The BV’s – Speaking From The Distance

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No suele ser habitual encontrarse con bandas alemanas que hagan indie-pop y shoegaze, y que encima lo hagan bastante bien, como es el caso de The BV’s. Aunque hay que decir que, este proyecto, el cual he conocido gracias a su inclusión en el cartel del próximo Madrid Popfest, está formado por un alemán y un inglés. Además, gran parte de las canciones se crearon el año pasado en Inglaterra, así que podemos decir que es un grupo anglo-alemán.

No he encontrado mucha información de ellos en las redes, tan solo un bandcamp y una página de Facebook, en la que describen su música como un hibrido de Sarah Records / C-86 Jangle Pop, Shoegaze, Ambient y algo de Noise y Krautrock. Y la verdad es que dan el clavo con esta descripción, porque en “Speaking From The Distance”, el que es su álbum de debut, hay un poco de todo esto.

El disco empieza a lo grande, con dos de los temas más directos de todo el álbum. Por un lado, tenemos ‘Ray’, que no es otra cosa que un excelente tema de pop jangle deudor de bandas como Another Sunny Day o The Orchids. Sin embargo, por el otro, nos encontramos con ‘Sushi Later’, en la que afilan las guitarras y nos dejan un maravilloso tema de pop ruidoso. Dos facetas a las que vuelven en cortes como ‘Never Open That Door’, ‘H and M’ y ‘Neon’, las cuales también están a un gran nivel.

De su faceta más reposada y ensoñadora me quedo con varios temas. El primero es ‘To No Ar’, en el que se acercan a un poco a lo que están haciendo últimamente DIIV, algo que también se puede apreciar en la instrumental ‘Mousehole’. Aunque en este mundo de paisajes ensoñadores, la que se lleva la palma es la canción que da título al álbum, que es deliciosa y acaba con una buena dosis de shoegaze. Mención aparte merece ‘A…/’, el ruidoso tema de ocho minutos con el que cierran el disco, que suena de lo más potente.

Como siempre digo en estos casos, no han inventado nada nuevo, pero se les da de maravilla recrearse en esos sonidos que tanto nos gustan por aquí.

7,9

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Destroyer – Ken

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Con Dan Bejar uno nunca sabe que se va encontrar. El canadiense se adentra en una aventura nueva cada vez que edita un disco Destroyer y, por norma general, le suele salir bien. De hecho, tras el éxito de “Kaputt” podría haber repetido jugada, pero decidió lanzarse al pop orquestal en su siguiente trabajo. Lógicamente, después de editar su gran obra, ese “Poison Season” supo a poco, pero ahora vuelve a lo grande.

Ken” le debe su nombre a ‘Wild Ones’, la canción de Suede, que para Bejar es una de las grandes baladas en ingles de los últimos cien años (o más). Y es que ese era el nombre que inicialmente tenía el tema de Brett Anderson y compañía. Pero el disco no está influenciado por la banda londinense, aunque la inspiración si viene de la Islas Británicas. Según el mismo Bejar, ha sido la música que se editó en los últimos años de Margaret Thatcher, la que le ha servido de inspiración. Y la verdad es que se nota bastante.

Su undécimo trabajo cuenta con varias canciones directas; temas en los que las guitarras a lo New Order o The Jesus & Mary Chain está presentes. Pero no penséis que ahora se dedica a copiar a estas bandas, simplemente ha llevado a su terreno esas influencias. Ahí está la genial ‘In The Morning’, que me tiene loco desde hace un par de días. O esa ‘Cover From The Sun’, en la que se viene arriba y nos deja una estupenda canción de indie-pop guitarrero. Y si ya nos vamos ‘La Regle du Jeu’, vemos que casi se acerca al synth-pop. Aunque, eso sí, desde una perspectiva más rock.

