Lou Hayter – Private Sunshine

Puede que estemos ante el primer trabajo de Lou Hayter, pero la artista británica no acaba de aterrizar en esto de la música. Empezó su carrera hace más de una década, siendo una de las fundadoras de los estupendos New Young Pony Club, donde tocaba los teclados y hacia los coros. Además, en 2013, publicó el álbum de debut de Tomorrow’s World, el dúo que formo con JB Dunckel de Air. Aparte de una carrera como DJ, y de hacer música para las pasarelas de moda. Así que ya le tocaba meterse de lleno en su carrera en solitario.

Private Sunshine’ es un trabajo que se ha ido cociendo con los años y en sus ratos libres. Pero, al igual que otros muchos artistas, consiguió retocarlo durante la pandemia, y luego lo pulió en un estudio de grabación. Y la verdad es que suena de maravilla -está mezclado por Dave Bascome, que trabajó en el ‘So’ de Peter Gabriel y en los primeros discos de Tears For Fears-. Sobre todo, porque es un trabajo en el que la británica ha encontrado su sonido, el cual está lleno de influencias de los ochenta. Y es que, Hayter, se crio con la música de Prince, The Human League, y la factoría de Stock, Aitken and Waterman. Pero también con cosas más dance, como 808 State, o con algo de post-punk -menciona a los maravillosos The The-. Y de todo eso hay un poco en este álbum.

El disco empieza con su faceta más sofisticada. La británica también comenta que el pop elegantón de la Costa Oeste norteamericana le ha servido de influencia. Y eso es lo que encontramos en cortes como “Cherry on Top” y “Telephone”, que se van hacia el lado más sensual y soul. Pero, poco a poco, va cambiando de rollo. Así, en “My Baby Just Care for Me”, el mundo sintético cobra protagonismo. Y en “Time Out of Mind”, convierte una canción original de Steely Dan en una Madonna. Porque Ciccone es otra de sus grandes influencias reconocidas. De hecho, hay más muestras de esto, como “Cold Feet”, que es una delicia ochentera. Y siguiendo en los ochenta, con “Still Dreaming” no puede negar que se ha fijado en Bananarama. Lo bueno es que se le dan muy bien estos sonidos y las canciones son notables. Y ojo, porque lo de mencionar a 808 State más arriba no era nada gratuito. La prueba es “This City”, que presenta su faceta más bailable y se va directa al dance británico que cerró aquella década. Eso sí, con un estribillo fascinante que hace que se convierta en la mejor canción del disco.

Estamos ante un debut notable, pero claro, con esa carrera que tiene a sus espaldas, lo raro es que le hubiera salido mal. Además, es perfecto para los meses de verano que ahora llegan.

7,7