Los Planetas – Las canciones del agua

No sé si Los Planetas tenían este álbum planeado desde hace tiempo o simplemente es algo que ha ido surgiendo con el tiempo. Para mi gusto, la banda granadina ha estado un poco perdida durante el último año y medio, y los singles llenos de “actualidad” que han ido sacando en estos meses no han terminado de cuajar. Y creo que no ha sido del todo culpa suya Simplemente que la gente está saturada de información y necesita la música, el cine o la lectura como vía de escape. O al menos eso es lo que me pasa a mí. Pero lo cierto es que, ahora, en el conjunto de un álbum, y acompañados otro tipo de temas de temática diferente, la cosa vuelve a funcionar igual de bien que en todos sus álbumes.

Las canciones del agua’ está dividido en dos partes. La primera es la que dedican a Granada, su tierra, y para mi gusto, la mejor del álbum. Es más, la empiezan con “El manantial”, una adaptación de un poema de Lorca que ya forma parte de las mejores canciones de su carrera. Doce minutos en los que dan protagonismo al piano y a los instrumentos de cuerda -el formato que han llevado en sus últimos conciertos-. Y la verdad es que no puede resultar más emocionante su constante vaivén de subidas y bajadas. Al igual que “Se quiere venir”, donde cogen una canción del trapero Khaled y la convierten una preciosa balada. Tampoco están nada mal sus “Alegrías de Graná” -la cuota flamenca del álbum-, y su versión de “La morralla” de Carlos Cano, que es el momento más rock de todo el disco.

La segunda parte está dedica a lo que ha pasado alrededor del mundo en estos últimos dos años. Temas que ya conocemos y que encajan bastante bien en este concepto que le dan al disco. Así, entre sonidos que evocan al space-rock o a su pop guitarrero de los noventa, nos dejan un puñado de canciones en las que se mojan a su manera. Porque lo cierto es que, salvo en su lucha contra el capitalismo, que aparece en parte de sus últimos trabajos, no dejan muy claras sus posturas. Si sabemos que la estupenda “La nueva normalidad” está compuesta tras ver unos vídeos de las protestas tras la muerte de George Floyd y que ánima a reaccionar y luchar por nuestros derechos y libertades. O que “El antiplanetismo” critica a esa gente que no es capaz de tener un pensamiento crítico y adopta unas ideas que venden en las tertulias de la tele o en la prensa. Algo que más o menos también dejan claro en “El apocalipsis zombie”, el único tema de esta segunda parte que no fue single previamente.

Tengo que reconocer que no me esperaba mucho del nuevo álbum de Los Planetas, pero, una vez más, han conseguido dar con un trabajo coherente. Y eso que se podría decir que en él meten prácticamente todas las facetas de su música que han ido puliendo en los últimos años.

8

Trivial Pleasure – Obsessed

Aunque esta semana sí que tenemos muchas novedades jugosas en cuanto a canciones se refiere -no creo que tarde mucho caer la primera recopilación del año-, los primeros discos interesantes de 2022 siguen sin aparecer. Por eso vuelvo a 2021 y recupero el segundo EP de la banda rusa Trivial Pleasure. Aunque sí es cierto que no me voy muy lejos, porque se editó el 25 de diciembre. Así que no hace ni 20 días que ha visto la luz.

Trivial Pleasure se definen como un dúo que ofrece una nueva mirada a la música alternativa al combinar dream-pop, shoegaze, y el indie-pop de los años ochenta. La verdad es que no es que la mezcla sea muy novedosa, hay decenas de bandas que hacen lo mismo, pero lo que sí es cierto es que se les da bastante bien. Y, además, no deja de ser cierto que, en estas cuatro canciones, vemos un poco de cada uno de estos estilos.

Abren el EP con “Like a Ship in the Endless Ocean”, un tema en el que se van hacía ese indie-pop de los ochenta que practicaban los grupos de Sarah Records. De hecho, es una canción que no puede recordar más a The Field Mice. Y eso siempre está bien. Sin embargo, en “Something’s Not the Same” y “Turn to the Sun”, los dos temas que vienen a continuación, se adentran sin complejos en el mundo del dream-pop. Pero lo cierto es que lo hacen de forma muy diferente. En la primera lo afrontan desde un lado más oscuro y denso, y en la segunda se van hacía un sonido más preciosista, e incluso algo más bailable. Y, para terminar, la potente “Radio Unfriendly”, en la que, como no podía ser de otra manera, tiran del shoegaze. Aunque eso sí, de la forma más melódica posible.

