Air Waves – Warrior

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Tengo tal cacao mental de grupos que, al ver las portadas de los dos primeros trabajos de Air Waves, pensaba que habían caído en el blog y que era una artista que conocía perfectamente. Pues no, las dos portadas sí que me suenan, pero las canciones no, y revisando esta última etapa del blog, no he visto nada de ella. Lo que no sé es si llegaría a poner su álbum de debut, que es de 2010. El caso es que este proyecto de la norteamericana Nicole Schneit mola bastante, y ahora que acaba de publicar su tercer trabajo, es un buen momento para adentrarse en su mundo y recuperar los otros dos.

Leyendo un poco de ella, he visto que la metían en el carro del folk, aunque, para mi gusto, sus canciones van mucho más allá, y está más cerca del indie-rock que de otra cosa. Eso en sus primeros trabajos, porque en este “Warrior” se ha ido hacia otros mundos más introspectivos. Su tercer álbum recuerda un poco al pop que hacen Lower DensJana Hunter, su cantante, colaboró en su anterior disco-, y en él hay nuevos elementos, como el uso de la electrónica y los sintetizadores. Además, es bastante más reposado y melancólico.

Warrior” se abre con la preciosa ‘Home’, una canción que ya nos da una idea de por dónde van a ir los tiros en el resto del disco. Ese tono, cálido y acogedor, se puede ver en gran parte del álbum. Además, aquí, está aumentado por unas deliciosas trompetas, las cuales son todo un acierto. Sigue igual de cálida en ‘Morro Bay’, una canción inspirada en un viaje en coche junto a su pareja por la localidad californiana. Y sí, si veis un cierto parecido con el “Graceland” de Paul Simon, es intencionado, ya que fue la banda sonora de ese viaje. Este tipo de canciones ocupan gran parte del álbum, y la verdad es que, algunas, como ‘Pieces’, ‘Sky’ o ‘Blue Fire’, son brillantes. Pero es en ‘Gay Bets’, la cual está inspirada en la legalización del matrimonio homosexual en Estados Unidos, donde los buenos resultados brillan más. Aquí no puede negar que se ha fijado en Lower Dens y, aunque la cantante invitada no sea la del grupo de Baltimore, sino una ex y amiga suya, su voz se parece bastante.

El tercer trabajo de la neoyorquina también tiene un lado más animado, el cual está representado en tres temas: ‘Tangerine’, ‘Warrior’ y ‘Holiday’. Lo bueno es que las tres son muy diferentes, y si en la primera se acerca un poco a lo que hacía en sus dos primeros trabajos, en la segunda se saca de la manga un corte sucio y guitarrero en el que se hace acompañar de Kevin Morby. Sin embargo, en la tercera, se va hacia el mundo del synth-pop y se hace con un tema sintético de lo más molón.

Ahora que está tan de moda el indie-rock femenino, Air Waves se desmarca de esa tendencia, y se va hacia mundos más introspectivos. Y la verdad es que ha hecho bien, porque estamos ante un álbum coherente y notable, en el que podemos ver a una artista cómoda en otro tipo de registros.

7,9

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Juliana Hatfield Sings Olivia Newton-John

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Todos tenemos esos artistas que nos cautivaron cuando éramos pequeños y que, a pesar de que nos gustan por los buenos recuerdos que nos traen, y no por si son mejores o peores, siguen acompañándonos unas cuantas décadas después. Yo tengo unos cuantos confesables (Depeche Mode, ABBA, Duran Duran…) y otros tantos inconfesables (…) que, a día de hoy, sigo escuchando habitualmente, y que no tengo intención de abandonar. Algo que también le pasa a Juliana Hatfield, que ha ido un poco más allá, y le ha dedicado un disco entero a una de las artistas que la acompañó durante su niñez. Y es que, si creciste en los setenta, había muchas papeletas para que te bombardearan con las canciones de Olivia Newton-John, las cuales fueron todo un éxito en aquellos años. Así que es normal que Hatfield la tenga como banda sonora de su infancia.

