Tomemitsu – Sun

Martin Roark es una artista de Los Ángeles que lleva más de una década explorando el pop bajo el nombre de Tomemitsu. Y digo explorando, porque tiene muchas formas de ver su música, y en su discografía podemos encontrar momentos más elegantes, otros más lo-fi, y otros más ensoñadores. Y la verdad es que hasta ahora no le ha ido nada mal, porque ha conseguido que un par de temas suyos sean reconocibles para el público gracias a la serie High Maintenance, y ahora edita el que es su tercer trabajo.

Sun’ es el primer intento de colaborar por internet que hace Roark. Un disco en el que encontramos varias voces femeninas que le han ayudado con algunos de los temas de este álbum. Artistas como Christina Gaillard de HIPS, Lillie West, que no es otra que la genial Lala Lala, Vivian McConnell, aka V.V. Lightbody, Eva B. Ross, y Dre Babinski, más conocida como Steady Holiday. Todas ellas les dan un toque diferente a sus canciones, y consiguen que sean aun más acogedoras.

Estamos ante un disco con un título muy adecuado, ya que sus temas rebosan calidez y nos recuerdan que el verano está a la vuelta de la esquina. Y lo hace desde el principio, con la delicada, y algo chamber, “I’ll Be Alright”, que abre el álbum de la mejor forma posible. O la retro, y casi easy-listening, “Wish Erase”, donde podemos escuchar a Lala Lala y a V.V. Lightbody. Además de esa “And Now-Sunrise”, que casi podría ser una canción de Kings of Convenience.

Como ya he dicho, tiene muchas formas de ver el pop. Así, en “So Quiet”, nos deja una delicada y preciosa canción de lo más ensoñadora; en “Say You Want Me” se deja acompañar por Eva B. Ross, y juntos se sacan de la manga todo un hit de indie-pop de lo más soleado, y en “Secrets” saca los sintetizadores y se va directo a los ochenta. Un mundo electrónico que también cobra protagonismo en las cajas de ritmos de “Same Mistakes”, donde escuchamos de nuevo a V.V. Lightbody.

No estamos ante un trabajo perfecto, pero sí ante uno que te puede acompañar divinamente en este próximo verano, ya que parece que sus canciones están creadas con ese propósito. Solo hay que ver esa portada en la que el propio artista está tomando un buen baño de sol.

7,5

girl in red – if i could make it go quiet

No cabe duda de que la noruega Marie Ulven, más conocida como girl in red, es una de las nuevas estrellas del pop y rock actual. Lo lleva petando desde que editó su primer single, allá por 2018, cuando apenas tenia 18 años. Y todo desde la independencia más absoluta -en esos días, ahora cuenta con una distribución que ya quisieran muchos-. Pero, de alguna manera, ha conectado con la gente de su edad. La de Horton representa muy bien a esta nueva generación que lo tiene tan jodido, y que, con edades tan cortas, saben lo que es la depresión y el ver que el futuro está negro de cojones. Algo que la pandemia ha terminado rematar. Así que es normal este enorme éxito que tiene.

if could make it go quiet’ es su álbum de debut, y según ella misma, “una colección de canciones en las que habla de su salud mental y de las diferentes caras del amor”. De ahí que muchas de sus letras nos cuenten historias de amor en las que sus pretendientas no la corresponden -tremendo ese pepinazo de indie-rock llamado “You Stupid Bitch”-, o en las que se rebaja por una migaja de amor -pone los pelos de punta cuando canta eso de “When your silver is my gold” en la preciosa “midnight love”-. Porque estamos ante uno de esos discos en los que la artista se desnuda emocionalmente. Y a sus 22 años ya tiene mucho que contar.

Producido por ella misma junto a Matias Tellez, y con la colaboración de Finneas -sí, el hermanísimo de la Eilish- en alguna canción, el álbum de debut de girl in red no descubre nada en cuanto a sonido. Pero ojo, que eso no significa que no se le dé bien meterse en diferentes berenjenales. Porque sí es cierto que es un tanto ecléctico y maduro para una chica de su edad. Coquetea con el hip-hop en la inicial “Serotonin”, que la verdad es que es un temón; deja la guitarra en un segundo plano en “Body And Mind” y “hornylovesickmess”, y se mete en terrenos más electrónicos en “Rue”. Además de dejarse seducir por mundos más épicos en la estupenda “Apartment 402”, y de hacer una delicia pop como “.”.

