Tapes Waves – Distant Light

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Si echáis un vistazo a la lista de Spotify con los grupos que sirvieron de inspiración para el anterior trabajo de Tapes Waves, veréis nombres como los de Yo La Tengo, Real Estate o Twerps. Dos años después, siguen en la misma línea, y esas bandas también son las que le vienen a uno a la cabeza cuando escucha su nuevo álbum. El dúo de Carolina del Sur, formado por el matrimonio Weldin, hace un dream-pop cálido y sin sobresaltos que es ideal para esta época en la que el calor nos hace ir con un poco más de pachorra. Y la verdad es que lo hacen muy bien.

Distant Light” es su tercer trabajo, y en él nos encontramos con una colección de canciones algo perezosas. Es más, es uno de esos discos en los que, a simple vista, parece que no pasa nada. Pero sí que pasa. Aunque sea un álbum un tanto lineal, hay pequeños ingredientes que hacen que te termine enganchando. Tenemos la batería más potente de ‘Turning In’; el rollete más animado de ‘Shimmer’ y ‘Changing View’, o como va creciendo ‘Twilight’, con a que cierran el disco. Detalles mínimos que funcionan bastante bien.

Si es cierto que, cuando se ponen más sedosos, no resultan tan atractivos. El toque Yo La Tengo con el que cuentan ‘Pale Moon’ y ‘Half There’, tiene su punto, pero claro, los de Hoboken son inimitables, y es muy difícil acercarse a ellos. Les sienta mucho mejor meterse en el dream-pop más clásico, y esa ‘Sudden Fiction’ tan Cocteau Twins y tan luminosa, es bastante chula.

Una vez más, estamos ante un trabajo que no va a cambiar el mundo de la música, pero no puedo imaginarme una imagen más idílica que la de estar en una playa viendo el atardecer con una cerveza en la mano y con este disco sonando de fondo. Así que algo tendrá.

7,4

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Fine China – Not Thrilled

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A pesar de que no había oído hablar de ellos en mi vida hasta hace unos meses, Fine China es una banda que lleva en esto dos décadas. Más o menos, porque, aunque empezaron a finales de los noventa, en 2006 se separaron y no han vuelto hasta este año. El caso es que, este grupo de Phoenix, hace un indie-pop clásico que no está nada mal. Y, aunque no han inventado nada y su estilo puede estar un poco trillado, se les da muy bien recrear este tipo de sonidos.

Not Thrilled” es su cuarto trabajo, y en él siguen exactamente donde lo dejaron. Manejan bastante bien ese tipo de canciones de cercanas al jangle-pop en donde las guitarras no se exceden con la distorsión, y en donde se aceleran un poquito. Es el caso de ‘Anybody Else’ y ‘The Light of Spring’, que abren el disco de forma notable. Pero no se quedan ahí, también tienen un lado más ensoñador, el cual sacan en la bonita ‘Featherweight’ y en el tema que da título al disco. Aunque tengo que decir que la canción que más ha gustado ha sido ‘Iron Is Your Love’, más que nada, porque meten un teclado que es una auténtica delicia.

Donde no están del todo acertados es en los cortes más tranquilos. Hay alguno, como ‘Mindful’, que no les ha quedado mal, pero la acústica ‘Miles Out’ se hace un tanto pesada, y en ‘The Hymnal 1982’ se acercan peligrosamente a Snow Patrol. Afortunadamente, un teclado les salva un poco. Y luego está ‘Can We Forget About the Nightmare?’, que cierra el disco con tintes electrónicos y que no está nada mal.

Un disco para no comerse mucho la cabeza y disfrutar un poco. Eso sí, mejor cuando se centran en el indie-pop.

7,3

Traceyanne & Danny – Traceyanne & Danny

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La triste muerte de Carey Lander, teclista de Camera Obscura, dejó a la banda en una especie de descanso indefinido que no sabemos si van a romper algún día. De momento, Traceyanne Campbell, la que es su principal vocalista, se ha montado un nuevo proyecto junto a Danny Coughlan (Crybaby), el cual han llamado, muy originalmente, Tracyanne & Danny. Su álbum de debut, producido por Edwyn Collins y Sean Red, se publicó el pasado viernes, y ya se ha convertido en un firme candidato al disco más bonito del año. Ya no solo por la inconfundible voz de Campbell, también por ese sonido indie-folk tan de la Inglaterra de finales de los ochenta que han recuperado. Y es que, teniendo a un miembro de Orange Juice y a otro de Dexys Midnight Runners a la producción, no podía ser de otra manera.

Traceyanne & Danny” se abre con ‘Home & Dry’, una deliciosa canción que no puede sonar más a Camera Obscura. Cuenta con un aire sixties y con unas trompetas y una flauta que te dejan noqueado. Instrumentos que aparecen asiduamente en prácticamente todo el álbum. Como es el caso de la siguiente canción, la maravillosa ‘It Can’t Be Love Unless It Hurt’, donde se marcan un dúo que ya quisieran para ellos She & Him u otros grupos que tiran de estos sonidos tan clásicos. Y es que, al ser un dúo de cantantes, se van robando el protagonismo a lo largo de todo el álbum, lo que hace que sea mucho más ameno.

