Recomendaciones en Streaming: Ghost Transmission – Echoes

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No es la primera vez que los valencianos Ghost Transmission aparecen por aquí, su ‘Creep Me Out’ se llegó a colar entre las mejores canciones de 2015, y también recomendé su álbum de debut. Ahora vuelven con un segundo trabajo igual de recomendable que el primero, en el que siguen tirando de las guitarras ruidosas y las buenas melodías. Además de ese toque tan 50’s que tienen algunas de sus canciones, y que ha hecho que les comparen en más de una ocasión con The Raveonettes. Aunque sí es cierto que hay alguna novedad que otra.

Esta vez, los de Xativa no solo han dado el protagonismo a las guitarras, también han llenado este “Echoes” de sintetizadores, algún moog y alguna caja de ritmos. Esto no significa que se hayan pasado a la electrónica, pero sí que han sacado un sonido más compacto que el de su debut. Como muestra ‘Echoes of You’, el primer single del disco, en el que dejan de lado el toque retro y se meten de lleno en el shoegaze más ensoñador. Toda una delicia que ya ocupa un puesto entre lo mejor de este año.

Lo de fusionar la inocencia del pop de los sesenta, con el shoegaze y el noise, es algo que tienen totalmente controlado. El mejor ejemplo es la sucia, pero tremendamente melódica, ‘I’m Gone’, que es una delicia. O también nos podemos fijar en ‘If You Take Your Pride’, una especie de nana ruidosa llena de distorsión. Pero no solo se fijan en el pop, también hay par de dosis para los que prefieren el rock con aires de los cincuenta. Estoy hablando de ‘Curse and Shoot’ y ‘Feelling From Jail’, dos temas enérgicos, eléctricos y tremendamente irresistibles.

Suciedad, buenas melodías, toques retro… No se puede pedir más.

8

The Jesus and Mary Chain – Damage and Joy

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Las vueltas discográficas de los grupos míticos me dan mucho miedo. Por norma general, no consiguen satisfacer las expectativas creadas, y al final, esos nuevos discos, se convierten en un bache en su carrera. Véase el caso de Pixies, que desde su reunión han sacado dos trabajos de lo más irregulares. Afortunadamente, parece que esto no les va a pasar a The Jesus and Mary Chain, que vuelven tras 19 años con un trabajo notable. Aunque también hay que decir que, la primera parte de la carrera de los escoceses, no fue perfecta, y cuentan con algún que otro disco menor.

En “Damage and Joy”, los hermanos Reid se han ido a lo fácil, y han hecho una especie de resumen de su carrera. Es un trabajo largo, en el que no se han dejado fueran ninguna de sus múltiples facetas. Lo bueno es que han conseguido dar con varios temas redondos, que entran directamente en su abultada lista de grandes canciones.

Si eres de los que prefiere la faceta más rock y stoner de la banda, tienes cosas tan notables como ‘Amputation’ o ‘Get On Home’, en las que también meten su pequeña dosis de electrónica. Pero es en esa fusión de pop y noise, tan característica suya, donde están más acertados. Ahí es donde nos encontramos lo mejor del disco. Temas como ‘All Things Pass’, ‘The Two of Us’, una de las dos canciones en las que colabora Isobel Campbell, o ‘Presidici (Et Chapaquiditch)’, se meten de lleno entre lo más interesante de su carrera. Además de esa ‘Always Sad’ que ya conocíamos, y que es una delicia.

Algo en lo que casi nunca han fallado los escoces, es en las baladas dulces y sucias, de aires retro. Aquí hay unas cuantas y, como no, en ellas están muy bien acompañados. Para empezar, en ‘Song for a Secret’, que casi parece una revisión de su ‘Sometimes Always’, volvemos a encontrarnos con la voz de Isobel Cambell, que junto con Jim Reid, convierten este tema en su mayor homenaje a la Velvet. Pero no se conforman con reclutar a la mítica componente de Belle and Sebastian, en ‘Black and Blues’ se sacan de la manga una de las mejores canciones del disco con la ayuda de Sky Ferreira. Y ya sin cantantes femeninas de por medio, nos dejan ‘Los Feliz (Blues and Greens)’, un pedazo de baladón en el que un irónico “God Bless America” protagoniza el estribillo.

