Thurston Moore – Rock n Roll Consciousness

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A priori, un disco de Thurston Moore que contiene cinco canciones y se va hasta los 42 minutos, me da un poco de pereza, pero a los miembros de Sonic Youth siempre les doy una oportunidad. Y eso que, desde que se separaron, han tenido una incontinencia musical difícil de seguir. Además, salvo Lee Ranaldo, lo normal ha sido que se vayan hacia su faceta más experimental. Sobre todo Kim Gordon, que está haciendo discos un tanto difíciles de asimilar. Sin embargo, Moore se ha movido entre dos mundos, y sacado discos más experimentales, y otros mucho más llevaderos. Y, a pesar de la duración de los temas, este último forma parte de los segundos.

Es un poco arriesgado empezar un disco con una canción como ‘Exalted’, que se va a los doce minutos, y en la que Moore no empieza a cantar hasta el octavo, pero el neoyorquino maneja como nadie este tipo de canciones que empiezan calmadas, y que poco a poco van llenándose de distorsión. Además, al final entra su faceta más melódica. Es algo que también ocurre con ‘Turn On’, pero está, incluso, es todavía mucho mejor. En parte porque, la sección rítmica, de Steve Shelley, por supuesto, es brutal, pero también porque es un corte mucho más potente y una de esas canciones que en directo te dejan del revés. Aunque si hablamos de potencia, hay que mencionar ‘Cusp’, el mejor tema del disco, y una de las mejores canciones de su carrera. Aquí nos encontramos con un Moore muy melódico envuelto en una brutal tormenta de guitarras distorsionadas, y aceleradas. Una auténtica joya.

Los últimos minutos del disco los ocupan ‘Smoke of Dreams’ y ‘Aphrodite’, un par de cortes un tanto más áridos, en donde nos deja una de cal y otra de arena. La primera es una clásica “balada” –con su pequeño subidón en la parte intermedia- de Moore, que funciona bastante bien. Sin embargo, en la segunda, se deja fuera el tono más amable que contiene el resto del álbum, y nos deja un corte ocho minutos lleno de guitarrazos cortantes, y alguna que otra rallada más cercana a una jam session que a otra cosa.

Rock n Roll Consciousness” es un disco notable, con el que Thurston Moore se acerca a los cuarenta años de carrera en un estado de forma increíble.

7,8

Happyness – Write In

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Happyness es una de esas bandas empeñadas en recuperar el indie-rock y el indie-pop de los noventa, y hasta ahora lo han hecho muy bien. Su álbum de debut reflejaba su pasión por bandas como Yo La Tengo o Teenage Fanclub, y en su sobresaliente Ep del año pasado, pulían esas influencias y añadían otras más clásicas, como los Beach Boys. Algo que se aprecia mucho más en este “Write In”, el que es su segundo álbum.

Falling Down’, el maravilloso single que sirvió de adelanto de este trabajo, presentaba a la banda inglesa mucho más relajada y elegante que nunca. Y es que, las guitarras distorsionadas y la energía más propia del indie-rock, no están tan presentes en este álbum. Tan solo desgarran las guitarras, y siempre desde un punto de vista más pop, en ‘Anytime’, ‘Bigger Glass Less Full’, y la ya conocida ‘Anna, Lisa Calls’, una de las dos canciones que han incluido de su último Ep. Aunque la primera es un poco más ruidosa, y la última un poco más cristalina, las tres nos recuerdan a los mejores Teenage Fanclub, y eso siempre es un punto a favor.

La banda londinense le ha pillado el punto al piano, que cuenta con una gran presencia en este disco. De ahí la influencia de los Beach Boys más relajados y ensoñadores que comentaba un poco más arriba. Algo que resulta evidente en canciones como ‘The Reel Starts Again [Man As Ostrich]’, ‘Through Windows’ o ‘Victor Lazarro’s Heart’, tres cortes en los que nos dejan un sonido mucho más clásico, y algo alejado del habitual indie-rock. Pero, para los que gozan con los sonidos noventeros más relajados, también tienen un par de ases guardados en la manga. Se trata de ‘Uptrend/Style Raids’, que bien podría ser una fusión entre Pavement y Yo La Tengo, y la ya conocida ‘Tunnel Vision On Your Part’, con la que cierran el álbum de una forma inmejorable.