Otra de las cosas buenas que tiene “Ken”, es que, en cierto modo, recupera ese pop elegante que tan buenos resultados le dio hace unos años. Es el caso de la maravillosa ‘Tinseltown Swimming in Blood’, donde se deja llevar por esa elegancia, y la combina con unas a guitarras al más puro estilo New Order. Unos ingredientes que también aparecen ‘Sometimes in the World’, otro de los grandes momentos del disco. Incluso, en la notable ‘Rome’, se puede ver algo de esto.

Como novedad, nos encontramos ‘A Light Travels Down The Catwalk’ y ‘Stay Lost’, en las que aparece un Bejar mucho más minimalista y electrónico. Y la verdad es que le sienta muy bien este rollo.

Pocas pegas se le pueden poner al nuevo trabajo de Destroyer, tan solo, quizá, las baladas. Y es que, tanto ‘Sky’s Grey’, como ‘Saw You At The Hospital’, palidecen un poco frente al resto de canciones del disco. Por cierto, que, por mucho que diga él, la primera sí que es bastante Suede.

8,3

Kelley Stoltz – Que Aura

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Desde luego, a Kelley Stoltz no se le puede acusar de vago. El norteamericano lleva dos décadas sin parar de hacer música, tanto para él mismo, como para otros. Su discografía es casi inabarcable, y uno ya no sabe ni porque disco va. Además, no contento con todo esto, el año pasado cumplió uno de sus sueños, que no fue otro que formar parte de Echo & The Bunnymen en su última gira. Y es que, la banda de Ian McCulloch, siempre ha sido una de las influencias constantes en su música, tanto, que uno de sus primeros trabajos fue un disco de versiones de los de Liverpool. Lo bueno es que no se queda ahí, y al post-punk ochentero le añade unas gotas de rock sixties y algo de pop electrónico. Una mezcla que le vuelve a funcionar a la perfección.

Que Aura” es un buen disco pop, que empieza como tiene que empezar un disco de pop: con un hit en potencia. ‘I’m Here for Now’ tiene ese punto oscuro que tanto le gusta, pero, a su vez, no puede evitar darle una buena melodía y un buen estribillo. Además, es un corte directo y potente que te mete en el álbum a las primeras de cambio. Algo parecido a lo que pasa con ‘No Pepper for the Dustman’, que también es un tema claro que va directo al grano.

Una de las cosas buenas que suelen tener los discos de Kelley Stoltz es que son muy variados. No se queda en un estilo en concreto, pero sí que cuentan con una unidad clara. Así, aquí, nos encontramos con temas más reposados, pero absolutamente maravillosos, como ‘Tranquilo’ o ‘Get Over’; con cortes en los que la electrónica es la protagonista (‘Feather Falling’ y la sobresaliente ‘Looking for a Spark’), y los inevitables cortes a lo Echo & The Bunnymen (‘Same Pattern’ y ‘For You’). Además de irse a la new-wave ochentera en ‘Empty Kicks’, el tema que cierra el álbum.

Supongo que, una vez más, Kelley Stoltz se quedará con las ganas de dar la campanada y triunfar un poco. De momento, todo indica que va a ser así, porque el disco lleva publicado desde agosto, y poca gente se ha enterado. Una pena.

7,7

Ariel Pink – Dedicated to Bobby Jameson

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Sería absurdo enfrentarse a un disco de Ariel Pink desde una perspectiva normal. El de Los Angeles ha dado buenas muestras de que hace lo que le da la gana, y eso es algo que no va a cambiar. Y la verdad es que mejor que no lo haga, ya que, puede que su pasión por la baja fidelidad le resto algunos puntos a sus discos, pero también forma parte de su encanto. Como también forma parte de su encanto la película que se monta en cada trabajo y lo eclécticos que pueden llegar a ser éstos. Así que lo mejor es meterse en su mundo particular y disfrutar de sus canciones.