No estamos ante un disco perfecto, ya que hay algún que otro tema un tanto edulcorado y demasiado básico, pero sí que nos presenta a una artista joven con muchas buenas ideas en la cabeza. Y lo que es mejor: sabe cómo ejecutarlas.

7,6

Tangled Shoelaces – Turn My Dial – M Squared Recordings and More, 1981-84

Hace poco más de un par de semanas, cuando recibí la nota de prensa del lanzamiento de una recopilación de unos tales Tangled Shoelaces, me llevé una sorpresa de lo más agradable. Y es que, está banda formada en Brisbane en 1980 por tres hermanos, y su vecino, cuando tenían entre 10 y 14 años, es algo inaudito en el mundo del pop. Porque, a pesar de su edad, grabaron un buen puñado de canciones que prácticamente se adelantaron a su tiempo. Lo malo es que, oficialmente, solo llegaron a sacar un single doble, y lo dejaron en 1984. Hasta ahora que han aparecido estas vejas grabaciones.

Turn Your Dial – M Squared Recordings and More 1981-84’ recoge ese single que editaron, y 20 canciones más que Chapter Records ha encontrado en los archivos del mítico sello australiano M Squared. Y la verdad es que resulta fascinante meterse en su mundo. Porque, más allá de que algunas de estas canciones casi sean bocetos y les falten un poco de producción, sorprende ver como manejaban sonidos que casi ni habían empezado cuando formaron la banda. Aquí hay bastante de Television Personalities, de Young Marble Giants, o de BMX Bandits. Además del sonido indie que azotaba Australia y Nueva Zelanda en aquellos años.

Tanto “The Biggest Movie Ever Made”, como “Oceans Away”, que son los dos singles que publicaron en su día, representan lo mejor del pop de aquella época, y hay que reconocer que son dos temazos como la copa de un pino. Y por eso mismo sorprende que no editaran muchas de las canciones que hay en esta recopilación. Porque cortes como “Indulgence”, “Edifus” o “Rejection” cuentan con un gran potencial. Y bueno, “Turn My Dial” y “I Need A Stamp”, que cuentan con un toque bastante infantil, son una delicia. Además, resulta curioso comprobar ahora, cuatro décadas después, lo importante que era tener un sello para enviar una carta.

Una de las cosas que más me ha gustado, es como manejan las cajas de ritmos, y como hacen con ellas verdaderas maravillas. Ahí está la acelerada “World”, que te deja del revés con su mezcla de electrónica y guitarras propias de los mismísimos The Clean. Pero también cuando se dejan llevar por un lado más experimental. Y ahí es donde entra ese sonido tan cercano a Young Marble Giants que comentaba más arriba. Porque “Political Jokes” o “Wental Trap” casi podrían pertenecer al trío británico. Y ojo con “Bordumb”, que acaba con todo un arrebato shoegaze. Y eso en una época en la que Kevin Shields casi estaba aprendiendo a tocar la guitarra.

Sí es cierto que la recopilación palidece un poco por los temas que apenas están producidos y cuentan con un sonido un tanto irregular. Pero bueno, no son muchos, y lo que realmente importa es que, aquí, había una banda con un potencial increíble.

7,8

Teenage Fanclub – Endless Arcade

Teenage Fanclub ha sido una de las bandas más afectadas por la pandemia. El grupo escocés tiene su último disco terminado desde hace un año, pero, “por circunstancias que escapan a su control”, lo han tenido que retrasar varias veces. De hecho, han sacado cinco adelantos y lleva rulando por la red desde febrero. Pero bueno, parece que el 30 de abril es la fecha definitiva para su publicación.

Endless Arcade’ es un disco importante en la carrera de Teenage Fanclub. Estamos ante su primer trabajo tras la partida de Gerard Love, que, a la hora de componer, era algo así como el 30% de la banda. Pero no pasa nada, porque Norman Blake y Raymond McGinley tienen recursos de sobra para seguir componiendo canciones sobresalientes. Además, se ha ido Love, pero ha entrado Euros Child -sí, el de Gorky’s Zygotic Mynci– para dar más protagonismo a los teclados. Y la verdad es que tengo que decir que este cambio de aires les ha sentado muy bien.