No suelo leer críticas de un disco antes de escribir mi opinión, pero en este caso sí que he ojeado un par, y las dos coinciden en que es un disco prescindible, en el que solo se imitan a ellos mismos. Puede ser, pero, a día de hoy, ningún otro grupo ha conseguido recrear su sonido tan bien como ellos, y no será porque no les han salido imitadores en todos estos años.

7,7

Spoon – Hot Thoughts

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No resulta muy sorprendente que Spoon se acerque a la electrónica, ya que es algo que han hecho algunas veces en el pasado (¡qué buena era su ‘New York Kiss’!), pero sí es cierto que nunca había sido tan descarado como en este nuevo trabajo.

Para su noveno álbum, la banda de Austin se ha decantado por un sonido sintético, en el que incluso su parte más rock, tiene un cierto deje electrónico. Las bases electrónicas están a la orden del día, y hay cortes como ‘I Ain’t the One’ y ‘Shotgun’, que ni siquiera cuentan con una batería. Algo que no está mal, ya que les sienta bien, y no se han ido a lo evidente. Por ejemplo, en la primera, se dejan llevar por el espíritu de Prince, y casi calcan la base rítmica de ‘It’, uno de los mejores temas del “Sing ‘O’ The Times”. Sin embargo, en la segunda se van hacia la pista de baile, con un ritmo absolutamente dance. Eso sí, fusionado con sus clásicas guitarras, tan ásperas y cortantes.

Estamos ante un disco extraño y, por momentos, demasiado ecléctico. Tanto el tema titular, como ‘Can I Sit Next to You’, que son los adelantos, funcionan de maravilla, y no dejan ser temas puramente Spoon, aunque tengan su manto electrónico. Incluso ‘Whisperl’lllistentohearit’, con su principio reposado, y tan minimal, acaba convirtiéndose en un corte totalmente identificable con ellos. Además de ‘Do I Have to Talk You Into It’ y ‘Tear It Down’, que son más evidentes. Sin embargo, luego se sacan de la manga dos temas que me han dejado muy descolocado. Estoy hablando de ‘Pink Up’ y ‘Us’, que, claramente, sobran en el álbum. Por ser bueno, diría que la primera tiene un pase, pero la segunda y su rollo ambient, no.

Hot Thoughts” no es un mal disco, incluso diría que es notable, pero si lo comparamos con su anterior trabajo, nos llevaremos una pequeña decepción. Aun así, continúan siendo una de las bandas más interesantes del panorama internacional.

7,5

Recomendaciones en Streaming: Los Punsetes – ¡Viva!

Los Punsetes

No puedo evitarlo: disco que sacan Los Punsetes, disco al que me engancho a las primeras de cambio. Su caso es de lo más increíble, ya que no hacen nada nuevo, e incluso se podría decir que se repiten bastante, pero saben hacer hits como pocos en este país. Y su nuevo álbum, el quinto ya, es otro ejemplo contundente de esto.

Se podría decir que Los Punsetes son igual de madrileños que el chotis o el cocido, y quizá, por eso, me entran tan bien sus canciones. Esto no significa que sean un grupo exclusivo para los oyentes de la capital, pero sí es cierto que, tanto su humor, como su ironía, son muy de Madrid. Además de sus contadas alusiones a esta ciudad. Pero aparte de eso, la gran mayoría de sus letras retratan temas con los que cualquiera se podría identificar. Esta vez lanzan sus iras contra los votantes del PP –“viva el presidente, viva el gobierno, gracias a vosotros van a ser eternos”-, contra alguna banda que otra (la letra de ‘Tu puto grupo’ es enorme), o contra la corrupción (‘Humanizando los polígonos’). Como podéis ver, temas totalmente universales.

