Art School Girlfriend – Is It Light Where You Are

Art School Girlfriend, el que es el proyecto de la galesa, Polly Mackey, se ha ido metiendo en nuestras vidas poco a poco. Desde que publicara su primer single en 2017, esta artista británica ha ido escalando posiciones y haciéndose un hueco en la difícil escena de su país. Y ahora, tras unas cuantas referencias, entre las que hay un par de EPs, publica el que es su álbum de debut. Un disco que llega después de una ruptura con su novia de toda la vida, por lo que nos encontramos con una Mackey más melancólica que de costumbre.

Hay dos formas de plasmar una ruptura amorosa en un disco. Por un lado, el artista se puede desfogar y entregar un trabajo lleno de canciones de superación y esperanza. Y por el otro, se puede regodear en su tristeza y melancolía, y dejarnos un disco reflexivo en el que analiza esa ruptura. ‘Is It Light Where You Are’ pertenece al grupo de los segundos, pero también es cierto que no es un disco para cortarse las venas. Principalmente, porque la música de Mackey siempre ha tenido ese tono lánguido y sombrío que la emparenta con bandas como Beach House, o con artistas más electrónicos, como John Maus o Molly Nilsson.

Estamos ante un disco mayormente reposado, en el que las texturas electrónicas se fusionan con melodías de lo más ensoñadoras, y con esa languidez a la hora de cantar de Mackey. Lo bueno, es que, por normal general, sus canciones suelen buscar otro camino en su parte final. Así, en esa “In The Middle” que lo abre, se deja llevar por una distorsión de lo más sucia -más de una vez ha confesado que le gusta bastante el shoegaze de los 90-. Y, por poner otro ejemplo, en el tema titular se decanta por meter unos ritmos un poco más bailongos.

Aunque no le vienen nada mal esos ataques finales a sus canciones, hay que reconocer que tampoco los necesita. Y ese es su acierto, porque no resulta fácil emocionar sin esos momentos más efectistas, y con tan solo su serenidad. Pero ella lo consigue en cortes tan notables como “Softer Side” y “Low Light”, en los que presenta ese lado más Beach House. Pero también en esa “Good As I Wanted” más electrónica, y en la sedosa “Bored of Myself”. Y ojo, que cuando se va abiertamente al mundo más sintético, nos deja un estupendo arrebato de electro minimalista llamado “Colour Me”.

7,7

Saint Etienne – I’ve Been Trying To Tell You

El otro día un amigo me puso un Whatsapp en el que decía “se confirma: lo mejor del nuevo disco de Saint Etienne es la portada”. Y tengo que reconocer que, tras un par de escuchas, yo pensaba más o menos como él, pero eso ha ido cambiado a lo largo del fin de semana. Reconozco que no es un disco fácil y que no cuenta con ninguno de esos hits marca de la casa, pero si es un trabajo de lo más coherente. De hecho, es un álbum que no se entiende diseccionado por canciones, hay que tragárselo del tirón.

Según la propia banda, ‘I’ve Been Trying To Tell You’, es “un álbum conceptual sobre el optimismo, la nostalgia, y el final de los noventa”. Un trabajo en el que tratan de recrear parte de los sonidos de esa época en la que todavía internet era algo para unos pocos, y en la que se supone que había una pequeña estabilidad en el mundo. Algo que, como bien se ha demostrado después, era una falsa sensación. Además, para componerlo, han trabajado de una forma diferente, ya que, por la pandemia, cada uno de los tres miembros han grabado su parte en sus respectivas casas.

La gran baza del décimo trabajo de la banda británica es el uso de samplers. Algo que siempre ha sido una constante en su carrera, pero que aquí llega a un nivel superior. Así, entre ritmos que van del trip-hop a un house ralentizado, van metiendo todo tipo de piezas de otros y logrando que las canciones se construyan casi por sí solas. Ahí está “Pond House”, el que fue el single principal, y en el que, gracias a una canción de 2001 de Natalie Imbruglia, se hacen con un repetitivo estribillo. O “Penlop”, donde ralentizan el ritmo del “Joy” de The Lightning Seeds, y se hacen con una preciosa canción.