No os voy a engañar: siguen sonando a Teenage Fanclub. Eso sí, veo una pequeña diferencia con sus últimos trabajos. Creo que han logrado darle un toque de frescura a sus nuevas composiciones y que estás no caigan en los lugares comunes que se metían últimamente. Solo hay que escuchar “Home”, el corte que lo abre, y donde no se cortan un pelo y se van a los siete minutos. Esa forma de alargar la canción es algo que no hacían desde el principio de su carrera, y tengo que reconocer que les funciona. Pero lo bueno de este trabajo es que sus melodías y estribillos funcionan como en sus mejores tiempos. El tema titular es toda una delicia, que, además, está adornada con el teclado de Child. Y si nos vamos a “Warm Embrace”, nos encontramos con una vitalidad que hacia años que no sacaban a relucir. Algo que también podemos decir de la deliciosa “I’m More Inclined”, o de esa “In Our Dreams” en la que las guitarras rugen un poco más.

Las buenas noticias no se quedan en los cortes más animados. También están especialmente acertados en las baladas. Ahí está esa preciosidad llamada “The Sun Won’t Shine On Me”, en la que vuelven a profesar su amor por los Beach Boys. O esa melancólica, y algo más animada, “Living With You”, la cual nos entregan casi al final. Pero lo mejor de esta faceta llega con “Back in The Day”. Aquí aparecen los Teenage Fanclub capaces de tocarte la patata, y lo increíble es que lo hacen con los ingredientes de siempre. Y es que, a ver quién se resiste a ese estribillo a dos voces, a esa melodía, y a esos coros finales tan bonitos. Sin duda alguna, el combo perfecto.

Quizá sea por ese cambio forzado de formación, pero Teenage Fanclub han sacado un disco que rebosa frescura, y en el que nos dejan un buen puñado de canciones sobresalientes. Y eso me hace muy feliz.

7,9

Beach Youth – Postcard

No sé si será por las hordas de franceses borrachos que me encuentro todos los fines de semana en mi ciudad -sí, en plena pandemia-, pero aquí estoy con otra banda del país vecino. Eso sí, estos cantan en inglés. Y es que, Beach Youth es un grupo formado por cuatro chavales normandos que están muy cómodos con unas influencias totalmente anglosajonas. Lo suyo es el indie-pop británico de los ochenta, en muchas de sus variantes, y el surf-pop de los sesenta. Porque, además, lo que tienen muy claro, es que su música siempre tiene que sonar a verano. Algo que consiguen sin muchas complicaciones en su álbum de debut.

La mayor parte del tiempo, ‘Postcard’, juega a dos bandas. Por un lado, tenemos una faceta más efusiva y acelerada, la cual les emparenta con buena parte de esos grupos que a principio de este siglo fusionaban el surf con el indie-rock. Ahí es donde entra un trallazo con alma pop como es “Love Yourself II”, que cuenta con uno de los grandes estribillos del disco. Además de nuna acelerada, y algo más punk, “In My Chest”. Pero luego tienen una faceta más british, que los lleva a componer delicias pop como “Two Bedrooms” y “Around Me”, o un corte como “Upside Down”, que no puede jugar más con la psicodelia británica de los sesenta.

Fuera de esas dos facetas, que están bastante bien, aparece un lado más melancólico, y más invernal, que les sienta estupendamente. De hecho, puede que las dos canciones que más me gustan del disco aparezcan aquí. Y es que, “Farawell”, con ese triste punteo de guitarra tan The Smiths, no puede ser más bonita. Pero es en “A Changed Man” donde juegan sus mejores cartas. Aquí se hacen con una de esas canciones de pegada inmediata que te tocan la patata a la primera escucha. Toda una delicia melancólica, en la que se dejan llevar por unas preciosas y limpias guitarras que estallan en un estribillo redondo. Eso sí, no cierran muy bien el disco. Y es que, la acústica “Say Something” termina haciéndose un tanta larga e insípida, y lo de hacerse un Orange Juice en “Back Home” no me termina de convencer mucho.

