Tacocat – This Mess is a Place

Tacocat

Tacocat nacieron hace poco más de una década por una razón principal: hacer poderosos himnos feministas de punk-pop. Aunque, eso sí, siempre con bastante sentido del humor. Tras tres trabajos que les pusieron en el mapa, sobre todo en su ciudad, ahora publican un tercero con el mítico sello Sub Pop, en el que hay cambios significativos. Han cambiado buena parte de la garra y fuerza de antaño, por melodías más pop, y ahora están más cerca de la new-wave que del punk.

This Mess is a Place” se mete de lleno en ese sonido cercano al rock de finales de los setenta que tantas bandas practican hoy (me vienen a la cabeza Ex Hex). Todo ello aderezado con unas letras llenas de sentido del humor y de ironía. De hecho, tiene algo de conceptual, ya que asistimos al día después de las elecciones norteamericanas de 2016. Así que sí, estamos ante el enésimo disco de una banda norteamericana inspirado en la victoria de Donald Trump. Pero no pasa nada, siempre está bien que los acontecimientos políticos inspiren a diferentes tipos de artistas. Por muy malos que sean estos.

Hologram’ y ‘New World’, las dos canciones que abren el álbum, reflejan su faceta más potente y guitarrera. Es más, en el estribillo de la primera, se meten de lleno en sonidos más grunges, dejando claro que la influencia de su ciudad está ahí. Y no es la única canción en la que tiran hacia ese sonido, porque en ‘Little Friend’ fusionan su lado más pop con unas guitarras de lo más crudas, las cuales parecen recién salidas de 1992. Pero es en esa faceta más pop donde ofrecen mejores resultados. Ahí está la fresca, y algo bailable, ‘Grains of Salt’, donde se acercan a las Slits más desenfadas. O esa ‘The Joke of Life’ puramente sixties, en la que no tienen problema en meter unos coros de lo más retro. Además, cuando se aceleran un poquito, les salen cosas tan interesantes como ‘The Problem’. Y ojo, porque al final del disco, bajan todavía más las revoluciones, y nos entregan la deliciosa ‘Meet Me at La Palma’, y una nana oscura, y algo sucia, llamada ‘Miles and Miles’.

This Mess is a Place” es un disco divertido en el que las guitarras están al servicio de las buenas melodías y de los estribillos pegadizos. Nada nuevo, pero si perfecto para alegrarte un lunes como este.

7,4

Martha – Love Keeps Kicking

Martha

El indie-pop siempre ha estado unido al punk, que al fin y al cabo era pop más acelerado y ruidoso. Por eso no extraña que una banda como Martha sea una de las favoritas de la escena indie-pop actual. De hecho, son uno de los grupos que actúan en la edición del Madrid PopFest que se celebra este fin de semana. Y por eso aparecen por aquí, porque son unos expertos en hacer canciones con mucha fuerza guitarrera, pero con grandes melodías.

Love Keeps Kicking” está lleno de canciones que hablan de corazones rotos, y casi se podría decir que es un disco conceptual sobre una ruptura sentimental. Pero no estamos ante un trabajo triste, todo lo contrario: sus once canciones son himnos de pop-punk de lo más pegadizos. Solo hay que escuchar esa increíble ‘Heart Is Healling’ que lo abre, donde casi se acercan a los primeros Superchunk. La canción no puede ser mejor para dar comienzo a un álbum de estas características. Y es que, siendo sinceros, para triunfar con este tipo de música tan trillado, hay que hacerlo muy bien. Y ellos saben cómo hacer que canciones como ‘Sight for Sore Eyes’, ‘Wrestlemania VIII’ o ‘The Void’, que son más potentes, funcionen a la perfección.

Puede que en este trabajo haya un pequeño giro hacia sonidos más pop. Y digo puede, porque en una banda como esta, que no tiene muy definida la línea entre el punk y el pop, siempre es difícil saberlo. Pero yo sí que veo que un corazoncito más pop en temas como ‘Into This’, que es una absoluta delicia (cuando canta la chica del grupo ganan puntos), o en ‘Mini Was a Preeteen Arsonist’ y ‘Love Keeps Kicking’, donde la guitarra acústica se convierte en la protagonista (la segunda casi parece su ‘If I Can’t Change Your Mind’). Y ya nos vamos a ‘Orange Juice’, no resulta muy difícil pillar que estamos ante lo que podría ser un homenaje a la banda de Edwyn Collins. Es más, para rizar el rizo, terminan el disco con ‘The Only Letter That You Kept’, una balada en la que no hay ningún rastro de distorsión ni de rabia punk.

