Paper Birch – morninghairwater

No sé si lo he comentado por aquí alguna vez, pero a mediados de los noventa me volví completamente loco con Urusei Yatsura. El grupo de Glasgow, que siempre será recordado por ser la banda que estaba encima del escenario del FIB 97 cuando se vino abajo, tuvo una vida relativamente corta, pero en esos pocos años sacaron tres discazos y algún que otro EP. Desde entonces, no se ha sabido mucho de sus miembros, y yo prácticamente me había olvidado de ellos. Hasta ahora, que me he topado con Paper Birch, un nuevo proyecto de Fergus Lawrie, su líder, junto a la artista británica Dee Sada.

Estamos ante uno de esos proyectos por correspondencia, ya que, por lo menos, hasta hace unos meses, jamás se habían visto en persona. Todas las canciones del álbum las crearon vía e-mail durante la primera ola de la pandemia. Así, él desde Glasgow, y ella desde Londres, se fueron pasando correos electrónicos y creando los nueve temas que componen ese trabajo.

morninghairywater’ es todo lo que uno se espera de la unión de estos dos artistas. Ya que, por un lado, tenemos esa faceta más experimental a la que está acostumbrada Sada, que también forma parte de bandas como NEUMES y An Experiment On A Bird In The Air Pump. Pero por el otro, tiran bastante de esa faceta noise-pop que tenían los discos de Urusei Yatsura. Y de ahí que su música resulte de lo más interesante. Porque, gracias a esto, nos encontramos con temas como “Summer Daze” y “Fallen”, donde cubren su pop de capas de distorsión. Pero también con cortes como “Love For The Things Yr Not” y “Cemetery Moon”, en los que rebajan su crudeza, y se dejan llevar por el sonido más acústico de la Velvet. Aunque lo mejor viene en los cortes puramente noise-pop. Es el caso de “I Don’t Know You” y “Blue Heartbreak”, dos temas de puro pop en el que las guitarras rugen entre dulces melodías. De hecho, juraría que en el estribillo de la primera no para de decir “Barbara-Ann”, lo que podría ser un homenaje a los Beach Boys.

No están nada mal estos Paper Birch, ya que, salvo en su lado más experimental –“Hide” es un hueso duro de roer-, han conseguido dar con una colección de canciones de noise-pop de lo más interesante.

7,6

UV-TV – Always Something

A pesar de que ya van por su tercer trabajo, los norteamericanos UV-TV no son muy conocidos fuera de su país. Es ahora, que ya están instalados en New York -en realidad son de Florida-, cuando están empezando a conseguir que se hable bastante más de ellos. De hecho, la revista Paste los metió el año pasado entre las “15 bandas de NYC que deberías conocer”. Así que están en el momento perfecto para publicar su nuevo álbum y que éste tenga un poco más de repercusión fuera de su país.

Always Something’ es otro disco que nace de “la cosecha del aislamiento”. Y es que, tiene que ser frustrante que te mudes a una gran ciudad para dar más salida a tu grupo, y que te pille una pandemia. Pero bueno, como otros muchos artistas, los tres músicos que forman UV-TV dedicaron su tiempo a componer canciones. Y hay que decir que estas nueve canciones para nada reflejan la sensación de estar escritas durante el confinamiento. Estamos ante su disco más pop y alegre, en el que han dejado un poco de lado su faceta más punk, y han abrazado la más melódica. Y sí, ha sido todo un acierto ir por ese camino.

UV-TV no hacen nada nuevo, pero manejan de miedo el pop guitarrero. La voz clara y en un primer plano de Rose Vastola, unido a sus guitarras aceleradas y melódicas, hace que nos acordemos de Blondie, o de los mejores Beast Coast. Solo hay que escuchar temas como “Wildflower”, que también cuenta con un estribillo muy The Go-Go’s, “Distant Lullaby” o el estupendo “Superabound”, que con esa batería contundente recuerda un poco al “Union City Blue”. Y lo bueno es que, cuando están un poco menos luminosos y pisan el freno, se acercan más a The Jesus and Mary Chain que a otra cosa -el año pasado hicieron una versión de su “Happy Place”-. Es el caso de “Plume”, que empieza con ese ritmo robado de las Ronettes, y acaba con toda una tormenta de distorsión. O de esa “Holland Sunday” final, donde tiran hacia un dream-pop que les sienta de maravilla.

Lo dicho: no es un disco que vaya a cambiar el mundo, pero sí es un trabajo muy disfrutable lleno de buenas melodías y deliciosos estribillos.

