The Molochs – America’s Velvet Glory

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No cabe duda de que, el Primavera Sound, es un evento en el que es fácil descubrir nuevas bandas. Con más de 200 artistas en el cartel, no resulta complicado encontrarte con alguna que otra sorpresa que no conocías. Es lo que me ha pasado a mí con The Molochs, un dúo californiano, de ascendencia argentina –su cantante, y principal compositor, nació y vivió allí hasta los tres años-, que me ha cautivado con su segundo trabajo. Aunque casi se podría decir que es el primero, porque su debut se lo editaron ellos mismos, y no llegó a pasar más allá de la escena local de Los Angeles.

Una de las cosas que más me ha gustado de este “America’s Velvet Glory”, es su sonido. Al igual que bandas inglesas como The Proper Ornaments o Ultimate Painting, tiran hacia el pop de los sesenta, ese que se mueve entre la psicodelia y el garage. Pero, y aquí viene lo bueno, también se dejan llevar por una influencia clara de The Byrds. El mítico grupo norteamericano, culpable de gran parte de las guitarras limpias y cristalinas del indie-pop, se deja escuchar en gran parte de este trabajo, y eso siempre es un acierto. Gracias a esto, nos encontramos con unos cuantos hits que enamoran desde la primera escucha. Es el caso de las maravillosas ‘Charlie’s Lips’, ‘The One I Love’ y ‘You and Me’, tres canciones a las que es imposible resistirse.

Su otra faceta, la que tiene más de garage, psicodelia, e incluso algo de blues, también cuenta con cosas realmente notables. Ahí está esa enérgica ‘Ten Thousand’ que abre el álbum, o la impulsiva ‘No Control’, que viene a continuación. Y si ya nos vamos a ‘No More Cryin’, nos damos cuenta de que un tal Bob Dylan también es una de las grandes influencias de estos chicos. Porque no solo vemos algo Mr. Zimmerman en ese tema, también en ‘New York’, la cual, además, cuenta con un sonido cercano a la Velvet. Y, ¿qué pasa con la psicodelia? Pues que también tiene un par de raciones para los seguidores de este sonido. Aunque el caso más evidente es ‘Little Stars’, un tema que evoca los momentos más alucinógenos de aquella época.

Adentrarse en “America’s Velvet Glory” es meterse de lleno en otra década, concretamente en esos 60 convulsivos, que dejaron huella a varias generaciones posteriores. Solo hay que ver cómo estos dos chavales, que no llegan a la treintena, han recuperado ese sonido a la perfección.

8

Blank Realm – Illegals in Heaven

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Una de las sorpresas más agradables del año pasado fue Grassed Inn, el tercer trabajo de los australianos Blank Realm. Los de Brisbane son uno de los grupos más interesantes de esa escena de las antípodas encargada de revisitar el rock que se fabricaba en esa parte del mundo a principio de los ochenta. Por sus canciones planea la sombra de The Clean, The Chills o The Bats, pero no se quedan ahí, e impregnan sus composiciones con un poco de suciedad e influencias de otras bandas del planeta. Logran dar con la fusión perfecta uniendo la oscuridad de Echo & The Bunnymen, el garage de The Zombies, y la luminosidad y el deje pop del Kiwi-Rock, creando así una de las mejores propuestas musicales de su país.

En este cuarto álbum empiezan fuete, con un trallazo sucio y garajero llamado No Views, en el que se olvidan de su faceta más pop. Esa se la guardan para el siguiente tema, el genial River of Longing, en el que aparecen esas guitarras cristalinas tan características, que se dejan llevar por un ritmo acelerado y un maravilloso estribillo. Es algo que repiten más tarde en Palace of Love, otro de los puntos fuertes del disco, y toda delicia de canción. Y es que, cuando se ponen más pop, no hay quien les tosa. Ahí está esa Flowers in Mind, que es un poco más oscura (no pueden negar la influencia de la banda de Ian McCulloch), pero igual de deliciosa. O las baladas lo-fi, en las que dejan ver su interés por la Velvet, y nos entregan cosas tan majas como Cruel Night o Gold.