Bobby Jameson fue un malogrado cantante de los sesenta que editó varios discos y singles, pero que nunca llegó a triunfar. Tras pasar por un alcoholismo importante, dormir en las calles, y alguna enfermedad producida por la bebida, resurgió a mediados de la década pasada. Lo hizo contando su vida a través de una serie de vídeo-blogs en YouTube, hasta el pasado 2015, año en el que falleció. Todo esto impactó a Mr. Pink, que decidió dedicarle este trabajo y hacer una especie de historial conceptual con el personaje de Jameson de fondo.

Musicalmente, “Dedicated to Bobby Jameson” es otro galimatías de sonidos lo-fi, melodías pop, arrebatos punk, y algún que otro toque folk. El particular mundo de Pink, en el que los ochenta tienen un papel importante, se deja ver nada más empezar, con la histriónica ‘Time to Meet Your Good’, o con el post-punk sucio de ‘Time to Live’. Pero el norteamericano tiene un talento especial para crear pequeños himnos pop. Ahí es donde entra la maravillosa ‘Feels Like Heaven’, en la que nos deja un ensoñador tema de pop oscuro, el alegre corte que da título al disco, o la surfera ‘Bubblegum Dreams’. Incluso sorprende con una pseudo balada folk como ‘Another Weekend’, y con ‘Kitchen Witch’, en la que recupera su faceta más synth-pop. Y, bueno, luego está ‘Revenge of the Iceman’, que cierra el disco recordando lo que molaba el macarra de Andrew W.K.

Una vez más, Ariel Pink se ha salido con la suya, y ha conseguido que nos metamos en su mundo tan personal y extraño.

7,7

Ducktails – Jersey Devil

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Jersey Devil” es el primer trabajo de Matt Mondaline con Ducktails tras dejar Real Estate. El de New Jersey ahora se dedica a tiempo completo a su proyecto en solitario, y es algo que se nota en este sexto álbum. Digamos que su bedroom-pop ya no es tan “bedroom”. Ha contado con la ayuda de John Anderson (Sky Ferreira y Girls) a la producción, y lo ha mezclado en los estudios que tienen Sonic Youth en Hoboken. Algo que se nota bastante en el sonido, que ha ganado en cuerpo y detalles.

El estilo sigue siendo el mismo, y por aquí nos volvemos a encontrar una colección de canciones ensoñadoras y reposadas. Pero, ahora, tienen un poco más de fuerza. Aunque tampoco mucha más, siguen siendo perezosas y preciosistas. Eso sí, resulta curioso que, ahora que ya no forma parte de Real Estate, suene más que nunca a ellos en ‘In the Hallway’, o que recupere parte de la distorsión de antaño en ‘Keeper of the Garden’. Incluso se pone algo marchoso en la genial ‘Shattered Morror Travel’, y en ese himno indie-pop llamado ‘The Rising Sun’.

Aunque se sale un poco del camino habitual en esos temas que he comentado más arriba, lo suyo sigue siendo ese pop de dormitorio sin sobresaltos. Es el caso de ‘Map to the Stars’, el precioso tema abre el disco, o de ‘Light a Candle’, que viene inmediatamente después. Pero es en la preciosa ‘Lover’ donde obtiene mejores resultados. Toda gracias a su batería, y su pequeño filtro sintético.

Una vez más, un disco de Ducktails no va a cambiar el mundo, pero la verdad es que le ha quedado un álbum bonito e ideal para las próximas fechas otoñales.

7,5

South Out Louds – Ease My Mind

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Puede que South Out Louds no sean el grupo más interesante del mundo, y está claro que ya no van a salir de esa zona media en la que llevan metidos desde el principio de la década pasada, pero también es cierto que es un grupo que no molesta. Es cierto que esto no suena muy bien, pero es así. Dudo mucho que los suecos sean el grupo favorito de nadie, al igual que también creo que todo el mundo puede disfrutar de alguna canción suya de vez en cuando. Y es que, al fin y al cabo, sus discos cuentan con varias canciones notables, y su nuevo trabajo vuelve a ser un nuevo ejemplo de esto.

