Caitlin Rose – CAZIMI

Este año he echado en falta más discos de rock femenino con sabor norteamericano. Ya sabéis, artistas jóvenes que han crecido con la música de raíces heredada de sus padres, pero que no pueden evitar darle ese toque indie que lo inundaba todo cuando nacieron. Algo que se puede aplicar perfectamente a la carrera de Caitlin Rose, una chica de Nashville que despuntó hace más de una década con un álbum de debut donde dejaba ver todas sus raíces tejanas. Así siguió en su continuación, aunque ahí ya dejaba ver un tono más rock en algún tema que otro –“Only a Clown” era estupenda-. Y ahora, nueve años después, vuelve con un tercer trabajo en el que nos encontramos con una Rose absolutamente renovada.

 ‘CAZIMI’ se terminó de grabar justo antes de la pandemia, por lo que supongo que Rose ha preferido guardarlo en un cajón hasta que las cosas se pusieran un poco mejor y pudiera darle una promoción como se merece. Y hay que decir que se merece todo, porque es un trabajo vibrante y lleno de grandes canciones. Rose se ha rodeado de lo mejores músicos de Nashville, y les ha dado fuerza a sus composiciones. De hecho, apenas hay rastro de ese country que inundaba su debut, y cuando lo hay, está acompañado de una faceta mucho más indie-rock. Algo que se puede apreciar fácilmente en las estupendas “How Far Away” y “Holdin’”. Además de en ese baladón llamado “Blameless”.

No me extraña nada que se haya decidido por sacar a la luz su lado más rock, porque lo maneja de maravilla. Solo hay que escuchar un tema como “Nobody’s Sweetheart”, que empieza de la forma más contenida, pero que termina creciendo en su segunda parte. De hecho, ese estribillo acompañado de una potente batería es de lo más alucinante. Un guion que también sigue en la emocionante “Lil’ Vesta”. Incluso en esa “Getting It Right” que hace junto a Courtney Marie Andrews, una canción que, en condiciones normales, estaría destinado a convertirse en un himno de country-rock, pero su batería potente, y sus teclados, la meten mundos más pop.

Caitlin Rose nos tiene reserva alguna sorpresa que otra en este trabajo. La primera llega nada más empezar con “Carried Away”, una delicada balada que va creciendo poco a poco, y que cuenta con una evidente influencia del “Sweet Jane”. Una referencia que ya dice lo mucho que ha cambiado su forma de ver la música. Pero esa es solo la primera sorpresa, porque en “Modern Dancing” saca las cajas de ritmos y los teclados, y se hace con toda una delicia de pop-rock absolutamente bailable. Unos teclados que aparecen de nuevo en “Only Lies”, el tema que cierra el álbum de la forma más épica y vibrante posible.

7.9

Model Shop – Love Interest

No tenía ni idea de que Math and Physics Club se habían divido en dos. Sí que tenia constancia de que Charles Bert había montado Field School, pero, como comenté la semana pasada, cuando puse su álbum de debut, pensaba que era un pasatiempo más surgido en la pandemia. El caso es que hace unos días me encontré con el primer trabajo Model Shop, que no es otra cosa que la banda formada por Kevin Emerson y Ethan Jones, que estaban con Bert en ese “club de física y matemáticas”. Aunque sí es cierto que comparten protagonismo con la bajista Jen Fox. Y sinceramente, yo ya no sé si se han separado, o si necesitaban hacer cosas por separado. Pero bueno, cuantos más discos de buen pop nos dejen, mucho mejor.

Model Shop se formó en Seattle en 2019. Es decir, que apenas tuvieron tiempo de trabajar en su música de la forma más corriente posible antes de que llegara la dichosa pandemia. Lo que los llevó a grabar las canciones de su álbum de debut por separado, y terminar de darle los retoques finales un año después. Y hay que decir que han logrado dar con un gran sonido. Algo a lo que ha ayudado el productor británico Martin Feveyear, que fue con el que terminaron de dar esos retoques.

Love Interest’ tiene un claro sonido británico. Algo que no sorprenderá a nadie que haya escuchado su otra banda. Lo que sí es cierto es que, por aquí, están un poco más clásicos. Ese indie-pop inglés de los ochenta sigue siendo el protagonista, pero ahora, además de entrar esas influencias básicas que son The Smiths o Aztec Camera, también podríamos meter a un artista como Lloyd Cole –“Sunshine Rendezvous” se va a un pop clásico de lo más bello-. Pero ojo, que también se han dejado llevar por el sonido de localidad. Y no digo que se vayan al grunge, pero sí a ese pop acelerado que tanto se lleva en la Costa Noroeste de los Estados Unidos. Algo que se aprecia sin problemas en las estupendas “Lucky” y “Letter To Melissa”. Además de la algo más rockera “I Was Told This Would Be Easy”.