Martha no hacen nada nuevo, pero da igual, porque ellos no están aquí para innovar, sino para hacernos disfrutar con sus canciones directas y pegadizas.

7,5

The Driscolls – Complete Recordings 1988-1991

the driscolls

Durante los años fértiles del indie-pop británico salieron una gran cantidad de bandas que no contaron con un gran éxito, pero editaron una buena cantidad de canciones realmente interesantes. Una de ellas eran The Driscolls, un grupo de Somerset que apenas duró tres años y nunca llegó a sacar un Lp, pero sí unos cuantos singles y un Ep. De 1988 a 1990 dejaron ver su pasión por el indie-pop más o menos guitarrero, en el que, en muchas ocasiones, lograron dar con el estribillo y la melodía perfecta, haciendo así auténticos hits que, desgraciadamente, nunca llegaron a serlo.

Complete Recordings 1988 – 1991 es una recopilación publicada este año, que recoge todo lo que grabó la banda durante su corta carrera. Y cuando digo todo, es absolutamente todo, ya que incluso hay una entrevista con una radio británica. Quizá se han pasado un poco y han metido algunas pistas con un sonido demasiado cutre (Call Me Anything suena realmente mal), pero la idea era esa; publicar lo que editaron, y lo que se quedó fuera. Además, sin remasterizar ni nada de nada, directamente de la copia del vinilo. Algo que tiene su encanto.

Girl I Want You Back, Julie Christie y Doctor Good And His Incredible Life Saving S, son los tres singles que sacaron en su día, los cuales venían acompañados de sus correspondientes caras-b. Los tres son pequeñas joyitas de pop urgente y desenfadado, en las que también encontramos algún toque mod y new-wave. Lo bueno es que esas caras-b están a la altura de los temas principales, e incluso, en algunos casos los superan. El mejor ejemplo es Andrew, una de las caras-b de Girl I Want You Back, que es una absoluta delicia. O I Heard A Rumour, que acompañaba el single de Julie Christie, y es todo un acelerado pepinazo de C-86. Pero el premio es para 12” de Doctor Good And His Incredible Life Saving Soap, que venía acompañado de cinco canciones increíbles, entre las que destacaban If Only y Somenthing To Learn. Además, la canción principal, es la que más me gusta de su carrera. Tras ella solo editaron el Bang Ep, que contenía como canción principal la genial This Is A Different Song, y dos píldoras de pop con retazos de punk como Bang Goes Another Cloud y Out Of My Head, que son una pasada.

Entre los temas no editados o los que aparecieron en algunas recopilaciones (es complicado encontrar información de ellos), encontramos cosas muy curiosas. Además, parece que su siguiente rumbo iba a ser el sonido Manchester, porque canciones como How Does It Feel? , Sky High o Coloured Windows, suenan una barbaridad a ese rollo. Pero también podemos disfrutar de su pop acelerado y urgente en varios cortes. Es el caso de Time For Change, que estaba en una recopilación llamada Airspace II, en la que compartían temas con bandas como St. Christopher, Heavenly o The Wedding Present. O Here It Comes Again, que venía en una recopilación muy pop llamada And They Call It Pop. Además de una irreconocible versión del She Said She Said de los Beatles.

Toda una delicia de recopilación que nos muestra la carrera de un grupo que debería haber tenido más reconocimiento.

8,4

Literature – Chorus

literature

Literature son de Filadelfia, pero su música está a miles de kilómetros esta ciudad norteamericana. Sus canciones parecen hechas por una banda de Cardiff de mitad de los ochenta, y su pop es deudor de grupos como The June Brides, los cuales sacan un nuevo single la semana que viene, Orange Juice o The Smiths. Aunque también cuentan con un poco de fiereza que recuerda a los Buzzcocks y al punk más melódico. Vamos, que es otro de esos grupos de indie-pop con buen sonido, y unas cuantas canciones decentes.

Literature (1)

Chorus es su segundo trabajo, y en sus once cortes no emplean ni media hora. Esto da una idea de por dónde van los tiros en gran parte del disco. Y es que empiezan de lo más acelerado con canciones como The Girl, The Gold Watch, And Everything, The English Softhearts y Blasé, donde dan buena cuenta de esas guitarras cristalinas tan características en este tipo de música. Además, en la primera dejan bien claro la influencia de The June Brides, ya que una trompeta es la protagonista absoluta de la canción.