Espero que a lo largo de este 2022 Trivial Pleasure se animen y publiquen su álbum de debut, porque la verdad es que estas cuatro canciones me han gustado mucho. Y sí, no hacen nada nuevo, pero se les da muy bien echar la vista atrás y dejarse llevar por esos sonidos que tanto nos gustan por aquí.

7,9

Lurve – Lurve

Son muchas las bandas rusas que han caído en el blog durante todos estos años, pero creo que estamos ante las primera que viene de la mismísima Siberia. Y la verdad es que la música de Lurve casa de maravilla con esas frías tierras. Más que nada, porque el álbum de debut de este joven trío ruso abarca buena parte de las cuatro últimas décadas de dream-pop, shoegaze y noise-pop. De hecho, en su biografía, mencionan el jangle-pop de los ochenta, el post-punk de la misma década, o los grupos actuales del sello Captured Tracks. Así que ya sabéis por donde van los tiros.

Estamos ante un álbum de lo más melancólico que se abre con “Right Moment”, un tema en el que muestran su faceta más noise-pop. Y tengo que decir que es su mejor cara, ya que manejan de maravilla un buen estribillo arrobado por unas guitarras de lo más melódicas. De hecho, el gran momento del disco llega con “Small Talk”, todo un himno en el que se van clarísimamente a los The Jesus & Mary Chain más pop. Además, cuenta con un estribillo onomatopéyico. Algo que siempre refuerza el lado más melódico de la canción. Y ojo, porque en “We Are from Different Worlds” siguen tirando con bastante soltura de los hermanos Reid.

Sí es cierto que buena parte del álbum se va hacia ese dream-pop algo acelerado que practican bandas como Beach Fossils o DIIV. Y, aunque tengo que reconocer que no es mi estilo favorito, y que estoy un poco saturado de este rollo, creo que lo hacen bien. Porque temas como “I Hate Your Face” y “Even If I’m Happy I’m in Pain” cuentan con bastante frescura. Además, la segunda tiene un punto The Drums que le sienta de maravilla. Una influencia que también aparece en la contunde, y algo post-punk, “Hamsters (I Don’t Care If Both of Us Die)”. Aunque sigo prefiriendo su faceta más noise-pop, la cual aparece de nuevo en “I Wish I Was Drunk (Part 1 & 2)”, el estupendo tema con el que cierran el álbum.

Con su álbum de debut, Lurve se meten de lleno entre lo mejor de la escena independiente de rusa. Que, la verdad, es lo único que me interesa de ese país.

7,8

Jetstream Pony – Misplaced Words

Jetstream Pony fueron una de esas bandas que publicaron su álbum de debut en plena pandemia. Pero, a pesar de esto, no les fue nada mal, ya que tuvieron que hacer un par de reediciones del vinilo y afianzaron su nombre dentro de la escena indie-pop. Aunque, como ya sabréis muchos y muchas, estamos hablando de un grupo que cuenta con miembros de bandas como The Wedding Present, The Luxembourg Signal, Trembling Blue Stars, o The Popguns. Así que no estamos ante unos recién llegados. Y ahora, tras un año de giras y directos en streaming, vuelven con un mini-LP de seis canciones.

Misplaced Words’ nos muestra el amor por el indie-pop que sienten Jetstream Pony, pero lo bueno es que no se queda ahí. La banda de Brighton ya dejaba ver un cierto toque oscuro en su álbum de debut, el cual tenía algún retazo shoegaze, y aquí le dan bastante más protagonismo. Así, nos encontramos con temas como “Courses for Obstacles” y “Behind The Eyes”, que además de contar con dos baterías, también tienen algunos ingredientes que las acercan al post-punk -un bajo crudo en la primera y un teclado en la segunda-. Y la verdad es que les sienta muy bien, porque, a pesar de esto, no se olvidan de su lado más melódico.

Una de las cosas que más me gustaba de su álbum de debut era que sonaban más potentes que otras bandas de indie-pop. Algo que siguen explotando aquí. Solo hay que escuchar esa “Seven Days” que abre este trabajo. En ella están de lo más melódicos y pop, pero sus guitarras suenan un poco más ariscas de lo habitual. Y si nos vamos a la estupenda “Strood McD F.C.”, vemos como combinan estupendamente la dulzura más pop con una potente batería y otro de esos bajos crudos. Pero ojo, que en su parte final se ponen incluso más oscuros, y temas como “Kaffe ohne Ende” y “The Naked Time” están más cerca del post-punk que del indie-pop.

En ‘Misplaced Words’, Jetstream Pony han sabido fusionar con maestría su indie-pop y una nueva faceta más post-punk. Algo que hace que estas seis canciones suenen de lo más frescas e interesantes.