Me encantan los grupos que van al grano. Model Shop no esconden sus influencias para nada en un tema como “A Simple Emotion”, el cual podría haber compuesto Roddy Frame a principio de los ochenta. O en esa “Millionaires” en la que no tienen ningún problema en tirar hacia un pop más épico. Lo que los lleva a dar con uno de los cortes más emocionantes del álbum. Y es que, como dicen ellos mismos, se unieron gracias a su amor por la música pop melódica y efervescente. Algo de lo que dan buena cuenta en este estupendo debut.

7,8

Bleach Lab – If You Only Feel It Once EP.

Me parece un tanto curiosa la elección que han tomado Bleach Lab a la hora de editar sus canciones. Este grupo de Londres, el cual se formó en 2018, está apostando por el EP y parece que, de momento, no tienen ninguna intención de sacar un álbum de debut. Y es una pena, porque, aunque es un formato que a mí me gusta bastante, creo que reduce el impacto comercial. Incluso en artistas ya consagrados. En parte, porque no suelen salir en formato físico, y en parte porque los medios no les suelen dar mucha cancha. Es más, es raro ver una reseña de un EP en las páginas webs más importantes de música. Así que creo que, si hubieran sacado un LP, estarían más en boca de todos. Porque tengo que decir que aquí hay mucho talento.

Si echamos un vistazo a su biografía, podemos ver que tienen a Mazzy Star y The Smiths como dos de sus máximas influencias. Pero no se quedan ahí, porque dentro de ese carro podríamos meter a buena parte de los grandes del dream-pop. Y más en este ‘If You Only Feel It Once’, donde ellos mismos reconocen que han buscado un sonido más pop. Y eso es algo que se nota bastante en “I Could Be Your Safe Place” y “Take It Slow”, los dos estupendos temas que abren el EP. Aquí muestran su lado más efusivo, el cual, además, llenan de guitarras cristalinas y teclados que brillan. Un guion que también siguen en la notable “Obviously”. Aunque sí es cierto que en este tema bajan un poco el ritmo.

Los otros dos temas del EP sí que se mueven un poco más en terrenos ensoñadores. Sobre todo, “Pale Shade of Blue”, que es uno de esos baladones de dream-pop de lo más nostálgicos. No obstante, reconocen que han buscado la nostalgia y el sentimiento hogareño. Y hay que decir que lo han conseguido. Pero es en el tema titular donde se puede ver mejor esa intención. Estamos ante una canción de más de seis minutos en la que van subiendo poco a poco de intensidad hasta llegar a un clima de lo más ensoñador, y en el que la voz de Jenna Kyle suena más acogedora que nunca. Una pequeña joya que no tiene nada que envidiar a lo que hacen los grandes del género.

8,2

Dear Nora – Human Futures

La carrera de Dear Nora es una tanto curiosa. El grupo liderado por Katy Davison empezó su andadura allá por el 2000, cuando, junto con otros grupos, como Mates of State o Casiotone for the Painfully Alone, crearon una pequeña escena de pop lo-fi. Aunque también es cierto que la música de Davison tiraba más hacia el folk. Pero luego, unos años después, desaparecieron del mapa, y no fue hasta 2017 cuando volvimos a saber de ellos. Fue en ese año cuando reeditaron su segundo trabajo. Algo propiciado, en parte, porque se habían convertido en una banda de culto para muchos de los nuevos artistas folk. Lo que también los llevó a publicar su primer trabajo en una década en 2018, y a darle la continuación de la que hablo hoy.

Human Futures’ es un trabajo absolutamente minimalista en el que hay un poco más de electrónica, y en el que las canciones se mueven en mundos de lo más reposados. Pero también es un disco de lo más bello. Y en eso tiene la culpa Davison y su talento para construir canciones que hablan de cosas cotidianas y que, a pesar de no ser muy directas, son bastante pegadizas. Además, ha hecho muy bien no alargando sus temas demasiado, los cuales, en la mayoría de los casos, duran poco más de dos minutos, y van directos al grano.