Ahora que se acerca el segundo verano pandémico de nuestras vidas, no está de más empezar a recopilar algunos discos para disfrutar de los días estivales -aunque sea con mascarilla-. Y el debut de Beach Youth es perfecto para eso.

7,5

Rat Columns – Pacific Kiss

Una vez más, hay que irse hasta Australia para encontrarse con un buen disco de pop. Concretamente, a Perth, esa ciudad alejada del resto de la civilización que tantos buenos grupos nos ha dado –Tame Impala entre ellos-. De allí es David West, el líder absoluto de Rat Columns. Aunque hay que decir que toda su aventura musical empezó en San Francisco hace ya unos cuantos años. Además, también tiene una fuerte conexión con Nueva York. Así que se podría decir que estamos ante un proyecto que se ha cocido por unas cuantas partes del mundo. No obstante, el disco que hoy nos ocupa, está grabado en Brooklyn.

Aunque David West empezó su carrera más centrado en el mundo del garage, poco a poco, se ha ido metiendo en mundos mucho más pop. Eso sí, el pop en todas sus variantes, porque en este ‘Pacific Kiss’ hay un poco de todo. Y la verdad es que esa variedad es lo que hace de este trabajo algo diferente. Además, prácticamente aciertan en todas sus facetas.

El disco empieza metiéndose de lleno en las enseñanzas de The Byrds, y por extensión, de Teenage Fanclub. Eso es lo que nos encontramos en los tres temas iniciales, donde destaca el lado más jangle de “Hey! I Wanna Give You the World”, y el punto más power-pop que tiene “I Can’t Live on Love”. Pero, en el cuarto tema, cambian de rumbo, y suavizan bastante su música. Y lo hacen para acercarse a Prefab Sprout y entregar una preciosa “No Stranger to Life”. Una faceta a la que vuelven en la reposada “She’s Coming Home”. Pero todavía hay otro giro de guion. Y es que, en cortes tan potentes como “Feeding the Fire” y “Soul Kiss I”, las guitarras rugen un poco más y se adentran en terrenos más propios del indie-rock. De hecho, la segunda, me ha recordado bastante a los primeros The Shins. Lo que siempre es una buena noticia. Y para terminar de rematar la jugada, entregan “Athens”, donde nos dejan siete estupendos minutos de indie-rock contenido y emocionante.

Pues tengo que reconocer que me he llevado una grata sorpresa con este trabajo de Rat Columns, una banda a la que no conocía -me la recomendó un seguidor de Twitter-, que maneja bastante bien todo lo que tenga que ver con el pop.

7,7

Saccades – Flowing Fades

Las horas muertas de la pandemia han servido para que muchos artistas empiecen nuevos proyectos o, directamente, rescaten alguno que otro que tenían olvidado. Es el caso de Nicholas Wood, la mitad masculina del grupo de post-punk y coldwave The KVB, que ha recuperado Saccades, el que es su proyecto en solitario. Y es que, tras estar girando por todo el mundo y editando discos regularmente con su banda principal, Wood no pudo evitar hacer algo durante el confinamiento. Así, durante el encierro en su casa, compuso y grabó las canciones que forman su nuevo álbum, las cuales, evidentemente, están inspiradas en la situación que vivió todo el mundo el año pasado.

Me gusta bastante cuando un miembro de un grupo empieza otro proyecto con un sonido completamente diferente al que tiene con su banda principal. De hecho, creo que es lógico cuando tienes un proyecto paralelo. Y eso es lo que hace Nicholas Wood con Saccades, donde la oscuridad brilla por su ausencia, y donde se mete de lleno en un pop sintético mucho más luminoso y cálido. Y eso que en varias de las canciones de este ‘Flowing Fades’ podemos oír la voz de Kat Day, su compañera en The KVB, y su mujer. Pero no, nos encontramos ante algo totalmente diferente.