Olivia Newton-John siempre fue considerada una cantante cursi y una artista marcada por una época en concreto. Su carrera, en la que casi hizo más versiones que canciones originales, empezó en el mundo del country más mainstream, ese que se adaptaba a todos los públicos, pero la australiana siempre se dejó llevar por las modas, y el pop y el disco también fueron dos estilos que tuvieron bastante repercusión en su carrera. El caso es que, al final, y entre una cosa y otra, se hizo con una colección de canciones notable. Algo que se puede ver en este “Juliana Hatfield Sings Olivia Newton-John”, donde la cantante norteamericana lleva al indie-rock y al rock alternativo alguno de los grandes éxitos de la artista apodada como “voz de ángel”. Y el caso es que unas cuantas le han quedado estupendamente, como es el caso de ‘Physical’ y ‘Xanadu’, las que probablemente son sus canciones más conocidas. Aunque lo más sorprendente es ver como convierte en una canción new-wave una balada como ‘Dancin’ Round And ‘Round’, o comprobar lo bien que se le da irse hacia sonidos más amables en ‘Have You Never Been Mellow’ o ‘Don’t Stop Believin’’.

Donde no está tan acertada es en las canciones un poco más crudas. Sí que resultan notables sus versiones de ‘I Honestly Love You’ y ‘Totally Hot’, que cuentan con unas guitarras más pesadas y profundas. Pero no puedo decir lo mismo de ‘A Little More Love’ que, a pesar de que la suaviza en su estribillo, le ha quedado demasiado noventera, y ‘Magic’ un tanto de lo mismo. Algo que, por otro lado, no debería sorprendernos mucho, porque Juliana Hatfield es todo un icono del rock alternativo de los noventa.

Los discos de versiones no suelen resultar excesivamente interesantes, y más cuando se hace un homenaje a un solo artista, pero la verdad es que le ha quedado muy apañado. Además, ha conseguido su propósito, que no era otro que el viéramos las canciones Olivia Newton-John con otros ojos.

7,5

Triángulo de Amor Bizarro – El Gatopardo

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Cada vez tengo más claro que Triángulo de Amor Bizarro son la banda más consistente de nuestro país. Los gallegos llevan más de una década publicando trabajos sobresalientes y notables, y no hay nada que les salga mal. Pueden irse al noise más bestia, al pop un poco más luminoso, o sacarse de la manga una delicia de versión en gallego del ‘Sloop John B’ de los Beach Boys, siempre aciertan. Y otra buena prueba de ello es “El Gatopardo”, su último Ep, en el que han rebajado un poco la distorsión, pero no la crudeza. Y es que, tal y como está el tema, para hablar de política, que es lo que hacen en estas cuatro canciones, no hay mejor forma de hacerlo.

A pesar de que hay alguna frase un tanto más evidente – esa “Pobre hombre afortunado, siempre podrás comprar coca / mientras proclaman que no existe izquierda ni derecha” que canta Isa en ‘Ciudadanos’ no puede ser más clara-, no son unas letras muy obvias. Pero sí es cierto que no es difícil pillar sus metáforas, que no pueden ser más acertadas con la mierda de situación política en la que estamos inmersos. Ahí está ‘El Gatopardo’ como ejemplo, donde más o menos está claro que están hablando del todo vale si es por una bandera, algo que, por desgracia, cada vez vemos más a menudo.

Musicalmente, también hay novedades. El pedal de distorsión no está tan presente como en otras ocasiones, pero esto no significa que se hayan relajado. De hecho, en ‘O Isa’ están de lo más acelerados, y en ‘Les Llevaré Mi Cruz’ también. Además, en esta última, es donde más melódicos se ponen, y nos dejan el que podríamos llamar el hit del disco. Aunque el toque “chanson” de ‘Ciudadanos’ también resulta de lo más sugerente. Y luego está la crudeza de ‘El Gatopardo’, en la que están más oscuros y se dejan llevar por un ritmo entrecortado y unas guitarras más ásperas.

Lo dicho, Triángulo de Amor Bizarro no fallan, y una vez más, nos dejan un trabajo notable y lleno de personalidad.

8

The Vaccines – Combat Sports

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Todos sabemos que The Vaccines no son la gran banda británica de la actualidad, pero sí es cierto que son una de las más consistentes. Desde que editaron su excelente debut, allá por 2011, han ido sacando trabajos más que decentes, en los que siempre encontrábamos tres o cuatro hits incontestables y alguna que otra canción notable. Incluso se permitieron el lujo de salirse un poco de su camino en “English Graffiti”, su anterior trabajo, en el que contaron con la producción de Dave Fridmann, que les dio un sonido más incómodo. Y la verdad es que el experimento no les quedó nada mal. Ahora vuelven con un cuarto trabajo mucho menos sucio, más pop y lleno de hits. De hecho, con él, están consiguiendo las mejores críticas de su carrera.