Estamos ante un trabajo mayormente instrumental, por lo que no escuchamos mucho la voz de Sarah Cracknell. Pero no pasa nada, se las apañan para crear momentos realmente bellos con su batiburrillo de samplers. Como “Music Again” y su guitarra folkie, la cual han cogido prestada de un tema de Honeyz, uno de esos grupos de R&B femenino que tanto triunfaban en los noventa. O “Little K” y “Blue Kite”, dos temas de claro corte ambiental, que resultan hasta emocionantes. Sobre todo, el segundo, que cuenta con un crescendo electrónico en su parte final. Pero ojo, que también saben ponerse oscuros. Ya sabéis, los noventa fueron los años del trip-hop, y ellos han decidido meterse en ese terreno en “Fonteyn”. Pero eso sí, en lugar de samplear a los tótems del género, han cogido una base de Lighthouse Family, y la han ralentizado y distorsionado.

Quizá no es el disco pop que podríamos esperar de una banda como Saint Etienne, pero ‘I’ve Been Trying To Tell You’ es un bonito trabajo en el que el grupo británico tira de nostalgia y construye una colección de canciones que te atrapan por su belleza.

7,7

Motorists – Surrounded

Motorists llevan unos cuantos años editando singles, y ahora acaban de publicar su álbum de debut, pero los miembros de este trío de Calgary están muy lejos de ser unos recién llegados. Los tres han pasado por unas cuantas bandas con anterioridad, e incluso uno de ellos dirige el sello We Are Time. Pero ha sido ahora, cuando se han embarcado en este proyecto, cuando han conseguido salir de la escena de su ciudad. De hecho, han tenido que mudarse a Toronto para conseguirlo.

Una de las cosas que hacen especial la música de Motorists, es su fusión de diferentes tipos de rock, y como estos encajan a la perfección. Estamos ante una banda con gustos de los más eclécticos, y eso se nota en las canciones de este ‘Surrounded’. Por aquí hay momentos cercanos al post-punk de la vieja escuela, guitarras luminosas que tiran hacia el jangle-pop, sonidos más power-pop, y una obsesión por los ritmos motorik. Y es que, a pesar de contar con un corazón de lo más pop, no pueden evitar que haya momentos más oscuros en sus canciones. Además, esa dualidad también se nota en sus letras, la cuales tratan, tanto de las coloridas posibilidades de la vida, como de la forma en que esas posibilidades están encajonadas por las tecnologías.

Surrounded”, el tema que da título, y abre el álbum, es una buena muestra de como condensan todas sus facetas en poco más de dos minutos. Aquí tenemos las guitarras cortantes y el spoken-word, dos elementos propios del post-punk de finales de los setenta. Pero en el estribillo no pueden evitar irse hacia un sonido más pop. Una fórmula a la que vuelven un poco más tarde, en la estupenda “New Day”.

Sí es cierto que en buena parte del álbum se decantan por sonidos más pop. De hecho, en temas como “Vainglorious” y “Turn It Around”, me han recordado un poco a Orange Juice. Sobre todo, en la forma de cantar, que se asemeja bastante a la del primer Edwyn Collins. Aunque también en esas deliciosas guitarras jangly. Y lo bueno es que su lado más melódico solo va en aumento. Porque, cuando entran en su faceta más power-pop, se vuelven absolutamente irresistibles. Ahí está esa joya llamada “Through to You”, donde echan la vista atrás y se van a sonidos más propios de los setenta. De hecho, en la nota de prensa de su sello, el genial Bobo Integral, mencionan, y con mucha razón, a Sloan. Una banda que empezó en los noventa, pero que siempre ha contado con un sonido puramente setentero. Y por ese camino siguen en temas tan notables como “Go Back” o “Walled Garden”.

El álbum de debut de Motorists es otra pequeña alegría para los que amamos el pop de guitarras. Y la verdad es que, si hacemos un repaso a los que llevamos de 2021, nos encontramos con unas cuantas.