Si nos vamos a la parte más potente del disco, hay que destacar Costume Drama y Too Late Now. En la primera se ponen contundentes, pero se moderan un poco en el estribillo. Todo gracias a lo que parece ser un xilófono, que suaviza estupendamente la contundencia guitarrera que tiene la canción. La segunda empieza tranquila, pero va subiendo de intensidad y acaba en una orgia de ruido y distorsión. Con ella cierran un estupendo disco, que bien merece un gran reconocimiento. A ver si tienen suerte.

8,1

Outrageous Cherry – The Digital Age

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Como a mí, supongo que a muchos de vosotros nos os sonará de nada el nombre de Outrageous Cherry, pero Matthew Smith, fundador de la banda a principio de los noventa, cuenta con doce trabajos bajo este nombre, y se ha mantenido dentro de la escena indie norteamericana durante estos últimos 20 años. Cuatro años después de su último trabajo, vuelve la banda al completo, y lo hacen como el nuevo fichaje del sello californiano Burguer Records. Y es que, el pop lo-fi con aires de garage de este grupo de Detroit, le viene como anillo al dedo a este sello, que, dicho sea de paso, se ha convertido en un valor seguro para los amantes del pop de guitarras.

The Digital Age es un disco de pop crudo lleno de buenas melodías. Su sonido tan garajero recuerda a las grabaciones de los años cincuenta y sesenta, donde priorizaban la voz y dejaban de lado la parte más instrumental. Eso sí, en aquella época lo hacían porque no les quedaba otra, y estos lo hacen porque les apetece. Sea como sea, han conseguido plasmar el encanto que tenían esos temas, y llevarlo hasta nuestros días llenándolo de guitarras potentes y distorsionadas.

Entre los once cortes del disco, nos encontramos con algunos realmente notables, como el trío formado por Energy, (You’re A) Vortex e I Think She’s Alright (en esta se acercan una barbaridad a la new-wave neoyorquina), que abre el álbum de una forma excelente. Después van teniendo sus altibajos, pero llegan muy arriba en el tema que da título al disco, que es una pequeña joya garajera, y en Love & Other Electrical Storms, que se va hacia el ruido sin despreocuparse de la melodía.

Quizá se han pasado tratando de hacer un sonido tan casero (lo poco que he escuchado de sus anteriores trabajos no es tan lo-fi), pero tienen algo que les hace bastante interesantes.

7

Sea Pinks – Dreaming Tracks

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Sea Pinks suenan a California, y su música se puede comparar con la de las bandas de la bahía de San Francisco, pero no vienen de allí, sino de la nublada y deprimente Belfast. Y es que, a estos tres chicos, donde encontramos con un antiguo miembro de Girls Names,  poco les importa su procedencia, y cuando se cuelgan las guitarras se sacan de la manga unos cuantos himnos de pop soleado y pegadizo. Ya lo hacían en su anterior trabajo (el único que conocía hasta ahora), con el que fueron teloneros de Veronica Falls,  y lo vuelven a repetir en éste.

Dreaming Tracks se mueve entre ese pop soleado que comenta antes, y el toque jangly que cientos de grupos han heredado de The June Brides. También tienen cierta afición por el garage más pop, y lo demuestran en el Dream Happening, que es la canción que abre el disco y el primer single. Aquí es donde más suenan a la bahía, y a esa psicodelia que instalaron los hippies desencantados en el norte de California. Pero ellos le dan el toque de amabilidad perfecto, y se descuelgan con un estribillo encantador. Esta es la constante en todo el disco, donde las guitarras con aires 50s se juntan con el pop más delicado. Si están acertados, nos dejan algunas grandes canciones como Art Imitating Life o Waiting For You (To Go), aunque también es cierto que luego hay otras que son un poco más sosas.

Lo mejor viene, como casi siempre, cuando se vuelven absolutamente pop. Si se olvidan de las guitarras más potentes, son capaces de sacar una canción de muy 60s como Meat & Drink, o auténticas delicias como Wasted On You (la mejor del disco) y Pacific Standard Time. Incluso la melancólica Invisible Lines, con la que cierran el disco, tiene su punto.

