, la cual te contagian con sus canciones.

7,5

Cate Le Bon – Reward

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Hace ya tiempo que Cate Le Bon se convirtió en una de las voces más personales del folk actual. Aunque llamar a lo suyo folk es quedarse corto, porque la de Gales ha coqueteado con todo tipo de estilos, y no le hace ascos a nada. Quizá, por eso, resulta tan interesante plantarse ante su música, porque descubres un mundo nuevo, el suyo, que no tiene nada de convencional. Algo que se acentúa en su quinto trabajo, en el que ha logrado algo realmente difícil: crear un disco complicado y lleno de matices, pero absolutamente asequible para todo el mundo.

Para escribir las canciones de este “Reward”, Le Bon se fue hasta el Distrito de los Lagos en Inglaterra, donde vivía sola en una cabaña, hacia cerámica por el día, y tocaba el piano hasta altas horas de la madrugada. En estas circunstancias, resulta de lo más normal que escribiría sus canciones más personales hasta la fecha. Y es que, sola, con tus pensamientos como única compañía, poco más puedes hacer.

Aunque el disco se abre con ‘Miami’, no estamos ante un homenaje a la ciudad norteamericana. Su letra habla más bien de escapar, y ese “Miami” que sirve de estribillo, puede ser cualquier otra ciudad del mundo. Musicalmente, es un tanto escurridiza, y la verdad es que no es una canción fácil para abrir un disco. Eso sí, se le va pillando el punto con las escuchas. Algo que no ocurre con ‘Daylight Matters’ y ‘Home to You’, más que nada porque que entran con la primera escucha. La primera, porque resulta irresistible con ese toque de soft-rock y con ese estribillo en el que declara su amor a una persona que ha perdido. Y la segunda, porque se pone de lo más juguetona, y nos deja una pequeña joya de pop algo extraño.

Cate Le Bon siempre está buscando nuevos sonidos, y en buena parte de este disco juega a eso. Por eso resulta extramente atrayente. Porque esa especie de polka folk con saxo llamada ‘Mother’s Mother’s Magazine’, es de lo más atractiva. Al igual que su acercamiento al krautrock en ‘Magnificent Gestures’, la cual, casi podría ser una canción de Stereolab. Y es que, impregna su personalidad todo lo que toca. Incluso las baladas, que parecen convencionales, pero no lo son. Principalmente, porque al utilizar el clavicordio, suenan diferentes. Es el caso de ‘Here It Comes Again’ o ‘Sad Nudes’, que consiguen emocionar de una forma diferente. Además, en la segunda le da protagonismo a un saxo, creando una atmosfera más interesante, si cabe. Y ojo, que cuando suena más convencional, también le funciona. Ahí están ‘The Light’ y ‘You Don’t Love Me’, donde vuelve al soft-rock (y al saxo).

Desde luego, hay pocas artistas tan interesantes en la escena actual como Cate Le Bon. Además, también cuando trabaja para otros, porque lo que ha hecho con la producción del último disco de Deerhunter es una maravilla.

8

Stella Donnelly – Beware Of The Dogs

Stella Donelly

Mañana se pone a la venta el álbum de debut de Stella Donnelly, y la elección de la fecha no es casual. Como todos y todas sabréis, el 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, y la artista australiana ha querido que su primer largo coincida con este día. Algo que no debería extrañar a nadie, porque, a pesar de contar con tan solo un EP previo, ya se ha convertido en una de las mujeres más reivindicativas de la música nuestro tiempo. Sus canciones, que hablan sin tapujos del machismo, o de los abusos sexuales y de poder cometidos por hombres, la han convertido en una de las grandes promesas del rock actual. Algo que se hace realidad con este trabajo.