8

Robert Earl Thomas – The Wind Through The Air

Tengo que decir que me he quitado de encima esa manía que le cogí a Widowspeak tras tragarme un soporífero concierto suyo en Nueva York. En parte, porque creo que en su último trabajo han hecho de su propuesta algo más entretenida, y en parte, porque la carrera en solitario de Robert Earl Thomas me parece muy interesante. El miembro masculino del dúo de Brooklyn se ha metido de lleno en un rock americano que bebe bastante de Tom Petty y que le sienta estupendamente. No obstante, su “Another Age” fue una de mis canciones favoritas de 2018.

The Wind Through The Air’ es un álbum conceptual ambientado en la edad de oro de la animación que nos cuenta la historia de Felix First, su amistad con el magnate de los dibujos animados Arthur Leslie, y la huelga laboral que abrió una brecha entre ellos. Y para contarnos esto se va hacia su lado más intimista. Aquí no encontramos un tema tan directo como ese “Another Age” que nos cautivó hace tres años, pero sí es cierto que el conjunto de estas canciones es notable. Además, yo veo unas pocas nuevas influencias en este trabajo, como The Velvet Underground, o el folk un tanto hippie.

Estamos ante uno de esos discos en los que merece la pena sumergirse. Ya no solo por conocer el desenlace de la historia que nos cuenta, también porque su secuencia está pensada para escucharlo del tirón. Así, abre el álbum y nos pone en situación con el intimista tema titular, pero inmediatamente después nos deja “Your Name On The Door” y “King Arthur”, los dos temas más directos del álbum. Además, son muy distintos entre sí, porque en la primera se mete de lleno en el sonido del Tom Petty más tranquilo, y en la segunda juega a ser Lou Reed. Y es que, al final, es un disco un tanto variado. Solo hay que escuchar esa “The Black Swan” bañada en teclados de lo más ensoñadores. O la folkie “The Agitator”, en la que deja que los bongos se lleven el protagonismo de la sección rítmica.

Sí es cierto que al final del disco falla un poco. Tanto “They Brought a Guillotine To Work”, como “Sketch #11”, funcionan mejor como interludios que como canciones. Y lo cierto es que, los casi cinco minutos de “The Animators Strike”, resultan un tanto aburridos. Pero bueno, cumple su función de cierre y desenlace de la historia.

7,5

The Sun Shines Here: The Roots of Indie-Pop 1980-1984

Me encantan estas recopilaciones que de vez en cuando hace el sello Cherry Red y que son algo así como un repaso a la escena indie-pop de los ochenta. Algo que hacían en ‘Scared To Get Happy’, una retrospectiva de toda la década condensada en cinco discos que editaron en 2013. Y algo que hacen en este ‘The Sun Shines Here: The Roots of Indie-Pop 1980-1984’, que, como bien dice su título, pone su foco en los primeros años de la escena y en las bandas que ayudaron a moldear ese sonido. Y la verdad es que contiene varias joyas dignas de ser rescatadas.

Estamos ante una caja de tres CDs que contiene 74 pistas. Aunque en su edición digital, y en la que hoy cae aquí, la han rebajado a 48 temas. Y lo curioso es que han dejado fuera algunas de las canciones más famosas, ya que por aquí no están las aportaciones de The Jesus and Mary Chain, Aztec Camera, o The Pastels, que ayudan a engordar la edición física. Sin embargo, sí que podemos escuchar a los primeros Pulp, los comienzos de Prefab Sprout, o el tándem Everything But The Girl al completo, ya que aparecen en formato grupo y cada uno por separado. Además de bandas que más tarde se convirtieron en imprescindibles de la escena, como The Brilliant Corners, The Nightingales, o St. Christopher.

Lo mejor está en esas bandas poco conocidas. De hecho, nada más empezar, nos encontramos con “Better Scream”, el primer single de Wah! Heat, uno de los múltiples proyectos de Pete Wylie, un musico de Liverpool que estuvo de lo mas ocupado en la década de los ochenta. Es más, poco tiempo después, lograría un top 3 en los charts británicos con su “The Story of The Blues (Part One)”. También aparecen por aquí Girls at Our Best!, una de esas bandas de post-punk habituales en los charts independientes del Reino Unido, que apenas duró tres años. O esos The Wild Sands que creo Paul Simpson tras dejar a The Teardrop Explodes -otra de las bandas que aparece en la edición física-, y antes de fundar los geniales Care.