No es que Dreaming Tracks sea un disco memorable, ni mucho menos, pero sí es muy disfrutable y te puede hacer un apaño en un día tonto.

7,1

Inspiral Carpets – Inspiral Carpets

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Tras la sorpresa inicial de ver un nuevo trabajo de Inspiral Carpets, una banda que yo pensaba que estaba más que muerta, me he puesto a investigar, y he podido ver que ya llevan tres años reunidos. En esta nueva etapa de su carrera vuelven a sus orígenes, ya que cuentan con el cantante original (el que formó el grupo, no el que cantó casi todos sus éxitos), y han recuperado un poco el sonido Manchester y el garage. Por supuesto, se han hecho el típico itinerario de todo grupo que se reúne, y tras patearse la mitad de los festivales del mundo, se han metido al estudio de grabación, y han parido este homónimo trabajo.

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Los Inspiral Carpets de 2014 suenan más corrosivos, y mucho menos pop. No esperes encontrar por aquí un This Is How I Feels, o algo parecido, no lo hay. Sin embargo, recuperan ese sonido tan The Doors que tenían en sus primeras grabaciones. El órgano de Clint Boon es el auténtico protagonista del disco, y todo gira en torno a él. Un buen ejemplo de esto es Let You Down, donde cuentan con la voz de John Cooper Clarke, el mítico poeta punk británico. En este tema parecen una reencarnación de Jim Morrison y los suyos, y la verdad es que no suena nada mal. Aunque suenan mejor cuando combinan ese órgano con un buen estribillo, que es algo que hacen en unas cuantas ocasiones. Ahí está Spitfire, que es uno de los singles de adelanto, y tiene uno de los mejores estribillos del disco. No está sola, la acompañan la muy melódica A to Z of My Heart, Calling Out to You y Hey Now, que se convierten en un hit con tan solo un par de escuchas.

Si lo tuyo es el puro sonido Manchester, ese en el que el combinaban el rock con la pista de baile, y unos cuantos solos de órgano, también tienen algo para ti. Forever Here es una canción que parece sacada de principio de los noventa, y se podría emparentar con algún tema antiguo suyo como She Comes in the Fall, e incluso con alguno de sus compañeros de escena –tiene muchas similitudes con el The Only One I Know de The Charlatans -. Afortunadamente, con ella vuelven a dar en el clavo, y nos dejan el último hit potencial. Tras esta canción ya solo quedan los seis minutos de Human Shield, que tiene una parte final de lo más bonita, con ese estribillo eterno arropado por el órgano. Una buena forma de acabar un disco que no es perfecto, pero sí una vuelta muy digna.

7,4

The Fresh & Onlys – House Of Spirits

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Cada vez tengo más claro que The Fresh & Onlys han perdido su oportunidad de pasar a segunda división (a la primera ni me lo planteo). Tras cinco discos, siguen estancados donde empezaron, y la verdad es que a ellos no se les puede echar la culpa. Poco a poco han ido suavizando su música, y en su anterior trabajo nos dejaron un disco de pop perfecto que, extrañamente, no tuvo mucho éxito. Además, sus seguidores más “duros” les acusaron, injustamente, de hacer un disco soso y anodino. Ahora vuelven con House Of Spirits, y lo hacen más perdidos que nunca, con un trabajo que intenta cubrir su faceta más garage, y su faceta más pop. Lo malo es que tanto en la una como en la otra, no llegan a despuntar del todo.

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Según Tim Cohen, el líder de la banda, ellos hacen discos para que sean escuchados como un LP, y se fijan mucho en el espacio entre canciones, o los temas que tienen que ir en cada cara. Como ejemplo da este último trabajo, en el que cada cara está en influenciada por diferentes factores. Parte del disco está escrito en un rancho, en el que Cohen pasó una temporada en solitario con su guitarra, con un Korg y con una caja de ritmos. Allí fue donde compuso las canciones de la primera cara, que hablan de sueños y confusiones. Sin embargo, la segunda cara presenta unas letras más centradas en la lucidez y menos confusas. Eso en cuanto a las letras, porque en lo que respecta a la música, en las dos caras hay de todo un poco.

