Seth Bogart – Men on the Verge of Nothing

Seth Bogart vuelve a la carga con su segundo disco en solitario. El que fuera líder de Hunx and His Punx, que más tarde se quedó solo en Hunx, debutó hace cuatro años bajo su nombre con un trabajo que no me terminó de convencer mucho. El cual, por cierto, no podréis encontrar en las plataformas de streaming, ya que lo editó Burger Records y tras el escándalo han retirado todas sus referencias. El caso es que ahora deja de lado el mundo del vocoder que tanto protagonismo tenía en ese álbum, y vuelve a lo que mejor sabe hacer: canciones que se mueven entre el garage y el pop más sixities, en las que siempre aparece un toque queer

Men on the Verge of Nothing’ cuenta con algunas colaboraciones de lo más interesantes, como las de Roxanne Clifford (Patience / Veronica Falls), Alana Amram (Hunx and His Punx / Habibi) y Tobi Vail (Bikini Kill / Frumpies). Además de reclutar a Kathleen Hanna y Kate Nash para hacer una estupenda versión del “Oh Bondage! Up Yours!” de X-Ray Spex. Y para terminar de redondear el asunto, en el vídeo de “Boys Who Don’t Wanna Be Boys” podemos ver cameos de algunos cómicos, gente de Le Tigre, o Tammie Brown, de RuPaul’s Drag Race.

Lo mejor de este segundo trabajo, es que Bogart vuelve a disfrutar del pop de guitarras. Y lo hace nada más empezar, con las directas “Professionals” y “Dawn’s Lips”, dos cortes en los que no es casualidad que cante Roxanne Clifford, porque tienen algo de ese indie-pop que practicaban Veronica Falls. Aunque eso sí, la segunda no deja de ser todo un homenaje al “Molly’s Lips” de The Vaselines. Y la verdad es que les ha quedado muy bien. Como el resto del álbum, en el que sigue por el mismo camino, y entregándonos temas tan sobresalientes y directos como “Brainwashers”, “Lavender Heights”, o la deliciosa “Sunday Boy 2”. Solo baja el ritmo en “Imaginary Music Vol. One”, el tema instrumental que cierra el álbum.

Siempre he pensado que Seth Bogart es uno de los mayores talentos del pop y el rock actual. De hecho, estoy seguro de que si no fuera por los explicitas que son algunas de sus letras, que hablan sin tapujos de sexo y relaciones gais, tendría más éxito.

8

Seth Bogart – Seth Bogart

tUH8qTvG

Sinceramente, no sé la cantidad de veces que ha cambiado de chaqueta Seth Bogart, pero cada vez me gusta menos lo que hace. Vale, ya sé nunca va a recuperar la frescura y descaro que dejaba ver en los primeros trabajos de Hunx and His Punx, o los temazos con reminiscencias al garaje y el pop de los sesenta que encontrábamos en su primer álbum en solitario, pero lo de su último trabajo me ha dejado un poco del revés. No me esperaba esta sobredosis de pop de colorines, vocoder y voces pitufadas. Sobre todo después del ataque punk que le dio en su anterior trabajo que, la verdad, tampoco me hizo mucha gracia.

Quizá sea una manía mía, pero no puedo con el vocoder, y lo que es peor, no le encuentro ningún tipo de sentido. Bogart no opina lo mismo que yo, y se ha cargado más un tema de este álbum utilizándolo. Es una pena, porque si no fuera por el dichoso aparatito, Smash the TV, Flurt, o Plastic!, serían mucho más interesantes. Sobre todo esta última, que tiene un riff de guitarra muy pop, y un sampler del Buffalo Stance de Neneh Cherry que le queda muy bien. Al igual que Club With Me, que cuenta con un buen estribillo y un buen ritmo para echarse unos bailes. Lo malo es que ahora ha decidido que es seguidor de aquél bodrio de grupo de los noventa llamado Aqua, y les ha hecho un homenaje en el que las voces pitufadas son las protagonistas. Vamos, un puto horror.

Afortunadamente, Bogart demuestra que también sabe hacer buen pop sin utilizar esos ingredientes, y nos deja algunos cuantos temazos. Es el caso de Hollywood Squares, que es más guitarrera que el resto del disco, de esa gamberrada llamada Eating Makeup, donde podemos escuchar a Kathleen Hanna, o de Forgetten Fantazy y Nina Hagen-Daaz, que tienen un tono más oscuro – una lástima que no haya tirado hacia este camino-. Además, recupera su pasión por el pop de los sesenta en la maravillosa Barely 21, en que colabora la actriz y escritora Tavi Gevinson, y en Sunday Boy, con la que acaba bien un trabajo de lo más irregular.

6,9