7,6

Flyying Colours – Fantasy Country

Flyying Colours es una banda de Melbourne que lleva casi una década practicando un shoegaze muy melódico, y muy pop, que es una delicia. Eso sí, estamos tan solo ante su segundo trabajo, porque, como todas estas bandas que apenas venden discos, y tienen que trabajar para costearse sus gastos y sus giras, no pueden dedicarse a su pasión la mayor parte del tiempo. Por eso han pasado cinco años desde su álbum de debut, con el que obtuvieron muy buenas críticas en el Reino Unido, y que los llevó a girar con The Jesus and Mary Chain, A Place To Bury Strangers, o Johnny Marr.

Fantasy Country’ es casi una enciclopedia de todo lo que ocurrió con el pop de guitarras en UK a finales de los 80 y principio de los 90. Algo que, quizá, se ha revisado ya demasiadas veces, pero hay que reconocer que a ellos les ha salido muy bien. Y es que, como ya he dicho antes, se les da muy bien la parte más pop del asunto. Solo hay que escuchar esa estupenda “Goodtimes” que lo abre, donde las guitarras potentes se unen a los teclados para crear una estupenda canción de shoegaze melódico. O esa acelerada “Big Mess”, que no puede sonar más a los Pains. Además de una delicia como “Ok”, la cual los lleva a terrenos más ensoñadores, o el indie-pop delicado de “It’s Real”.

Su pasión por los sonidos británicos de aquella época, también los lleva a crear cosas un tanto más oscuras y crudas. Es el caso de “White Knuckles”, donde exploran el lado más ruidoso del asunto, o de “This One”, que es algo así como un homenaje a los Ride más manchesterianos -sí, ya sé que son de Oxford, pero tenían canciones en las que jugaban muchos con los ritmos bailongos que venían de esa ciudad-. Pero es que, incluso, también tienen tiempo para meterse dentro de ese mundo más motorik, y algo más extraño, que tenía en Stereolab su máximo exponente. Todo un acierto, porque “Boarding Pass”, con ese teclado juguetón y ese ritmo monótono, cierra el disco de la mejor forma posible.

Estamos ante un disco en el que van al grano y que tan solo dura media hora. Y la verdad es que se agradece, porque sí, es un trabajo que no descubre nada, pero eso no quita que sea de lo más disfrutable.

7,9

FRITZ – Pastel

FRITZ -así, con mayúsculas para no confundir con la banda de finales de los sesenta donde militaba Stevie Nicks-, mencionan a bandas como Alvvays, The Cure, The Vaccines, Vivian Girls o Best Coast, como sus máximas influencias. Algo que se puede apreciar con tan solo una escucha de su segundo trabajo. Y es que, esta joven banda australiana, tiene como base el indie-pop de guitarras, pero les encanta acelerar sus canciones y dejarse llevar por un lado más punk. Además de impregnar un poco de oscuridad a sus temas. Así que sí, creo que es fácil ver todos los ingredientes que han metido en su coctelera.

Pastel’ es un disco que empieza a toda leche. Esa “Sweetie” de percusión potente y duras guitarras que lo abre, refleja ese punto un tanto más contundente que tienen. Eso sí, siempre desde una perspectiva melódica y muy pop. Pero ojo, que no estamos ante la canción más espídica del disco. Ahí está “She’s Gonna Hate Me”, donde no levantan el pie del acelerador en sus casi cuatro minutos de duración. Y la verdad es que mola, porque además de jugar con el autotune, algo muy poco habitual en este tipo de música, meten un teclado que es una delicia. Algo que también ocurre con la parte final tan “ramoniana” con la que cuenta “Gracie, Forgive Me”.

Aunque me gusta ese lado punk y acelerado que tienen, los prefiero cuando bajan un poco el ritmo. Creo que en un tema como “Arrow”, donde, entre unas buenas capas de distorsión, se cuela una guitarra acústica, deja ver bastante mejor su capacidad para crear buenas melodías. Es un tema delicioso, como el corte que da título al álbum, que podría ser una canción de los Pains. Pero casi diría que lo mejor llega con “Die Happily”. Es el tema más reposado del álbum, pero ojo, que cuenta con unas guitarras crudas y distorsionadas. Eso sí, las fusionan con un delicioso teclado, el cual, le da un toque de lo más ensoñador. Ese punto ensoñador y algo melancólico también lo tiene “Jan 1”, la canción que cierra el álbum, y otro de sus grandes momentos. De hecho, no puede ser más Alvvays, y eso siempre es bueno.

Buenas guitarras, teclados juguetones, melodías perfectas, el punto melancólico, algo de oscuridad…FRITZ se lo ponen en bandeja a todo buen amante del pop ruidoso con este trabajo.