El último trabajo de Dear Nora empieza de la forma más juguetona posible. “Scrolls of Doom” es una canción en la que experimentan con su lado más electrónico y se sacan de la manga un tema de lo más curioso. Pero en seguida cambian de rumbo y aparece ese lado más delicado y preciosista que, tengo que decir, que es el que más me gusta. Y es que, un tema como “Sedona”, con su delicada guitarra minimalista, y esas notas de teclado que entran en su estribillo, me ha conquistado del todo. O una canción tan bella como “Shadows”, en la que no necesita mucho para dar con la tecla que emociona. Además de esa “Flag (Into the Fray)” compuesta a pachas con Frankie Cosmos, en la que se pueden apreciar las razones por las que se han convertido en una referencia entre los nuevos artistas folk.

No todo en este álbum entra dentro de su mundo más minimalista. También hay canciones en las que se dejan llevar por otros sonidos. Como esa “Flowers Fading” en la que le dan protagonismo a un curioso sonido de sintetizador. O esa delicada “Fruitful Streams”, donde se acercan bastante al soft-pop. Además de “Airbnb Cowboy”, en la se ponen un poco más rabiosos y acelerados para denunciar el mundo de los alquileres turísticos. Aunque sí es cierto que al final se saltan todas las normas que se han puesto en el resto del álbum, y entregan una “Five Months on the Go” que casi se va a los seis minutos. Pero no pasa nada, porque hay que reconocer que les funciona bastante bien.

7,6

The Laughing Chimes – Zoo Avenue EP

The Laughing Chimes fueron una de las grandes sorpresas de 2021. Este dúo de Ohio formado Evan y Quinn Seurkamp, dos hermanos adolescentes que grabaron las canciones de su álbum de debut para un proyecto del instituto, nos dejó pasmados a todos los seguidores del buen indie-pop. De hecho, se colaron en unas cuantas listas de lo mejor del año. Incluida la de esta humilde casa. Y todo desde la más absoluta independencia, ya que incluso crearon su propio sello para editar esas canciones. Algo de lo que ya no tienen que preocuparse, porque han firmado con una grande del indie como es Slumberland, que les ha publicado su nuevo EP, y supongo que harán lo propio con el segundo disco en el que ya están trabajando.

Zoo Avenue’ reincide en el sonido de su álbum de debut. Es decir, que por aquí vuelven a aparecer influencias del Dunedin Sound, de los primeros R.E.M., o del pop británico de toda la vida. Y hay que decir que no han perdido el talento para llevar estos sonidos a buen puerto. Algo que, como siempre comento, no es nada fácil, ya que es un estilo bastante trillado. Pero ellos consiguen que sus canciones suenen frescas. Solo hay que escuchar el pop vibrante y exultante de “Ice Cream Skies”, el tema que abre el álbum. O esa joya llamada “Laurel Heights”, la cual nos lleva directos a Athens. Y si nos vamos a “Zoo Avenue”, nos encontramos con un juguetón y estupendo tema de kiwi-rock.

Están que se salen en prácticamente todas las canciones del EP. Es más, cuando pisan el freno y se relajan un poco, son capaces de entregar un tema como “Cats Go Car Watching”, en el que ensucian sus guitarras y en el que, a pesar de su cachondo título, se ponen un poco más serios. O esa “Airplane Underwater” que también se cuece a fuego lento, y que está envuelta en un mar de guitarras que brillan. Además de una balada como “Kings With the Hawthorne Crown”, que los lleva a un sonido más retro y british.

No cabe duda de que The Laughing Chimes son una de las bandas más frescas del nuevo indie-pop. Algo que ya se dejaba ver con su álbum de debut, y que se confirma con este EP. Y ojo, que ya han aumentado la formación, y están preparándose para los directos. Así que la cosa va muy en serio.

8,1

Palm Ghosts – Post Preservation

Palm Ghosts se formó en 2013, cuando Joseph Lekkas empezó a componer canciones para salir de la depresión y ansiedad con las que llevaba viviendo unos meses. Así, mientras trabajaba en un almacén de Filadelfia, compuso y grabó los temas que acabaron formando su álbum de debut. Lo que no se esperaba era que tuvieran una acogida tan positiva, y que acabara teniendo una banda al completo en un sitio tan diferente como Nashville. Pero ahí está, con su sexto disco recién editado, y con algunos temas suyos sonando en series tan populares como Clarice y 13 Reasons Why.

