Shamir – Revelations

Shamir - Revelations - Album Art

A simple vista, resulta lógico pensar que Shamir está saboteando su carrera, pero creo que lo que realmente está haciendo es buscar su sitio. Y es que, el músico de Las Vegas, empezó a lo grande, con un Ep y un álbum de debut centrados en el dance, el funk, el hip-hop, y su peculiar voz, tan aguda. De ahí salió la enorme ‘On The Regular’, todo un hit que le hizo famoso y le llevo a la televisión norteamericana. Tras esto, todo el mundo se esperaba una continuación del mismo palo, pero, el primer aviso de que esto no iba a ser a así, llegó año pasado. Su ‘Tryna Survive’, la cual hizo para una campaña publicitaria de Ray-Ban, era una auténtica delicia de funk sixties, que pasó sin pena ni gloria (lo de no subirla a las plataformas de streaming fue un error). Aunque el gran cambio llegaría a principio de este año, con “Hope”, un disco que grabó en su casa en un fin de semana, y que regaló en su soundcloud. Ahí ya vimos su nueva pasión por el sonido más lo-fi, y por unas guitarras más ruidosas que de costumbre. Algo con lo que continua en su nuevo trabajo.

Revelations” podría haber sido un gran disco, o por lo menos uno notable, pero está nueva obsesión por no producir sus discos y darles un sonido absolutamente maquetero, le resta puntos. Y es que, las buenas ideas están ahí, pero no cuenta con los ingredientes necesarios para llevarlos a cabo. Como prueba, ‘90’s Kids’, la canción mejor producida del álbum, y la más acertada. También es cierto que es la menos guitarrera, y un piano es el gran protagonista. Además, el hecho de que sea single y cuente con un vídeo absolutamente brillante, sirve de ayuda.

Si pasamos por alto su sonido, es posible disfrutar de unas cuantas canciones del disco, como ‘You Have a Song’, donde se pone de lo más oscuro. Algo, por cierto, de lo más complicado con esa voz. También resultan interesantes ‘Her Story’, ‘Blooming’, la cual podría ser la versión lo-fi de esa ‘Tryna Survive’ que comentaba más arriba, o las bonitas ‘Float’ y ‘Astral Plane’. Pero, la otra gran canción del disco, es esa preciosidad llamada ‘Straight Boy’, con la que cierra el disco a lo grande. Le ha quedado tan redonda que, hasta el sonido chungo, le viene bien.

Si tuviera a Shamir delante, trataría de convencerle de que regrabara todo el álbum de nuevo, y le diera la producción que se merece. Pero como no lo tengo, me como su rollo lo-fi con patatas.

6,7

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Wolf Parade – Cry Cry Cry

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Wolf Parade rompieron su silencio discográfico de seis años en 2016, cuando editaron un nuevo EP con cuatro canciones. Ahora vuelven con un álbum al completo, en el que siguen con su sonido de siempre. Y es que, con la intensidad que tiene la voz de Dan Boeckner, es casi imposible hacer otra cosa – sí, ya sé que tiene otros proyectos, como los geniales Handsome Furs, pero no deja de ser lo mismo pasado por el filtro de la electrónica-. Así que no se han complicado la vida y se han lanzado hacia el rock visceral que les dio a conocer.

Cry Cry Cry” es un poco áspero y no es un hueso fácil de roer. Pero, poco a poco, se le va pilando el gusto a ese toque épico envuelto en guitarras crudas y teclados y pianos algo estridentes. Canciones como ‘Lazarus Online’, ‘Weaponized’ o ‘Am I an Alien Here’, entran muy bien por el tono melancólico con el que las canta Boeckner que, nunca me cansaré de decirlo, es una de las mejores voces del rock actual. Y si ya nos vamos a los singles, nos encontramos con ‘You’re Dreaming’ y ‘Valley Boy’, dos canciones que tienen la pegada necesaria para impactar de buenas a primeras – por cierto, en esta última, se puede ver una influencia de Television más que evidente en el rasgueo de guitarra-. Aunque, para ser justos, hay que decir que el pepinazo del disco corresponde a la potente ‘Artificial Life’.

Lo que no me ha terminado de convencer es la parte intermedia, la que corresponde a ‘Files in the Sun’ y ‘Baby Blue’. Me aburre el toque blues que le han dado a la primera, y la parte final de la segunda, tan ruidosa, se me hace bola. Menos mal que después vuelven a dar lo mejor de sí mismos en la juguetona ‘Who Are Ya’, que cuenta con un final brutal, y en ‘King of Piss and Paper’, con la que cierran el disco de la forma más melancólica y épica posible.