Según ellos mismos, “Combat Sports” está compuesto por canciones que tienen influencias del rock de los 70 y los 80, y de bandas como Big Star, Todd Rundgren y Guided By Voices. Algo que resulta evidente en algunos temas, como es el caso de ‘I Can’t Quit’, ese pelotazo que sacaron como primer single, y que es uno de esos cortes ideales para hacer el loco durante uno de sus conciertos. Y es que, su rollo hooligan, sigue dándoles algunos buenos momentos. Ahí está ‘Put It On a T-Shirt’ que abre el disco con una buena dosis de rock épico, o las melódicas y absolutamente pegadizas ‘Surfing in the Sky’ y ‘Out On the Street’, que son hits en potencia. Y si ya nos vamos a ‘Nightclub’, nos encontramos con su lado más garrulo, el cual me cuesta un poco más y me parece menos interesante.

Lo bueno del cuarto disco de The Vaccines es que han ampliado sus miras y se han abierto sin tapujos al mundo del pop. Más arriba mencionaba los grupos de rock que les han servido de influencia, pero en este nuevo disco hay temas que cuentan con un sonido influenciado por otro tipo de bandas. Es el caso de ‘Your Love Is My Favourite Band’, que con esos teclados y esas guitarras limpias recuerda una barbaridad a Duran Duran. Además, le sienta bastante bien. Al igual que también están de lo más acertados acercándose a ABBA (sí, ABBA) en ‘Take It Easy’, una pequeña joya de pop setentero con la demuestran que, fuera del rock garrulo, también saben hacer buenos temas. De hecho, hay más pruebas de esto, y en ‘Maybe (Luck of the Draw)’ se entregan sin complejos al pop preciosista. Incluso esa oda a la new-wave llamada ‘Someone to Lose’, resulta notable.

Supongo que mucha gente pasará de este disco por el hecho de pertenecer a The Vaccines, pero es un trabajo notable y absolutamente entretenido. Además, esos nuevos caminos que abren, pueden gustar a los que nunca han sido seguidores de su música.

7,5

Desperate Journalist – You Get Used to It EP

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Desperate Journalist practican un indie-rock que no está muy de moda y que muchos de los medios actuales ni siquiera comentan, pero la banda británica cuenta con el encanto y el talento suficientes para lograr atraer un público fiel. Su música, en la que encontramos influencias del post-punk, de los Smiths o de Echobelly, tiene algo que engancha, y la voz de Jo Bevan, su carismática vocalista, es de las que no se olvida. Por eso siempre tienen un hueco en este blog, donde ya han caído sus dos discos, y algún que otro EP.

Justo en marzo ha pasado un año desde la publicación de “Grow Up”, su notable segundo álbum, con el que lograron captar un poco más de atención de algunos medios. Quizá, por eso, se han dado prisa en publicar material nuevo. ¿Y qué mejor que un EP de cinco canciones para seguir en la brecha pero no saturar? “You Get Used to It” es el clásico apéndice de un disco, en el que cambian pocas cosas, o ninguna, y ni falta que hace. Sus cincos canciones siguen reflejando esa intensidad guitarrera en la que también hay cabida para las buenas melodías pop. Así, en ‘It’s Get Better’ y ‘Nothing Happens’, nos encontramos con dos cortes potentes, directos e irresistibles, que rematan con un estribillo de lo más resultón. Pero su lado más pop llega en ‘About You’ y ‘The Bomb’, dos temas deliciosos, en los que su tono oscuro se contrarresta con sus guitarras luminosas. Sin embargo, en ‘Incandescent’, sacan a la luz su lado más crudo, y nos dejan un corte de lo más potente en el que las guitarras densas se fusionan con otro buen estribillo. No es la faceta que más me gusta de ellos, pero no se les da nada mal.

Si disfrutasteis de sus trabajos anteriores, también disfrutaréis de estas cinco canciones. Por el contrario, si su música nunca os enganchó, ni lo intentéis, porque nada ha cambiado.

7,6

Caroline Rose – Loner

Caroline Rose / Preview

Si os metéis en el perfil de Spotify de Caroline Rose, veréis que alguna canción suya está incluida una lista que se llama “Women of Pop”, donde comparte espacio con artistas femeninas como Demi Lovato, Ariadna Grande o las mismísimas Spice Girls. Pero no, no os asustéis, tan solo una muestra más de lo mal que hacen las recopilaciones en la famosa plataforma de streaming sueca. La música de esta neoyorquina tiene muy poco que ver con esas artistas. Y sí, hace pop, pero es un pop muy diferente. Además, no le tiene miedo a meterse de lleno en terrenos mucho menos fáciles para el consumidor medio de música.