7,7

Pom Poko – Cheater

Resulta muy difícil que un grupo me sorprenda de buenas a primeras, pero, de vez en cuando, ocurre. Es lo que me ha pasado con Pom Poko, una banda noruega que acaba de publicar su segundo trabajo. Y es que, su propuesta musical, resulta de lo más innovadora. A pesar de que se centran en el indie-rock, un estilo que se supone que está de capa caída y que da para poca innovación. Pero estos cuatro chicos y chicas, los cuales se conocieron estudiando jazz, lo encaran de una manera muy personal. Y eso es lo que los hace interesantes.

Al igual que su álbum de debut, ‘Cheater’ es un disco de contrastes. Y es que, su música, se basa en eso. Lo suyo es pasar de la dulzura de la voz de su cantante, a unas explosiones guitarreras llenas de distorsión y crudeza. Además, muchas veces, se pasan por el forro la estructura convencional de una canción de rock o de pop. Algo que supongo que les vendrá de su época de estudiantes de jazz. Pero, aun así, consiguen que los temas de este disco funcionen.

Muchos les comparan con Deerhoof por sus momentos más escurridizos, pero lo cierto es que ese toque más pop que presentan de vez en cuando los hace más accesibles. Y de hecho son capaces de dar con algún hit que otro. Es el caso de “Like a Lady”, un corte de aires noventeros -en la nota de prensa de su sello lo compararan con las Breeders-, que es todo un chute de energía. Una energía que también aprovechan en “My Candidacy”, todo un arrebato punk de lo más sucio, y en la estupenda “Andy Go To School”, en la que se adueñan del espíritu de The Slits y se ponen de lo más juguetones. Además de “Curly Romance”, donde las guitarras suenan potentes, pero muy melódicas.

Su otro punto fuerte viene de la mano de los temas más relajados. Al igual que muchos artistas que salieron del punk, ellos también coquetean con ritmos más cálidos y menos contundentes. Algo que se les da muy bien en “Andrew”, con la que incluso te puedes echar unos bailes. O en “Danger Baby”, un tema donde dejan fuera toda la rabia que hay en el resto del disco, y se ponen bastante más luminosos que de costumbre.

Es cierto que, al no buscar el estribillo fácil, cuesta un poco meterse en el mundo de Pom Poko, pero al final, sus canciones, terminan enganchando. Y siempre está bien escuchar algo que se salga de lo convencional.

7,6

Pure X – Pure X

Pure X

Con un pequeño repaso a la carrera de Pure X, se puede ver fácilmente la evolución que han tomado. La banda de Texas empezó con un trabajo que era puro lo-fi, en el que las melodías sureñas se fusionaban con un muro de distorsión sucio y sin complejos. Poco a poco, fueron embelleciendo su sonido y las guitarras cambiaron suciedad por limpieza. De hecho, en su anterior trabajo, predominaban los sonidos más acústicos, e incluso se acercaban a terrenos más folk. Algo que ha cambiado un poco en su nuevo álbum, con el que rompen un silencio un silencio de seis años, y en el que vuelven a sacar el pedal de distorsión. 

Según ellos mismos, “Pure X” es la banda sonora perfecta para un tren nocturno por el desierto. Y puede que sea una descripción de lo más acertada. Sus canciones, reposadas y melancólicas, pero a la vez muy áridas, sirven de acompañamiento para esa viaje en tren, que no es más que una metáfora de la soledad. Porque, por ejemplo, a mí, me están sirviendo para llevar un poco mejor el confinamiento. Me dan bastante paz y se han convertido en mis favoritas a la hora de leer un libro, o de estar tirado sin más. 

No se sí mi mojarme demasiado y decir que estamos ante un trabajo que bebe un poco del shoegaze. Las guitarras densas y sucias, que casi suenan como si estuvieran rotas, son las protagonistas en varias canciones, pero su forma de acatarlas está más cerca de la música americana que del pop. Así, nada más empezar el disco, nos encontramos con ‘Middle America’ y ‘Here In Hollywood’, dos pequeñas joyas que nos invitan a dar un sucio paseo por el medio oeste americano. Unos sonidos que también aparecen en ‘Man With No Head’ y en ‘I Can Dream’, solo que aquí tiran de claridad y no se dejan llevar por la distorsión.