Hacia la mitad del disco hay una especia de paréntesis, donde nos dejan New Jacket y Chime Hours, la que podríamos llamar la única balada del disco, que están más elaborados, y tienen muchas más capas de producción. Dicho así, no suena muy bien, pero la verdad es que dan un pequeño respiro entre tanta guitarra y tanta batería acelerada. Y es que, tras estos dos cortes, vuelven a pisar el acelerador y nos dejan otra tanda de canciones para mover la cabeza de un lado a otro. Además, lo hacen con más gracia que al principio, y consiguen que temas como Jimmy y Dance Shoes se conviertan en lo mejor de este trabajo. Y es que, aunque son muy poperos y el disco suena muy bien, les cuesta un poco conseguir un hit instantáneo.

No es una maravilla de disco, ni van a pasar a la historia de la música con él, pero te puede alegrar una tarde un poco tonta.

7

Honeyblood – Honeyblood

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Sí, Honeyblood es otro grupo de chicas haciendo rock con dulces melodías pop. Lo que parecía una moda pasajera, se ha convertido en todo un estilo musical en el que hay que elegir las mejores bandas, y este dúo de Glasgow es una de ellas. No sé si será porque vienen de la fría y lluviosa Escocia, pero sus canciones suenan diferentes a las de las imitadoras de Best Coast y Vivian Girls. Tienen un punto un tanto más crudo que las emparenta con bandas de los noventa como Throwing Muses y The Breeders, y eso ya juega a su favor. Esto hace que sus canciones tengan muchos más matices, y no se queden en el pop soleado y repetitivo de otras bandas. Aunque también les gusta una buena canción pop, no os penséis que son unas macarras. Eso sí, es un pop mucho más escoces, que está más cerca de Camera Obscura que de los Beach Boys.

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Honeyblood han tenido una suerte con la que muy pocas bandas pudieron contar al principio de su carrera. Con tan solo un año y medio de vida, han conseguido crearse un nombre en la escena de Glasgow y que su música salga fuera de sus fronteras (la semana pasada Pitchfork estrenó el álbum en exclusiva). Todo gracias a una cinta grabada en la cocina de su casa que dio la vuelta a su ciudad y les consiguió un gran número de conciertos. La verdad es que es algo que no resulta extraño, ya que sus canciones son directas y de pegada fácil. Lo bueno es que no son de las que caducan a la cuarta escucha.

Fall Forever, el potente tema que abre el disco, lleva un poco al engaño y nos deja la sensación de que estamos ante otro disco más de pop guitarrero con influencias de “spectorianas” y “ramonianas”. Afortunadamente, en la segunda canción ya dejan ver que son mucho más que eso. Super Rat es una canción muy pop en la que no aceleran las guitarras, y nos dejan uno de esos estribillos para corear a grito pelado en un concierto. Mejor es Bud, en la que sacan la acústica y nos dejan un bonito corte (no me extraña que sea el primer single). Algo que también hace que acierten en Fortune Cookie, otra de las mejores canciones del disco.

Manejan muy bien los trallazos pop con ramalazos punk, ahí están Killer Bangs y All Dragged Up para demostrarlo, pero prefiero su faceta más densa. Canciones como Biro y Choker suenan a los noventa por todos los lados (de ahí la mención a Throwing Muses de antes), y están más cerca de un prado lluvioso que de una playa soleada. Y es que al fin y al cabo las chicas son de Escocia, y eso se nota a lo largo de todo el disco.

7,7

Beverly – Careers

Beverly-Careers

No sé si será por el buen tiempo, el verano y la jornada intensiva, pero este disco, que es simplón y nada original, y me ha entrado de maravilla. Como dicen en Stereogum “si buscas una banda sonora para la próxima vez que limpies tu apartamento, este es tu disco”. Y es que detrás de Beverly nos encontramos a Frankie Rose y a Drew Citron, que forma parte de la banda de la propia Frankie, y tiene un grupo de synthpop llamado Avan Luna (también ha estado tocando el teclado con The Pains Of Being Pure At Heart). Las dos son expertas en crear buenas melodías y canciones pop, y eso es lo que hay aquí. Y sí, no hay nada nuevo que enseñar, pero de momento sigue entreteniendo.

beverly

En Careers se han decantado por el rock que practicaba Frankie Rose en Vivian Girls y Dum Dum Girls. Esto puede parecer un paso atrás, pero al tratarse de un proyecto paralelo, lo tomaremos como un pasatiempo más en la vida de Rose. Además, que no hay problema en volver a lo de antes si se hace bien, y metes nuevas influencias. Como prueba tenemos Maronda y Honey Do, las dos primeras canciones del disco, donde casi parecen los Pixies. Sobre todo en la primera, que es un tema muy Bossanova. En la segunda ya meten un toque más shoegaze que las separa un poco de la banda de Boston.

