Male Tears – Male Tears

Ya he comentado alguna vez que el mundo gótico tiene una de las escenas más potentes en California. Lo que en los ochenta se asociaba a las frías y oscuras ciudades británicas, ahora brilla más que nunca bajo el sol de las playas del Pacifico. Y de ahí vienen Male Tears, un dúo de Los Ángeles formado por el compositor y vocalista James Edward, y el teclista Spencer Jackson. Juntos han creado este proyecto en el que se van al lado más luminoso de ese pop con toques oscuros que tanto triunfó en los ochenta. De hecho, están a medio camino entre eso y el mundo de los New Romantics.

Según el propio Edwards, su música está inspirada en el pop brumoso de la época dorada de la MTV. Y tiene toda la razón, porque las canciones de su álbum de debut no pueden sonar más a esos años de mitad de los ochenta en los que la cadena de televisión se convirtió en toda una religión para los jóvenes norteamericanos -aquí llegó un poco después-. Diez canciones que también podrían sonar en los años dorados del Danceteria, ese club de Nueva York en el que se mezclaba un poco de todo, y en el que Madonna hizo su primera actuación.

Reconozco que todo lo relacionado con los ochenta está demasiado trillado y que parece que ya no queda nada que explotar de aquella década. Pero la verdad es que las canciones de Male Tears me han enganchado a tope. El pop lleno de teclados desenfadados que aparece en temas como “Chained Up” y “Human Errorz”, me parece de lo más delicioso. Y cuando se meten de lleno en el mundo New Romantic, nos dejan joyas como “Let’s Pretend” o “Adult Film”. Pero ojo, que, como comentaba más arriba, tienen un lado más oscuro. Ahí es donde entran cortes como “Creep Distance” o “She Lives in The Pines”, que también funcionan estupendamente. Eso sí, para cerrar vuelven al pop sin complejos y nos dejan la maravillosa “Take My Picture”. Un tema que, en el fondo, creo que me encanta porque me recuerda mucho al “Take A Chance With Me” de Roxy Music. De hecho, podría ser hasta un homenaje. Como la portada, que casi es una revisión del ‘Rio’ de Duran Duran.

Creo que no exagero si digo que, aunque salió el pasado febrero, estamos ante el que puede ser mi disco del verano. Ya me veo en la playa esquivando la COVID con estas canciones de fondo.

7,9

Fair Visions – A Way Out

Si un grupo como Nation of Language, que me han dado una de las mayores alegrías de 2020, no se cansa de recomendar a una banda, está claro que me voy a lanzar a por ella. Es lo que me ha pasado con Fair Visions, un trío de Brooklyn con el que han compartido escenario más de una vez, y al que les une una buena amistad. Aunque eso sí, a pesar de tirar de los ochenta y meterse en terrenos oscuros, su música es menos electrónica, algo más guitarrera, y un poco más new-romantic.

Formados por Ryan WorkJohn Miller y Leah LavigneFair Visions acaban de publicar ‘A Way Out’, el que es su Ep de debut. Y algo deben de tener cuando en la producción encontramos a Abe Seiferth (LCD SoundsystemCar Seat Headrest) y en la masterización a Joe Lambert (Animal CollectiveThe NationalSharon Van Etten). Un equipo de lujo para una banda debutante. Pero todo se entiende al escuchar lo bien que suenan

Su fusión entre el pop y la pista de baile los ha llevado a crear temas más propios de aquella new-wave que azotó la ciudad de los rascacielos en los ochenta. Es el caso de “Feels Right” y “Lay Out in the Sun”, que sirvieron como adelantos, y que son tremendamente adictivos. Sobre todo la segunda, en la que se atreven con lo que parece ser una guitarra española. Algo de lo más raro en este tipo de música. Pero también saben ponerse un poco más oscuros y dejarnos temas de post-punk con tintes electrónicos. Ahí está la estupenda “Shitty Love Songs”, que abre el álbum de la mejor forma posible. O “Coming On” y “Ralenting”, en las que tiran hacia mundos un poco más pop, pero en las que no dejan la oscuridad de lado.