Una de las cosas más interesantes del debut de Stella Donnelly, es la dualidad que se puede ver en su música. Su voz, dulce y cándida, y sus delicadas melodías, nada tienen que ver los dardos que suelta en sus letras. La australiana dice las cosas claras y sin ningún tipo de filtro, lo que le ha traído algún problema que otro. Sobre todo con ‘Old Man’, el tema que sirvió como primer adelanto. En él, nos deja un estupendo corte de indie-pop, con una letra que se le ocurrió cuando leyó una entrevista en la que Woody Allen decía que el movimiento #metoo no servía para nada. Como os podéis imaginar, la canción está llena de frases directas y cortantes, como esa “Your personality traits don’t count if you put your dick / In someone’s face” tan explícita. Y así en prácticamente todo el disco.

Lo bueno que tiene esta artista de Perth, es que sabe muy bien cómo hacer una canción pop. A esa ‘Old Man’ que mencionaba más arriba, hay que añadir ‘Season’s Greetings’, ‘Tricks’ y ‘Die’, que son perfectas y sumamente pegadizas. Pero también es cierto que no es lo que más predomina en el disco. Tiene un lado más minimalista, en el que se deja llevar por las composiciones tranquilas y sin adornos. Temas como ‘Mosquito’, ‘Allergies’ o ‘Boys Will Be Boys’, que ya estaba en su primer EP, representan muy bien esta faceta, a la que, quizá, le falta un poco de vida. Funciona mejor cuando mete algún elemento más, como esa caja de ritmos en ‘Bistro’, la instrumentación de rock más clásica en el tema que le da título, o la pátina sintética en ‘Watching Telly’. Son cortes en los que demuestra que puede irse hacia otros caminos sin necesidad de perder su personalidad. Y eso para una artista tan joven ya es todo un logro.

No cabe duda de que Stella Donnelly es una de las realidades de la música actual y, para que lo vamos a negar, me gusta que defienda tan bien su causa. Una causa que, por otro lado, la tendríamos que defender todos.

7,8

The Decemberists – What a Terrible World, What a Beautiful World

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The Decemberists tienen el dudoso honor de inaugurar 2015 en el blog. La banda de Portland ha anunciado este What a Terrible World, What a Beautiful World para la cuarta semana de enero, pero ya sabéis, para que esté disponible en esa fecha, tiene que entrar en fabrica antes de navidades, dejando así muchas posibilidades de que una copia acabe en las manos equivocadas. Así, que aquí estamos, con el disco en nuestros dispositivos electrónicos 50 días antes de su publicación.

He leído por ahí que el título de este disco le vino a Colin Meloy a la cabeza viendo las noticias del tiroteo de Sandy Hook (Connecticut), donde un loco entró en una escuela de primaria y mato a 27 personas, de las cuales, 20 eran niños. Según cuenta Meloy, en ‘12/17/12’, narra el sentimiento de impotencia que tuvo tras ver al presidente Obama hablar a los norteamericanos tras el tiroteo. Además, pensó en lo que terrible que puede ser el mundo  a veces, pero también le hizo pensar en las cosas buenas que tiene él, como su familia o su carrera. De ahí el título del disco.

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El primer álbum de The Decemberists en cuatro años, es un trabajo triste, en el que Meloy se muestra mucho más melancólico que otras ocasiones. Solo hay que escuchar Make You Better, el single que adelantaron hace un mes, que es uno de esos típicos temas de la banda, en los que la tristeza va subiendo de intensidad. La verdad es que una canción que me gusta bastante, y es una pena que no haya muchas como ella en el disco. Y es que, la gran mayoría de los cortes de este álbum son excesivamente tranquilos, y llega un momento que termina saturando. Les funciona bien en algunos casos, como en The Singer Addresses His Audience, la canción con la que abren el álbum, que tiene un final épico y psicodélico muy chulo. También están acertados en Mistral, que es otra de las baladas marca de la casa, y es bien bonita. Bueno, y en A Beginning Song se emocionan y acaban el disco con una tormenta de instrumentos que tiene su punto.