Se podría decir que es un proyecto un tanto más contundente que sus anteriores aventuras, ya que, aunque hay temas como All The Things o You Can’t Get It Right que recuerdan al pasado, es un trabajo un tanto más noventero, y en algunos casos, más punk. Ahí están las contundentes Planet Birthday y Out on a Ride, que son aceleradas y de lo más guitarreras. Además del krautrock ruidoso de Ambular, en el que se han columpiado. Y es que en algunos momentos han decidido seguir por otro camino y experimentar un poco, lo que las honra, pero solo les ha salido bien una canción. Eso sí, Hong Kong Hotel, la canción en cuestión, es de lo mejor del disco. Y tampoco es que se hayan salido mucho del camino, ya que vuelven a sonar a los noventa, concretamente a The Breeders, uno de los satélites de los Pixies. Además, es la única canción lenta que les funciona, ya que Yale’s Life y Black And Grey son un poco rollo.

A pesar de que tiene algunos cortes prescindibles, en su mayor parte, resulta un disco entretenido y divertido. No creo que ellas quisieran ir más allá.

7,1

Cosmen Adelaida – La Foto Fantasma

Cosmen Adelaida La foto fantasma

En una escena nacional copada por tres o cuatro grupos mediocres (todavía no entiendo el éxito de formaciones como Izal o Vetusta Morla), una banda como Cosmen Adelaida es todo un soplo de aire fresco. Y es que, afortunadamente, la independencia de este país está resurgiendo, y nos estamos encontrando con maravillas como El Último Vecino, Trajano! Juventud Juché o Mequetrefe. Lo malo es que estas bandas se han convertido en los grupos minoritarios de una escena cada vez más grande. Si miras los carteles de los festivales que proliferan por la geografía española, siempre veras a los mismos grupos, y muy pocas veces encontrarás a estas bandas, que tienen que pelearse por ocupar las posiciones bajas del cartel. Incluso el Primavera Sound ha incluido en su cartel al coñazo de León Benavente, que deben de estar en todos los festivales de la península. Menos mal que lo compensa metiendo a formaciones más pequeñas como Lasers u Oso Leone. Vaya, según estoy escribiendo esto, veo que el FIB acaba de confirmar a El Último Vecino. Un punto para ellos, lástima que el resto del cartel sea mediocre.

Con este panorama, jode una barbaridad encontrarse con un disco tan bueno como La Foto Fantasma, y saber que no se le va a prestar la atención que se merece. Menos mal que algunas páginas como Jenesaispop e Indienauta, les han apoyado desde el principio, y se han deshecho en elogios con este trabajo. Mención aparte merecen This Is Underground y Vanishing Point, que están apoyando una barbaridad a todas estas nuevas bandas. Yo quiero poner mi granito de arena, y por eso os voy a dejar por aquí las buenas impresiones que me han dejado estas doce canciones.

Cosmen-Adelaida

El Parque: la canción que abre La Foto Fantasma es una de las más continuistas del disco. En ella se van hacia el mismo camino oscuro que impregnaba parte de 7 Picos, su estupendo debut, y le dan más fuerza e intensidad. Mucho de esto es gracias a la estupenda producción de Carlos Hernández, que ha resaltado su base rítmica (su nuevo bajista es el de Juventud Juché), y ha dejado el protagonismo a sus guitarras limpias. Les ha quedado redonda.

Becerro de Oro: rápida, cruda, vengativa…el segundo corte del disco es un bofetón en la cara, y todo un ajuste de cuentas. Su letra es comparable a esas canciones de reproches y venganza que escribió J para Los Planetas (“para qué voy a estar siempre detrás de ti, si no me has hecho ganar más que disgustos”), pero lo mejor es su música. Ese toque krautrock que le da el teclado, y la fuerza con la que pisan el pedal del acelerador, hacen de ella una de las canciones de esta temporada.

La Fantasmaja: “ahora que nuestros jerséis están completamente enamorados”, así empiezan este corte de noise-pop que nos recuerda a los mejores momentos de sus primeras maquetas. En pocos años se han convertido en expertos en hacer este tipo de canciones en las que fusionan la distorsión con una buena melodía pop. Además, ahora suenan mucho más frescos con esas palmas y esos coros tan absolutamente pop. Deliciosa.