7,9

The Umbrellas – The Umbrellas

Pocas ciudades tienen ahora mismo una escena pop como la de San Francisco. Bueno, cuando digo San Francisco, me refiero a la cuidad y toda la zona de alrededor de la bahía. Y es que, la urbe californiana, siempre ha ido a su bola, y desde hace unos cuantos años nos está dejando algunas de las mejores bandas de pop independiente de la actualidad. Grupos y artistas que se fijan en sellos como Sarah Records, y sus respectivas referencias. O lo que es lo mismo: los principios del indie-pop. Y entre ellos están The Umbrellas, un grupo que acaba de publicar su debut el sello Slumberland, y que no puede sonar más british.

The Umbrellas cuentan con dos facetas un tanto diferentes. En una, se fijan en el lado más jangle de la escena, ese en el que las guitarras se aceleran entre dulce melodías pop. Y la verdad es que se les da de maravilla. Solo hay que escuchar temas como “Lonely”, “Happy” o “She Buys Herself Flowers”, que son una autentica delicia. Y en la otra se relajan un poco y dejan llevar por su lado más The Pastels, una influencia que la banda ha confesado más de una vez. Algo que se puede apreciar en las estupendas “Near You” y “Never Available”.

La otra gran influencia de The Umbrellas es la ciudad que les acoge. San Francisco, su clima, y sus rincones, y su gente, están más que presentes en prácticamente todo el álbum. Ahí tenemos “Autumn” y “Summer”, que reflejan un poco la locura con las estaciones que tiene esta ciudad – en San Francisco no suele hacer calor hasta septiembre-. O esa “City Song” que casi se convierte una carta de amor a la zona de North Beach -barrio bohemio que se convirtió en el epicentro del movimiento beat-. Porque, además, según comentan ellos mismos, parece que hay que recordad todo el rato la importancia cultural que ha tenido, y sigue teniendo, San Francisco.

Como siempre digo en estos casos, The Umbrellas no hacen nada nuevo, pero sí que lo hacen muy bien. De hecho, me atrevo a decir que su álbum de debut les mete de lleno entre lo mejor del indie-pop actual.

7,9

Indigo de Souza – Any Shape You Take

Indigo de Souza ha sido una de las artistas que más he escuchado en mis últimas vacaciones. La artista de Carolina del Norte me saltó un día en Spotify mientras escuchaba música tranquilamente en la playa, y el flechazo fue inmediato. A partir de ahí empecé a investigar y pude ver que llevaba más de cinco años sacando canciones y que acababa de publicar su segundo trabajo. Un segundo trabajo con el que no solo me ha conquistado a mí, también a la crítica de medio mundo, que lo está poniendo muy bien. Y muy merecidamente. 

Indigo de Souza se mueve principalmente en el indie-rock, pero no le hace ascos a otros estilos. Y ahí radica parte de su encanto. Solo hay que escuchar “17”, la canción que abre este ‘Any Shape You Take’. Es un precioso tema que se mueve en mundos más sintéticos, y en el que se dedica a estropear su voz jugando con el autotune. Una especie de sabotaje a su propia música, porque uno de sus puntos fuertes, precisamente, es ese vozarrón que tiene. Otro momento en el que se sale de los riffs crudos de guitarra es “Hold U”. El single principal del disco, y la canción que me la descubrió, es todo un himno de pop perfecto para saltar a la pista de baile más elegante, y una de las canciones más irresistibles de este año. 

Sí es cierto que buena parte del álbum se caracteriza por su sonido cercano al indie-rock de los noventa. Incluso se podría decir que sus guitarras son un tanto grunge. Pero no os asustéis, tiene un lado más pop con el que contrarresta la crudeza de esas guitarras. Es algo que se aprecia muy bien en temas tan notables como “Darker Than Death” y “Light Night Crawler”. Además de en esa pequeña locura llamada “Real Pain”, donde no tiene ningún problema en crear una catarsis sonora a base de distorsión y unos gritos de lo más desgarradores. Aunque eso sí, la termina con un minuto del indie-rock más melódico. Algo que también se le da muy bien, como demuestra en “Kill Me”, la estupenda canción con la que cierra el álbum. 

Con su segundo trabajo, Indigo de Souza entra directa dentro de lo mejor del indie-rock femenino de la actualidad. Además, le da un poco de frescura, porque no tiene ningún problema en experimentar con su música y meterse de lleno en otros estilos. 