Tengo que reconocer que yo no supe de la existencia de Palm Ghosts hasta hace unos meses, cuando di con “World Dissolve”, un single que editaron el pasado verano y que cayó en una de las recopilaciones mensuales. Ahí ya pude comprobar que estamos ante un grupo con un evidente sonido ochentero. De hecho, ellos mismos lo describen como «la banda sonora de un baile de graduación de los 80 en una zona de guerra como Nashville». Y es cierto que buena parte de estas canciones podrían haber sonado en una película de John Hughes con Molly Ringwald de protagonista. Así que ya sabéis, si os apetece un buen chute de nostalgia, este es vuestro disco.

Tengo un poco de sentimientos encontrados con este ‘Post Preservation’. Por un lado, cuando se van hacia sonidos más electrónicos y puramente ochenteros, suenan estupendamente y nos dejan canciones notables. Sin embargo, en un par de ocasiones, se dejan llevar por un sonido que acaba convirtiéndoles en una especie de U2 de segunda. Es el caso de “Fractured” y “Close To The Dirt”, que tiran bastante de esa épica que contenían los discos de los 80 de Bono y compañía. Y bueno, la primera tiene un pase, pero es que en la segunda casi se acercan a Coldplay. Y por ahí no paso.

Ellos mismos hablan de New Order, The Cure, o David Bowie como principales influencias. Y es cierto que el sonido de los primeros si se puede apreciar en “Silent Fall”, en la que, con la ayuda de Anne McCue, se van a mundos más electrónicos. Incluso en “No Joy”, que es mucho más dance y nos puede llevar a esa época en la que la banda de Manchester se volvió loca con Ibiza. Pero lo cierto es que yo también noto una fuerte influencia de bandas de aquella época mucho más mainstream. De hecho, “Signal” y “Prefix Patriots” no puede sonar más a Duran Duran. Y si nos vamos a “She Lies Awake”, la que es la joya de la corona del álbum, nos encontramos con una estupenda canción que parece un cruce entre Simple Minds, Echo and the Bunnymen, y sí, otra vez U2. Y yo encantado.

7,6

Field School – When Summer Comes

Supongo que los seguidores más poperos del blog tienen más o menos presentes a Math and Physics Club, ese combo de indie-pop de Seattle que, a lo largo de los últimos quince años, nos ha dejado algunos discos más que interesantes. Aunque sí es cierto que su último trabajo ya data de 2018. Pero bueno, ya sabéis, entre medias, hemos tenido una pandemia. Y lo cierto es que esa ha sido la razón por la que Charles Bert, cantante y guitarrista de la banda, emprendió una nueva aventura llamada Field School. Porque, al ver que no tenia la oportunidad de grabar con sus compañeros de banda, decidió componer y grabar él solo estas canciones en su casa de Olympia. Incluso aprendió a tocar algunos instrumentos sobre la marcha. Y hay que decir que ha dado con una colección de canciones deliciosa.

Bert describe el sonido de Field School como jangle y fuzz pop con tintes de lo-fi. Ahí es nada. Un sonido que le viene muy bien a sus canciones melancólicas, las cuales hablan del cambio de estaciones, o de esos paisajes con los que cuenta la zona noroeste de los Estados Unidos. Lo que hace que ‘When Summer Comes’ sea un disco con una fuerte influencia de la escena de Olympia. Una ciudad que, por otro lado, siempre ha contado con una gran cultura musical. De hecho, ahí tenemos un sello como K Records, que en cuatro décadas ha publicado referencias de bandas como Talulah Gosh, Heavenly, o Beat Happening. Por no hablar de su enorme influencia en la escena alternativa de los noventa.

Tengo que reconocer que me gusta mucho como le sienta ese sonido lo-fi a las composiciones de Bert. Sobre todo, porque la distorsión cuenta con más protagonismo que en sus canciones con Math And Physics Club. Y eso hace que el indie-pop que aparece en temas como “Loving Me Was Never Gonna Work Out”, “Jennifer Valentine”, o “Moon Jellies”, suene más vigoroso y agresivo. Aunque eso sí, nunca pierde el tono melódico del asunto, como bien muestra en “Is This Our Love Song?”, o en esa “You Will Be Light” final, que son un buen ejemplo de como hacer buen pop con algo de suciedad.