Una de las cosas buenas de este trabajo, es que también saben salirse de zona de confort y acercarse a sonidos más europeos. Porque, canciones como ‘Angels of Love’ y ‘Fantasy’, podrían venir de cualquier grupo escocés de noise-pop. Y si nos vamos a ‘Free My Heart’, vemos que se puede meter a Teenage Fanclub dentro de sus influencias. Aunque eso sí, luego son capaces de volver a esos sonidos más folk de su anterior trabajo, y dejarnos temas como ‘How Wood’ y ‘Stayed Too Long’, que no desentonarían dentro de un disco de Woods. 

7,9

Recomendaciones en Streaming: The Concerns – County Blue

The Concerns

Ahora que nos acercamos al final de año y los lanzamientos musicales empiezan a ser escasos, es el momento de repasar algunos discos que me han gustado mucho, pero que no han caído aquí porque no he conseguido el archivo correspondiente. Pero, afortunadamente, para eso están las plataformas de streaming. Uno de esos trabajos que me ha acompañado a lo largo del año, es el debut de The Concerns, una banda de Virginia que hace un indie-pop que es una delicia. De hecho, casi parecen más un grupo escoces que uno norteamericano.

County Blue” es uno de esos trabajos que beben directamente de bandas como Teenage Fanclub o The Pastels. Es decir, pop melancólico bien hecho con melodías y estribillos redondos. Y es que, a ver quién se resiste a ese comienzo con ‘Calm Down’, ‘Good Run’ y ‘Company’, tres canciones brillantes que hacen que te enganches a ellos a la primera. Además, en el fondo, y aunque beban de las mismas fuentes, son un tanto variadas. Porque, en la primera, nos encontramos con el lado más ruidoso del pop; en la segunda con su faceta más limpia y tristona, y en la tercera con un lado más alegre y unas trompetas que son una delicia. Y así siguen a lo largo del disco.

En el fondo, este disco, es toda una caja de sorpresas en la que no le tienen miedo a fusionar su pop con otros estilos. Así, nos encontramos con un tema como ‘Indigo’, en el que se ponen juguetones y se acercan a sonidos más folkies. O ‘County Blue / Dreams’, una canción doble, con una primera parte en la que se ponen fronterizos y se atreven a meter un banjo. Eso sí, su segunda parte tira hacia sonidos más ambientales y ensoñadores. Un mundo de ensueño que también practican en esa preciosa balada llamada ‘Deeper Blue’, la cual cuenta con un teclado final que es una maravilla. Y, para terminar, ‘Man Out’, donde vuelven a ese pop ruidoso que tan buenos resultados les da al principio del álbum.

Puede que The Concerns no lleguen nunca a ser una banda muy conocida, pero al menos pueden estar orgullosos de haber hecho uno de los grandes discos de pop de este 2019.

8

SASAMI – SASAMI

Sasami

Sasami Ashworth lleva más de una década metida de lleno en la escena musical de Los Angeles. Ha tocado en bandas como Cherry Glazerr o Dirt Dress, colaborado con artistas de la talla de Soko, Wild Nothing o Curtis Harding, y ha abierto conciertos para bandas como The Breeders o Blondie. Además de hacer música para anuncios y películas. Así que, aunque estemos ante una de las revelaciones del año, no nos encontramos ante una recién llegada. Simplemente ante una artista que por fin se ha decidido a emprender un viaje en solitario.

Tanto ‘Not The Time’, como ‘Callous’, los que fueron sus dos primeros singles, nos presentaban a una artista muy metida en el mundo del pop lo-fi (las grabó con el Garage Band y luego las mejoró en un estudio), y con un talento especial para dejarnos buenas melodías. Pero también sabe llevar sus canciones hasta otros mundos, y experimentar con las posibilidades que le dan las guitarras. Temas como ‘Morning Comes’, donde recuerda bastante a Stereolab, o ‘Pacify My Heart’, en el que se acerca al noise, funcionan bastante bien. Y cuando se pone un poco más introspectiva, como es el caso de ‘I Was A Widow’ o ‘At Hollywood’, se deja escuchar bien, aunque sí es cierto que no sorprende.

SASAMI no solo vive de las guitarras, en el disco encontramos bastantes teclados, y un cierto toque ecléctico que hace que de lo más variado. Quizá, por eso, la comparan bastante con Mitski, artista a la que, por cierto, ha teloneado en alguna ocasión. Como ejemplo tenemos sus dos últimos singles. En ‘Jealousy’ nos encontramos con una canción muy teatral y algo extraña, que se crece en un estribillo donde la propia Ashworth se pone de lo más histriónica. Sin embargo, en ‘Free’, nos presenta una delicada balada que solo se ve alterada por la distorsión de una guitarra que aparece de vez en cuando. Por cierto, que el de los coros es Devendra Banhart, que junto a Soko y Dustin Payseur (Beach Fossils), forman el trio de colaboradores del álbum. Y si ya nos vamos al final del disco, podremos comprobar como la electrónica va tomando protagonismo en dos cortes curiosos como ‘Adult Contemporary’ y ‘Turned Out I Was Everyone’. Con mejores resultados en la segunda, por cierto.