Dicen los miembros de Shout Out Louds, que “Ease My Mind” es una vía de escape y una necesidad de tomarse un descanso del miedo que da este mundo distópico y frágil en el que vivimos. Y es que, la música de los de Estocolmo siempre ha sido más de emociones que de análisis. Pero también voy a llevarles un poco la contraria, ya que, tras unas cuantas escuchas de este álbum, sí que les veo un poco menos festivos que de costumbre, además de algo más melancólicos.

Ease My Mind” es un trabajo más cercano al “Work” que a su disco anterior. Prácticamente, carece de esa pequeña pátina electrónica que suelen tener muchas de sus canciones, y es un disco mucho menos sintético. Quizá, el hecho de quitarse de encima su faceta más festiva, les reste un poco de puntos, pero la verdad es que la suplen muy bien con otros ingredientes. Esa vuelta al mundo más rock le sienta muy bien en la preciosa ‘Jumbo Jet’, que abre el álbum de una forma inmejorable, en la intensa ‘Paola’, la cual viene inmediatamente después, o en la épica ‘Oh Oh’. Pero es una balada como ‘Crying Game’, donde dan buenas muestras de lo bien que se les dan las guitarras. Y es que, una vez más, aquí vuelven a tirar de The Cure, y nos dejan su ‘Pictures of You” particular.

Donde suenan menos interesantes es en ‘Porcelain’ que, precisamente, es uno de los singles. Más que nada, porque ya la han hecho una decena de veces antes. Resultan menos repetitivos en ‘No Logic’, que es la única la concesión a la electrónica de todo el disco, o en el tema que da título al álbum, donde nos encontramos con una bonita balada de lo más otoñal.

Lo dicho, no van a cambiar la vida de nadie, pero han vuelto a sacar un disco en el que, al menos, hay media docena de canciones notables.

7,4

Alvvays – Antisocialites

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Sin duda alguna, creo que hacer indie-pop en 2017 es una de las cosas más arriesgadas dentro del mundo de la música. Muchos de los seguidores de este tipo de música se han ido hacia otro lado y los medios prefieren hablar de otras cosas más “actuales”, dejando de lado a este tipo de bandas. De hecho, casi se podría decir que el indie-pop ha vuelto a la independencia de la que salió. Luego, dentro de esta hornada, tenemos algunas bandas que cuentan con un poco más de suerte y ayuda de los medios. Una de ellas es Alvvays, la banda canadiense que debutó hace tres años con un delicioso trabajo lleno de buenas melodías y estribillos pegadizos cubiertos en un mar de lo-fi. Ahora vuelven con un segundo trabajo en el que siguen por el mismo camino, y agrandan su colección de hits poperos.

Una de las cosas buenas que tienen Alvvays, es que le dan tanto al C-86, como al dream-pop de corte sixties. Gracias a esto, sus discos se hacen más amenos, y no son tan repetitivos, que es algo de lo que siempre se acusa a este tipo de bandas. Está bien encontrarse nada más empezar con ‘In Undertown’ y ‘Dreams Tonite’, dos temas en los que están contenidos y ensoñadores, y que luego continúen con dos trallazos guitarreros como ‘Plimsoll Punks’ y ‘Your Type’. Y así todo el álbum, en el que cambian de velocidad con una facilidad pasmosa. Además, es difícil quedarse con una de las dos facetas, ya que, tanto en una, como en otra, siguen de lo más acertados. Pero bueno, me voy a mojar, y voy a decir que, de la segunda parte del disco, me quedo con su lado más eufórico. Y es que, esa especie de homenaje el ‘Dreaming’ de Blondie que se han montado en ‘Lolipop (Ode to Jim)’, es absolutamente maravilloso. Pero claro, también resulta imposible resistirse a ‘Not My Baby’ y ‘Forget About Life’, donde están más melosos.

Canciones bonitas, pegadizas y entretenidas, ¿se puede pedir algo más?

7,7