Hookworms – Microshift

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Tengo que reconocer que, hasta hace unos días, que un seguidor del blog me los recomendó por Twitter, no tenía ni idea de quiénes eran Hookworms. Y la verdad es que me alegro de esa recomendación, porque me he encontrado con una banda realmente interesante. Formados en Leeds hace ocho años, estos cinco chicos, pertenecen a esa oleada del rock británico más “arty”; esa que huye de la simpleza que inunda buena parte de la música de guitarras de su país. Gracias a esto, han recibido muy buenas críticas, y han logrado que se fijen en ellos fuera del Reino Unido. Es más, su álbum de debut, fue elegido el mejor de 2013 por publicaciones como Brooklyn Vegan y Drowned in Sound.

Microshift” es su tercer trabajo, y en él encontramos cambios importantes en su sonido. Sus dos primeros discos eran más sucios, y las guitarras rugían con bastante intensidad. Además, su cantante, se dejaba su desgarrada voz en cada canción. Sin embargo, ahora, sus canciones suenan más expansivas y envolventes, dejando que sea su lado más pop el que gane la partida. Han llenado el disco de cajas de ritmos, samplers caseros, loops, y sintetizadores modulares, logrando dar con un sonido vigoroso, y cercano al krautrock y a la psicodelia. Y lo más importante: logran que funcione. Canciones como ‘Ullswater’ y ‘Opener’ que llegan a los ocho minutos, casi se hacen cortas, y los siete minutos de ‘Negative Space’, son absolutamente maravillosos y de lo más pegadizos. Sobre todo esa emocionante parte final.

La acelerada ‘Static Resistance’ es la canción que más recuerda a los antiguos Hookwoorms, que eran un poco más acelerados y urgentes. Aquí traen de nuevo esa aceleración, pero cambian las guitarras sucias por un sintetizador modular que hace que estemos ante un tema absolutamente kraut. Pero también saben utilizar sus nuevos juguetes para crear canciones más tranquilas y ensoñadoras. Es el caso de ‘Each Time We Pass’, un tema cautivador, en el que colabora Alice Merida Richards, la cantante de Virginia Wings. Sin embargo, sus cacharros se les atragantan en ‘Boxing Day’, una pequeña locura que resulta un poco insoportable. Afortunadamente, lo solucionan poco después con ‘Shortcomings’, el tema que cierra el disco, y la canción en la que el pop aparece de nuevo.

Ojo con Hookworms, que nos pueden dar muchas alegrías y convertirse en una de las bandas favoritas de los críticos de buena parte del mundo. De momento, Pitchfork ya les ha dado su bendición.

7,8