Otra de las cosas que llama la atención de esta recopilación es la mezcla de estilos que contiene. Y es que, al ocupar los primeros años de los ochenta, todavía quedan algunos retazos del punk más lo-fi, como los Disco Zombies y Mo-Dettes. De hecho, los segundos, aparecen con una versión de lo más sucia del “Twist And South”. Pero también hay bandas con una fuerte influencia del pop de los sesenta, como pueden ser The Chefs o The Gymslips. Incluso un grupo como Weekend, que tiraba bastante del easy-listenig. Además de, evidentemente, ese pop de guitarras típico de la escena y que está muy bien representado por The Bluebells, The Laughing Apple, o Biff Bang Pow!.

8,2

Massage – Lane Lines EP

Massage han sido una de las grandes sorpresas de 2021. Para mí, claro, que los he descubierto con su segundo trabajo. Y es que, este colectivo de Los Ángeles, en el que está Alex Naidus, que fue miembro fundador de The Pains of Being Pure at Heart, me ha conquistado de pleno con su precioso indie-pop. Es más, forman parte de mis 40 discos de este 2021. Así que me he llevado una estupenda alegría cuando he visto que han publicado un EP con cuatro canciones nuevas. Bueno, tres y una nueva versión de uno de los temas de ‘Still Life’.

Según leo en la nota de prensa, no tenían mucha intención en publicar nuevos temas tan rápido, pero la inactividad pandémica los llevó a reunirse de nuevo y grabar estas canciones en un estudio junto al productor Andrew Brassell (Susanna Hoffs). Con él hicieron seis temas, que son los que aparecen en la versión física del disco. Y parece que han intentado salir un poco de su sonido habitual. Aunque no se note mucho, la verdad, pero ellos mismos dicen que no querían hacer indie-pop al uso. Es más, comentan que ven estas canciones dentro de ese periodo de tiempo a finales de los ochenta en el que las radios universitarias pinchaban la mejor música.

Empiezan este ‘Lane Lines’ llevando uno de los mejores temas de su segundo álbum al sonido Manchester de finales de los ochenta. La versión original de “In Gray & Blue” ya tenía una fuerte influencia de New Order, pero en esta Haçienda Versión ya sí que se meten de lleno en el sonido de la mítica banda británica. Más que nada, porque le dan un toque más sintético y ensoñador. Pero lo cierto es que no siguen ese camino en resto del EP, que tira más hacia el indie-pop al que nos tienen acostumbrados. Y yo encantado, porque “Stalingrand” y “I’m Going in a Field”, que forman parte de su faceta más delicada, son una delicia. De hecho, la segunda, casi podría pasar por un villancico. Aunque sí es cierto que en el tema titular endurecen y aceleran su sonido un poco más. Sobre todo, en su parte final, que se va sin pudor al mejor jangle-pop.

No contentos con hacerse con uno de los discos del año, Massage terminan este 2021 con un EP con el que confirman que son una de las mejores bandas de indie-pop de la actualidad.

8

Rural France – RF

Soy una persona que no se complica mucho la vida, y si una nota de prensa de un disco avisa de que estamos ante una colección de canciones inspirada en bandas como The Beach Boys, Guided By Voices y Teenage Fanclub, ya me tienen casi ganado. Además, si esto viene acompañado de un sonido que deja fuera los artificios y va directo al grano, ya me conquistan del todo. Por eso, la semana pasada, cuando escuché por primera vez el segundo trabajo de Rural France, fue un flechazo instantáneo.

El dúo británico, formado por Tom Brown y Rob Fawkes, dos londinenses que un buen día dejaron su ciudad para mudarse a las verdes praderas de Wiltshire, no ha necesitado mucho para grabar estas canciones. De hecho, tenían una especie de lema, que más o menos era algo así como “si suena bien, es bueno”. Y así, durante una ola de calor en 2018, y con unas buenas dosis de cerveza en el cuerpo, escribieron esta colección de canciones. Unas canciones que luego grabaron en el garaje de uno de ellos y que conservan la calidez de los días en que se compusieron.

Guitarras afiladas, melodías soleadas, y letras que reflejan un poco ese estado de embriaguez -son capaces de rimar confeti con Tom Petty-. Y la verdad es que la combinación les sale redonda. Porque, a pesar de estar grabado en un garaje, el sonido lo-fi no se come las canciones. Así, nos dejan pequeñas joyas soleadas como “Clementine” o “Hosepipe Ban”, que tienen la suciedad justa para que su estupenda melodía no se pierda entre la distorsión. O esas aceleradas “Sling Yr Hook” y “Stolen Beer”, las cuales reflejan muy bien esa influencia confesada de Guided By Voices. Pero ojo, que cuando bajan el nivel de distorsión, son capaces de entregarnos temas tan deliciosos como “You Haven’t Been In Love” y “Runner-Up”, en los que, por supuesto, muestran esa otra influencia confesada, la de Teenage Fanclub.