Loner” es su segundo trabajo, y en él ha dado un cambio radical de sonido respecto a su álbum de debut, en el que tiraba hacia el folk y la americana –de ahí que también aparezca en otra lista llamada “Women of Folk”-. Estamos ante un disco con claras letras feministas, mucho sentido del humor, y mucha ironía. Según ella misma, ha querido hacer un trabajo inspirado en la música de Justin Timberlake, Britney Spears y el punk de los setenta, y la verdad es que ha conseguido algo así. Yo diría que, en algunos momentos, es como una Carly Rae Jepsen guitarrera. Es el caso de ‘More of the Same’, ‘Cry!’ o ‘Soul No. 5’, que son tres hits tremendos. Pero no se queda en ese rollo, y en el disco podemos encontrar muchas cosas diferentes. Ahí está ‘Jeannie Becomes a Mom’, en la que se va hacia el soul setentero de tintes lo-fi, o ‘Money’ que, si te dicen que es una canción de los Yeah Yeah Yeahs, te lo crees.

Otra prueba más de que no estamos ante una artista que se vaya a lo fácil, es ‘To Die Today’, un tema electrónico, más o menos oscuro, en el que se acerca al trip-hop. Y si nos vamos a ‘Bikini’, nos encontramos con un corte sucio en el que un órgano se convierte en el gran protagonista. De hecho, lo es en buena parte del álbum.

Me ha gustado la propuesta de Caroline Rose y su forma de ver el pop. Por supuesto, no es la primera que trata de fusionar el pop más comercial con otros estilos de música, pero a ella le ha quedado muy bien, y este álbum es todo un soplo de aire fresco en el mundillo musical que vivimos.

7,8

The Decemberists – I’ll Be Your Girl

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The Decemberists necesitaban urgentemente un cambio de sonido que los sacara de ese estancamiento en el que llevaban metidos varios años. Su anterior trabajo no estaba mal, pero sí es cierto que terminaba empachando un poco por su larga duración y por reincidir en los mismos sonidos de siempre. Por eso me pareció una buena noticia cuando, hace unos meses, anunciaron un nuevo álbum influenciado por la electrónica de New Order y Depeche Mode, y nos dejaron un primer single bastante molón. Pero claro, como pasa siempre, al final, el cambio no es tan radical y solo se basa en unos pequeños matices electrónicos y meter alguna que otra locura de vez en cuando. Aunque, eso sí, con tan solo eso, han conseguido que vuelva a prestar atención a su música.

Estos pequeños cambios se aprecian más en la primera parte de “I’ll Be Your Girl”, la cual es la más interesante. De hecho, la mejor canción del disco, es la que lo abre. ‘Once in My Life’ es un pedazo de baladón electrónico, con un bajo de lo más New Order y un sonido sintético cercano al que conseguían The Human League cuando se ponían más melosos. Esto, unido a la melancólica voz de Colin Meloy, y el atino con el que cuenta para dar con una buena melodía, hace de esta canción una de las mejores de su carrera. Siguen muy arriba con ‘Cutting Stone’, otro corte en el que los teclados y los ritmos electrónicos se ponen al servicio de su melancolía. Tras ellas, llega ‘Severed’, ese single oscuro, casi kraut, que tan buen sabor de boca nos dejó hace unas semanas. A partir de aquí, los The Decemberists de toda la vida empiezan a tener más presencia, y las irregularidades empiezan a aparecer. Sus ingredientes de siempre les funcionan en ‘Starwatcher’, una de sus típicas canciones con ritmo militar, que resulta interesante porque emplean una caja de ritmos. Al igual que ‘Your Ghost’, que sigue el camino de un tema como ‘The Infanta’, pero desde una perspectiva más juguetona –esos coros, y esos órganos tan progresivos, le dan un rollo de lo más atractivo-. Sin embargo, una balada como ‘Tripping Along’ aburre, y los ocho minutos de ‘Rusalka, Rusalka / The Wild Rushes’ se hacen pesadísimos.

A pesar de que, buena parte de sus letras siguen reflejando las miserias del mundo, hay algunos cortes que cuentan con un tono más festivo. Es el caso de ‘Everything Is Awful’, un corte de lo más directo y pegadizo, que acaba en una toda una tormenta de guitarras distorsionadas. Algo que no es propio de su sonido. Pero más sorprendente resulta el tono glam y sucio, el cual suavizan con unos coros infantiles, en la gamberra ‘We All Die Young’, que tiene su gracia.

Nunca está de más un cambio de aires, y este “I’ll Be Your Girl’ es una buena prueba de ello.

7,7