Tengo que decir que me esperaba algo más del disco de debut de SASAMI, ya que los adelantos me gustaron mucho, pero al final me ha dejado un poco frío y, en parte, creo que es por la producción (casi escasa), y por ese afán por irse hacia terrenos que no le sientan muy bien. Con todo, tiene unos cuantos temazos y no se puede decir que sea un mal trabajo.

7,3

Triángulo de Amor Bizarro – El Gatopardo

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Cada vez tengo más claro que Triángulo de Amor Bizarro son la banda más consistente de nuestro país. Los gallegos llevan más de una década publicando trabajos sobresalientes y notables, y no hay nada que les salga mal. Pueden irse al noise más bestia, al pop un poco más luminoso, o sacarse de la manga una delicia de versión en gallego del ‘Sloop John B’ de los Beach Boys, siempre aciertan. Y otra buena prueba de ello es “El Gatopardo”, su último Ep, en el que han rebajado un poco la distorsión, pero no la crudeza. Y es que, tal y como está el tema, para hablar de política, que es lo que hacen en estas cuatro canciones, no hay mejor forma de hacerlo.

A pesar de que hay alguna frase un tanto más evidente – esa “Pobre hombre afortunado, siempre podrás comprar coca / mientras proclaman que no existe izquierda ni derecha” que canta Isa en ‘Ciudadanos’ no puede ser más clara-, no son unas letras muy obvias. Pero sí es cierto que no es difícil pillar sus metáforas, que no pueden ser más acertadas con la mierda de situación política en la que estamos inmersos. Ahí está ‘El Gatopardo’ como ejemplo, donde más o menos está claro que están hablando del todo vale si es por una bandera, algo que, por desgracia, cada vez vemos más a menudo.

Musicalmente, también hay novedades. El pedal de distorsión no está tan presente como en otras ocasiones, pero esto no significa que se hayan relajado. De hecho, en ‘O Isa’ están de lo más acelerados, y en ‘Les Llevaré Mi Cruz’ también. Además, en esta última, es donde más melódicos se ponen, y nos dejan el que podríamos llamar el hit del disco. Aunque el toque “chanson” de ‘Ciudadanos’ también resulta de lo más sugerente. Y luego está la crudeza de ‘El Gatopardo’, en la que están más oscuros y se dejan llevar por un ritmo entrecortado y unas guitarras más ásperas.

Lo dicho, Triángulo de Amor Bizarro no fallan, y una vez más, nos dejan un trabajo notable y lleno de personalidad.

8

Recomendaciones en Streaming: Ghost Transmission – Echoes

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No es la primera vez que los valencianos Ghost Transmission aparecen por aquí, su ‘Creep Me Out’ se llegó a colar entre las mejores canciones de 2015, y también recomendé su álbum de debut. Ahora vuelven con un segundo trabajo igual de recomendable que el primero, en el que siguen tirando de las guitarras ruidosas y las buenas melodías. Además de ese toque tan 50’s que tienen algunas de sus canciones, y que ha hecho que les comparen en más de una ocasión con The Raveonettes. Aunque sí es cierto que hay alguna novedad que otra.

Esta vez, los de Xativa no solo han dado el protagonismo a las guitarras, también han llenado este “Echoes” de sintetizadores, algún moog y alguna caja de ritmos. Esto no significa que se hayan pasado a la electrónica, pero sí que han sacado un sonido más compacto que el de su debut. Como muestra ‘Echoes of You’, el primer single del disco, en el que dejan de lado el toque retro y se meten de lleno en el shoegaze más ensoñador. Toda una delicia que ya ocupa un puesto entre lo mejor de este año.

Lo de fusionar la inocencia del pop de los sesenta, con el shoegaze y el noise, es algo que tienen totalmente controlado. El mejor ejemplo es la sucia, pero tremendamente melódica, ‘I’m Gone’, que es una delicia. O también nos podemos fijar en ‘If You Take Your Pride’, una especie de nana ruidosa llena de distorsión. Pero no solo se fijan en el pop, también hay par de dosis para los que prefieren el rock con aires de los cincuenta. Estoy hablando de ‘Curse and Shoot’ y ‘Feelling From Jail’, dos temas enérgicos, eléctricos y tremendamente irresistibles.

Suciedad, buenas melodías, toques retro… No se puede pedir más.

8