Rural France han publicado uno de esos discos que se pasan en un suspiro, y no porque apenas dure 25 minutos, sino porque todas sus canciones son de notable alto. Y algunas sobresalientes.

7,9

Grand Drifter – Only Child

Italia no es un país que aparezca mucho en el blog. De hecho, ahora mismo, no recuerdo a ninguna banda de allí que me haya entusiasmado. Y para desgracia del planeta tierra, cuando logran dar con un pelotazo internacional, es con un grupo tan malo como Måneskin. Pero claro, como cualquier país del mundo, cuenta con una escena indie por descubrir. Y dentro de esa escena está Andrea Calvo, un músico que pertenecía a una banda de folk-rock llamada Yo-Yo Mundi, y que desde hace tres años está al frente de Grand Drifter.

Only Child’ es su segundo trabajo, y según la nota de prensa que lo acompaña, es una colección de canciones sobre sentimientos, paisajes y ensueños. Además de un cruce entre los discos de Sarah Records, The Go-Betweens, y todo lo relacionado con The Beatles. Es decir: pop bien hecho y lleno de grandes melodías y estribillos. Algo que, si se hace bien, como es el caso, puede resultar de lo más interesante.

Estamos ante un disco melancólico y preciosista que presta bastante atención a los detalles. Canciones como “A Deal with the Rain” y “Debris”, que se van hacia su faceta más delicada, y se mueven dentro de un pop de lo más clásico, funcionan bastante bien. Y lo hacen porque, además de dar con una buena melodía, también va metiendo pequeños detalles -por normal general, un piano- que juegan a su favor. De hecho, es evidente que ahí es donde entra esa influencia de los Beatles.

Y si en los temas más tranquilos consigue resultados notables, ya os podéis imaginar lo bien que se pone la cosa cuando se ánima un poco. Se le da de maravilla recrear el mejor indie-pop de finales de los ochenta y principio de los noventa. Y la verdad es que, tras escuchar temas como “Bookends” o “Diary of Sorts”, casi resulta increíble que vengan desde una ciudad de Italia y no desde Londres o Brisbane. Porque no pueden sonar más anglosajones. Algo que también pasa con las deliciosas “Haunted Life” y “As a Light Farewell”, donde se deja ayudar por el grupo de Turín Smile. Aunque lo mejor viene con esa “Hidden from Your Sight” que llega casi al final, y que tanto nos recuerda a los The Go-Betweens más melancólicos.

A veces no hace falta más que una buena colección de canciones pop.

7,7

Semi Trucks – Vs. California

Semi Trucks es el proyecto personal de Brendan Sepe, un músico californiano que prácticamente hace todo él sólito. Nada nuevo en el mundo independiente, eso es cierto, pero también hay que saber cómo hacer que funcione. Y Sepe tiene la lección bien aprendida. Porque solo hay que darle un par de vueltas a su debut para ver que maneja estupendamente el indie-pop más clásico, y que sabe llevar a muy buen puerto las influencias de bandas como The Pastels o Galaxie 500.

Vs. California’ es una delicia lo mires por donde lo mires. Para empezar, tenemos ese toque lo-fi, el cual, al no ser muy acusado, le da bastante rollo y le viene de maravilla a su pop. Porque estamos ante un trabajo reposado en el que las guitarras suenan nebulosas y pausadas. Y luego tenemos su voz, que siempre suena calmada y sin sobresaltos. Además, también tenemos dos invitadas que ponen su voz a un par de cortes –Kennedy Cusato en “13th floor” y Desiree Sabri en “Hope”-, haciendo que su sonido se acerque un poco más a la faceta relajada de The Pastels.

No estamos ante un álbum de singles y canciones sueltas, estamos ante uno de esos trabajos que se escucha del tirón. Además, solo dura 25 minutos, así que no cuesta nada. De hecho, sus canciones te van metiendo en una zona de confort de la que cuesta salir. Incluso cuando decide que quiere ir hacia terrenos más ruidosos y entregar un tema como “Motorbike Riding Star”, donde las guitarras rugen un poco más que en el resto del álbum. O cuando decide animarse un poco más y dejarnos una pequeña joya pop como “When There’s No Ceiling”. Pero la verdad es que todo le funciona bien, y temas como “The Race Is Won”, “Vs. California”, o “This Song Is Dedicated To Yoko”, que son mucho más reposados, te enamoran a la primera escucha.

Estamos casi a final de año, pero la cosecha de discos notables de indie-pop sigue dando buenos frutos. De hecho, lo edita el sello madrileño Meritorio Records, lo que siempre es sinónimo de calidad.

8