Sin duda alguna, no es una mala vuelta, pero hay momentos en los que están un poco más irregulares que de costumbre. Aun así, cuenta con más de media docena de temas notables.

7,5

Streaming

Torres – Three Futures

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Desde que se dio a conocer hace cinco años con la desgarradora ‘Honey’, Torres no ha dejado de sorprendernos. Poco a poco, la cantante de Nashville, ha ido incorporando nuevos ingredientes a su música, dejando de lado la etiqueta de “chica indie-rock” y acercándose a otros terrenos más interesantes. Algo que se aprecia de sobra en su tercer trabajo, en el que la electrónica está más presente, y en el que se olvida de la clásica canción indie-rock con sabor a los noventa.

Three Futures” está bañado de sintetizadores y cajas de ritmos, los cuales se fusionan de maravilla con sus guitarras crudas. Y es que, no se ha quitado esa crudeza de encima, pero sí que ha modernizado su sonido. El resultado es espectacular desde el primer corte, el minimalista e intenso ‘Tongue Slap Your Brains Out’, que funciona de maravilla como carta de presentación del álbum. Se la nota muy cómoda en este tipo de canciones más reposadas y envueltas en un manto electrónico. Ahí están el precioso tema que da título al álbum y ‘Marble Focus’, que dejan ver lo bien engrasada que está la máquina. Incluso los ocho minutos de ‘To Be Given a Body’, en la que se acerca a sonidos más propios de artistas como Autechre, tienen su punto.

Si nos vamos al lado más crudo del álbum, nos encontramos con verdaderas joyas. Para empezar ‘Skim’, el tema que fue elegido como primer single. En él deja ver algo del desgarro de antaño cuando llega el estribillo, y no se olvida de que sabe muy bien lo que es hacer rugir una guitarra. Algo que también podemos apreciar en ‘Righteous Woman’ y en la sintetizada ‘Greener Stretch’. Pero es en ‘Helen in the Woods’ donde se muestra más contundente. Sus dos minutos y medio, cercanos al krautrock, están llenos de rabia y nos muestran a una Torres de lo más visceral. Y si ya nos vamos a ‘Concrete Ganesha’, nos encontramos con un tema que va subiendo de intensidad y termina en un mar de guitarras distorsionadas y estridentes.

Sin duda alguna, con este tercer trabajo, Torres ha dado un gran paso en su carrera. Más que nada, porque ha conseguido actualizar su sonido, pero no ha perdido su identidad. Además, a pesar de no ser un disco muy convencional, sí es de escucha fácil y entra en la primera.

8

Lina Tullgren – Won

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Nunca me hubiera parado a escuchar este disco si no fuera de Captured Tracks. Me fio totalmente del sello de Brooklyn, y su predilección por los artistas oscuros y algo extraños, me va. Más que nada porque, dentro de su extrañeza, siempre cuentan con un pequeño toque de normalidad. Es el caso de Lina Tullgren, una chica de Maine que acaba de editar su primer Lp. Su música, a medio camino entre el indie-rock más lo-fi, y el dream-pop, resulta cautivadora. Y eso que no es muy partidaria de utilizar ingredientes efectistas con los que ganar al público a las primeras de cambio. Lo suyo es más minimalista y escurridizo.

Won” se abre con ‘Asktell’ y ‘Perfect’, dos de los temas en los que el indie-rock es el protagonista. Eso sí, no penséis que se va lo fácil. Sí es cierto que tienen ese sonido tan característico de los noventa, pero tira más de intensidad que de melodía. Sobre todo en la primera, que es de lo mejorcito del disco. Algo a lo que vuelve en la sucia ‘Fitchburg State’ que, como casi todo el álbum, cuenta con un ligero toque misterioso e intrigante.

Se podría decir que, en el fondo, lo suyo es el slowcore. Esa corriente que tuvo sus mejores momentos en los noventa, con bandas como Come o Red House Painters, le viene como anillo al dedo. Canciones como ‘Face Off’ o ‘Red Dawn’ cuentan con la duración necesaria para que ella se explaye tranquilamente, y alargue un par de notas durante unos buenos minutos. No es lo que más me gusta del disco, pero lo hace bien. Prefiero cuando acorta un poco y nos deja temas como ‘Slow’ o ‘Get Lost’, con los que dice todo en apenas tres minutos. Además, le pone un poco más de emoción, y eso siempre está bien. Aunque sí es cierto que la parte más emocionante del disco viene al final de ‘Fate’, donde está mucho menos cruda, y algo más ensoñadora.