No todo es rabia e ira en las canciones de Los Punsetes, también saben lo que es una ruptura sentimental. Ahí está esa popera ‘Alphaville’, en la que optan por escapar para olvidar a una persona querida, o ‘Presagios de partida’, donde la ruptura acaba en una adicción a la pornografía. Incluso afrontan un tema como la muerte en ‘Mabuse’, o lo que es lo mismo, un testamento sonoro en forma de hit.

A pesar de que casi todo el álbum tiene un tono bastante pop, al final aparecen Los Punsetes más contundentes y oscuros. Ya sea en forma de hit acelerado, casi punk, en ‘Camino’, o desplegando toda su furia noise en las partes finales de ‘El manual’ y ‘Estrellas distantes’, los dos cortes que cierran en el álbum a base de tormentas guitarreras.

Quinto disco, y quinto pepinazo, pocos grupos en este país pueden presumir de eso.

8,3

The Shins – Heartworms

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Empiezo a creer que, incluso, el propio James Mercer, está cansado de su proyecto principal. Ya no solo es que The Shins saquen un disco cada cinco años, es que, tanto en su anterior trabajo, como en éste, se nota una pereza y una falta de ilusión que no se veía en los primeros años de su carrera. Lejos quedan los tiempos en los que sacaban discos sobresalientes como “Chutes Too Narrow” y “Wincing the Night Away”, y ahora son solo capaces de crear unas pocas canciones buenas, y algunas otras decentes. Y eso olvidándome de las mediocres, que también hay alguna por ahí.

Heartworms” es un popurrí, en el que hay un poco de todo, y claro, en algunos temas se les va de las manos. Solo así se explica esa horrorosa ‘Painting a Hole’ y sus toques árabes, que joden el buen inicio que tiene el álbum con ‘Name for You’. Y es que, también voy a ser bueno, y decir que, al menos, han conseguido dar con tres singles redondos. Aparte de la ya nombrada ‘Name for You’, también han sabido recuperar a los mejores The Shins, en ‘Rubber Ballz’, y en ‘Half a Million’, todo un temazo pop, directo y fresco, que está por encima del resto del álbum.

El mayor problema del nuevo álbum de The Shins, es que hay veces en las que se quedan a medias. Cuando consiguen dar con el estribillo perfecto, y una buena melodía, fallan en el envoltorio (‘Cherry Hearts’). Y si de repente se acercan al country, no llegan a redondear la canción del todo (‘Mildenhall’). Pero lo peor es que, cuando quieren volver a ser los de 2003, solo consiguen hacer un tema tan normalito como ‘Dead Alive’.

Donde no puedo reprocharles nada, es en los temas más reposados. Tanto en ‘Fantasy Island’, como en ‘So Now What’, consiguen dar con dos canciones en las que sí parece que le han puesto todas las ganas. Sobre todo en la primera, en la que, además, sí que dan con un envoltorio electrónico adecuado.

No es que “Heartworms” sea un mal trabajo, incluso se le podría considerar de notable, pero sí es decepcionante que, tras cinco años, solo sean capaces de llegar hasta aquí.

7,2

Sondre Lerche – Pleasure

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Tras escuchar los dos primeros adelantos, tenía muchas ganas de hincarle el diente al nuevo disco de Sondre Lerche. Ahora, que ya le ha dado unas cuantas vueltas, la sensación es de decepción. Tanto ‘Soft Feelings’ como ‘I’m Always Watching You’ eran dos maravillosas canción de synth-pop, en las que el noruego presentaba una nueva faceta que le sentaba de maravilla, pero el resto del disco no va del todo por ese camino.