Estamos ante un disco más reposado que su debut, donde sí que metía de vez en cuando alguna pincelada de shoegaze, o momentos algo más movidos. Aquí predominan las guitarras limpias, los ritmos pausados, y algo perezosos, y los sintetizadores envolventes. Es lo que nos encontramos nada más empezar, en “Islands Past”, en la melosa “All Divided Selves”, o en la algo más movida “Like Everyday”, donde nos habla de la monotonía del confinamiento. Pero ojo que, dentro de este mundo más calmado, también tiene tiempo para irse hacía una pista de baile llena de elegancia. Ahí está la genial “On Your Mind”, o esa “Breezy” que tanto recuerda a los Pet Shop Boys de ‘Behaviour’. Además de ese momentazo house que supone “Heat”. Pero es en la bella, y muy pop, “Older Than Tomorrow”, y en “Flowing Fades”, donde saca sus mejores cartas. O por lo menos las más directas, porque son dos canciones absolutamente contagiosas. Eso sí, para terminar, se permite un homenaje a Serge Gainsbourg -dicho por él mismo- en “Lady Blue”. Aunque sí es cierto que se ha quedado más en Air.

Solo digo una cosa: ojalá todos los proyectos paralelos de otros artistas funcionaran tan bien como este.

7,8

Bodies of Water – It’s This What It’s Like

A Bodies of Water los conocí por Music Go Music, el que fue su hermano pequeño durante un periodo corto de su carrera. Y me consta que no soy el único. Aquél primer disco tan deudor de ABBA y de la música disco de los setenta enamoró a muchos y muchas, y su segundo trabajo no hizo más que continuar con el idilio. Pero un buen día, David y Meredith Metcalf decidieron que ya era hora de centrarse de nuevo en su proyecto principal. Y aquí siguen, en plena forma, y con el que es el primer disco de Bodies of Water en cuatro años.

No lo ha tenido fácil el matrimonio del norte de Los Ángeles en estos últimos dos años, ya que a los incendios que vivieron a finales de 2019, se le unió la pandemia y dejó aparcadas las grabaciones de estas canciones más tiempo del que esperaban. Y es que, no estamos hablando de una banda cualquiera que pueda grabar tranquilamente en el dormitorio de su casa. Bodies of Water casi es un colectivo en el que se llegan a juntar hasta once músicos, y eso en plena pandemia es algo casi imposible de organizar. Pero al final lo consiguieron.

It’s This What It’s Like’ sigue la estela setentera que tienen todos sus proyectos, pero es bastante más variado de lo habitual. Para empezar, están más bailongos que nunca. A su rock y pop lleno de letras imposibles de descifrar, le han dado un toque de calidez que le viene de maravilla. Así, nada más empezar, se dejan llevar por un sonido disco algo psicodélico que es una delicia, y nos entregan “Every Little Bird”. Algo a lo que vuelven en la también estupenda “Trust Your Love”, donde dan buena cuenta de los bongos, y te hacen bailar desde el primer segundo. Y lo mejor es que van un poco más allá, y no tienen ningún problema en ponerse más étnicos y entregar una delicia como “Never Call Me Again”, o de llevar su indie-pop hacia la pista de baile en la maravillosa “I Knew Brother”.

En la otra mitad del disco prefieren relajarse y entregar unas cuantas baladas que, ojo, también beben de los setenta. Ahí está esa épica y grandilocuente “I’ll Go With You”, que los acerca a los ABBA más melancólicos. O la estupenda “Say Goodnight”, donde juegan con sonidos más cercanos al r&b. Además de esa “Illuminate Yourself” final, que cierra el disco con unos buenos coros y con mucha épica.

Lo dicho: Bodies of Water están en plena forma. Ahora solo falta que recuperen a su hermano pequeño y nos den otra alegría.

7,9

Requin Chagrin – Bye Bye Baby

Me he llevado una sorpresa de lo más agradable con el descubrimiento de Requin Chagrin. Descubrimiento por mi parte, claro, porque la artista francesa ya lleva tres discos y casi una década de carrera. Pero yo no me enteré de su existencia hasta hace unos días, en lo que yo llamo “mi semana en francés” -por alguna razón que desconozco, llevo un tiempo viendo bastante cine y series en el idioma del país vecino-. Así que estoy inmerso en la discografía de esta chica, que en realidad se llama Marion Brunetto, y que ha sacado un nuevo disco que es una auténtica maravilla.