8

Bleachers – Take The Sadness Out Of Saturday Night

Jack Antonoff se ha convertido en el productor por excelencia de los últimos años. El de New Jersey ha estado a los mandos de los algunos de los trabajos de Lorde, Lana del Rey, St. Vincent o Taylor Swift. De hecho, se llevó un Grammy por el último trabajo de la mega estrella del pop. Pero también cuenta con su carrera como musico, ya que formó parte de aquellos horrorosos Fun que lo petaron la década pasada, y desde hace unos años publica sus canciones bajo el nombre de Bleachers. Aunque eso sí, su propio proyecto no recibe tantos elogios como sus producciones.

Take the Sadness Out of Saturday Night’ es su tercer trabajo como Bleachers, y en él se ha dejado llevar por su amor por el vecino más famoso de su estado. Sí, no es casualidad que el primer adelanto del álbum fuera “Chinatown”. Su colaboración con Bruce Springsteen, que es un temazo en toda regla, es algo así como la canción que guía el resto del álbum. Y es que, es inevitable no pensar en el Bruce más ochentero cuando escuchamos temas como “Big Life” o “Don’t Go Dark”. De hecho, en esta última, no se corta un pelo y le da protagonismo a un teclado que es puro “Born To Run”. Pero bueno, hay que reconocer que no se le da nada mal.

Estamos ante todo un ejercicio de nostalgia de los ochenta -sí, otro más-. Aunque eso sí, los ochenta más yankees. Y la verdad es que hay momentos en los que está de lo más acertado. Como en el caso de esa “Stop Making This Hurt” tan pop y épica. Incluso en “How Dare You Want More”, donde se va hacia un rock más clásico, también se deja llevar por un ligero sonido ochentero. De hecho, cuenta con un saxo que hace que nos volvamos a acordar de Springsteen.

Antonoff resuelve muy bien los momentos más animados del disco, pero cuando se relaja un poco no logra estar del todo acertado. Sí que está bien en la bonita “Secret Life”, donde colabora Lana del Rey. O en “45”, en la que, a pesar de ser una canción acústica, está de lo más efusivo. Lo malo es que en cortes como “Strange Behavior” y “What’d I Do With All This Faith?” aburre hasta a las ovejas.

Jack Antonoff se ha puesto el listón muy alto con sus producciones para otros artistas, y eso hace que sus propias canciones no resulten tan sorprendentes. Porque, además, ni siquiera cuentan con una producción sobresaliente. Pero sí que es cierto que, cuando acierta, lo hace de pleno, y aquí lo consigue en unas cuantas ocasiones.

7,4

Cloudy Summer Days – Slow Dance

Cloudy Summer Days es el proyecto Joel Figueroa, un chico de Los Ángeles que, como muchos otros, hace música en su habitación. Y al igual que se sus compañeros y compañeros de la escena bedroom-pop, también es bastante productivo, ya que empezó su carrera en 2017 y ya cuenta con tres álbumes y unos cuantos singles más. Así que sí, estamos ante otro proyecto de dream-pop facturado desde la independencia más absoluta, pero hay algo que le diferencia un poco del resto: sus influencias. Figueroa se declara fan absoluto de los sonidos góticos y post-punk de los ochenta, y ese toque le da sus canciones algo de frescura.

Slow Dance’ se nutre de bandas como The Church, Echo & The Bunnymen, New Order, o The Cure. Y no es que lo diga yo, es que el propio artista ha puesto una lista en su Spotify con todos los grupos que han servido de influencia. Claro, que en esa lista también aparecen cosas que no tienen nada que ver con ese sonido, como Evanescence, Blink 182, o Snow Patrol. Y ojo, que es algo que se nota, porque baladas como “One Last Time” y “Slow Dance”, no pueden sonar más a la banda escocesa. De hecho, son lo menos destacable del disco.