Quizá, tras el buen sabor de boca que me dejó el primer adelanto, no me ha parecido un trabajo tan directo como el que me esperaba, pero si es un disco notable. Además de la confirmación de que utilizan sus influencias con elegancia y sin tirar de lo más evidente.

7,7

The New Pornographers – Whiteout Conditions

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The New Pornographers tienen discos mejores y peores, pero, como mínimo, siempre notables. Eso es algo que se puede decir de muy pocos grupos con una carrera tan longeva como la suya. Suyos son muchos de los grandes estribillos de estas dos últimas décadas, en las que nos han hecho vibrar con sus canciones de pop alegre, y nos han llegado al corazón con sus temas más melancólicos (‘The Bleeding Heart Show’ me sigue emocionando como el primer día). Por eso mismo no vamos a tenerles en cuenta que hayan sacado un disco un tanto continuista, y que hayan querido aprovechar el tirón del sobresaliente “Bill Bruisers”, su anterior trabajo. Además, se les ha ido Dan Bejar, que por primera vez aparece en los créditos un álbum del combo canadiense.

Whiteout Conditions” reincide en el sonido de su anterior trabajo, donde los teclados tomaron bastante protagonismo. Prácticamente, todas las canciones tienen una capa sintética que, dicho sea de paso, les sienta muy bien. Y es que, esa producción tan compacta, le da un toque de lo más atractivo a sus temas de pop saltarín. Ahí está esa ‘Play Money’, que abre el disco de la mejor forma posible; con la voz de Neko Case llevándose todo el protagonismo, a la que también podemos escuchar en el ochentero tema que da título al álbum, el cual viene a continuación. Y siguiendo la buena racha, aparece ‘High Ticket Attractions’, el que fue el primer single, y todo un hit marca de la casa. Lo malo es que, a partir de aquí, no logran dar con la fórmula perfecta en todas las canciones.

El séptimo trabajo de los canadienses peca de irregular a partir de ‘Second Sleep’, su sexta canción. Y es que, tras otros dos cortes notables como ‘This Is The World Of Theater’ y ‘Darling Shade’, aparece este corte aburrido, que no termina de despegar. Afortunadamente, la cosa mejora con ‘Colosseums’, su estribillo onomatopéyico, y su toque juguetón. Pero, como ya he dicho antes, la segunda parte es muy irregular, y solo vuelven a dar con la perfección pop en ‘Clock Wise’. Aunque hay que decir que, la minimalista ‘We’ve Been Here Before’, tiene su punto. Y bueno, la acelerada ‘Avalanche Alley’, con la que cierran el disco, tampoco está nada mal.

Whiteout Conditions” no es ni mucho menos un mal trabajo, pero sí da la sensación de que se han quedado atrapados en su zona de confort, y es algo continuista. Aun así, no faltan esos temazos que nos levantan el ánimo cualquier día tonto.

7,4

 

Spiral Stairs – Doris & the Daggers

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A pesar de que soy muy fan de Pavement, no conocía a Spiral Stairs, el proyecto de Scott Kannberg, uno de sus guitarristas. Al igual que tampoco conocía a Preston School of Industry, su primer proyecto en solitario, el cual finiquitó en 2004. Pero bueno, tampoco es que haya tenido demasiada actividad, así que es normal que se me haya pasado.

Doris and The Daggers” es su segundo trabajo, y llega ocho años después de su debut. Es un álbum totalmente influenciado por la muerte de Darius Minwalla, el que fuera batería de Preston School of Industry, y colaborador en el primer trabajo de Spiral Stairs. Además de formar parte de The Posies durante 14 años. Pero no penséis que estamos ante un disco triste, todo lo contrario. Kannberg tira hacia indie-rock, pero no le pierde la vista al pop, y hay canciones que cuentan con un cierto tono alegre.

Para crear este disco, se ha rodeado de amigos, que tiene unos cuantos, y muy famosos. Por aquí aparecen Matt Berninger de The National, Kevin Drew y Justin Peroff de Broken Social Scene, o Kelley Stolz. Incluso Jason Lytle de Grandaddy, protagoniza el vídeo de ‘Dance (Cry Wolf)’, el tema tan Roxy Music que abre el álbum. Juntos han creado un disco realmente interesante, en el que nos encontramos varios temazos. Ahí está la bonita en ‘Exiled Tonight’, en la que Berninger pone su voz; la frescura de ‘Emoshuns’, que suena a Pavement que da gusto, y que cuenta con la voz de Kevin Drew, o el indie-rock sin complicaciones, pero muy efectivo, de ‘Dundee Man’ y ‘Angel Eyes’.