Familia/Trabajo: Cuando hace unas semanas adelantaron esta canción, me sorprendió muchísimo. Aquí suenan de lo más ochenteros y, aunque se deja ver una gran influencia de los grupos de aquí que triunfaron en esos años (me viene a la cabeza LaMode), no parecen una copia más de cualquier banda de la movida. También hay que tener en cuenta que los Cosmen tiran mucho más de la década posterior, y aquí han sabido fusionar la fuerza de las guitarras de esos años, con la claridad que impregnaba las producciones de los ochenta. La letra también tiene su punto, y en ella relatan uno de esos encuentros que todo el mundo prefiere evitar.

Copenhague: el orden del tracklist del disco siempre es importante, y en esto también han acertado: Copenhague está en el sitio perfecto, ya que tras el tono más pop de los dos cortes anteriores, en esta canción vuelven a la crudeza y la oscuridad. Además, aquí es donde más juegan a cambiar el ritmo, y hacen lo que les da la gana con las baterías (grande Elisa), que suenan muy, pero que muy, potentes. Por no hablar de ese punteo de guitarra sucio y de su estribillo que crece y crece.

Dormancia: Este corte es una de las sorpresas del disco, y el único tema en el que le dejan el protagonismo a Elisa, que nos cuenta como superar una historia de amor. Lo hace en un tono reposado, y dándole cancha a las escobillas de su batería. Siempre los comparan con Yo La Tengo, y aquí la cosa no iría desencaminada, pero serían los Yo La Tengo tranquilos y densos, no los ruidosos. Muy curiosa.

El Mismo Lugar: una vez más, los ochenta vuelven a salir a la palestra. Esta vez recuperan la oscuridad y coquetean con el rollo dark, gracias a un teclado inmenso. Eso sí, lo mejor lo encontramos en la parte final de la canción, en la que tiran de épica, y nos dejan del revés. Además, dejan otra frase (muy Planetas) para la posteridad: “y lo único que no me puedes dar, es lo único que ahora necesito”.

Acampada Arqueológica: nunca pensé que diría esto, pero los Cosmen Adelaida haciendo punk-pop molan. En dos acelerados minutos, nos cuentan una historia de recuerdos adolescentes, acampadas, y viejos proyectos que nunca llegaron a cuajar. No sé si les hará mucha gracia, pero en esta canción me han recordado a los primeros Ash. Eso sí, sin ser tan macarras, y con un toque mucho más pop.

Viento de Invierno: aunque no parece muy complicado, hacer una canción pop simple y bonita, no es tan fácil. Hay que dar con la melodía adecuada y el estribillo perfecto, algo que aquí consiguen sin apenas despeinarse. Dos minutos y medio preciosos.

Presión: casi se podría decir lo mismo de esta canción, ya que también es pop de muchos quilates. Me gustan mucho las guitarras limpias y cristalinas, y lo bien que se fusionan el bajo y la batería durante toda la canción. Por no hablar de lo bonita que es su parte final. Me encanta.

Voces: esta es la única canción que no me gusta del álbum, ni siquiera un poco. Se me hace excesivamente larga (sin serlo), y no le pillo el punto por ningún lado. Además, creo que no pinta mucho en el disco, ya que no casa nada con el resto de canciones.

Jo, qué noche: referencia cinematográfica para acabar el disco (gran película de Scorsese), y una nueva vuelta a los ochenta. Esta vez también se aceleran, y nos recuerdan que en los primeros años de esa década, hubo grupos que adaptaron las influencias anglosajonas con mucho descaro y desparpajo (los teclados casi parecen de juguete) . Una muy buena forma de acabar un trabajo que roza la perfección.

Eso sí, éste no lo voy a poner para descargar, creo que merece la pena que os dejéis el dinero en él, o en sus conciertos. Lo tienen muy barato en la web del El Genio Equivocado. Y si no os apetece pasar por caja, lo podéis escuchar en todas esas plataformas que ya sabéis (bandcamp, spotify, deezer…)

9

The Spook School – Dress Up

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Resulta curioso comprobar como al indie-pop de guitarras le ha tocado la parte mala de este boom que vive la música “independiente”. Mientras que bandas mediocres están copando las listas, y los carteles de los festivales, con propuestas absolutamente irrelevantes, bandas que tiran del revival del C-86, y el pop británico de los ochenta, se comen los mocos. Al igual que los grupos que los han influenciado, viven en un mundo de sellos pequeños, fanzines y festivales (ahí está el PopFest) para 300 personas. Es una pena, ya que aunque no hacen nada nuevo, sí han sabido recuperar ese espíritu indie que se vivió en aquella década.