Aunque es un álbum más bien electrónico, “Pleasure”, no termina de cuajar como una fábrica de hits, que era lo que esperábamos. Más bien es un popurrí de ideas en el que Lerche se dedica a ir probando, a ver si le funciona. Un piano house por aquí, un punteo de guitarra sucio y estridente por allá, alguna percusión contundente…casi diría que ha se ha dedicado a sabotear sus canciones. Solo hay que escuchar ‘Serenading in the Trenches’, el último single que ha sacado. En él podemos comprobar como corta en seco cuando la canción empieza a ponerse interesante, y, aunque no está mal, te quedas con la sensación de que podría haber dado mucho más de sí.

A su favor hay que decir que no todo el disco es un “experimento”, también hay temas en los que no se sale de la tangente. Uno de ellos es ‘I Know Something That’s Gone Break Your Heart’, en el que se acerca a los Cut Copy más ensoñadores. Otro ejemplo es ‘Siamese Twin’, una balada sedosa que podríamos calificar de pasable, pero al menos se agradece que no se empeñe en estropearla. Algo que si hace en ‘Bleeding Out into the Blue’, un corte que tiene una gran melodía, y un estribillo directo y pegadizo, pero también unos subidones tecnazo que no pintan absolutamente nada. Afortunadamente, en bailonga ‘Reminisce’, y en ‘Hello Stranger’, donde aparece su faceta más dance, está mucho más contenido. Lástima que en los dos cortes siguientes, y restantes del disco, no tenga mucho más que decir.

Podría haber sido su gran disco, pero se ha quedado en un trabajo con dos singles sobresalientes, alguna canción notable, y otras cuantas más que no pasan del bien. Además de algún que otro suspenso.

7

Vagabon – Infinite Words

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Ya sé que utilizo mucho el recurso de que un artista u otro puede ser una de las sensaciones del año, pero hay veces que, es tan evidente, que hay que utilizarlo. Además, en algunos casos, como el que nos ocupa hoy, no soy el único que lo dice. La todopoderosa Pitchfork le está dando una cobertura importante, y le ha puesto una notaza a este trabajo. Yo no soy tan entusiasta como ellos, pero sí creo que tiene algo. Además, algo más allá de sus canciones, ya que cuenta con un carisma importante, que al final, como no podía ser menos, acaba reflejado en su música.

Vagabon no es otra que Laetitia Tamko, una chica nacida en Camerún, que los 13 años emigró a Harlem con sus padres. Al parecer, con esa edad, pidió una guitarra para tocar las canciones de Taylor Swift, aunque que, afortunadamente, lo que hace ahora tiene muy poco que ver con la reina del pop actual. Lo suyo es un indie-rock totalmente noventero, y, en algunos casos, realmente crudo. Aunque, de repente, se sale por la tangente, y se saca de la manga un tema de ambient electrónico como ‘Mal à L’aise’. Pero es solo una anécdota.

Una de las cosas que más llaman la atención de su propuesta, es la intensidad con la que acata cada canción. Musicalmente, no hace nada que no se haya hecho ya mil veces, pero su voz, que no tiene nada de suave, casa de maravilla con la crudeza de sus guitarras. Solo hay que escuchar ‘The Embers’, el corte que abre el álbum, para comprobarlo. En él, nos encontramos con un potente e intenso tema de indie-rock, al que no hay quién se resista. Sobre todo por sus subidas y bajadas. Algo parecido a lo que ocurre con ‘100 Years’, otro de los grandes temas del álbum.

Aunque todo el disco tiene su punto, hay dos cortes que sobresalen. Además, los dos, más o menos tienen la misma estructura. Estoy hablando de ‘Fear & Force’, en la que Frankie Cosmos hace los coros, y ‘Cold Apartment’. Aquí nos encontramos con dos cortes que empiezan tranquilos, y acaban en una descarga eléctrica sublime. La única diferencia es que, en la primera, entre de sopetón, y en la segunda va subiendo poco a poco.

Lo dicho: este año vais a oír hablar mucho de Vagabon.

8