Ellos mismos dicen que este trabajo conserva el espíritu pop de Long Slow Dance, pero que a la vez han querido experimentar con nuevas atmosferas y con algunas cajas de ritmos, que la verdad, casi ni se notan. Al final terminan sonando a ellos mismos, y en algunas ocasiones consiguen llegar al nivel de su anterior trabajo. Y es que no se les puede negar han conseguido un sonido reconocible, y que cualquiera que escuche temas como Who Let The Devil o Animal Of One, sabría al instante de qué grupo se trata. Estos dos temas son de lo mejor del disco, ya que es donde sacan su vena más pop y la fusionan con la psicodelia. Pero no son las únicas, y en April Fools hacen un batirribullo de pop, psicodelia y rollo fronterizo que funciona de manera brillante. Además, tiene una letra de lo más envenenada (“Darling, It’s April Fool, No One Tells The Truth”).

Como comentaba antes, en este trabajo han intentado contentar a todos sus seguidores, y también nos dejan algún tema más potente y ruidoso. Tenemos la fallida, y casi shoegaze, Bells Of Paonia, que la verdad, no les pega nada. Si le hubieran metido una batería y hubieran resaltado la parte pop de la canción, estaríamos hablando de un tema muy diferente. Afortunadamente, en Hummingbird sí que saben cómo hacer que las guitarras rugan y no perder el espíritu pop en el intento. Casi diría que es la gran canción del disco, o por lo menos la más lograda. Tras ella (y la fantástica April Fools, que viene a continuación), encontramos muy poco donde rascar, tan solo alguna parte de la bonita Candy logra levantar un poco de interés.

El resultado final resulta un tanto extraño, ya que no es un disco malo, pero tampoco te deja las buenas sensaciones que te dejaban sus anteriores trabajos. Con todo, tiene algunos temas muy interesantes, y parece que con las sucesivas escuchas va mejorando la cosa.

7,3

Selección 2013 (11ª Parte)

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Ya está aquí la última recopilación de novedades del año (la siguiente ya será la de las mejores canciones de 2013), y llega cargada de adelantos de 2014, que para eso casi estamos en diciembre. Nuevos temas de Dum Dum Girls (más oscuras que nunca), de EAGULLS, de The Notwist, o Neneh Cherry, que se juntado con Four Tet, y ha sacado un temazo. También está por aquí la versión que hacen Joanna Gruesome del Tugboat de Galaxie 500, y el Black Tambourine de Withered Hand, mi canción favorita de las últimas semanas.

Por cierto, la portada, como siempre, se la debo a Adolfo, que se ha levantado un tanto religioso esta mañana.

  1. Through and Through / Dream Boys 4:22
  2. Black Tambourine / Withered Hand 2:55
  3. Avenue Girls / Comet Gain 2:33
  4. Hindsight / The Stevens 2:09
  5. Eyes / Motorama 2:27
  6. Tugboat (Galaxie 500 cover) / Joanna Gruesome 5:08
  7. Lost Boys and Girls Club / Dum Dum Girls 3:24
  8. The Dolphins / Peak Twins 3:29
  9. Lean / The National 4:31
  10. The View from the Train Window / Jeremy Jay 3:33
  11. Tough Luck / EAGULLS 4:01
  12. Not Gambling / Shocking Pinks 4:00
  13. Close To The Glass / The Notwist 3:02
  14. Blank Project / Neneh Cherry 4:05
  15. You’re Not Good Enough / Blood Orange 4:21
  16. Shine Your Light / Gap Dream 3:42
  17. I Was a Streetlight / Grass House 4:34
  18. El Rito / Destroyer 3:37
  19. Tomorrow / Shearwater 2:51
  20. Fonfria / Mequetrefe 9:48