En estos últimos días me he hecho con unos cuantos discos de estas bandas; discos que salieron el año pasado y que casi han pasado sin pena ni gloria. Afortunadamente, todavía hay páginas en internet que le dedican unas palabras a estas bandas (gracias Skatterbrain!) y gente despistada como yo, puede recuperar este tipo de trabajos. Uno de ellos es el primer trabajo de The Spook School (si obviamos una casete que sacaron en 2012, claro), una banda de Edimburgo formada por tres chicas y un chico, que sabe muy bien lo que es fusionar indie-pop, C-86 y algo de punk a lo Buzzcocks

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Dress Up está lleno de buenas guitarras que te llevan hacia unos estribillos pegadizos y unas delicadas melodías. Además de ese particular sentido del humor del que siempre han hecho gala este tipo de bandas, del cual dan buena muestra en un tema como Can You Ever Trust a Man Who Thinks Matt Damon’s Really Cool?. Canción, por cierto, donde sacan su vena más punk. Pero no es la única, ya que empiezan el disco de una forma potente y con las guitarras aceleradas de Are You Who You Think You Are?. Además, siguen muy animados en I’ll Be Honest, el siguiente corte, que es todo un himno pop-punk con palmas incluidas. Lo mejor es que de este tipo de himnos tienen unos cuantos, y a lo largo del disco te vas encontrando con canciones como I Don’t Know o That’s When I Ran Away, que te invitan a saltar a las primeras de cambio.

Para los que prefieren canciones más delicadas, más cercanas al pop, también tienen mucho donde rascar en este trabajo. Ahí está la preciosa You Make It Sound Easy, una What a Pity, que es de lo más Heavenly, o Devil of Mine, una oscura canción, donde coquetean con la electrónica. De todas formas, si me tengo que quedar con una canción del disco, esa es The Cameraman, donde juegan a ser una banda C-86 y tiran hacia el noise. Una maravilla.

8

Bleached- Ride Your Heart

Bleached nacieron de las cenizas de Mika Miko, donde militaban las hermanas Clavin, que ahora se han embarcado en esta aventura. Jennifer y Jessica ya llevan un par de años sacando singles como Bleached, y por fin tienen preparado su álbum de debut. Un disco que no defraudará a los amantes del pop guitarrero con raíces sesenteras. Y sí, aunque hay dos mil grupos que hacen lo mismo, merece la pena, ya que ellas lo hacen con más gracia que casi todos ellos. Además, tienen un toque punk interesante, y lo que es mejor, algo de pop que las emparenta directamente con The Go Go’s o con las Bangles más potentes (no, no me refiero a las de Walk Like An Egyptian). Y eso siempre mola.

Ride Your Heart” empieza potente con un trallazo punk-pop llamado Looking for a Fight, y con otro en el que se van al garage, llamado Next Stop, que además, es el single de presentación. Hasta aquí todo normal, nada que no hagan otros grupos de chicas igual de bien. Lo bueno viene en los siguientes temas, donde abrazan el pop y nos entregan tres joyas a las que es imposible resistirse. Outta My Mind (y su puente contundente) es la más cruda de las tres, pero en Dead In Your Head nos dejan el mejor estribillo de todo el disco (y casi de lo que llevamos de año), y en Dreaming Without You se lanzan directamente a la piscina con una canción de pop sixties. Tras estos tres temas, vuelven al punk-pop coreable en Waiting By The Telephone y en Love Spells, donde se emocionan en el estribillo, y demuestran, otra vez, que nacieron para esto. Searching Through The Past era uno de esos singles que ya conocíamos (lo editaron en 2011), pero sigue funcionando muy bien, y uno no se cansa de él. Para el tema que le da titulo al álbum, bajan la velocidad, pero no la potencia y nos dejan un estupendo, y contundente pepinazo. En Dead Boy vuelven al garage, y en Guy Like You nos sorprenden con un tranquilo tema de aires tropicales, que es una delicia. Quizá el cierre es donde fallan más, ya que When I Was Yours no es de lo mejor del disco, y aunque acaben con contundencia y distorsión, no me termina de convencer. De hecho, lo yo lo hubiera cerrado con la canción anterior.

7,9