Sí es cierto que por aquí también aparece ese pop más twee que ha marcado la carrera de su banda. Pero incluso en esta faceta suena un poco más efusivo. Solo hay que escuchar “I Just Want to Paint You in Pictures”, todo un himno pop lleno de guitarras que brillan, pero que cogen un poco de suciedad en su parte final. O el tema titular, que lo lleva a mundos más soleados. Además, está muy acertado en los cortes más reposados. Como en la preciosa “I’m Starting to Feel a Bit Like Myself Again”, que es algo así como si Teenage Fanclub tratarán de ser la Velvet. O la esperanzadora “Don’t Let This Moment Pass You By”, que te acoge con su monótono ritmo de guitarra y su estribillo de autoayuda. Además de esa joya llamada “If You See Me Around Just Act Like You Didn’t”, donde vuelve a ensuciar un poco su sonido.

7,8

Dazy – OUTOFBODY

Dazy es el proyecto de James Goodson, un publicista independiente de Virginia que durante la pandemia se entretuvo componiendo y grabando canciones como si no hubiera un mañana. Y todo desde su propia casa, claro. Muchas de ellas aparecieron en ‘MAXIMUMBLASTSUPERLOUD: The First 24 Songs, una especie de recopilación en la que ya se veían por donde iban a ir los tiros en su carrera. Unos tiros que viran hacia un power-pop lleno de riff potentes, pero absolutamente melódicos. Pero no se queda ahí, porque en su música ahí influencias tan dispares como The Jesus and Mary Chain, el punk-rock de los noventa, Nirvana, o el pop de los sesenta.

La duda principal es sigue consigue llevar esa mezcolanza a buen puerto. Y hay que decir que sí lo hace. Más que nada, porque al final, es el pop el que gana la partida. Además, para ser un proyecto casero, todo suena a lo grande. Los riffs son contundentes, las cajas de ritmos se hacen notar, y no tiene ningún problema subir de intensidad su power-pop cuando la situación lo requiere. Solo hay que escuchar “Out of Body”, la canción que abre el álbum, y una muestra de lo bien que fusiona el rock más guitarrero con su lado más pop. De hecho, en ella, cuenta con un deje a los primeros Oasis. El cual, por cierto, es más acusado en cortes como “Motionless Parade” y “Gone”.

OUTOFBODY’ tan solo dura 25 minutos, pero en ese corto periodo de tiempo nos deja doce canciones que merecen bastante la pena. Sobre todo, cuando aparece su lado más pop. Es el caso de “Deadline”, que cuenta con unos guitarrazos propios de los hermanos Reid, y con un estribillo de lo más melódico. O “Ladder” y “Asking Price” en las que vuelve al britpop más sucio y guitarrero. Y en el Reino Unido sigue en “Choose Yr Ramone”, un tema en el que aparece el sonido Manchester. Aunque sí es cierto que la letra habla de los Ramones. Además de “Inside Voice”, en la que demuestra que puede dejar de lado la distorsión y entregar una bonita balada.

Tengo que reconocer que el lado más punk-pop me tira menos. Todas esas bandas de los noventa que sonaban igual no me dicen nada -y eso que en aquella época tuve mi par de años en los que los escuchaba-. Lo bueno es que Dazy lo mezcla todo muy bien, y aunque la base de algunas canciones tira hacia ese sonido, las envuelve muy bien en mundos más pop. Ahí está la acelerada “Split”, la cual corona con un delicioso teclado. O esa “AWTCMM?” tan californiana que adereza con unos punteos de guitarra bien sucios, y que al final resulta simpática y entretenida. Más o menos, como todo el álbum.

7,6

Soft Kill – Canary Yellow

Hace dos años, cuando puse por aquí el anterior trabajo de Soft Kill, comentaba que era un buen disco al que le faltaba algo de coherencia. Y es que, aunque la oscuridad era el trasfondo del ese álbum, cada canción era un mundo diferente. Algo que ha cambiado por completo en el sexto disco de la banda de Oregón. Estamos ante el que puede que sea el álbum más luminoso de su carrera, y en el que, además, se acercan a mundos mucho más pop. De hecho, casi se podría decir que podemos sacar la etiqueta post-punk de la ecuación. Y hay que decir que han dado en el clavo con este sonido más pop y amable.

Lo que más sorprende de ‘Canary Yellow’ es el protagonismo con el que cuentan las guitarras acústicas y la limpieza que planea a lo largo de buena parte del álbum. Eso, unido a los teclados brillantes y ensoñadores, y a la melancólica voz de su cantante, que no puede sonar más a la de Robert Smith, hace que nos vayamos a mundos más indie-pop. Además de a los inevitables ochenta. Y la verdad es que se les da de maravilla acercarse a ese sonido, porque canciones como la intensa “Cracked Candles”, la algo más oscura “Rock & Blows”, o esa “Congratulations Text” tan melancólica, son estupendas. Además de esa joya llamada “Cicero” que adelantaron hace ya unos cuantos meses.