A pesar de que seguir las directrices rockeras que han marcado su carrera, le sientan muy bien, lo mejor del álbum llega cuando se va hacia otro camino. La inclusión de trompetas en la parte final de ‘The Unconditional’, y en prácticamente toda ‘Trams (Stole My Love)’, es todo un acierto. Sobre todo en la segunda, que con ese toque soul, se convierte en el mejor tema del disco. Aunque, eso sí, tiene un cierto aire al ‘It Never Rains in Southern California’ de Albert Hammond.

A pesar de que tiene algún tema menor, como ‘No Comparison’ y el que le da título y lo cierra, es un disco notable, y creo que puede gustar mucho a los que eran seguidores de su banda principal.

7,7

Desperate Journalist – Grow Up

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En una entrevista que ha dado recientemente J de Los Planetas, que, por cierto, editan su nuevo disco hoy, comenta que el indie solo se ha consolidado en España. Supongo que se referirá a bandas como Lori Meyers, León Benavente o Vetusta Morla, que yo, sinceramente, no metería en el carro del indie. Algo parecido pasa en Reino Unido, donde grupos catalogados como indies, bien porque graban fuera de una multinacional, pero distribuidos por una de estas, o bien porque que les interesa subirse a ese barco, copan las listas de ventas. Pero yo, y mucha gente, entiende lo del indie como algo diferente. Es más una actitud y una manera diferente de ver las cosas, que estar en un sello u otro. Y ahí es donde entran bandas como Chorusgirl, Manhattan Love Suicides, o Desperate Journalist, la que nos ocupa hoy.

Seguro que el nombre de estos londinenses os suena, ya que he hablado de ellos varias veces. Pero, por si acaso os habéis olvidado, os recuerdo que lo suyo es el post-punk a lo The Cure, endulzado con melodías y estribillos muy pop, y con la potente voz de Jo Bevan, de la que siempre dicen que tiene un deje a lo Morrissey a la hora de cantar. “Grow Up” reincide en esto, y apenas cambios respecto a su debut y sus Eps previos; siguen siendo especialistas en hacer hits contundentes y guitarreros. Yo encantado, ya que, lo que más me gusta de ellos, es esa habilidad que tienen para llevar el pop al mundo de la distorsión y el guitarreo. Solo hay que escuchar ‘Resolution’ o ‘Be Kind’ para ver de lo que hablo, y para enamorarse de ellos a la primera escucha. Pero no se quedan ahí, y también llevan la influencia de The Smiths a su terreno, sacándose de la manga maravillas como ‘Why Are You so Boring?’ y ‘I Try Not To’.

Cuando se ponen un poco más oscuros, me gustan un poco menos, pero también tienen cosas notables en esta faceta. ‘Hollow’, el tema que abre el disco, es una de ellas. Esos bajos a lo The Cure suenan de maravilla, y sus guitarras, tan oscuras, pero a la vez tan limpias, son irresistibles. Al igual que resulta irresistible la contundente ‘All Over’. Sin embargo, cuando bajan el nivel de distorsión, no terminan de cuajar bien el asunto. Tan solo ‘Your Genius’, me ha parecido notable en esta faceta, y eso que me recuerda un poco a The Cranberries, una banda que no me gusta nada. Pero la verdad es que les ha quedado muy bien.

Grow Up” es un disco continuista, lo cual me parece normal, ya que tan solo es su segundo álbum. Además, si te sale bien algo, no es necesario cambiar de buenas a primeras.

7,7

Recomendaciones en Streaming: Ghost Transmission – Echoes

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No es la primera vez que los valencianos Ghost Transmission aparecen por aquí, su ‘Creep Me Out’ se llegó a colar entre las mejores canciones de 2015, y también recomendé su álbum de debut. Ahora vuelven con un segundo trabajo igual de recomendable que el primero, en el que siguen tirando de las guitarras ruidosas y las buenas melodías. Además de ese toque tan 50’s que tienen algunas de sus canciones, y que ha hecho que les comparen en más de una ocasión con The Raveonettes. Aunque sí es cierto que hay alguna novedad que otra.

