Anika – Change

Tengo que confesar que, a pesar de formar parte de ese grupo que se montó Geoff Barrow de Portishead llamado BEAK>, y de contar con un álbum de debut que tuvo bastante repercusión, no conocía a Anika hasta hace unos días. Aunque también es cierto que en estos últimos años ha estado más centrada en su proyecto Exploded View, una banda con base en México en la que trabaja con artistas locales. Además de con una productiva carrera como DJ. Pero bueno, el caso es que ahora, tras una década de ese álbum de debut, vuelve a su trayectoria en solitario.

Change’ es otro disco en el que la pandemia ha jugado un papel importante. La berlinesa -al parecer renunció a su ciudadanía británica hace diez años- tenía en mente este trabajo hace tiempo, pero la situación que estamos viviendo ha cambiado por completo el concepto inicial del álbum. Además, cuenta con un sonido que, en muchos casos, podríamos calificar como muy alemán, por lo que parece que esta nueva residencia también la ha cambiado.

Estamos ante un disco un tanto extraño en el que se mezclan muchos tipos de sonidos. Un trabajo mayormente oscuro, en el que la voz de Anika, un tanto errática, se mueve por caminos que se adentran en kraut (“Finger Pies”), en el trip-hop más acelerado (“Critical”), o en un post-punk electrónico de lo más oscuro (“Naysayer”). Y la verdad es que en todas estas facetas consigue resultados estupendos. Lo bueno es que también tiene tiempo para hacer temas con un sonido más luminoso y esperanzador.  Ahí tenemos el delicioso tema titular, en el que tira hacia un mundo más pop, y en el que incluso se atreve a que unas trompetas se conviertan en protagonistas. No obstante, como bien indica su título, estamos ante una canción que habla de que se pueden cambiar las cosas. O esa delicada “Never Coming Back”, la cual, a pesar de hablar de como se ha olvidado el cambio climático con la pandemia, también cuenta con un sonido un tanto menos oscuro. Y luego tenemos esa “Wait For Something” final, donde deja la electrónica predominante en el resto del álbum de lado, y entrega una canción mucho más rock, y mucho más épica de lo normal.

Puede que estemos ante un álbum un tanto destartalado en el que Anika va probando muchos palos diferentes, pero lo cierto es que consigue buenos resultados en prácticamente todos, y nos deja una colección de canciones notable.

7,6

Holy Wave – Interloper

Han sido unos cuantos los seguidores del blog que en las últimas semanas me han recomendado este disco. Así que no podía hacer otra cosa que ponerme con él y ver qué es eso que ha conquistado a tanta gente. Y es que, a pesar de que Holy Wave llevan bastantes años en activo y este es su quinto trabajo, nunca me había parado a darles una escucha. Grave error por mi parte, porque me he encontrado con una banda con un sonido de lo más envolvente e interesante. Sobre todo, porque no se van a lo fácil y es algo complicado encasillarles en un estilo en concreto. Y eso siempre es bueno.

Se podría decir que ‘Interloper‘ es un disco de dream-pop, pero también uno en el que la psicodelia juega un papel importante, y otro en el que los sonidos más cálidos tienen bastante presencia. Una fusión que funciona a la perfección, ya que, con ella, logran que sus canciones entre con una facilidad pasmosa. Solo hay que escuchar esa “Schmetterling” que lo abre, en la que, incluso, aparecen retazos del mundo del easy-listenig, y con la que logran transportarte a otra época y a la playa más cercana. Un aire retro que también tiene el corte que da título al álbum, o esa maravilla llamada “No Love“, en la se atreven a dar el protagonismo a un saxo. Además, su lado más ensoñador, el cual aparece en las notables “R&B” y “Maybe Then I Can Cry“, también funciona de maravilla.

El quinto trabajo de la banda de Austin tiene dos partes muy diferenciadas. Y es que, toda la calma que aparece en la primeros minutos del disco, casi desaparece en su tramo final. A partir de “I’m Not Living In The Past Anymore“, la psicodelia se acerca a sonidos más kraut y más acelerados, y las guitarras empiezan a sonar más afiladas. Pero ojo, que también le dan importancia a los teclados, y gracias eso, consiguen pequeñas joyas como “Hell Bastards“, que cuenta con un parte final que me tiene loco. O “Buddhist Pete“, en la que se ponen un poco más ariscos, y nos dejan más de seis minutos de una sección rítmica acojonante.