Oscuro, intrigante, algo aburrido en algunos momentos; muy interesante en otros…El debut de Lina Tullgren es un disco difícil en unas primeras escuchas, pero su sonido te termina atrapando y conquistando.

7,5

Luna – A Sentimental Education

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Una de dos, o Dean Wareham está vago y no quiere escribir letras, o ha exprimido todo lo que le quedaba en sus dos últimos trabajos en solitario. Y es que, resulta curioso que el primer disco de Luna en trece años sea un disco de versiones. Pero resulta más curioso todavía que, junto a él, hayan editado un Ep instrumental. No es que nos sorprenda mucho ver a Dean Wareham hacer versiones, ya que, tanto con Galaxie 500, como con los propios Luna, ha editado una buena cantidad de covers. Hasta Britta Phillips editó el año pasado un disco en el que la mitad eran canciones propias, y la mitad de otros. Así que, en parte, resulta lógico que hayan tirado por este camino.

Si habéis leído las memorias de Dean Wareham, ya sabréis que es un auténtico melómano, y que tiene una cultura musical abundante. Aquí lo demuestra con la selección de canciones que ha hecho para este “A Sentimental Education”, donde, a pesar de haber escogido a grupos y artistas míticos, no se ha decantado por sus canciones más famosas. Así que, durante estos cuarenta minutos, nos encontramos con una preciosa versión de ‘Friends’, un tema de cuando la Velvet estaban más muertos que vivos, o ‘One Together’, un corte de los inicios de Fleetwood Mac. Incluso han elegido ‘Letter to Hermione’, de Bowie, que ni de lejos es de sus canciones más famosas.

Wareham, y por extensión, sus bandas, son expertos en llevar las canciones de otros a su terreno. Lo han demostrado una buena cantidad de veces haciendo suyos temas de Kraftwerk, Suicide, Guns N’ Roses o Blondie, y aquí vuelven a repetir la jugada. Nada más empezar, eliminan toda la oscuridad post-punk del ‘Fire in Cairo’ de The Cure, y hacen de él un delicioso tema ensoñador de Luna. El cambio también resulta sorprendente en ‘Most of the Time’, en la que convierten uno de los temas menos Dylan de los últimos años, en un clásico “tema de Dylan”. Y como la cosa va de recomponer a los clásicos, también se atreven con los Rolling Stones más hippies, los de (Walking Thru’ the) Sleepy City’, que aquí se convierte en una preciosa canción cercana a la música surf. La que no cambia mucho es ‘Car Wash Hair’, un tema de los primeros Mercury Rev. Hacen una versión un tanto parecida, pero logran que nos acordemos bastante de Galaxie 500, y eso siempre es bueno.

Espero que este trabajo de versiones no sea una mera anécdota, y que dentro de poco nos encontremos con un disco de Luna de verdad.

7,5

EMA – Exile in the Outer Ring

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Me he pasado medio verano con este disco metido en el iPhone, pero no he podido escucharlo. No por falta de tiempo, si no por falta de interés. Y es que, pasarme mis vacaciones escuchando un trabajo que es el mal rollo hecho disco, no entra dentro de mis planes. Pero ahora, que ya llevo unas semanas levantando el país, me he puesto con él. Además, sorprendentemente, se ha convertido en uno de mis discos de cabecera de los últimos días.

EMA es una artista muy poco convencional, y sus discos siempre tienen un pequeño toque experimental. Lo bueno es que siempre sabe fusionar esa experimentación con un sonido un tanto más pop. Algo que repite en este “Exile in the Outer Ring”, donde hay ruido y mal rollo, pero también suavidad y melancolía. Como la que muestra en ‘7 Years’, el precioso tema inicial, que no es otra cosa que una delicada balada con tintes lo-fi. O en ‘Receive Love’, donde la claridad le gana la partida a la distorsión. Y luego tenemos la fantástica ‘Always Bleed’, en la que fusiona el noise con un tono más ensoñador y, para colmo, mete unas guitarras heredadas de New Order, que son una delicia.