Fair Visions debutan de forma notable con este Ep, en el que fusionan de maravilla sonidos más pop, con mundos más post-punk.

7,9

Private World – Aleph

Si hay que irse a los ochenta, vayámonos bien. Eso es lo que han debido pensar Private World, un dúo formado por Tom Sanders y Harry Jowett, que está obsesionado con el lado más elegante de aquella década. Y es que, en aquellos años, no todo eran pelos cardados y ropa de colorines, los nuevos románticos tuvieron su trozo de pastel, y lo que es mejor, nos dejaron algunos discos sobresalientes. Estos dos chicos de Cardiff se fijan en todo eso, y la verdad es que se les da muy bien recuperar esos sonidos tan sofisticados.

Aleph’ es su álbum de debut, el cual llega desde el sello Dais Records, casa de Drab Majesty o Choir Boi. Algo que resulta un poco sorprendente, ya que esta propuesta no tiene mucho que ver con el post-punk y la oscuridad con la que suelen contar las bandas de esa discográfica. Aquí nos encontramos con una fuerte influencia de Bryan Ferry, Talk Talk, The Blue Nile, y de alguna cosa más comercial, como Spandau Ballet. No obstante, ellos mismos confiesan que “Hypnagogia”, el que es el single de presentación, está inspirado en el trabajo de Patrick Leonard, conocido compositor de los ochenta, que escribió buena parte de los hits de Madonna, y algunas cosas para Bryan Ferry o Carly Simon, entre muchos otros. Un sonido que también se puede apreciar en la estupenda “Birdy”, o en la sofisticada “Magic Lens”.

A pesar de que gran parte del álbum se mueve dentro de ese sonido reposado y elegante, también son capaces de entregar canciones más movidas y directas. Es el caso de esa joya llamada “Blue Spirit”, toda una delicia pop de lo más irresistible. Y si nos vamos a “Somethin’ Special”, vemos que no se les da nada mal recuperar esos sonidos un tanto funk que inundaron las listas de los ochenta. Eso sí, pasados por el filtro de Bryan Ferry. Una influencia que también está presente la notable “Alien Funeral”. Pero lo mejor llega con “Chasm”, un tema de lo más luminoso en el que entra la influencia de Talk Talk. Y a mí, con eso, ya me ganan.

Encontrarme con Private World ha sido una gran sorpresa. Ya no solo porque han publicado un estupendo disco de debut, también porque se han fijado en una parte de los ochenta que me encanta, y que no es la habitual en este revival eterno de aquella época en el que estamos instalados.

7,9

Jack Ladder & The Dreamlanders – Playmates

jack ladder

Con el repaso de lo mejor de 2014 finiquitado, ya toca empezar con los discos que saldrán en 2015. Uno de ellos es el cuarto trabajo de Jack Ladder & The Dreamlanders, un extraño crooner australiano, al que le ha llegado el momento de petarlo. Más que nada, porque ahora graba para Fat Possum, que es un sello bastante fuerte en Estados Unidos, y porque en este nuevo trabajo tienen una invitada ilustre. Y es que, por aquí, podemos escuchar la voz de Sharon Van Etten en un par cortes, que, casualmente, son los dos mejores del disco. La norteamericana está encantada con Ladder, y según dice ella misma, “la primera vez que le vio fue impactante”, además, “se siente muy afortunada de haber colaborado en este proyecto”.

jack ladder

El primer nombre que te viene a la cabeza cuando escuchas a Jack Ladder, es el de su compatriota Nick Cave. Eso puede jugar a su favor o en su contra, ya que hay veces que, voy a parafrasear a mi amigo Israel, “hay momentos en los que es más Nick Cave que el propio Nick Cave”. Esto le puede chirriar a más de uno, pero Ladder es listo, y combina esta pasión por Cave con su otra pasión: Bryan Ferry y Roxy Music. Y es, que a lo largo del disco nos encontramos con temas realmente interesantes que combinan estas dos pasiones. Es el caso de Come On Back This Way y To Keep & To Be Kept, los dos temas en los que colabora Sharon Van Etten, que son una auténtica delicia. Pero también deja ver esa faceta en esa Her Hands tan new romantic, o Let Me Love You y The Miracle, que suenan una barbaridad a los Roxy Music de principio de los ochenta.