Lo verdaderamente interesante de este tercer trabajo de Cloudy Summer Days, es cuando se deja llevar por esas bandas oscuras de los ochenta que no tenían miedo al pop. Ahí está de lo más acertado, y temas como “I’ll Be by Your Side” o “Runaway”, suenan de maravilla. Y todo gracias a los teclados y a ese toque mucho más comercial. De hecho, la segunda casi podría ser su “Dancing in the Dark”. Y si nos vamos a “My Pretty Moon”, vemos que también sabe sacar buenos temas de las enseñanzas de Echo and the Bunnymen -supongo que esa referencia lunar no es casual-. Pero tampoco se le da nada mal tirar de clásicos de los ochenta como The Cure o New Order. Así, en “This Moment” y “Love Is In The Air” se acerca a los primeros años de la banda de Robert Smith. Y unas cuantas canciones, como “Too Young to Exist” o “In The Next Life”, cuentan con esas guitarras tan características del grupo de Manchester. Además de esa gema pop que se saca de la manga en “Secret Place”.

Estamos ante uno de esos discos en los que las influencias se notan bastante, pero la verdad es que se le da bien recrear algunos sonidos, y al final consigue dar con unos cuantos temas notables.

7,5

Drug Store Romeos – The World Within Our Bedrooms

La primera vez que escuché “Frame of Reference”, el que es el mayor éxito, y la mejor canción (hasta ahora) de Drug Store Romeos, me quedé absolutamente prendado de ella. De hecho, se coló en la lista de las mejores canciones de 2020. Y, hoy en día, me sigue pareciendo una canción absolutamente brillante y que sigue sonando fresca. No obstante, no he parado de escucharla en estos últimos días. Pero este joven trío británico es mucho más que una canción. Algo que se puede comprobar en ‘The World Within Our Bedrooms’, su notable álbum de debut.

Hay que reconocer que Drug Store Romeos es un grupo que lo tiene todo para que me guste. Su juventud los hace adorables, y su visión de la música también. Ese lado arty que tienen, el cual los ha llevado a componer las canciones utilizando frases de revistas viejas, tiene su rollo. Y el hecho de que buena parte del disco esté compuesto con viejos teclados de segunda mano, les da un punto extra. Porque, además, con ellos, consiguen un sonido muy particular, que los aleja un poco de otras propuestas ensoñadoras actuales. Bueno, eso, y su amor por Stereolab y Broadcast, que resulta evidente a lo largo de todo el álbum.

Estamos ante un disco extenso, quizá demasiado, por lo que hay temas de sobra para elegir. Para empezar, han elegido muy bien los singles. Tanto la bucólica, y algo melancólica, “Secret Plan”, como la ensoñadora “What’s On Your Mind”, cumplen de sobra su función. Y eso que suceder a “Frame Of Reference” es una tarea difícil. Pero no son los únicos temas que funcionan a la perfección. Saben muy bien lo que se hacen cuando se van a un dream-pop más genérico, como en el caso de “Building Song” y “Adult Glamour”. Aunque también cuando aceleran un poco el ritmo y nos entregan cortes como “Bow Wow” y “No Placing”, donde se dejan llevar por una línea de bajo hipnotizante. Algo que también pasa con esas canciones donde tiran del Casio vintage. Es el caso de “Elevator” y de la juguetona “Feedback Look”, que son maravillosas. Y ojo, que cuando se van hacia el dream-pop más lo-fi, como en el caso de “Walking Talking Marathon”, son capaces de acercarse con bastante acierto a los primeros Beach House.

Quizá se han excedido un poco en su duración, y le sobren dos o tres temas, pero estamos ante un trabajo que te acoge y te atrapa desde el principio. Además de uno de esos discos a los que siempre se puede volver cuando necesites una colección de canciones que te acompañe en una tarde un tanto melancólica.

8

Twin Shadow – Twin Shadow

A George Lewis Jr., más conocido como Twin Shadow, por lo menos hay que reconocerle que no se ha quedado estacando en un sonido en concreto. El artista neoyorquino empezó muy bien, con un pop electrónico muy sofisticado que era una maravilla, poco después se le fue la mano con un sonido demasiado ochentero, y en su anterior trabajo recuperó su mejor talento para crear canciones pop -“Saturdays” sigue siendo uno de los mejores calcos de Prince que se han hecho en los últimos años-. Y ahora vuelve con un disco en el que tira de sus raíces y llena sus canciones de sonidos más cálidos. De hecho, lo ha grabado en su República Dominicana natal. 

