Lost Girls – Menneskekollektivet

La artista y escritora Jenny Hval, y el músico Håvard Volden, llevan colaborando más de una década, pero no ha sido hasta ahora, que bajo el nombre de Lost Girls, se han animado a publicar su primer trabajo. Lo que yo no me esperaba, es que se convirtiera en una de mis bandas favoritas de estos primeros meses de 2021. Y es que, no es que yo sea muy de rollos experimentales, y la música de Hval solo me seduce cuando se acerca a mundos más pop, pero tengo que reconocer que está unión si que me ha llamado la atención. 

Menneskekollektivet’ es su álbum de debut, y en él nos muestran una faceta un tanto experimental, pero también muy asequible. Da igual que tan solo contenga cinco canciones y que una de ellas se acerque a los 16 minutos, el uso de la electrónica hace que todo sea mucho más fácil y llevadero. Es más “Love, Lovers”, ese tema que sobrepasa el cuarto de hora, es una pasada. La forma en la que va creciendo, y como poco a poco, se va adentrando en una etérea pista de baile, es alucinante. Algo que también ocurre con el corte titular, que también va subiendo de intensidad a medida que pasan los minutos, y culmina con toda una fiesta electrónica, en la que Hval casi acaba convirtiéndose en una cantante pop.

Parte del álbum se mueve dentro de un mundo más ensoñador en el que no renuncian a los mundos sintéticos. Hval va soltando sus spoken-word entre frías cajas de ritmos y paisajes de teclados algo lúgubres. Y la verdad es que su propuesta no puede resultar más atractiva. Ahí está la delicada y vibrante “Losing Something”, donde pisan el pedal del freno y se relajan un poco más que en el resto del álbum. O “Carried by Invisible Bodies”, en la que dejan que sus cajas de ritmos se aceleren entre un frío mar de sintetizadores. Y para terminar, “Real Life”, donde entran en juego una guitarra un tanto estridente, y unos beats potentes y cercanos al mundo del breakbeat. 

Lost Girls han hecho uno de los discos más impactantes de lo que llevamos de 2021. Un trabajo en el que la experimentación, el uso de la electrónica, y paisajes ensoñadores sintéticos, se fusionan para crear cinco canciones de lo más vibrantes.

8

Perfume Genius – IMMEDIATELY Remixes

Mike Hadreas tenía muy claro que las canciones de ‘Set My Heart On Fire Immediately’, el que fue su último trabajo bajo el nombre de Perfume Genius, y el mejor disco de 2020 para un servidor, podrían tener una segunda lectura. Y así, con la ayuda de unos cuantos artistas, se ha liado la manta a la cabeza y les ha dado una nueva vida a todas las canciones de ese trabajo. Y la verdad es que ha sido todo un acierto, porque, a pesar de que no todos los remixes son perfectos, sí que estamos ante un trabajo que nos muestra a un Hadreas diferente.

La primera sorpresa de ‘IMMEDIATELY Remixes’ llega nada más empezar. Esa “Whole Life” que lo abre, y que en su versión original casi parecía una nana, aquí, y de la mano de Jaakko Eino Kalevi, se convierte en una preciosa canción de pop un tanto más animada. Sí es cierto que nos es la tónica del resto del disco, en el que hay momentos realmente estresantes -el remix de “Just a Touch” que ha hecho Danny L Harle es duro de roer-, o alguna revisión más o menos desafortunada – tenia muchas esperanzas puestas en el remix que hace Westerman de “Nothing at All”, pero ha optado por construir algo que no tiene nada que ver con la canción original-. Aun así, hay momentos muy buenos.

Prácticamente, toda la primera parte del disco es de diez. El suave toque electrónico que le ha dado A.G. Cook a “Describe”, es una pasada, y nos deja la canción con una limpieza que no contaba la original. Luego tenemos ese lado ochentero que tienen algunas de las nuevas versiones. Es el caso de “Without You”, que más que un remix de Jim-E-Stack, parece uno de Womack & Womack. O esa “Jason” con toques de house que se saca de la manga Planningtorock. Pero lo mejor llega en “On The Floor” y “Your Body Changes Everything”. La primera sigue en la línea de la versión original, pero Initial Talk le da un toque mucho más electrónico, y por qué no decirlo, bastante más petardo, y la convierte en un hit pop de los ochenta. Sin embargo, Boy Harsher llenan la segunda de oscuridad, y hacen de ella un magnifico tema de coldwave. Lo mejor del disco, sin duda. Aunque también tengo que reconocer que me ha gustado mucho la delicadeza sintética que aporta Katie Dey a “Borrowed Light”.

Evidentemente, al ser un disco de remixes y pasar por las manos de tantos artistas, hay de todo un poco, pero hay que reconocer que son más las revisiones acertadas que las que no. Así que no se puede decir que estemos ante un experimento fallido.

7,5

Jenny Hval – The Practice of Love

jenny hval

Hasta ahora, la música de Jenny Hval era bastante personal y, por qué no decirlo, algo rarita. La Noruega es una de las muchas artistas que buscan llevar su música más allá de lo meramente comercial. No obstante, también es escritora, y sus discos suelen ser conceptuales. Algo que ha cambiado un poco con su último trabajo. No porque de repente se haya lanzado a la radio fórmula, sigue creando temas de lo más personales e interesantes, pero ahora lo hace desde otra perspectiva. La que le da el mundo de la electrónica, la cual utiliza para llevar sus canciones oscuras a mundos más amables.

The Practice of Love” es otro trabajo lleno de sonidos oníricos y algo trascendentales. Hval utiliza todas las posibilidades que le da la electrónica, y termina creando unos preciosos paisajes sonoros fríos y melancólicos. Pero, ahora, se deja llevar un poco más y, en algunos momentos, se acerca a sonidos más bailables. Es el caso de ‘High Alice’, donde toda su introspección se fusiona con unos ritmos bailables más propios de una pista de baile norteamericana de finales de los ochenta (me han venido a la cabeza DNA). Más acelerada está en ‘Six Red Cannas’, en la que no tiene ningún problema en irse a la música electrónica europea de los noventa. Eso sí, muy bien acompañada por Vivian Wang, Felicia Atkinson, y Laura Jean, que colaboran a lo largo de todo el disco.

Lo bueno del séptimo trabajo de la artista noruega, es que, con tan solo ocho canciones, y en apenas 33 minutos, nos deja un álbum de lo más completo. Tenemos la electrónica sucia de ‘Lions’, donde se adueña del famoso “funky drummer”, ese ritmo que ha sido protagonista de tantas grandes canciones. Eso sí, lo rompe en mil pedazos, y con él construye una estupenda canción de lo más ensoñadora. Una destrucción que también aparece en la emocionante ‘Accident’, en la que parece que no quiere que el ritmo siga un patrón en concreto. Lo bueno es que consigue un estupendo resultado final. Y lo mejor es todavía hay canciones más interesantes en el disco. Y es que, a ver quién se resiste al synth-pop melancólico de ‘Ashes to Ashes’, que ya se ha convertido en una de las canciones de este 2019. O esa ‘Ordinary’ final, que ejerce maravillosamente de canción de cierre con ese crescendo tan emocionante.

Jenny Hval ha conseguido algo que no es nada fácil, que es crear una música más comercial y asequible, sin perder la personalidad que ha mostrado a lo largo de toda su carrera.

8