Podríamos pensar que los mejores temas siempre llegan de la mano de Campbell, pero hay que reconocer que Coughlan también sabe lo que se hace. Solo hay que escuchar esa ‘Jacqueline’, en la que casi se van a los cincuenta norteamericanos, y en la que él lleva la voz cantante. Aunque, cuando ella se queda sola, se saca de la manga la spectoriana ‘The Honeymooners’, que es otra delicia. Pero claro, lo mejor es cuando lo hacen a pachas y nos dejan temas tan buenos como ‘Alabama’, el cual está dedicado a Lander, y a esas giras que hacían juntas. Además, al final podemos escuchar la reconocible voz de Edwyn Collins. Y luego están las poperas ‘Anybody Else’ y ‘Cellophane Girl’, en las que se animan un poco más y nos dejan un par de himnos de puro pop británico.

Lo dicho, pocos discos tan bonitos como éste vais a escuchar este año.

8

Hatchie – Sugar & Spice EP

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Meter en una batidora a Cocteau Twins, Carly Rae Jepsen y Sky Ferreira, y que te salgan las cosas bien, parece una tarea difícil, pero la australiana Hatchie lo ha logrado. Su pop, que empezó siendo más ensoñador, se ha ido convirtiendo en más luminoso a medida que ha ido sacando singles, y la verdad es que ha dado completamente en el clavo.

Sugar & Spice” es su EP de debut, y en él no hay nada que sobre. Sus 19 minutos de duración son una lección magistral de cómo hacer pop sin complejos. Está acertada tanto en los temas más ensoñadores, como es el caso de ‘Sure’ y ‘Try’, que son puro Cocteau Twins (Robin Guthrie ha hecho un remix de la primera), como en los temas más luminosos, que es donde entran ‘Sleep’ y el tema titular. Estas dos últimas son absolutamente deliciosas, y esos teclados tan potentes de la primera me tienen hipnotizado. Aunque la fuerza de las guitarras y el pedazo de estribillo que nos encontramos en la segunda, no se quedan atrás.

No contenta con manejar estupendamente esas dos facetas, todavía le queda tiempo en este Ep para presentarnos otra. Y es que, con ‘Bad Guy’, cierra el EP de una forma tranquila, dejándonos una balada más delicada, donde el tono ensoñador sigue estando ahí, pero donde claramente hay una visión más mainstream. Y no pasa nada, porque también lo hace estupendamente.

Creo que no me equivoco si digo que Hatchie va a ser una de las reinas del pop de este año. Solo por este cinco pedazo de canciones que ha sacado, ya se lo merece.

8,7

Virginia Wing – Ecstatic Arrow

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Cada día cuesta un poco más ser algo original y hacer música diferente. Todo el pop comercial suena igual, el indie se ha quedado estancado en sus años de gloria, y resulta fácil escuchar una de hora de r&b sin que te des cuenta de cuando acaba una canción y empieza la siguiente. Por eso, resulta de lo más gratificante encontrarse un grupo como Virginia Wing que, dentro de lo que podríamos llamar synth-pop, cuenta con un registro muy amplio en el que también cabe el jazz, el rock y algún sonido más experimental. Lo bueno, es que manejan muy buen ese collage de influencias y todas las piezas terminan encajando.

Ecstatic Arrow” es su tercer trabajo, y el segundo como dúo después de la marcha de uno de sus miembros fundadores. En él condensan todos los sonidos que encontrábamos en sus dos primeros álbumes, creando así la fusión perfecta entre sonidos electrónicos, guitarras y experimentación. Las comparaciones con Lush que obtuvieron con su primer disco, ya no están a la orden del día. Sin embargo, las de Stereolab y Broadcast siguen ahí. Esas influencias se aprecian en las iniciales ‘Be Released’ y ‘The Second Shift’, que son absolutamente maravillosas. De hecho, en la segunda, con ese saxo imponente, también aparece esa influencia del jazz que comentaba más arriba. Algo que también se aprecia en ‘Eight Hours Don’t Make A Day’, donde se ponen un poco más alegres y luminosos.

Su faceta más bailonga también es de lo más destacable. Temas como ‘Glorious Idea’ y ‘Season Reversed’ suenan de maravilla y, una vez más, no resultan nada evidentes. Como tampoco resultan evidentes su inmersión en el synth-pop de la mano de las ensoñadoras ‘The Female Genius’ y ‘Pale Burnt Lake’ y de la esperanzadora ‘A Sister’. Quizá, aunque tampoco están nada mal, lo que peor les sienta es ponerse excesivamente misteriosos y oscuros, como es el caso de ‘Relativity’ y de la reposada ‘For Every Window There’s a Cuartain’. Por cierto, en esta última, cuentan con un cierto aire a Beach House, pero la idea de darle importancia al saxo hace que no resulte tan obvia.

Ojo con el tercer trabajo del dúo de Londres, que puede dar la campanada y convertirse en uno de los discos de este 2018.