Me ha convencido bastante este trabajo de Holy Wave, y creo que será uno de esos discos que disfrutaré en mis próximos días en la playa.

7,8

Psychic Markers – Psychic Markers

Me gustan los grupos que dejan las cosas claras desde el principio, como es el caso de Psychic Markers. Y es que, es fácil ver que este grupo londinense se han empapado de psicodelia para crear su propuesta musical. Lo bueno es que no solo se escuda en esa etiqueta, y también saben cuándo meterse en terrenos más kraut o cuándo acercarse al pop. Todo ello regado de un ambiente oscuro y de lo más cinematográfico.

A pesar de ser un álbum homónimo, no estamos ante su primer trabajo, sino el tercero. De hecho, es un disco que representa un cambio de sonido importante en su carrera, porque, por primera vez, le han dado bastante protagonismo a la electrónica. Esto es todo un acierto, ya que ese manto sintético se lleva de maravilla con el lado más pop de su psicodelia. Ahí está ‘Silence In The Room’, con esa luminosa explosión de sintetizadores final que rompe toda la oscuridad del resto de la canción. O en la vibrante ‘Clouds’, que es el momento álgido del disco -atención a su punteo de guitarra a lo ‘Heroes’-.

También saben llevar ese punto electrónico a su lado mas oscuro. Lo hacen nada más empezar, en esa misteriosa ‘Where Is The Prize?´en la que reflexionan sobre la muerte (buen rollo desde el principio). O en la instrumental ‘Pulse’, donde endurecen sus guitarras un poco más de lo normal. Aunque luego son capaces de sorprender y rebajar su crudeza para acercarse a una psicodelia preciosista en ‘Enveloping Cycles’. Una canción que, por cierto, me ha recordado bastante a Yo La Tengo. Y debe de ser una referencia principal en su carrera, porque el disco lo cierran con ‘Baby It’s Time’, en la que también se dejan llevar por la influencia de la banda de Hoboken. Eso sí, en su faceta más etérea y ambiental.

7,6

Triángulo de Amor Bizarro – “oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ”

Triángulo de Amor Bizarro

Supongo que ya se puede decir que Triángulo de Amor Bizarro son el mejor grupo de este país sin que nadie ponga ninguna pega. Y bueno, si alguien lo hace, solo hay que ponerle su discografía. Porque la banda gallega no para de superarse con cada disco, los cuales, cada vez, están más currados y llenos de matices. Algo que se aprecia más que nunca en ’oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ’, su homónimo (al revés) quinto trabajo, en el que se meten en terrenos hasta ahora desconocidos en su carrera, sin que esto baje el listón de su propuesta. Todo lo contrario: la enriquece. 

Pocas bandas de rock son capaces de hacer una canción tan potente como ‘Ruptura’ sin meter ni una sola guitarra. El tema que abre este trabajo sorprende por su contundencia, y por su base rítmica, que es como una apisonadora. Además, según ellos mismos, “trata de la ansiedad, el miedo al futuro y, de algún modo, de algunos acontecimientos actuales (el brexit, el cambio climático, los cambios tecnológicos, el miedo a las epidemias, la xenofobia, los fachas…)”. Y es que, se podría decir que, esta mierda de mundo en el que vivimos, les ha hecho endurecer un poco su sonido. Porque, por aquí, hay bastante arrebatos en forma de canción. Es el caso de la ‘Canción de la fama’, donde se aceleran al máximo y nos dejan un tema en el que parece que reflexionan sobre el éxito. O ‘Caligula 2025’, donde Rodrigo se deja la voz. Incluso la oscura ‘No eres tú’, que empieza de forma tranquila, se convierte en toda tormenta guitarrera en su parte final. 

Quizá, el tema más sorprendente de este trabajo, sea ‘Fukushima’. Aquí, se les ve muy cómodos con los sintetizadores, y se meten de lleno en un kraut electrónico que se adapta de maravilla a su sonido habitual. Porque, a pesar de ser tan sintética, no deja de sonar a ellos mismos. Sobre todo cuando entra la batería a mitad de canción. Y si hablamos de sintetizadores, hay que mencionar ‘Vigilantes del espejo’. Y es que, cuando Triángulo de Amor Bizarro deciden irse hacia el pop, no hay quién les tosa. Porque da igual que la influencia de New Order y The Cure sea más que evidente, se han sacado de la manga todo un himno de puro pop que te hace vibrar desde la primera escucha. Y ojo, porque no es el único. Ahí está la aceleración melódica de ‘Acosadores’, en la que aparece Ariadna de Los Punsetes como invitada. 