Esta vez, los de Xativa no solo han dado el protagonismo a las guitarras, también han llenado este “Echoes” de sintetizadores, algún moog y alguna caja de ritmos. Esto no significa que se hayan pasado a la electrónica, pero sí que han sacado un sonido más compacto que el de su debut. Como muestra ‘Echoes of You’, el primer single del disco, en el que dejan de lado el toque retro y se meten de lleno en el shoegaze más ensoñador. Toda una delicia que ya ocupa un puesto entre lo mejor de este año.

Lo de fusionar la inocencia del pop de los sesenta, con el shoegaze y el noise, es algo que tienen totalmente controlado. El mejor ejemplo es la sucia, pero tremendamente melódica, ‘I’m Gone’, que es una delicia. O también nos podemos fijar en ‘If You Take Your Pride’, una especie de nana ruidosa llena de distorsión. Pero no solo se fijan en el pop, también hay par de dosis para los que prefieren el rock con aires de los cincuenta. Estoy hablando de ‘Curse and Shoot’ y ‘Feelling From Jail’, dos temas enérgicos, eléctricos y tremendamente irresistibles.

Suciedad, buenas melodías, toques retro… No se puede pedir más.

8

The Jesus and Mary Chain – Damage and Joy

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Las vueltas discográficas de los grupos míticos me dan mucho miedo. Por norma general, no consiguen satisfacer las expectativas creadas, y al final, esos nuevos discos, se convierten en un bache en su carrera. Véase el caso de Pixies, que desde su reunión han sacado dos trabajos de lo más irregulares. Afortunadamente, parece que esto no les va a pasar a The Jesus and Mary Chain, que vuelven tras 19 años con un trabajo notable. Aunque también hay que decir que, la primera parte de la carrera de los escoceses, no fue perfecta, y cuentan con algún que otro disco menor.

En “Damage and Joy”, los hermanos Reid se han ido a lo fácil, y han hecho una especie de resumen de su carrera. Es un trabajo largo, en el que no se han dejado fueran ninguna de sus múltiples facetas. Lo bueno es que han conseguido dar con varios temas redondos, que entran directamente en su abultada lista de grandes canciones.

Si eres de los que prefiere la faceta más rock y stoner de la banda, tienes cosas tan notables como ‘Amputation’ o ‘Get On Home’, en las que también meten su pequeña dosis de electrónica. Pero es en esa fusión de pop y noise, tan característica suya, donde están más acertados. Ahí es donde nos encontramos lo mejor del disco. Temas como ‘All Things Pass’, ‘The Two of Us’, una de las dos canciones en las que colabora Isobel Campbell, o ‘Presidici (Et Chapaquiditch)’, se meten de lleno entre lo más interesante de su carrera. Además de esa ‘Always Sad’ que ya conocíamos, y que es una delicia.

Algo en lo que casi nunca han fallado los escoces, es en las baladas dulces y sucias, de aires retro. Aquí hay unas cuantas y, como no, en ellas están muy bien acompañados. Para empezar, en ‘Song for a Secret’, que casi parece una revisión de su ‘Sometimes Always’, volvemos a encontrarnos con la voz de Isobel Cambell, que junto con Jim Reid, convierten este tema en su mayor homenaje a la Velvet. Pero no se conforman con reclutar a la mítica componente de Belle and Sebastian, en ‘Black and Blues’ se sacan de la manga una de las mejores canciones del disco con la ayuda de Sky Ferreira. Y ya sin cantantes femeninas de por medio, nos dejan ‘Los Feliz (Blues and Greens)’, un pedazo de baladón en el que un irónico “God Bless America” protagoniza el estribillo.

No suelo leer críticas de un disco antes de escribir mi opinión, pero en este caso sí que he ojeado un par, y las dos coinciden en que es un disco prescindible, en el que solo se imitan a ellos mismos. Puede ser, pero, a día de hoy, ningún otro grupo ha conseguido recrear su sonido tan bien como ellos, y no será porque no les han salido imitadores en todos estos años.

7,7