El tercer trabajo de la de Dakota del Sur, está dedicado a sus vecinos; esa “White Trash” que ha puesto al rubio oxigenado en la Casablanca. Digamos que es un tortazo, por cierto, bien merecido, que da a la Norteamérica actual. Y lo hace con temas tan crudos y esquivos como ‘Breathlyzer’, ‘I Wanna Destroy’ o ’33 Nihilistic and Fermale’, donde hay ecos de la primera PJ Harvey, o de los Sonic Youth más oscuros. Afortunadamente y, como ya he comentado antes, sabe rebajar parte de esa crudeza, y darle un toque más melódico. Ahí está esa ‘Aryan Nation’, que casi podría ser un hit. O ‘Down and Out’, que gana puntos con su simpleza. Además, es un descanso de tanto ruido.

Exile in the Outer Ring” es un disco crudo, rabioso y de difícil digestión, pero también es un trabajo absolutamente necesario, que nos recuerda la mierda de mundo en el que vivimos.

8

The National – Sleep Well Beast

Sleep Well Beast Cover Art

Los últimos cuatro trabajos de The National son excelentes, y es una de las bandas que más he disfrutado en la última década, pero no voy a negar que ya les tocaba cambiar un poco el chip. Algo que, más o menos, han hecho en este nuevo álbum. Los norteamericanos han dado un pequeño giro a su música (sin pasarse mucho), metiendo más elementos electrónicos y oscureciendo un poco más sus canciones. Incluso suenan un poco más duros que de costumbre en un par de cortes. Quizá, en alguna ocasión, estos nuevos ingredientes, no les terminan de funcionar, pero era absolutamente necesario refrescar un poco su sonido.

Veo “Sleep Well Beast” como un disco de transición hacia otro rumbo. El típico álbum en el que buscas un nuevo camino sin dejar de ir por el de siempre. También lo veo un disco mucho menos directo que los anteriores, en el que cuesta un poco más adentrarse en las canciones, y en el que andan un poco más escurridizos. Es algo que se ve nada más empezar, con ‘Nobody Else Will Be There’, una canción casi desnuda, en la que no hay efectismos. Esa es la tónica de gran parte del disco, que es mayormente pausado. Aunque eso sí, en otros cortes, como ‘Empire Line’ o ‘I’ll Still Destroy You’, sí se han sacado el as de la manga, y las han impregnado de su intensidad habitual. Sobre todo la segunda, que cuenta con una fusión de cajas de ritmos y baterías reales, brutal. Además de un final potente y explosivo. Y si ya nos vamos a ‘Walk it Back’, nos encontramos con uno de los temas más extraños de la banda, en el que los samplers de voces y ruidos varios, están a la orden del día.

Para los que no quieran experimentos, y necesiten los The National de toda la vida, hay varios cortes. ‘Day I Die’ es uno de sus típicos hits contundentes; una canción que va de la mano con ‘Mr. November’ o ‘Mistaken for Strangers’. Y lo mejor es que todavía les sigue funcionando. Y, aunque ‘The System Only Dreams in Total Darkness’ tiene algún ingrediente nuevo, como ese riff contundente, no deja de ser una pura canción The National con un estribillo irresistible. Aunque más irresistibles se ponen cuando les da por la melancolía y se sacan de la manga las maravillosas ‘Guilty Party’ y ‘Carin At The Liquor Store’, que son deliciosas. Incluso ‘Dark Side of the Gym’ que, a pesar del título, es la canción más convencional del álbum, tiene su punto.

Me he dejado ‘Turtleneck’, y el tema que da título al disco, para el final. Y lo he hecho porque creo que son las dos canciones que más sorprenden. La primera, más que nada, porque es un corte áspero, guitarrero y crudo que, todavía, no sé si me termina de gustar. Está claro que, su estribillo, en el que Matt Berninger se deja la voz, mola bastante, pero el resto no me termina de convencer. Sin embargo, en la segunda, se adentran en un minimalismo electrónico que me ha recordado bastante a los Radiohead del “Kid A” y el “Amnesiac”. No está mal, pero no sé si va mucho con ellos.

Está claro que, para evolucionar, hay que arriesgar, y ahí te puedes equivocar un poco. Es lo que les ha pasado a The National en alguno de los momentos de este álbum, que no es tan bueno como los anteriores, pero, aun así, es sobresaliente.

8,1