Triángulo de Amor Bizarro siempre han tenido tiempo para meter en sus discos canciones más pausadas, en las que las guitarras no dejan de rugir, pero que tienen un tono bastante ensoñador. Este trabajo no es una excepción, y cuenta con dos cortes en los que perfeccionan ese sonido. El primero es ‘Asmr para ti’, un tema en el que pasan del dream-pop al shoegaze sin apenas despeinarse, logrando dar con una de las canciones más bonitas de su carrera. Un sonido que también aparece en ‘Cura mi corazón’, toda una joya, donde los teclados se fusionan con unas guitarras que pasan de la limpieza más absoluta, a una suciedad desgarradora.

8,5

Modern Nature – How To Live

Modern Nature

Pensaba que Modern Nature iban a tener más repercusión de la que han tenido, pero al final, tan solo se han quedado en un grupo que ha obtenido buenas críticas. Yo mismo los escuché un poco el pasado verano y los dejé aparcados. Pero bueno, últimamente, con la escasez de novedades interesantes que hay en estas fechas, me he vuelto a poner con ellos, y la verdad es que aquí hay cosas muy interesantes. Algo que no resulta extraño, porque es una banda formada por Jack Cooper (Ultimate Painting / Mazes), Will Young (Beak), Aaron Neveu (Woods) y Jeff Tobias (Sunwatchers). Músicos, todos ellos, con un gran talento y una gran experiencia.

How To Live” es una carta de presentación curiosa, porque es un trabajo que cuenta con un sonido muy diferente al que nos tienen acostumbrados sus componentes. Sí, hay pop psicodélico de aires sesenteros y algún toque folk, pero también hay ritmos kraut y solos de saxo que tiran hacia el jazz. Todo ello se junta y da un resultado más que interesante. De hecho, a mí, a lo que más me recuerdan, son a los Stereolab más rítmicos. Y es que, cortes como ‘Footsteps’ o ‘Nature’, cuentan con esos ritmos cercanos al kraut, y esas guitarras limpias que tanto utilizaron la mítica banda de los noventa. Lo bueno, es que, por aquí, aparecen algunos ingredientes más. Así, nos encontramos con un contundente solo de saxo en la primera, o unos buenos guitarrazos en la segunda.

Buena parte del resto disco tiene un poso intimista, lo que hace que, de buenas a primeras, no sea un trabajo muy fácil a las primeras de cambio. Eso sí, al tener tantos matices, resulta de lo más interesante con unas pocas escuchas. Por eso, canciones tan sumamente lentas, y casi ambientales, como ‘Turbulence’ y ‘Nightmares’, resultan de lo más agradables -la fusión del teclado y el saxo de la segunda, es una preciosidad-. Y ojo, porque también saben lo que es hacer baladas y medios tiempos emocionantes. Ahí están ‘Criminals’ o ‘Peradam’, un par de canciones que pueden gustar mucho a los seguidores de The National. Eso sí, su gran momento llega al final. ‘Devotee’ es una especie de resumen del resto del álbum en tan solo siete minutos. Un tema que empieza reposado, y que a mitad explota en una catarsis de ritmos de batería y órganos psicodélicos, los cuales acercan su propuesta al free-jazz. Solo me falta el saxo.

Ojo con estos Modern Nature, porque, aunque no les hayamos hecho mucho caso a lo largo del año, son realmente interesantes. Además, me da a mí, que tienen que tener un directo de lo más vibrante. A ver si vienen por aquí.

7,7

SASAMI – SASAMI

Sasami

Sasami Ashworth lleva más de una década metida de lleno en la escena musical de Los Angeles. Ha tocado en bandas como Cherry Glazerr o Dirt Dress, colaborado con artistas de la talla de Soko, Wild Nothing o Curtis Harding, y ha abierto conciertos para bandas como The Breeders o Blondie. Además de hacer música para anuncios y películas. Así que, aunque estemos ante una de las revelaciones del año, no nos encontramos ante una recién llegada. Simplemente ante una artista que por fin se ha decidido a emprender un viaje en solitario.