Cuando se sale del rollo luminoso y se va a la oscuridad, no está tan acertado. Le funciona en Model Words, que, aunque recuerda mucho al Mark Lanegan más electrónico, suena bastante bien. Pero Reputation Amputation es una macarrada insoportable, y Neon Blue le quedado demasiado oscura. Aunque la verdad es que tiene su punto. Al igual que Slow Boat To China, la preciosa balada con la que cierra el disco.

Estoy convencido de que el año que viene va a dar el gran salto y lo vamos a tener hasta en la sopa, pero la verdad es que el chico se lo merece.

7,8

Fanfarlo – Let’s Go Extinct

fanfarlo disco

Sí, ya sé que a muy poca gente le interesa un disco de Fanfarlo a estas alturas, y que muy pocos se van a molestar en escuchar este nuevo trabajo. Lo entiendo perfectamente, yo hubiera hecho lo mismo. Pero, por circunstancias que no vienen al caso, me ha tocado escucharlo unas cuantas veces, y puedo decir que merece la pena ponerse con él.

La banda londinense (con líder sueco), se ha convertido en una experta en desaprovechar oportunidades, y cuando han tenido la oportunidad de escalar unos peldaños en su popularidad, las han dejado pasar. El caso más sonado es el de su primer trabajo, el cual tardaron demasiado tiempo en sacar. No supieron aprovechar el tirón de Fire Escape, y cuando, dos años después, sacaron su debut, mucha ya se había olvidado de ellos. La cosa no mejoró mucho con su segundo trabajo, que estaba escaso de singles, y de canciones interesantes. Por eso mismo entiendo que este nuevo álbum no haya levantado ninguna expectación.

fanfarlo-2013

Tampoco es que estemos ante uno de los discos del año, ni mucho menos, pero sí que tiene media docena de canciones decentes. Incluso alguna notable. Además, parece que se han planteado lo de hacer temas mucho más pop, sin apenas estridencias, y con mucho menos barroquismo. Eso es el acierto más notable del álbum, que parece que ya no necesitan tanto instrumento y pomposidad. Lo demuestran muy bien en la primera parte del disco, que es donde está concentrado el mayor número de temas decentes.

Life in the Sky y Cell Song, son las dos primeras tomas de contacto, y el mejor comienzo posible, para un disco de Fanfarlo, claro. Sí, ya sé que en la primera hay una trompeta en primer plano, pero no molesta tanto como antes, y la canción tiene fuerza y pegada. Mucho mejor es la segunda, que es una bonita canción con un estribillo delicioso. Aunque aquí sí que sobra la trompeta del todo. Lo mejor del disco viene seguidito, en tres cortes por los que bien merece la pena hacerse con él. A Distance, We’re the Future y Landlocked forma un trío excepcional, en el que los británicos se van a los ochenta (en las dos primeras), y al pop mayúsculo. Estribillos redondos y melodías contagiosas, que en algún caso, se fusionan con algo de oscuridad sintética (We’re the Future no desentonaría en la banda sonora de Pretty in Pink). De hecho, no es de extrañar que hayan elegido como single Landlocked, que es un tema absolutamente pop, al más puro estilo escandinavo. Incluso se atreven con un rollo caribeño a mitad de canción.

De la segunda parte del disco solo se puede destacar la parte final de Painting With Life (buen plagio de The Divine Comedy), y el toque a nuevo romántico que tiene The Grey and Gold, en la que casi parecen Spandau Ballet. A partir de aquí hay muy poco donde rascar, ya que los dos temas de más cinco minutos que han elegido para cerrar el disco, son soporíferos.

7,1