Supongo que este el trabajo de su reinvención musical, de ahí que también sea homónimo -también es el primero que edita bajo su propio sello-. Algo que, por otra parte, resulta lógico, porque los singles que ha sacado este año han girado en torno a esas influencias más caribeñas y cálidas -“Hollow Days” era maravillosa-. Así, nos encontramos con temas como “Johnny & Jonnie”, donde se sube un poco más arriba y tira de sonidos más fronterizos. O esa estupenda “Lonestar”, que no puede ser más tropical y playera. Además de la sintética y juguetona “Get Closer”. 

Sí es cierto que estamos ante una reinvención a medias, porque no ha dejado de lado el pop más anglosajón. Eso sí, dentro de ese terreno tira hacia muchos lados. Porque poco tiene que ver el folk casi hippie de “Alemania”, con el pop con toques funk de “Sugarcane”. Y mucho menos con el sonido más dance, casi disco, que tiene la estupenda “Is There Any Love”. Además, tampoco pierde esa influencia de Prince que tanto se veía en su anterior trabajo, porque “Modern Man” no puede sonar más al genio de Minneapolis. Eso sí, para cerrar, prefiere volver a mundos más calientes, y dejarnos una deliciosa “I Wanna Be Here (Shotgun)”.  

Una vez más, Twin Shadow publica un álbum que, quizá, no llega a ser tan bueno como sus dos primeros trabajos, pero en el que sí que hay un buen puñado de canciones notables. Además, este sonido tan cálido le sienta muy bien. 

7,6

Ta Toy Boy – Endless Life

Tengo que reconocer que no estoy nada puesto en la música de Grecia, y que más allá de Evripidis, que es de allí, pero vive en Barcelona, no conozco a ningún grupo más del país mediterráneo. Algo a lo que pongo remedio con Ta Toy Boy, una banda de Tesalónica que me ha descubierto mi amiga Blanca, y que me ha cautivado a la primera escucha. Eso sí, más allá de que sus miembros vienen de otras bandas de la escena griega, y que este es su segundo trabajo, no he conseguido encontrar mucha información de ellos.

Tras unas cuantas escuchas a su primer trabajo, he podido comprobar que hay un pequeño cambio de sonido en este ‘Endless Life’. Su debut tiraba hacia un pop más amateur y cercano al mundo de Sarah Records. Algo de lo que, afortunadamente, también dan buena cuenta aquí, pero de una manera más sofisticada. Ya no solo en su producción, que es bastante más rica en detalles, también en su sonido, el cual, por momentos, se va hacia mundos más elegantes. La inclusión de instrumentos de cuerda y de algunas trompetas hace que estas canciones se salgan de la etiqueta indie, y entren en otra más cercana al chamber-pop.

Lo primero que nos encontramos en este trabajo es “New Day Same Life”, un tema que resume bastante bien lo que hay en el resto del álbum. Melancolía pop, elegancia, y un toque de electrónica, son las características principales de esta canción. Algo que también se puede aplicar al tema titular, donde incluso se oscurecen un poco más, y hacen que nos acordemos de Tindersticks. Pero el corte que más destaca de esta faceta elegante de su música es “Underground Love”. Estamos ante una pequeña joya llena de cuerdas que va subiendo de intensidad a medida que pasan los minutos, y que cuenta con un estribillo que es una delicia.

Uno de los integrantes de la banda viene de Liebe, un grupo de electro-pop griego que cuenta con una extensa discografía. Y eso es algo que se nota en algunos temas del álbum. Ahí está la acelerada caja de ritmos que aparece en “Dark Fantasy”, donde se acercan más al synth-pop que a otra cosa. O el poso electrónico que tiene el indie-pop clásico de “If You Know How”. Además, aciertan de pleno, porque son dos temas sobresalientes. Al igual que en “Disco in Heaven”, donde llenan de elegancia un tema con un punto bastante bailable.

El segundo trabajo de Ta Toy Boy me sirve para descubrir a una banda de lo más interesante que sabe hacer estupendas canciones de indie-pop con sonido anglosajón, pero también para adentrarme en la escena de un país que, musicalmente, es un gran desconocido para mí.

7,9