Tanto ‘Not The Time’, como ‘Callous’, los que fueron sus dos primeros singles, nos presentaban a una artista muy metida en el mundo del pop lo-fi (las grabó con el Garage Band y luego las mejoró en un estudio), y con un talento especial para dejarnos buenas melodías. Pero también sabe llevar sus canciones hasta otros mundos, y experimentar con las posibilidades que le dan las guitarras. Temas como ‘Morning Comes’, donde recuerda bastante a Stereolab, o ‘Pacify My Heart’, en el que se acerca al noise, funcionan bastante bien. Y cuando se pone un poco más introspectiva, como es el caso de ‘I Was A Widow’ o ‘At Hollywood’, se deja escuchar bien, aunque sí es cierto que no sorprende.

SASAMI no solo vive de las guitarras, en el disco encontramos bastantes teclados, y un cierto toque ecléctico que hace que de lo más variado. Quizá, por eso, la comparan bastante con Mitski, artista a la que, por cierto, ha teloneado en alguna ocasión. Como ejemplo tenemos sus dos últimos singles. En ‘Jealousy’ nos encontramos con una canción muy teatral y algo extraña, que se crece en un estribillo donde la propia Ashworth se pone de lo más histriónica. Sin embargo, en ‘Free’, nos presenta una delicada balada que solo se ve alterada por la distorsión de una guitarra que aparece de vez en cuando. Por cierto, que el de los coros es Devendra Banhart, que junto a Soko y Dustin Payseur (Beach Fossils), forman el trio de colaboradores del álbum. Y si ya nos vamos al final del disco, podremos comprobar como la electrónica va tomando protagonismo en dos cortes curiosos como ‘Adult Contemporary’ y ‘Turned Out I Was Everyone’. Con mejores resultados en la segunda, por cierto.

Tengo que decir que me esperaba algo más del disco de debut de SASAMI, ya que los adelantos me gustaron mucho, pero al final me ha dejado un poco frío y, en parte, creo que es por la producción (casi escasa), y por ese afán por irse hacia terrenos que no le sientan muy bien. Con todo, tiene unos cuantos temazos y no se puede decir que sea un mal trabajo.

7,3

Alexanderplatz – Muera usted mañana

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El eclecticismo siempre ha sido una constante en la carrera de Alejandro Martínez Moya. Sus discos con Klaus&Kinski eran toda galería de sonidos, donde cabían cosas tan dispares como el synth-pop, el indie-rock, los boleros o el folclore puramente español. Toda una maraña de estilos que hizo del grupo murciano uno de los más queridos de los últimos años. Con su separación, fueron muchos los que se quedaron algo huérfanos, pero el año pasado Alejandro Martinez sorprendió con el EP de debut de Alexanderplatz, un nuevo proyecto en solitario que, a mí, personalmente, me encandiló desde el principio. En él, se dejaba llevar por su faceta más synth-pop, la cual, también está bastante presente en su álbum de debut, pero no es la única protagonista. Como decía más arriba, lo de ser ecléctico está en su ADN.

Muera usted mañana” es un disco largo, como todos los de su carrera, y quizá, ese sea su único defecto. Él lo justifica diciendo que para qué se va a guardar esas canciones si ya las tiene hechas, pero al final el conjunto del álbum se resiente. Y es que, estamos ante 18 cortes, donde hay seis instrumentales (tres de ellos son interludios) y una buena variedad de estilos. Por eso cuesta un poco meterse en el disco y dejarse llevar. Pero, eso sí, si lo analizamos tema por tema, nos encontramos con una colección de canciones notable, que nos muestra el gran talento que tiene el músico murciano.

Una de las cosas que más me gustan de este trabajo, son los sintetizadores analógicos y la forma que tiene de emplearlos. Una parte del álbum se mueve dentro de los sonidos synth-pop, que él fusiona estupendamente con otros estilos, como el kraut, por ejemplo. Ahí está esa ‘Homenaje’ vibrante, épica y emotiva, que viene tras el precioso instrumental que abre el álbum. O esa ‘La muerte y la vida’, donde se acelera y nos deja un hit de lo más espídico. Y luego tenemos ‘Odio el siglo XXI (bueno, y el XX también)’, el que fue el primer single del álbum, y una de las grandes canciones nacionales de este año. Pero ojo, que también sabe cómo utilizar los sintetizadores para hacer un medio tiempo al más puro estilo OMD, que es a lo que suena la maravillosa ‘Sultana’.