8

Eternal Summers – Every Day It Feels Like I’m Dying…

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Eternal Summers llevan una década editando discos que no bajan del notable, pero también es cierto que no cuentan con ninguno que sobresalga especialmente. Han estado acomodados en esa especia de zona de confort todos estos años, pero, tras escuchar su nuevo trabajo, parece que quieren salir de ahí. Estamos ante un disco mucho más delicado y, por extensión, mucho más pop. El indie-rock noventero a lo Throwing Muses ya no es el protagonista absoluto, ahora prefieren dar a sus canciones de nuevos matices y, de repente, sorprenden metiendo una trompeta o dando más importancia los teclados ensoñadores.

El cambio se aprecia nada más empezar, donde aparece la enérgica ‘Motionless’. Estamos ante un corte limpio, en el que se atreven con unas palmas, y en el que una trompeta (al más puro estilo James) se convierte en la actriz principal. Les ha quedado redonda, y funciona de maravilla para todo lo que viene después. Y es que, tras ella, se van abiertamente al pop de aires sixties en la sedosa ‘New Friend’ y al indie-pop luminoso en ‘Famous Last Words’ y ‘Forever Mine’. De hecho, no creo que sus seguidores más rockeros aprecien mucho estas canciones. Por eso, para ellos, cuentan con ‘Contenders’ (es increíble lo mucho que se parece la voz de la cantante a la de Tanya Donelly), ‘Dying to Know’ y ‘Oblivious’, donde las guitarras sí que rugen.

Los paisajes ensoñadores y envolventes también se dejan ver en este “Every Day It Feels Like I’m Dying…”. Temas como ‘Possibilities’ o ‘Master of it All’, cuentan con ese sonido envolvente del dream-pop, al que, por cierto, ya se acercaron algunas veces en el pasado. Y en ‘All That I Adore’, con la que cierran en álbum, también se van hacia ahí, pero lo hacen de una forma un tanto más cálida. Y es que, al final, parece que su música sí funciona como banda sonora de un verano eterno.

7,4

Air Waves – Warrior

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Tengo tal cacao mental de grupos que, al ver las portadas de los dos primeros trabajos de Air Waves, pensaba que habían caído en el blog y que era una artista que conocía perfectamente. Pues no, las dos portadas sí que me suenan, pero las canciones no, y revisando esta última etapa del blog, no he visto nada de ella. Lo que no sé es si llegaría a poner su álbum de debut, que es de 2010. El caso es que este proyecto de la norteamericana Nicole Schneit mola bastante, y ahora que acaba de publicar su tercer trabajo, es un buen momento para adentrarse en su mundo y recuperar los otros dos.

Leyendo un poco de ella, he visto que la metían en el carro del folk, aunque, para mi gusto, sus canciones van mucho más allá, y está más cerca del indie-rock que de otra cosa. Eso en sus primeros trabajos, porque en este “Warrior” se ha ido hacia otros mundos más introspectivos. Su tercer álbum recuerda un poco al pop que hacen Lower DensJana Hunter, su cantante, colaboró en su anterior disco-, y en él hay nuevos elementos, como el uso de la electrónica y los sintetizadores. Además, es bastante más reposado y melancólico.

Warrior” se abre con la preciosa ‘Home’, una canción que ya nos da una idea de por dónde van a ir los tiros en el resto del disco. Ese tono, cálido y acogedor, se puede ver en gran parte del álbum. Además, aquí, está aumentado por unas deliciosas trompetas, las cuales son todo un acierto. Sigue igual de cálida en ‘Morro Bay’, una canción inspirada en un viaje en coche junto a su pareja por la localidad californiana. Y sí, si veis un cierto parecido con el “Graceland” de Paul Simon, es intencionado, ya que fue la banda sonora de ese viaje. Este tipo de canciones ocupan gran parte del álbum, y la verdad es que, algunas, como ‘Pieces’, ‘Sky’ o ‘Blue Fire’, son brillantes. Pero es en ‘Gay Bets’, la cual está inspirada en la legalización del matrimonio homosexual en Estados Unidos, donde los buenos resultados brillan más. Aquí no puede negar que se ha fijado en Lower Dens y, aunque la cantante invitada no sea la del grupo de Baltimore, sino una ex y amiga suya, su voz se parece bastante.

El tercer trabajo de la neoyorquina también tiene un lado más animado, el cual está representado en tres temas: ‘Tangerine’, ‘Warrior’ y ‘Holiday’. Lo bueno es que las tres son muy diferentes, y si en la primera se acerca un poco a lo que hacía en sus dos primeros trabajos, en la segunda se saca de la manga un corte sucio y guitarrero en el que se hace acompañar de Kevin Morby. Sin embargo, en la tercera, se va hacia el mundo del synth-pop y se hace con un tema sintético de lo más molón.

Ahora que está tan de moda el indie-rock femenino, Air Waves se desmarca de esa tendencia, y se va hacia mundos más introspectivos. Y la verdad es que ha hecho bien, porque estamos ante un álbum coherente y notable, en el que podemos ver a una artista cómoda en otro tipo de registros.

7,9