Lo que más me ha gustado siempre de The Decemberists, es su facilidad para hacer himnos pop con sabor americano. Normalmente tiran hacia sonidos más campestres, como los de The Wrong Year y Anti-Summersong, que son dos de las mejores canciones del disco, pero esta vez han incluido algún elemento más, y han acertado de pleno. Es el caso de Calvary Captain, donde casi se acercan al northern soul, y nos dejan un auténtico temazo. Otro momento “diferente” es Philomena, en la que tiran del pop con aires de los cincuenta y sesenta, y nos dejan una canción muy bonita.

Aunque me ha gustado más que sus dos últimos trabajos (no es difícil), es un disco que está lejos de sus primeros álbumes. Y es que, siguen insistiendo en hacer discos largos, y aquí estamos ante un trabajo cercano a la hora. El día que hagan un disco de 35 o 40 minutos, harán un trabajo perfecto.

7,4

Selección 2014 (8ª Parte)

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Con un día de retraso, pero ya está aquí la octava recopilación de novedades de 2014. Así os pilla recién aterrizados en el trabajo, y tenéis banda sonora para uno de los días más difíciles año.

Como era de esperar, la recopilación de septiembre viene cargada de jugosas novedades. Aunque sí es cierto, que en lo musical, el curso empieza antes, y hemos tenido un mes de agosto lleno de lanzamientos de lo más interesantes. De hecho, me ha costado una barbaridad seleccionar las canciones de Spoon, The New Pornographers, Merchandise y Music Go Music que iba a incluir aquí, ya que son cuatro discos en los que encontramos un buen puñado de grandes temas. Los que no me ha costado es seleccionar la canción de Bishop Allen, que se ha convertido en mi tema favorito del verano.

Si nos vamos a las novedades, nos encontramos con otra gran canción de The Vaselines, con un nuevo corte de Thurston Moore, que es lo más Sonic Youth que ha hecho en años, o con el pop de calidad de Allo Darlin’ y The June Brides. Además, esta vez he metido algo que no tiene mucho que ver con la línea del blog, y a muchos les sorprenderá ver un tema de Billy Idol en la recopilación. No es que el británico haya cambiado radicalmente de estilo, pero ha sacado un tema muy chulo sin perder su identidad; es un corte de rock macarra y facilón que me parece de lo más entretenido. La nota curiosa la ponen The Pains Of Being Pure At Heart, que aparecen por aquí con una nueva visión de su Kelly (cantada por Kip Berman), y Real Estate que se han sacado de la manga una estupenda versión del Paper Dolls de The Nerves (los de Hanging On The Telephone).
Espero que os guste.

 

  1. High Tide Low Tide / The Vaselines 3:36
  2. Beast / Ex Hex 3:15
  3. Can’t Break Me Down / Billy Idol 3:43
  4. The Best Day / Thurston Moore 4:32
  5. My Blue Supreme / Interpol 3:09
  6. Knock Knock Knock / Spoon 4:39
  7. Little Killer / Merchandise 3:05
  8. Dancehall Domine / The New Pornographers 3:19
  9. Pocket Knife / Liam Betson 3:27
  10. Always / Melted Toys 4:03
  11. Hypocrite / Twerps 4:20
  12. Paper Dolls / Real Estate 2:36
  13. 4 O’Clock In The Morning / Pale Lights 3:42
  14. Being There / The June Brides 3:03
  15. Found Blind / Avi Buffalo 3:07
  16. Vertigo / Robert Scott 4:39
  17. He’s Goin’ Out with Marilyn / The Cleaners from Venus 3:09
  18. Take Me to Church / Sinéad O’Connor 3:01
  19. Romance And Adventure / Allo Darlin’ 2:52
  20. Kelly (Winter Station Demo) / The Pains of Being Pure At Heart 2:54
  21. Key To My Heart / Christopher Owens 1:54
  22. Good Talk / Bishop Allen 4:16
  23. Tell Me How It Feels / Music Go Music 4:08
  24.  From The Night / Stars 6:30