No solo de sintetizadores vive el murciano, las guitarras también son protagonistas en este trabajo. Temas abiertamente pop, como ‘Dios ahoga aunque no apriete’, la grandilocuente ‘La verdad está sobrevalorada’, o ‘Sí pero no’, son una auténtica delicia, donde el indie-pop entra en juego y gana la partida.

Sé que una de las cosas que más gustaban a los seguidores de Klaus&Kinski era su costumbrismo y esas canciones que tiraban del folclore nacional, pero a mí nunca me terminaron de convencer. Algo que también me pasa en este trabajo, donde hay algún tema que otro, como ‘El puño en el corazón’, que tira hacia ese camino. Prefiero cuando se acerca a sonidos más ensoñadores y propios de slowcore, como es el caso de ‘La piedra y el cráneo’ y ‘El crimen’.

Quizá es un poco excesivo en su duración, pero el debut largo de Alexanderplatz es un álbum notable donde el murciano demuestra que tiene bastante talento para crear canciones excelentes, y tremendamente asequibles, sin salirse de su propio mundo.

7,8

Recomendaciones en Streaming: Cómo Vivir en el Campo – CVEEC 3

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Y ahora vuelas alto, y ahora vuelas alto, tú, ya nada te viene grande”. Llevo tarareando este estribillo sin parar desde hace unas semanas, y no me canso de él. Pertenece a Cricket o croquet, el primer single del nuevo álbum de Cómo Vivir en el Campo, que, con el permiso de Triángulo de Amor Bizarro, va camino de convertirse en mi disco nacional del año.

El tercer trabajo de los madrileños es una colección de canciones ecléctica, en la que importa muy poco si un tema es de un estilo u otro. Han conseguido que los diferentes géneros musicales que pululan por el disco se fusionen a la perfección, logrando así, un trabajo rico en variedad, pero muy homogéneo. Y es que, el indie-rock de esa maravillosa Cricket o croquet que comentaba más arriba, se lleva de maravilla con el kraut de El grande, o el pop guitarrero de Prometiste que no lo harías. Dos canciones que también están muy arriba entre mis obsesiones de las últimas semanas. A su vez, todos estos temas, no desentonan con esa especie de bossanova con aires de dream-pop llamada Aléjate de mí, mandarina, que es una auténtica delicia. Como tampoco desentona el pop juguetón de Club de canciones.

Si es cierto que la parte intermedia de “CVEEC 3” es una especie de oasis en mitad del disco, en el que se dejan llevar por un pop de clara influencia sixties, que los hace todavía más interesantes. Aun así, uno no se queda con la sensación de que está ante otra banda. Y eso que hay un tema de folk gamberro como Corazón y bolsillo, o temas más “clásicos” como Solo es para ti y Jud, que nos recuerdan a las mejores bandas del pop patrio de los sesenta.

Por si todo esto no fuera suficiente, también saben lo que es relajarse y fijarse en otras bandas más lejanas y diferentes. En la parte final del disco se enfrentan a los sonidos más americanos en Cachito de cielo, que casi parece una fusión entre Mojave 3 y los Beach Boys. O nos recuerdan que ellos también son seguidores de Galaxie 500 en Pósters heavys.

CVEEC 3” es un trabajo enorme, en el que hay talento y personalidad a raudales.

8,6

Recomendaciones en Streaming: Cosmen Adelaida – Becerro de Oro y Familia/Trabajo

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No lo voy a negar, soy muy fan de Cosmen Adelaida. Me sorprendieron mucho algunos de los temas de sus primeras maquetas, y su 7 Picos me parece uno de los mejores trabajos que ha dado el pop español en los últimos años. Ahora vuelven con un nuevo disco que se editará en abril, y lo han vuelto a hacer, otra vez me han dejado picueto. Los dos adelantos de La Foto Fantasma son muy diferentes, pero igual de maravillosos. Ya no solo a nivel de composición, el sonido que les ha sacado Carlos Hernández es todo un lujazo. Por lo menos en estas dos canciones. A ver qué tal el resto del disco.

Becerro de Oro es un tema potente, con un toque kraut de lo más envolvente. Es una de esas  canciones intensas que van cogiendo carrerilla para estallar en un estribillo de lo más contundente. Una apisonadora de poco más de dos minutos y medio. Por el contrario, Familia/Trabajo es un tema absolutamente pop, con el que, una vez más, dejan ver la influencia de la movida madrileña en su música. Una vez más, vuelven a jugar a ser eclécticos, y una vez más, les vuelve a funcionar. Buena prueba de ello son estos dos cortes.