Bye Bye Baby’ es un trabajo que tiene su mayor influencia en Las Perseidas, esas estrellas fugaces que aparecen una vez al año, y que obsesionaron a la artista parisina a la hora de escribir las canciones de este disco. Y la verdad es que, buena parte del álbum, sirve de perfecta banda sonora para mirar al cielo en una noche de verano-su bonita portada lo corrobora-. Estamos ante un dream-pop con tintes algo electrónicos, y también algo perezoso, que se puede asemejar bastante a lo que hacen Beach House. Pero la verdad es que se le da muy bien. Buena muestra de ello son temas como “Déjà vu”, “Juno” o “Love”, que son estupendas. Lo bueno es que no se queda solo ahí.

Brunetto cuenta con un lado más pop y animado que es lo que hace de este disco sea algo más que recomendable. Nada más empezar, se mete de lleno en una especie de shoegaze muy melódico, y nos deja “Première vague”, que es toda una delicia. Además, hacia el final, vuelve a este sonido, y entrega “Volage”, en la que vuelve a dar buenas muestras de que se le da muy bien. Pero, por si todo lo demás fuera poco, también cuenta con un lado más indie-pop, y más luminoso y esperanzador. Es el que aparece en cortes tan atractivos como “Nuit B” y “Perséides”, donde nos encontramos con una artista que cuenta con una enorme facilidad para crear estribillos redondos y de lo más melódicos. Y ojo, que cuando se relaja, entrega una deliciosa balada como la que da título al disco.

Quizá sea por el francés, que siempre le da un toque diferente a la música pop, pero la verdad es que estoy totalmente enganchado a este disco, y sé que se va a convertir en uno de mis preferidos de los próximos meses. De hecho, ya lo es.

8

The Reds, Pinks & Purples – Uncommon Weather

En los últimos meses, Glenn Donaldson se ha convertido en algo así como el nuevo héroe del indie-pop estadounidense. Algo para lo que, desde luego, ha hecho muchos méritos. Y es que, tras estar años tras Skygreen Leopards, son sus nuevos proyectos los que le están dando más alegrías. Ahí está el debut de Painted Shrines, el grupo que ha formado junto a Jeremy Earl de Woods, con el que ha sacado uno de los grandes discos de los últimos meses. Y, por supuesto, The Reds, Pinks & Purples, el que es su proyecto en solitario, y con el que editó uno de los mejores discos de 2020.

Donaldson también es un artista bastante prolífico que no puede parar de crear desde el pequeño estudio que se ha montado en su casa. Y es que, apenas ha pasado medio año de ese ‘You Might Be Happy Someday’, y ya tenemos por aquí su nuevo disco. ‘Uncommon Weather’ vuelve a ser una radiografía de San Francisco, la ciudad donde vive, y de cómo se ha convertido en un lugar de supervivencia para los que se dedican a la música. Además, como viene siendo habitual, ha sido compuesto, tocado, y grabado, íntegramente por él mismo. 

Volvemos a estar ante una preciosa colección de canciones que tienen el pop como principal protagonista. Con Television Personalities a la cabeza -“Pictures of the World” no puede sonar más a la banda de Dan Treacy-, las influencias de Donaldson se dejan ver en las trece canciones de este trabajo. Ecos de The Cure que aparecen en los bellos y nostálgicos teclados de “I Hope I Never Fall in Love”, “A Kick in the Face (That’s Life)” y “I Wouldn’t Die for Anyone”; homenajes al indie-pop británico de finales los ochenta en “The Biggest Fan” y el tema titular, o coqueteos con el mundo más ensoñador en “Life at Parties”. Y es que estamos ante todo un amante del pop con un talento enorme. Porque, además, ha conseguido hacerse con un sonido de lo más reconocible. Un sonido que aparece en la algo más sucia, pero, a su vez, reluciente, “Don’t Ever Pray in the Church on My Street”, o en la también sumamente bella “I’m Sorry About Your Life”. Además de en esas melancólicas “The Songs You Used to Write” y “Sympathetic”, con las que cierra el disco de forma bastante más delicada. 

Con su nuevo álbum bajo la etiqueta de The Reds, Pinks & Purples, Glenn Donaldson se une al club de los artistas capaces de sacar discos como churros y que todos, como mínimo, sean de notable alto. Y eso está al alcance de muy pocos. 

8