Como ya he dicho, sacan muy poco las garras, y cuando lo hacen, las fusionan con un toque de suavidad. Es el caso de “Magic Garden”, que empieza con una efusividad guitarrera que poco tiene que ver con el resto del álbum, pero las guitarras acústicas van entrando poco a poco y se meten de lleno en un estribillo redondo y muy pop. Otro caso podría ser el “Domino”, que cuenta con una parte intermedia un tanto más cruda, aunque es solo un espejismo, porque en el resto de la canción están mucho más pop. De hecho, al final, se pasan un poco de frenada y se hacen con unos coros muy épicos que casi podrían ser de los U2 de los ochenta -los buenos.

Al igual que en su anterior trabajo, aquí también encontramos una voz femenina invitada. En este caso es Ruth Radelet, la que fuera vocalista de Chromatics, que tras la disolución de la banda ha emprendido una carrera en solitario. Con ella hacen “The Line”, un bonito corte coronado por una caja de ritmos en el que aparece la faceta más sintética del disco. Además de ese lado más dream-pop que también se deja ver en “Lake Shore Drive”, el tema que cierra el álbum. Aunque sí es cierto que aquí lo hacen de una forma más sucia y cercana al shoegaze. Algo que, como ya sabemos, también se les da muy bien.

7,8

The Haunted Youth – Dawn Of The Freak

The Haunted Youth aparecieron en mi radar hace casi dos años, cuando publicaron ese pedazo de single llamado “Teen Rebel”. Desde entonces, este grupo belga liderado por Joachim Liebens ha publicado una buena cantidad de singles que han terminado por afianzar su propuesta. Es más, en este corto periodo de tiempo, se han convertido en una de de las bandas más exportables de Bélgica. Incluso se han pasado por algunos festivales españoles. Y ahora, por fin, publican el que es su primer trabajo. Aunque hay que decir que han estado un poco ratas, ya que una buena parte de los temas que lo componen, ya han salido como single. 

Podríamos meter a The Haunted Youth en el carro del dream-pop con tintes de shoegaze. Ellos mismos han reconocido que sus influencias están formadas por grupos como DIIV o Slowdive. Pero también mencionan a MGMT o Tame Impala. Y quizá, ahí es donde reside su encanto, ya que, de vez en cuando, se salen de ese camino ensoñador. Solo hay que escuchar ese tema acústico llamado “Fist In My Pocket” con el que cierran el álbum, y con el que casi se acercan al folk de los sesenta. O esa pequeña joya de aires ochenteros, llena de teclados y absolutamente luminosa que es “Stranger”. 

Como era de esperar, lo mejor de este ‘Dawn Of The Freak’ llega con los temas más directos. Y es que, hay que decir que se les da de maravilla jugar con sus guitarras cristalinas y con esos teclados ensoñadores que lo envuelven todo. Ahí está la ya mencionada “Teen Rebel”, una de esas canciones de la que nunca te cansas. O esa “Broken” tan épica en la que salen a relucir las enseñanzas de The Cure, otra de sus influencias confesadas. Además de “Coming Home”, el tema más potente y pop del disco, y toda una maravilla de lo más esplendorosa. Y ojo con los siete minutos de “Gone” y su final lleno de guitarras ruidosas pero muy melódicas. 

Los belgas también manejan estupendamente el lado más reposado del dream-pop, el que, para mi gusto, es el más complicado de llevar a cabo. Porque todo el mundo puede crear un tema lleno de teclados etéreos y acogedores y de guitarras que brillan, pero lo difícil es conseguir dar con esa melodía que se te queda en la cabeza. Ellos lo consiguen mucha facilidad en un corte como “Shadows”, que es de esas canciones que se van cociendo a fuego lento y te van atrapando poco a poco. O en esa “House Arrest” de final super épico y emocionante. Pero ojo, que no necesitan llenar sus canciones de esa épica arrebatadora para llevarlas a buen puerto. Y la prueba la tenemos en “I Feel Like Shit And I Wanna Die”, una delicada canción que, a pesar de tener ese título tan deprimente, es toda una preciosidad.

8